Miércoles 21 de octubre, 20:30 horas. Auditorio de Oviedo, XXIV Concierto Premios Princesa de Asturias, ensayo general: Misa de Gloria (Puccini, 1858-1924), Ramón Vargas (tenor), David Menéndez (barítono), Coro de la FPA (maestro de coro: José Esteban García Miranda), Oviedo Filarmonía, Marzio Conti (director). Entrada libre (con invitación)
Ensayo general para el «concierto de los premios» del jueves a las 19:30 horas al que asisten los actuales reyes (parece que la reina asturiana llegará más tarde, pues estará con Coppola en Gijón) desde que eran príncipes, y ahora la Fundación renombrada «Princesa de Asturias» donde su coro muestra lo mejor de su repertorio sinfónico coral, esta vez debutando la OFil con su titular y una preciosidad de claro sabor operístico como la Misa de Gloria (titulada originalmente «Misa para solistas, cuatro voces y orquesta», 1880) del compositor de Lucca.
De solistas el afamado tenor mexicano Ramón Vargas, que no dio la talla aunque los generales siempre son para encajar más que interpretar, y el barítono asturiano David Menéndez en un momento vocal único y con una trayectoria bien trabajada y asentada en el panorama lírico.
Ensayo de gloria
21/10/2015
Asturias, clásica, conciertos, coros, lírica, música, sinfónica Auditorio de Oviedo, Coro de la Fundación Príncipe, coros, David Menéndez, José Esteban Gª Miranda, Marzio Conti, música, Oviedo Filarmonía, Puccini, Ramón Vargas 2 comentarios
La música interior de Santa Teresa
16/10/2015
conciertos, música, música antigua, recital, viajes Ariel Abramovich, Cabezón, Carles Magraner, Catherine King, conciertos, Daza, Escobedo, Fuenllana, Guerrero, Juan del Enzina, Luis Milán, música, música antigua, Moxica, Mudarra, Narváez, Pisador, viajes 1 comentario
Jueves 15 de octubre (festividad de Santa Teresa de Jesús), 21:00 horas. Catedral de León, XII Ciclo Música Históricas del CNDM, en coproducción con el XXXII Festival Internacional de Órgano Catedral de León (FIOCLE). Capella de Ministrers: Catherine King (mezzo), Carles Magraner (viola da gamba), Ariel Abramovich (vihuela): Mística: Paisajes sonoros del itinerario fundacional de Santa Teresa de Jesús. Obras de Juan del Enzina, anónimos, Diego Pisador, Luis de Narváez, Francisco Guerrero, Miguel de Fuenllana, Antonio de Cabezón, Bartolomé Escobedo, Esteban Daza, Alonso Mudarra, Luys de Milán y Adrián de Moxica. Entrada libre.
Nada mejor para comenzar esta crónica que un poema de la propia santa de Ávila en este 2015 donde se conmemora su quinto centenario:
a todas las hermosuras!
Sin herir dolor hacéis,
y sin dolor deshacéis,
el amor de las criaturas.
Oh ñudo que así juntáis
dos cosas tan desiguales,
no sé por qué os desatáis,
pues atado fuerza dais
a tener por bien los males.
Juntáis quien no tiene ser
con el Ser que no se acaba;
sin acabar acabáis,
sin tener que amar amáis,
engrandecéis nuestra nada.
La música podría ser la destinataria de tan bellas palabras juntando dos cosas tan desiguales y necesarias como música y silencio, pues el recital de este trío resultó no ya un paisaje interior sino toda una sesión de recogimiento por parte de una feligresía no toda melómana pero igualmente entregada a una meditación más allá de la mística ante los textos elegidos, cantados o instrumentales que la formación valenciana -aunque plenamente internacional- fue desgranando durante más de una hora, como si música y silencio formasen un todo para que «Nada te turbe» volviendo a la Santa precisamente en el día de su festividad.
La voz femenina más natural es la clasificada como mezzosoprano, y así resultó la británica, canto natural, por momentos íntimo pero bien proyectado, con la dificultad del idioma y la dicción clara perdida a menudo por la sonoridad catedralicia que sin embargo compensó unos instrumentos perfectamente percibidos y contrastados, la viola de gamba del solista valenciano, tan cantarina como la humana y en otros momentos grave cual cuerda masculina, más la vihuela del argentino punteando, haciendo el contracanto y solista en sus páginas propias.
Música y textos de la época de la santa en su itinerario español, música como oración sin palabras incluso por compositores también clérigos, latín o castellano antiguo, alternancias instrumentales y vocales en este paisaje sonoro que todos caminamos con respeto casi olvidado. Partituras de distintos cancioneros, formas instrumentales variadas desde villancicos y villanescas a fantasías espirituales, romances y pavanas con sus glosas emparejados con textos de Santa Teresa, bellezas y recogimiento individuales y compartidos desde el silencio interrogante del alma a cargo de este trío con larga trayectoria como Capella de Ministrers. Las notas del programa explican bien este itinerario:
«En su libro Las fundaciones, la santa de Ávila apunta en varias ocasiones la presencia de “mucha música” en sus andanzas y hechos fundacionales. Es un paisaje místico que trata de pintar el concierto de la Capella de Ministrers, que recoge ejemplos de los cancioneros de Palacio y Uppsala. Coetánea de Teresa de Jesús fue la gran música española para vihuela, pero también la gloriosa polifonía, como la de Guerrero o Escobedo de esta velada, ese canto de órgano, tan sutil como un cristal, pues “que un punto o compás que se yerre, disuena toda la música”, como afirma Santa Teresa en el Libro de la vida«.
Dejo el programa así como los textos enlazados, destacando en el terreno instrumental la marcha anónima inicial Sacris Solemnis, la Fantasía del primer tono por gesolreut (de Los seys libros del Delphin (1538) de Narváez o la otra de Mudarra para acariciar la vihuela tenue de Abramovich, las obras de nuestro genio Cabezón, Tiento X (del Libro de Cifra Nueva) o Para quién crié yo cabellos, romance y pavana con su glosa, recreando el dúo de cuerda tímbricas corales y de tecla siempre con mimo, aunque sería con la mezzo donde alcanzaron los momentos más intensos y bien dosificados a lo largo del concierto.
Nadie mejor que el salmantino Juan del Enzina para comenzar a disfrutar del recital, pero especialmente nuestro gran polifonista Francisco Guerrero con Si tus penas no pruebo, cántico espiritual, con voz y viola primero, voz y vihuela después y ensamblando el trío en orgánico canto realzando los textos, o las últimas Adiós mi amor, instrumental original para dos vihuelas donde la cuerda realmente cantó esta canción para ministriles de Lerma, y Niño Dios d’amor herido, «Canto de cisne blanco. Oh Señor mío y Esposo mío, ya es llegada la hora tan deseada» (Sta. Teresa), incluyendo recitado por parte de Magraner (que a mitad de concierto dirigió unas palabras a un ensimismado auditorio) más la voz de mezzo casi poniendo música celestial a las canciones y villanescas espirituales.
Me emocionaron los motetes, tanto el Erravi sicut ovis a 4 del zamorano Bartolomé de Escobedo y el de Bernardino de Ribera (o Bernardino de Sahagún) Virgo prudentissima donde la polifonía resultó viva con la voz cantada con recogimiento cual rezo de la mezzo y las otras voces instrumentales en un lujo de interpretación casi coral, así como Dama, mi gran querer de Adrián de Moxica. Otro placer el villancico de Miguel de Fuenllana o el de Esteban Daza de título Dame acogida en tu hato, de nuevo voz alternando el acompañamiento entre los dos instrumentos antes de la plenitud del trío, todas las obras engarzadas al detalle, para terminar regalándonos una villanesca de Guerrero para marchar en paz. Emoción teresiana en un itinerario musical y personal desde la Pulchra Leonina, marco perfecto para este verdadero acto de fe y devoción.
Crudo amor y puro afecto
12/10/2015
Asturias, conciertos, discos, música, música antigua, recital Aarón Zapico, Carlos Mena, conciertos, Daniel Zapico, Forma Antiqva, Mª Eugenia Boix, música, música antigua, Pablo Zapico, Steffani 1 comentario
Domingo 11 de octubre, 19:00 horas. Auditorio del Conservatorio Manuel Fernández Rodríguez «Jaurés» de Langreo. Forma Antiqva «Crudo Amor«: Pasiones y afectos en la voz de A. Steffani (1654-1728). María Eugenia Boix (soprano), Carlos Mena (alto), Ruth Verona (chelo), Daniel Zapico (tiorba), Pablo Zapico (guitarra barroca», Aarón Zapico (clave y dirección). Concierto solidario en colaboración con Cruz Roja Española, Asamblea de Langreo.
Amparo Antuña Asenjo, directora del conservatorio langreano, hizo la presentación de un concierto muy especial por ser la casa de la familia Zapico, comenzando por Eloy Zapico, el patriarca que en sus tiempos de presidente de la AMPA con sus hijos estudiando en ella, organizaba talleres de construcción de instrumentos antiguos (Manuel Ángel Paz lo sabe bien) que cautivarían a los mellizos, organizando un ciclo de Música Antigua cuando casi nadie había escuchado conceptos como música historicista y buscando recursos económicos para un conservatorio que trajo al mecenas Jaurés, hoy dando nombre a este centro que acogía un concierto con tres de sus ex-alumnos más famosos e internacionales. El auditorio se quedó pequeño para recibirlos como se merece, con alumnos y claustro de profesores incluidos, recién acabada la grabación del CD que llevará el título de «Crudo amor» para el sello Winter&Winter con unos intérpretes de verdadero lujo.
A Steffani muchos le han descubierto por Cecilia Bartoli pero los Zapico le tienen en el repertorio haciéndolo suyo y realizando ediciones propias como la mitad de las escuchadas en una tarde dominical cercana, emocionante y donde la «Teoría de los afectos» tomó cuerpo sonoro como pasión del alma llena de toda la intensidad posible, un concierto que pude disfrutar dentro del XVII Festival de Música Antigua de Gijón el 15 de julio de 2014 y que en Sama resultó especialmente distinto.
A la formación original más la «hermana» Ruth Verona, tan de la familia como ellos, sumábamos dos voces idóneas para esta música y en estado de gracia: la oscense (de Monzón) Eugenia Boix, madurez y magisterio en cada frase, auténtica delicia canora, y el vitoriano Carlos Mena, un contratenor de registro único capaz de convencernos que su voz tiene la naturalidad negada antaño, con un color propio hermoso en todo su amplio y poderoso registro.
La cercanía del inmenso trabajo para un programa ya rodado más todo el previo a la grabación en el Auditorio de Oviedo, suponía dominar las obras al detalle, algo que se transmitió en todo: respiraciones, agilidades a dúo imposibles, finales dejando flotar en el aire cada acorde, recitativos alternando el virtuosismo de los cuatro instrumentistas para una variada y eficaz paleta diferenciadora de cada pentagrama, alternancia de efectos y afectos en las seis «cantatas», entendimiento entre los intérpretes y sobre todo la complicidad de un público emocionado que nunca tuvo prisas en aplaudir, dejándonos un concierto irrepetible.
Abría Begl’occhi, oh Dio, non più con un duetto perfectamente ensamblado y alternancias con alto y soprano siempre con el subrayado adecuado del cuarteto instrumental. Dimmi, dimmi, Cupido tiene edición propia lo que se reafirma por el papel de acompañamiento y solos instrumentales hechos a medida y cuidando cada fraseo e intención textural, cuatro números con recitativos y dúos de unos cantantes empastados como si llevasen toda la vida cantando juntos, la carnalidad de la soprano junto al calor del alto y el subrayado del chelo de aire veneciano. Otro tanto en Occhi, perché piangete? con tres movimientos donde el Allegro está en el central para degustar afectos en estado puro, el cello de Ruth una voz más cuando no «tubo de cuerda» completando tímbricas diría que orgánicas precisamente por la edición tan trabajada de Forma Antiqva, colores específicos en la guitarra de Pablo al inicio, el clave de Aarón antes del lento o la tiorba de Daniel completando un oropel aterciopelado de presencia mientras Mª Eugenia y Carlos ponían figura y contestación a la poética pregunta del título, «ojos, por qué lloráis?»…
Crudo Amor es la cantata estrella de las elegidas, completísima con ocho números llenos de subidas y bajadas de tensión y emoción, calor y color, verdadera fresco sonoro donde las pinceladas de la cuerda son perlas adornando las voces solistas, tapices y oropeles barrocos con la mejor expresión musical posible, combinaciones y contrastes llevados al máximo cual ópera de cámara, intervenciones instrumentales atentas al sentimiento y virtuosismo vocal. Imposible detallar pero no quiero olvidar el endiablado arioso de Carlos Mena Egualmente mi nega frente al aria Oh, toglimi la speme de Mª Eugenia Boix con un acompañamiento de clave digno de las grandes óperas barrocas, agilidades y adornos en todos, solos o a dúo para degustar antes del final en un caminar antes de correr, como las propias líneas de canto rotas tras la calma, especialmente al cantar «speme lusingare» con la guitarra de Pablo rasgueando cual folia inconclusa y sorpresiva dotándola de un ritmo marca de la casa.
Aún quedaba mucho drama por degustar, Sol negl’ occhi para solaz de Ruth «chelo bachiano» seguido de la tiorba cautivadora de Dani dando entrada a los juegos amorosos de Mª Eugenia y Carlos en cuatro números de pureza barroca, líneas claras pese al adorno innato y casi imposible tanto en voces como instrumentos, virtuosismo lleno de musicalidad y colorido, más el último Placidissime catene en edición propia, nueva explosión de color con las agilidades sonando a uno, búsqueda de tímbricas únicas en los cinco números perfectamente fraseados. Una verdadera delicia comprobar el entendimiento de estos músicos.
Y la propina todo un regalo, el dúo Pur ti miro, Pur ti godo de «La coronación de Poppea» (Monteverdi), con tantas similitudes con Steffani, entrando las voces de Poppea Boix y Nerón Mena por el patio de butacas mientras el cuarteto de cuerda preparaba la alfombra espiritual para envolvernos en esa melopea sentimental y bellísima con la música interpretada por Forma Antiqva ¡siempre en forma en estos 15 años!.
Estrenos cercanos
12/10/2015
ópera, conciertos, lírica, música, piano, recital, viajes, zarzuela Arrieta, conciertos, estreno, Giménez, Lehar, Lortzing, Manuel Alejandre, música, Patricia Rodríguez, Rossini, Schubert, viajes 2 comentarios
Sábado 10 de octubre, 20:00 horas. Teatro Municipal Bergidum, Ponferrada. Ciclo romántico: «Cantando a Gil y Carrasco». Patricia Rodríguez Rico (soprano) y Manuel Alejandre Prada (piano). Obras de Alejandre, Schubert, Lortzing, Rossini, Lehár, Arrieta y Giménez. Entrada: 7,50 €.
Llevaba tiempo sin escuchar a la soprano ferrolana, muy solicitada para estrenos gracias a su poderío vocal basado en un trabajo meticuloso y versatilidad, la misma que le trajo hasta la capital de El Bierzo para regalarnos el «Tributo a Gil y Carrasco» opus 64, en homenaje al bicentario de su nacimiento, siete lieder sobre poemas de Enrique Gil y Carrasco del compositor local y pianista Manuel Alejandre Prada. No es accesorio titular esta obra de «lied» puesto que el diálogo y protagonismo de piano y voz marcan esta obra de dificultades extremas para el registro de soprano, con poemas no excesivamente musicales a los que Alejandre intenta sacar más la expresión que la lírica propiamente dicha.
Siete poemas distintos con el sello del músico berciano donde aparecen colores y atmósferas grises, duras, llevadas al discurso melódico en saltos de octavas realmente abismales, medios tonos generadores de indecisión tonal como en El Sil, agudos altísimos en pianísimo o graves profundos sin poder perderse nunca la inteligibilidad de unos textos difíciles caso de Niebla. La soprano gallega hubo de pasar por todos los registros defendiendo una partitura realmente agotadora con detalles de lirismo como en La mariposa o Una gota de rocío que cerraba este ciclo con un pianismo igualmente vertiginoso de arpegios alternando con reposos casi litúrgicos de Campana de una oración sin caer en descriptivismos literales pero sí buscando esa ambientación romántica deudora de muchos compositores volcados en poner música a textos. Obra la de Alejandre que seguramente habrá de «readaptar» al terreno vocal para voces graves o incluso para una mezzo de amplia tesitura en el agudo pueden lograr un color más adaptado a la buena idea del pianista y compositor local.
La segunda parte tras el esfuerzo de la primera, dejó la voz preparada para los dos lieder de Franz Schubert, An die Musik D. 547 y la conocidísima serenata póstuma Stänchen, D. 957 nº 4 con el piano coprotagonizando estas bellísimas perlas románticas de salón, o las arias de opereta vienesa que tan bien le van a Patricia R. Rico como las de Zar und Zimmerman de Lortzing o la balada de Vilja de La Viuda Alegre (Franz Lehár) en el mejor estilo desenfadado y lleno de melodismo que nos imaginaba a la soprano con guantes largos y trajes negros de encaje sin copa de champán pero el mismo aire pícaro de ambas.
No podía faltar entre lo germano nuestro querido bufo Rossini, del que Non si da follia maggiore de «El turco en Italia» volvió a corroborar el dominio técnico de Patricia para unas arias exigentes como las del italiano con un piano reduciendo la orquesta solo en tímbrica porque así trabajó Manuel su siempre impecable y certero acompañamiento.
Y en un recital lírico lo español nada menos que con dos grandes como Arrieta y Pensar en él de «Marina«, género grande compartiendo programa con alemanes e italianos en esta romanza operística de agilidades y hondura interpretativa para rematar con Me llaman la primorosa de «El barbero de Sevilla» de Gerónimo Giménez, la voz que ha ido ganando registro grave y mantiene los agudos de flauta tan característicos de Patricia Rodríguez Rico, no mero juego pirotécnico sino gusto vocal por cualquier página que afronte.
El recital sabatino resultó muy exigente y se volcó en cada partitura, incluyendo una propina de lujo como el conocido O mio babbino caro de «Gianni Schicchi» (Puccini) que gallega y leonés entendieron a uno para comunicar la emoción final a un público que no llenó el coliseo ponferradino pero disfrutaron del estreno y aún más con estos clásicos románticos.
Los medios locales reflejaron el evento y los presentes esperamos volver a escuchar aunque sea grabado, pues siempre reconforta el interés de las jóvenes generaciones de compositores españoles por nuestro patrimonio literario llevándolo al perfecto maridaje con la música como forma de difusión y conocimiento, aunque el novelista de Villafranca del Bierzo fallecido joven -casi obligatorio en su época- Enrique Gil y Carrasco (1815-1846) tenga su sitio en la historia de la literatura en este año romántico.
La OSPA desde La Cuna
09/10/2015
Asturias, clásica, conciertos, música, sinfónica, viajes Alexander Vasiliev, conciertos, Eva Meliskova, Héctor Corpus, música, OSPA, Pedro Ordieres, Rossen Milanov, Tchaikovsky, Vivaldi Deja un comentario
Viernes 9 de octubre, 18:30 horas. Real Sitio de Covadonga, Basílica. Concierto extraordinario OSPA; solistas de violín: Alexander Vasiliev, Eva Meliskova, Héctor Corpus, Pedro Ordieres; director: Rossen Milanov. Obras de Vivaldi y Tchaikovsky. Entrada gratuita.
Arranca la temporada de las bodas de plata de nuestra Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias y nada mejor que haciendo nuevamente este peregrinaje a Covadonga, la cuna de España, con toda la simbología que ello conlleva, de la mano de su titular y con cuatro solistas de la propia formación que afronta un curso de obras señeras alternando con estrenos y visitándonos directores e intérpretes muy vinculados a la orquesta de todos los asturianos.
Largas colas que me recordaban la Novena de la Santina y un lleno en la Basílica con público llegado en autobuses especiales desde las principales ciudades asturianas y en coches particulares, lo que hizo algo lenta la vuelta a casa pero mereciendo la pena, con dos números cuatros que fueron cual campanadas para este éxito sinfónico, congregando a muchos abonados al lado de aficionados y jubilados que aprovecharon una tarde otoñal muy agradecida.
Las cuatro estaciones, op. 8 (1725) de Antonio Vivaldi puede que sea el conjunto de cuatro conciertos más popular y escuchado de la historia por el gran público, agradecida de escuchar en cualquier versión y estilo interpretativo, que además tuvo cuatro solistas de verdadero lujo para cada una de ellas, cuatro violinistas y artistas que dieron su personal impronta arropados por una orquesta de cámara con clave que sonó siempre poderosa en los graves y clara en los agudos, buen entendimiento y equilibrio entre todos, intentando resumir cada uno de los cuatro conciertos y músicos:
Pedro Ordieres nos dejó una primavera asturiana, inicio algo frío y como «intentos de alergia» hasta ir entonándose a medida que avanzaba, calentando el aire con líneas limpias y tiempos nada vertiginosos que buscaron el color desde una versión muy inglesa, como era de esperar en él, bien arropado por una «camerata de casa».
Héctor Corpus brindó un verano atlántico, cálido pero no plomizo, disfrutando los momentos lentos y degustando los vivos en una cascada de refrescantes gotas desde un clave en el punto justo, peso y poso de violín.
Eva Meliskova nos pintó el mejor cuadro de un joven otoño en Praga, con rubatos sentidos y entendidos por Milanov y el «grosso» desde un romanticismo interpretativo que no olvidó la fuente barroca, sonido muy presente y redondo lleno de musicalidad plena para la estación más vivaldiana.
Nadie mejor para el invierno ruso que Alexander Vasiliev, el magisterio de los años como el de los buenos licores, dominador de técnica y discurso melódico capaz de presentarnos los copos de nieve como diamantes tallados en un aro bien engarzado por una camerística formación de pizzicati redondos que el titular llevó de la mano según cada solistas, siendo un metafórico invierno que espera la primavera de una jubilación nunca total en los músicos.
Lo dicho, cuatro estaciones por cuatro magníficos, cuatro historias como cuadros sonoros con distintas lenguas y el mismo idioma de la música bien ejecutada.
Y el último cuatro, el cuadrado como perfección de los cuatro movimientos de la Sinfonía nº 4 en fa menor, opus 36 (1877-1893) de Tchaikovski, para una orquesta en pleno, plena de buen gusto y sonido, ayudada por la excelente acústica del templo tan bien pintado por «el alemán de Corao» esta vez esculpido por «el búlgaro de la OSPA«, conocedor de memoria al detalle esta maravilla sinfónica así como del material humano con el que cuenta para sacar de todas las secciones la mejor versión posible, esta vez plegadas al escultor. La cuerda sonó siempre mordiente, hiriente, trágica y plena, sin problemas en ningún pasaje, la madera siempre impecable con los solistas encajando todos los detalles, más que pilares gárgolas, la percusión bien ubicada y apareciendo en el primer plano preciso, pero sobre todo unos metales afinados, empastados, potentes y brillantes en perfecto equilibrio con el resto de la plantilla, estabilidad total de cada familia instrumental dando presencia a las melodías que conforman esta cuarta de verdadero lujo, edificio musical lleno de emoción desde la sobriedad. Hoy la Basílica de Covadonga se volvió Catedral sonora y la piedra rosada devolvió una música multicolor por la que pasaron todas las estaciones con una predicción «metereológica» optimista tras el concierto desde la cuna.
Recuperando patrimonio musical
09/10/2015
conciertos, música, música antigua, recital, viajes Alejandro Casal, Alexis Aguado, Boccherini, Cavazza, conciertos, Guillermo Peñalver, Hermanos Pla, Manalt, música, música antigua, Mercedes Ruiz, Ventura Rico 1 comentario
Jueves 8 de octubre, 21:00 horas. Catedral de León, XII Ciclo Música históricas: «La sonata en el siglo XVIII español«. Solistas de la Orquesta Barroca de Sevilla: Alexis Aguado (violín), Guillermo Peñalver (flauta), Mercedes Ruiz (chelo), Alejandro Casal (clave), Ventura Rico (contrabajo). Obras de los Hermanos Pla (Joan Baptista Pla y José Pla), Francisco Manalt, L. Boccherini y Manuel Cavazza. Coproducción FIOCLE y CNDM. Entrada gratuita.
Dentro del Festival Internacional de Órgano Catedral de León (FIOCLE) llegaba este concierto recuperando música de cámara que sonaba en aquellos años de transición de estilos, barroco, galante, preclasicismo, con un quinteto de solistas de la Orquesta Barroca de Sevilla, muchos de ellos conocidos y habituales en otras formaciones, que jugaron en número según las obras, trío, cuarteto y quinteto colocados en el crucero de la Pulchra Leonina cuya reverberación ayudó a una sonoridad íntima, jugando con el color y la tímbrica de unas composiciones recuperadas sonando actuales desde una interpretación clara, precisa, conjuntada y escrupulosa.
Los hermanos Plá, Joan Baptista (ca. 1720-1773) y José (1728-1762), una saga de excelentes instrumentistas de viento afincados en Vic y/o Balaguer, y compositores muy apreciados la Europa de mediados del XVIII, abrieron y cerraron programa con dos Triosonata, la segunda y la sexta de las «6 Sonatas para dos flautas alemanas, violines u oboes bajo para clavicordio o cello» (Londres, 1754), de receta puramente barroca en cuanto a tres movimientos bien contrastados disfrutando de la formación completa de este quinteto, música muy trabajada con peso en el violín y la flauta (Rampal amaba estas música y Peñalver con el traverso superó el nivel del virtuoso francés) en perfecto diálogo y protagonismo bien apoyados por el continuo de chelo a menudo doblado por contrabajo y un clave discreto pero necesario enriqueciendo la paleta tímbrica. El Allegro de la segunda fue bisado al finalizar el concierto y el Largetto de la cuarta ejecutado sin el contrabajo buscando más intimismo y calidez sin el refuerzo grave de los demás movimientos. Sonatas desde el entendimiento de este quinteto que las lleva consigo casi como seña de identidad.
Francisco Manalt (ca. 1710-1759), violinista y compositor de la corte de Fernando VI desde 1735, nos ha dejado su Obra armónica en seis sonatas de cámara de violín y bajo solo (Madrid, 1757) de la que pudimos disfrutar la Sonata en re menor para violín y continuo, un cuarteto prescindiendo de la flauta para lucimiento de todos, Largo andante en trío sin contrabajo que se une en los dos siguientes movimientos, Allegro vivo realmente reluciente además de virtuoso y el Andante Affetuoso de redondez sonora, ensamblados y perfecto entendimiento entre la cuerda frotada y un clave siempre en su sitio, impecable de presencia.
Boccherini centró el concierto con su Sonata en do mayor para violonchelo y continuo, G. 6 (1768) para lucimiento muy especial de Mercedes Ruiz más Alejandro Casal y Ventura Rico (cofundador de la OBS que comentó tras la primera obra la labor de recuperación de esta música sin la cual nuestra historia dejaría páginas en blanco), ese cello que el italiano afincado en Madrid tanto amó y para el que escribió obras clásicas en el repertorio de los grandes instrumentistas, tres movimientos de estructura barroca pero sonido clásico con la firma inimitable de un compositor que siempre ha estado presente en nuestras programaciones gracias en parte a intérpretes como los hermanos Moreno (José Miguel y Emilio Moreno) o Josetxu Obregón por citar dos referentes que siguen trabajando en el repertorio de Boccherini. La cellista cordobesa logró momentos mágicos especialmente en el Largo central y demostró el virtuosismo exigido en los Allegro extremos siempre al servicio de la música, con sus dos excelentes compañeros en un trío maravilloso.
El menos conocido Manuel Cavazza (?-1790), más famoso como oboísta que flautista, aunque debían tocar ambos en la Capilla Real con Felipe V, de ingenio compositivo y conocedor de los instrumentos de viento, también sirvió de lucimiento de Guillermo Peñalver cual «violín de viento» acompañado Mercedes y Alejandro en la Sonata de flauta travesera sola y baxo para la oposición del año 1777, tres movimientos exigentes y contrapuestos donde las propias indicaciones de los tiempos sirven para entender el planteamiento, Allegro con gusto y comodidad de agilidades y registros variados, el Largo cantado con el acompañamiento delicado y un tercer movimiento jugando con los recursos interpretativos: Allegro Regular. Allegro a media voz y gusto. Allegro como antes. Allegro como antes y a media voz. Allegro como antes. Dificultades y exigencias desde una musicalidad demostrada siempre que escucho al flautista sevillano, derrochando talento y facultades, esta vez como solista y protagonista.
Buen concierto en programa y estructura que nos permitió corroborar el nivel de nuestros músicos, exportando una música barroca, frecuentemente sacada a la luz por ellos mismos, que actualmente compite en igualdad de condiciones con formaciones de Pirineos arriba. Y además gente joven que atrae a público de su generación (también de la mía y posteriores) allá donde van. León lo tengo cerca y sigue el festival catedralicio como todos los meses de octubre.
Crudo Amor en casa
06/10/2015
Asturias, conciertos, música, música antigua, recital Aarón Zapico, Carlos Mena, conciertos, Daniel Zapico, Forma Antiqva, Mª Eugenia Boix, música, música antigua, Pablo Zapico, Steffani 1 comentario
La asociación «Aula de Música Antigua», organizadora entre otras muchas iniciativas del Festival “Eloy Zapico”, traerá a Langreo al conjunto Forma Antiqva recién llegado de sus conciertos por Colombia y su programa «Con afecto y armonía» contando con la soprano canaria Raquel Lojendio, gira organizada por el CNDM dependiente del INAEM, y habiendo alcanzado las cien actuaciones de su Concerto Zapico, todo un hito en el panorama de la música barroca.
En un concierto extraordinario y de carácter solidario que tendrá lugar el domingo 11 de octubre a las 19:00 horas en el Auditorio del Conservatorio Profesional de Música Manuel F. Rodríguez “Jaurés” de Sama de Langreo y con entrada libre, el programa del concierto titulado “Crudo Amor”, se centrará en las composiciones vocales a dos voces y acompañamiento del compositor italiano Agostino Steffani, una de las figuras de más trascendencia y relevancia en la música del periodo barroco. Para este exigente y bello programa, Forma Antiqva se rodeará de dos de las mejores voces del panorama internacional: la soprano María Eugenia Boix y el contratenor Carlos Mena.
Además, estará la violonchelista Ruth Verona, a la que en alguna ocasión he bautizado como la «cuarta herrmana» con Los Zapico, los mellizos Daniel a la tiorba y Pablo a la guitarra más el hermano mayor Aarón al clave y dirección.
Este programa, estrenado en uno de los festivales más importantes de Alemania (el Ludwigsburger Schlossfestspiele), y que ya pudimos disfrutar por los mismos intérpretes en Gijón dentro del Festival de Música Antigua 2014, está siendo grabado estos días en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, sede de la formación asturiana para Winter & Winter, el prestigioso sello alemán que apostó por Forma Antiqva desde el principio, disco que será presentado en marzo de 2016, en una larga tourné que les llevará por Madrid, Oviedo, Zamora o Zaragoza.
Los langreanos no actúa en su «primera casa» de Sama desde 2012, en la Sociedad «La Montera», por lo que aprovechando la excepcionalidad del concierto, éste tendrá carácter solidario y colaborativo. Mediante donativo libre recogido al finalizar el concierto por la Asamblea de Langreo de la Cruz Roja, la asociación musical y Forma Antiqva colaborarán en la ayuda a las familias necesitadas del concejo. Ahí estaremos para contarlo.



































































