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Eloqventia danza en La Pulchra

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Viernes 23 de septiembre, 21:00 horas. Catedral de León, segundo concierto del FIOCLE: ELOQVENTIA (Alejandro Villar, flautas; David Mayoral, percusión): «Danzas imaginarias», música instrumental del medioevo europeo. Entrada libre.

Eloqventia en su formato original de dúo llegaba a la ciudad natal de Alejandro, su fundador allá por 2009, para presentar su reciente trabajo discográfico, «Danzas imaginarias», grabado en la Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo con una calidad y cercanía en la toma de sonido nada habituales en otros registros, y que en la catedral leonesa, con una leve amplificación, ideal para apreciar todos los detalles y amplia gama de matices de su repertorio, unida al directo siempre irrepetible, mejoraron aún más estas obras medievales fruto del trabajo de muchos años, entendimiento y química perfecta entre el madrileño David Mayoral, un genio de las percusiones al que se rifan muchas otras formaciones y que también nos dejó el dominio del dulcimer, dulcémele o tympanon, variante del salterio con cuerdas percutidas, más el leonés Alejandro Villar, verdadero virtuoso de todas las flautas de pico, incluida el aulos o doble pero también el cuerno o la sinfoniaorganistrum, zanfona, zanfonía, zanfoña o gaita de rabil, que así se conoce este cordófono de cuerda frotada, en un tándem capaz de hacer crecer cada «danza» hasta límites insospechados desde el dominio y el rodaje de un programa que hizo las delicias del público, nuevamente llenando La Pulchra tras la cola de rigor, y la mejor promoción de su CD con el prestigioso sello Cantus que comienza a ser reconocido por especialistas y melómanos «omnívoros» como el que suscribe en una verdadera recreación sonora de muchas ilustraciones de las Cantigas de Alfonso X «El Sabio» o tantos pórticos catedralicios.

Más de una hora de programa donde fueron desfilando distintos anónimos medievales, piezas recogidas en las dos colecciones fundamentales de la época, el Chansonnier du Roi de Paris y el Códice italiano 29987 de la biblioteca del Museo Británico en Londres. Combinaciones de flautas y percusiones que vestían unas melodías ricas, llenas de vivacidad y frescura, juegos de pandero «tipo bodhram», panderetas y darbukas siempre asociadas a historias sonoras del viejo Al Andalus y la música sefardí, alternando con los trovadores franceses o los goliardos italianos.

Eloqventia arrancaron con el anónimo italiano Belicha y a continuación el andalusí Badri Ader Kasa antes de esa joya del «Llibre Vermell» como el Polorum regina con unas iniciales campanas delicadas que preparan la entrada de la zanfona en un engarce de riqueza tímbrica que la amplificación permitió degustar en toda su amplia gama dinámica, lo mismo que ese pandero universal, bodhram capaz de «afinar» y casi cantar.

La Tierche estampie roial fue una peregrinación sonora por las alas del aulos hasta el crucero más la darbuka con la pandereta esperando, generando emociones cercanas en ese tránsito musical antes de volver al escenario con el anónimo andalusí Lamma Bada de largo solo de salterio, intimismo y juegos tímbricos más la posterior aparición de la flauta grave, perfecta afinación y entendimiento, o la canción sefardí Los Bilbilicos que resultó otro placer de pandero y flauta capaz de hacernos viajar y danzar en el tiempo, multiculturalidad y convivencia añorada que solo la música mantiene, al igual que el anónimo italiano Tre fontane.
Volvería la estampie, una danza típica medieval y que el trovador Guiraut Riquier (ca.1230-1292) compone a partir de la «cansó» Mot me tenc ben per paguatz, obra de lucimiento para los dos intérpretes, donde la sonoridad del cuerno evoca intercambios musicales de ida y vuelta con el subrayado siempre acertado de unas percusiones increíbles.

El «fin de fiesta» tuvo sabor italiano, el Chominciamento di gioia en nuevo dúo de flauta aguda, ligerísima como la jugetona pandereta unida al grave de la darbuka, o La Manfredina con su correspondiente «rotta» de zanfona ornamentada y esas pinceladas de la percusión que arrancaron bravos de un público totalmente entregado.
Sinceras y emotivas palabras de gratitud a cargo del local que arrancaba de niño en esta misma catedral una andadura musical con un horizonte siempre inalcanzable pero lleno de alegrías como estas compartidas en el festival leonés, verdadero referente antes de la propina en «formato Eloqventia», saltarello de flauta y darbuka danzarinas para encaminarnos a la Plaza de Regla tras casi hora y media de música pura que también tiene su hueco en estos tiempos pluriculturales. Bravo por Eloqventia (nombre de la obra de Dante Alighieri De vulgari eloqventia vinculada a la música medieval y a la poesía trovadoresca) y a seguir escuchando estas «Danzas Imaginarias» que no tienen desperdicio porque nunca pasan de moda.

Madrid, museo de músicas con guinda

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Madrid en verano es un infierno pero quedan también purgatorios y paraísos terrenales. El calor horroroso además del climatológico fue el engaño del Caravaggio en el Museo Thyssen Bornemisza, como casi siempre, donde importa hacer caja con cualquier disculpa o reclamo, y el pintor del claroscuro lo es aunque solo se exponga una décima parte arropado por muchos seguidores bajo el pomposo título de «los pintores del norte», encima prestados de su vecino de El Prado donde El Bosco sí resultó purgatorio ideal y verdadero fenómeno de masas en un «jardín infinito«, para continuar con los imperdibles Fra Angélico, Goya, Velázquez, El Greco, Ribera, Tiziano, Rafael o Rubens, entre sus joyas destacadas de siempre, sin olvidarme del asturiano Carreño de Miranda.

El Teatro Real pesenta I Puritani de Bellini para ir cerrando temporada, pero no estaba esta primera semana al alcance de cualquier bolsillo y habré de conformarme con esta «semana de la ópera» que permitirá disfrutarse gratuitamente en muy distintos lugares y formatos, quedándome con las ganas de escuchar a Javier Camarena el día de San Fermín en vivo, ya que Celso Albelo no me coincidía la fecha.

Pero como el que suscribe no da puntada sin filo, el viernes 8 y con entrada gratuita se presentaba en la Escuela Superior de Canto de la calle San Bernardo con la colaboración de la Asociación de Amigos de la ESCM el curso internacional de interpretación del repertorio vocal español de Project Canción Española dentro del amplio «Clásicos en verano«, con un concierto titulado «Granados canta a Madrid» a cargo de la directora del mismo la mezzo neoyorkina afincada en España Nan Maro Babakhanian y el pianista Emilio González Sanz donde participó como invitada la soprano Raquel del Pino, una joven promesa de 19 años que estudia guitarra en el RCSMM además de canto en el Conservatorio «Victoria de los Ángeles» y no podía hacerlo en la clausura del próximo viernes 15, que comenzó el recital con «Tres canciones»: Por una mirada un mundo, Yo no tengo quién me llore y Canto Gitano, el Granados inspirado en poemas románticos que la soprano cantó con gusto y estilo pese a la brevedad de estas partituras, con la solvencia pianística de González Sanz.

El grueso del recital lo completaron las tonadillas y las seis canciones dedicadas a María Barrientos inspiradas en el mundo goyesco del que disfruté el día anterior en El Prado  a cargo de Babakhanian más las intervenciones solistas del piano en La Campana de la tarde de «Bocetos» y el Intermedio de «Goyescas» con un sólido Emilio González Sanz demostrando el dominio de la obra del catalán, tanto sola como en el siempre agradecido acompañamiento al mejor estilo de la canción española de las vocales. La niña Inés Maro Burgos Babakhanian (2009) -que ya canta en Los Pequeños Cantores de la Comunidad de Madrid– fue una narradora especial y excelente en la parte pianística de La maja de Goya, con un tenue acompañamiento antes de la intervención de su madre que ya tomó el mando con El majo discreto, El tralalá y el punteado y El majo tímido, tonadillas creídas y sentidas, lección para los alumnos de dicción pero sobre todo interpretación con un registro grave natural y dramático acorde a los textos, color distinto por su registro de mezzo pero igualmente bellas y con tesitura sobrada.

Otro tanto puedo decir de las tres majas dolorosas cantadas sin pausa y bien delineadas para finalizar con El mirar de la maja, Amor y odio y Callejeo, partituras que son obligadas en los estudios de canto y las grandes voces han interpretado porque son equiparables al «lied» o la «chançon» y Granados da protagonismo tanto al texto cantado como al piano desde esta visión castiza que gusta en todo el mundo, buen tándem BabakhanianGonzález Sanz en el coqueto teatro, antiguo salón de baile del Palacio Bauer, hoy «la Escuela de Lola Rodríguez Aragón«.

Mi paraíso musical nocturno en Madrid es el Café Central, otro monumento de la música en vivo que lucha por mantenerse y lo hizo toda la semana con Zenet y su banda, también llenando por 20 € sin regatear calidad ni cantidad en su regreso al local de la Plaza del Ángel.

El actor y cantante malagueño supo encontrar un estilo propio a partir de las letras de Javier Laguna y la música del guitarrista José Tabodada, un trío único.

La banda con la que comenzó semana tenía al citado José Taboada y los también habituales Manuel Machado a la trompeta y fliscorno (bugle o flügelhorn para los puristas), Öve Larsson al trombón y el batería Pedro Moisés Porro, pero hubo dos cambios que no mermaron la excelencia instrumental: el viernes se incorporó el venezolano José Vicente Muñoz que hubo de sustituir en el contrabajo a Yrvis Méndez, mientras el sábado lo hacía el pianista chileno Jorge Vera por Pepe Rivero, siendo esta función la que disfruté en compañía de familia y amigos.

Si algo caracteriza al malagueño es la elección de sus músico, siempre excelentes, afincados en España pero que no han olvidado sus raíces, lo que enriquece cada canción hasta el infinito. Qué decir del cubano Machado, verdadero poeta de la trompeta y cuarta pata para asentar el trío primigenio, de Ove, sueco formado en Dinamarca y más madrileño que el cocido, al que tengo en vinilo con multitud de formaciones siempre aportando la musicalidad ronca que esta vez también es malagueña, el venezolano Taboada cual flamenco renacido de gallegos ancestrales pasado por el Mississipi en vez del Orinoco, la guitarra que Zenet no toca, el ritmo del cubano Porro que empuja sin necesidad de fumarlo, mago en cambios de velocidad y sabor, todos sustento y confianza para los recién llegados Muñoz, solvencia y musicalidad para lo que le pongan delante, pero sobre todo la sorpresa de Vera, «llegar y triunfar» a primera vista, engrandeciéndose en cada tema, convincente y delicado, humilde desde su grandeza conformando un sexteto zenetiano a más no poder, recreando canciones grabadas para hacerlas nuevas, vestidos de gala para el cuerpo que crece al cantar con ellos, apoyado en un micrófono cual complemento de la «naturalidad» instrumental.

En los dos pases Toni Zenet desgranó temas que no pueden faltar en sus directos jugando con la voz como sólo él sabe, mandando en el ruedo, actuando, plegándose, intimando, pero sobre todo las melodías con la banda que crecían en cada intervención entre estrofas (Silencio salvaje de un Agua de Levante marinera a más no poder, Por debajo de Madrid casi chotís mediterráneo en Gata y no gato pero siempre chulesco, Un Beso de esosDientes de rata con Machado en el fliscorno y el público participando en una jam de altos vuelos, Ella era mala, o la propina última de Soñar contigo en una versión irrepetible como el resto de los temas) junto a los que ha grabado para el próximo disco «Si sucede conviene» (de nuevo con «El volcán música» más autoproducción con micromecenazgo  alcanzado en poco tiempo), Cómo será con los acordes guitarrísticos de «Pepiño» a los que se sumó el trío piano, bajo y batería antes de la descarga sabrosa del recién salido del horno Fuiste tú en un viaje desde la imaginación por cualquier océano de marineros de tierra o mares caribeños, música que crece, navega y llega a buen puerto con todos los estilos y ropajes para la voz única de Zenet, crooner por utilizar una palabra americana que intenta explicar el formato con el que actúa, pues con su banda surca no ya «Los Mares de China» sino los de la propia música para olvidarnos de etiquetas y contestar que la música de Zenet es propia porque su originalidad está en saber beber de aguas navegables desde todas las emociones.

San Juan, femenino plural

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Finalizadas las fiestas de San Juan en Mieres, tres conciertos con voz femenina ocuparon mi tiempo de ocio, voces y estilos diferentes pero con personalidad.

El miércoles 22 de junio en el Auditorio «Teodoro Cuesta» de Mieres con entradas a 10 € se presentaba el CD «Reflejos» plenamente mierense de Elena Pérez-Herrero y Alfredo Morán, doce temas autoproducidos por ellos mismos tras el aperitivo de hace un año donde la voz de nuestra Elena juega con temas clásicos de Poulenc (Les Chemins de l’amour), Donizzeti (Me voglio fa ‘na casa), Villalobos (Melodía sentimental) o mi querido Piazzolla (el Oblivion con letra italiana al más puro estilo Mina) sentidos desde un canto personal perfectamente pronunciado en cualquier idioma, capaz de acercarnos con igual calidad al folclore sudamericano (esta vez no había bossa pero sí la Tonada de luna llena de Simón Díaz) o al bolero ranchero (Y de Mario de Jesús es único) que se convierte en jazz de sabor minero, traduciendo previamente unos textos siempre hermosos desde la misma dramaturgia con la que canta, siempre con ese segundo plano impecable de Alfredo, melodías en acordes, rasgueos de buen gusto, contestaciones, rítmica libre pero ajustada, esperando el momento preciso, el ropaje ideal desde tiempo inmemorial para atreverse también como compositor de una Nana de la ilusión o un Canto de Sirenas sin palabras que Elena hace mitología del siglo XXI, brillando y sintiendo. Un placer comprobar que mantiene su amplísimo registro con un grave poderoso, unos medios pletóricos y unos agudos con gusto, matices y musicalidad que sólo una trayectoria sólida como la suya puede dejarnos. What a wonderful world de propina cual perfecto resumen del concierto. El disco no para de sonar en mi equipo y la sensación de paz que transmite lo hace ideal para todo tipo de momentos, pero el directo es indescriptible.

Tras ser pregonera el viernes 17, mi ex-alumna batanera Paula Rojo (1990) se convertía en la figura de la noche mágica el jueves 23 tras los fuegos artificiales y la foguera, con el tiempo climatológico ayudando sin «orbayu» (ya hubo agua de sobra el día de San Juan) a un llenazo en el Parque Jovellanos, el mismo al que todos asistimos muchos años para escuchar tantos conciertos de nuestros artistas y grupos favoritos. No era un sueño sino la realidad de una carrera ya consolidada con la Dixie Band y el llanisco Tristán Armas al frente, perfectamente acoplados con la mierense, profeta en su tierra y mediática tras su paso por el programa de Tele5 «La Voz», que como tantos otros, no encumbra siempre a los ganadores y el tiempo pone a todos en su sitio.
Dos discos en el mercado («Érase un sueño» y «Creer para ver») que se han vendido y escuchado mucho en todas las emisoras además de tener buenas críticas, canciones para todos los públicos con especial presencia de adolescentes y hasta en niñas de colegio (que arrastran lógicamente a sus padres y abuelos) que ven en Paula alguien cercano con esa imagen y música country muy americana (steel guitar, banjo y ukelele no pueden faltar) pero con el sello personal de su voz y estilo que sigue triunfando tanto en dúo, versión acústica o con esta su banda, además del dúo con el también asturiano Toni Amboaje (1981) con quien comenzó sus primeros pasos y la tele también hizo visible, conviertiendo sus propios temas en verdaderos hits. Más de dos horas de concierto con recuerdo a Elvis en un mix prodigioso en interpretación por parte de todos y un sonido impecable donde se escuchaba todo sin molestar, Si me voy no necesitó vasos, el parque cantó a coro Sólo tú y Mieres sonó a country un Poco más…

La noche del sábado 25 nos traía a la también cantautora Rozalén (Yeye, 1986), nombre artístico de Mª de los Ángeles Rozalén Ortuño, la manchega de voz rasgada que descubrí una mañana en «No es un día cualquiera» gracias a mi admirado Carlos Santos que, como un servidor, es omnívoro musical además de periodista, escritor y viajero con su «libreta colorá«. Nuevo éxito de público de todas las edades donde no faltaron las fans que corean los temas de sus dos discos («Con derecho a…» y «Quién me ha visto»), especialmente Comiéndote a besos con ese cambio de ritmo impactante, humor e ironía como prometía antes del concierto, y sobre todo buen hacer musical con letras comprometidas para alguien que se declara «libre, firme y luchadora», unido al toque tan especial de su inseparable intérprete de signos que hace llegar unas letras cuidadas a los sordos (las vibraciones musicales las sentimos todos, las emocionales también y sin exclusión). Una banda típica de guitarras, teclados, batería y bajo arropó a la albaceteña de principio a fin, aunque Ni tú ni yo con Fetén sea otra joya a guardar porque con Rozalén siempre Saltan chispas y es un Alivio.

No asistí a los conciertos de pago en el patio del Liceo donde la estrella del viernes 17 fue Manel Fuentes cual Boss con banda de «Tu cara me suena«, y desconozco resultados pero mi agenda final estaba abarrotada, incluso volví a repetir como pianista «ambientador» el viernes 24 en la ceremonia de entrega de los galardones «Mierenses en el mundo», donde acompañando al Coro Minero de Turón hicimos una versión para voces graves y piano del «Himno de Asturias» que he compartido en mi canal de YouTube©, con mejor sonido que imagen.

Aún quedan memorias finales, balances y avances para la próxima temporada, con un verano donde no pararemos, pero curiosamente San Juan, en lo musical, me resultó femenino plural.

Crudo amor y puro afecto

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Domingo 11 de octubre, 19:00 horas. Auditorio del Conservatorio Manuel Fernández Rodríguez «Jaurés» de Langreo. Forma Antiqva «Crudo Amor«: Pasiones y afectos en la voz de A. Steffani (1654-1728). María Eugenia Boix (soprano), Carlos Mena (alto), Ruth Verona (chelo), Daniel Zapico (tiorba), Pablo Zapico (guitarra barroca», Aarón Zapico (clave y dirección). Concierto solidario en colaboración con Cruz Roja Española, Asamblea de Langreo.

Amparo Antuña Asenjo, directora del conservatorio langreano, hizo la presentación de un concierto muy especial por ser la casa de la familia Zapico, comenzando por Eloy Zapico, el patriarca que en sus tiempos de presidente de la AMPA con sus hijos estudiando en ella, organizaba talleres de construcción de instrumentos antiguos (Manuel Ángel Paz lo sabe bien) que cautivarían a los mellizos, organizando un ciclo de Música Antigua cuando casi nadie había escuchado conceptos como música historicista y buscando recursos económicos para un conservatorio que trajo al mecenas Jaurés, hoy dando nombre a este centro que acogía un concierto con tres de sus ex-alumnos más famosos e internacionales. El auditorio se quedó pequeño para recibirlos como se merece, con alumnos y claustro de profesores incluidos, recién acabada la grabación del CD que llevará el título de «Crudo amor» para el sello Winter&Winter con unos intérpretes de verdadero lujo.
A Steffani muchos le han descubierto por Cecilia Bartoli pero los Zapico le tienen en el repertorio haciéndolo suyo y realizando ediciones propias como la mitad de las escuchadas en una tarde dominical cercana, emocionante y donde la «Teoría de los afectos» tomó cuerpo sonoro como pasión del alma llena de toda la intensidad posible, un concierto que pude disfrutar dentro del XVII Festival de Música Antigua de Gijón el 15 de julio de 2014 y que en Sama resultó especialmente distinto.

A la formación original más la «hermana» Ruth Verona, tan de la familia como ellos, sumábamos dos voces idóneas para esta música y en estado de gracia: la oscense (de Monzón) Eugenia Boix, madurez y magisterio en cada frase, auténtica delicia canora, y el vitoriano Carlos Mena, un contratenor de registro único capaz de convencernos que su voz tiene la naturalidad negada antaño, con un color propio hermoso en todo su amplio y poderoso registro.

La cercanía del inmenso trabajo para un programa ya rodado más todo el previo a la grabación en el Auditorio de Oviedo, suponía dominar las obras al detalle, algo que se transmitió en todo: respiraciones, agilidades a dúo imposibles, finales dejando flotar en el aire cada acorde, recitativos alternando el virtuosismo de los cuatro instrumentistas para una variada y eficaz paleta diferenciadora de cada pentagrama, alternancia de efectos y afectos en las seis «cantatas», entendimiento entre los intérpretes y sobre todo la complicidad de un público emocionado que nunca tuvo prisas en aplaudir, dejándonos un concierto irrepetible.

Abría Begl’occhi, oh Dio, non più con un duetto perfectamente ensamblado y alternancias con alto y soprano siempre con el subrayado adecuado del cuarteto instrumental. Dimmi, dimmi, Cupido tiene edición propia lo que se reafirma por el papel de acompañamiento y solos instrumentales hechos a medida y cuidando cada fraseo e intención textural, cuatro números con recitativos y dúos de unos cantantes empastados como si llevasen toda la vida cantando juntos, la carnalidad de la soprano junto al calor del alto y el subrayado del chelo de aire veneciano. Otro tanto en Occhi, perché piangete? con tres movimientos donde el Allegro está en el central para degustar afectos en estado puro, el cello de Ruth una voz más cuando no «tubo de cuerda» completando tímbricas diría que orgánicas precisamente por la edición tan trabajada de Forma Antiqva, colores específicos en la guitarra de Pablo al inicio, el clave de Aarón antes del lento o la tiorba de Daniel completando un oropel aterciopelado de presencia mientras Mª Eugenia y Carlos ponían figura y contestación a la poética pregunta del título, «ojos, por qué lloráis?»…

Crudo Amor es la cantata estrella de las elegidas, completísima con ocho números llenos de subidas y bajadas de tensión y emoción, calor y color, verdadera fresco sonoro donde las pinceladas de la cuerda son perlas adornando las voces solistas, tapices y oropeles barrocos con la mejor expresión musical posible, combinaciones y contrastes llevados al máximo cual ópera de cámara, intervenciones instrumentales atentas al sentimiento y virtuosismo vocal. Imposible detallar pero no quiero olvidar el endiablado arioso de Carlos Mena Egualmente mi nega frente al aria Oh, toglimi la speme de Mª Eugenia Boix con un acompañamiento de clave digno de las grandes óperas barrocas, agilidades y adornos en todos, solos o a dúo para degustar antes del final en un caminar antes de correr, como las propias líneas de canto rotas tras la calma, especialmente al cantar «speme lusingare» con la guitarra de Pablo rasgueando cual folia inconclusa y sorpresiva dotándola de un ritmo marca de la casa.

Aún quedaba mucho drama por degustar, Sol negl’ occhi para solaz de Ruth «chelo bachiano» seguido de la tiorba cautivadora de Dani dando entrada a los juegos amorosos de Mª Eugenia y Carlos en cuatro números de pureza barroca, líneas claras pese al adorno innato y casi imposible tanto en voces como instrumentos, virtuosismo lleno de musicalidad y colorido, más el último Placidissime catene en edición propia, nueva explosión de color con las agilidades sonando a uno, búsqueda de tímbricas únicas en los cinco números perfectamente fraseados. Una verdadera delicia comprobar el entendimiento de estos músicos.

Y la propina todo un regalo, el dúo Pur ti miro, Pur ti godo de «La coronación de Poppea» (Monteverdi), con tantas similitudes con Steffani, entrando las voces de Poppea Boix y Nerón Mena por el patio de butacas mientras el cuarteto de cuerda preparaba la alfombra espiritual para envolvernos en esa melopea sentimental y bellísima con la música interpretada por Forma Antiqva ¡siempre en forma en estos 15 años!.

Cerezal por el buen Camín

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Cerezal se presentaba en Mieres el domingo 23 de noviembre a las 20:00 horas con su nuevo CD bajo el brazo, grabado en los Estudios Tutu de Corvera en los meses de septiembre y octubre de este año (con la producción de Gonzalo Pumares y Ruboh), apenas once meses después de la aparición del EP que perfilaba un camino que da precisamente título a este trabajo excelente: «Camín«. Toda una maravilla de sonido y diseño, aunque de lectura difícil por la combinación de grafías y colores, puede que buscado para forzarnos a leer a fondo cada letra.

Además del quinteto habitual y «cerecero» formado por Andrea Álvarez (voz), Juan Yagüe (guitarras, bouzouki, mandolina), Gonzalo Pumares (violín y coros), Juanjo Díaz (batería, vibráfono, percusiones) y David Mori (flauta, whistle y gaita asturiana) participaron desde el comienzo Juan Carlos Vega «Cabín», bajo eléctrico y Marco Antonio Guardado, vibráfono y percusiones.

Poeta de referencia del grupo, el candasín Xurde Fernández, recitó mientra sonaba La to solombra.
El pintor Miguel González Díaz fue otra auténtica sorpresa, ver cómo a partir del lienzo en blanco iba creando un árbol ¿una cerezal? que crecía a medida que iban sonando los temas siempre por detrás (en las fotos se puede apreciar la evolución del cuadro), con reminiscencias japonesas y auténtico magisterio plástico, al igual que sus ilustraciones en el CD.

Para el fin de fiesta se sumaron Nel Suárez, guitarra, Juan Duarte, voz, Ruboh, rapeo más Rubén Alba a la gaita. Todos están en el «Camín«, el CD, salvo Víctor Manuel cuya agenda en plena presentación de sus «50 años no es nada» le impidió cantar San Xuan, aunque siempre nos quedará la grabación, pero Andrea siente este tema como nadie y en femenino singular.

Realmente la presentación fue única, irrepetible y cercana. El lleno en la Casa de Cultura fue de los que hacen historia, con público de todas las edades aunque mayoritariamente joven y auténticos fans de Cerezal.
El directo de este quinteto es siempre seguro, independientemente de la mayor o peor calidad del equipo de sonido o del técnico de turno, aunque en Mieres tuvieron el suyo, con un repertorio propio muy trabajado (en Moreda pude comprobarlo y disfrutar de ellos), alternancia de tiempos, sabia inspiración o referencias a temas tradicionales pasados por su estilo fresco donde la voz de Andrea marca sello único con la base instrumental de un cuarteto perfectamente acoplado y empastado.

Comenzaron cantando «por abril» y después el tema Cereces, versión del popular «No quiero que me cortexes«, y temas especiales como Pela to parte o el citado San Xuan así como Les foles que en el disco lleva base programada y en directo usaron palo de agua. No faltó tampoco Camín que da título al disco y resulta el cuaderno musical de bitácora. Tocarían el cielo (con Islla nel cielu) y el tema Colos güeyos cerraos de Xurde desde esa pincelada exquisita del vibráfono. Sólo Romaní como tema instrumental para un breve descanso en la voz de una Andrea pletórica, y llegarían después La truena, danza que entronca con la popular «Con qué lavas la cara» que recrean como sólo ellos saben, estallido final con una Añada para despertar, porque el elemento sorpresa y el giro que puede tomar un tema es siempre ramal del camino principal.

Cierto que en Mieres había invitados de lujo como el bajista Cabín y el vibráfono más percusiones de Marco Antonio completando un vivo especial a siete. Pero el cuarteto en solitario es capaz de cubrir este espectro instrumental con unas percusiones como las de Juanjo o la potente guitarra de Yagüe punteando con dulzura o reforzando graves haciendo olvidar los eléctricos. David alterna vientos con plena naturalidad y adaptados a cada tema, con una gaita capaz de tratarla como flauta cantable sin roncón, para rematar las cuatro patas Gonzalo, violín imposible capaz de «pizzicatos guitarrísticos» o fraseos de «arco cantábrico», además de ser la cara visible en las presentaciones.

Tener invitados nos permitió duplicar percusiones, tener a Juanjo en el primer tema con el vibráfono, volver al poco con la batería y retomar el cajón que en solitario es capaz de olvidar membranas, sólo algún «bodhran» que otro… y ver a Yagüe otra vez con la mandolina cuando Nel Suárez tomó la guitarra en el bis final.

Una auténtica banda con amigos, invitados para ese llover de Nueche que completaron un directo irrepetible.

El «Camín» será difícil pero bien asentado, pasos precisos aunque el destino final no lo conocemos, pero parafraseando a Machado «se hace camino al tocar».

El disco sigue sonando en mi cadena y llevo copia conmigo, aunque ellos se encargarán de publicitarlo. Felicidades «cerezales».

FOTO:  © Fernando Geijo
Noticia en el periódico La Nueva España, edición Cuencas, del lunes 24:

Premios Codalario, por muchos años

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El pasado sábado 11 de octubre tuvo lugar en el auditorio del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM), «La Sede», el acto de entrega de los II Premios Codalario, la revista de música clásica, así como la presentación del Anuario 2014 que pudimos adquirir al finalizar el evento regado con buen vino de Rioja etiquetado para la ocasión, así como una exquisita cecina de León.

A las 20:30 h. daba comienzo el acto en sí con presencia del director de Codalario y del consejo de redacción así como varios colaboradores y de Sergio Portela Campos, polifacético artista además de escultor y autor de estas «Musas», premios expresamente diseñados para «Codalario», este portal web que sigue creciendo y dando también el paso al papel con unos anuarios de cuidadísima edición y calidad que desde este segundo número incluye publicidad.

Musas de Sergio Portela (foto de Fernando Frade)

También fue de agradecer la presencia de todos los galardonados, dando mayor empaque a un acontecimiento que llenó el auditorio de melómanos, amigos y familiares de los homenajeados así como autoridades, intérpretes y distintos invitados que se acercaron a un edificio con mucha vida e historia, restaurado con estilo y sabor como no podía ser menos por parte de los propios arquitectos, disfrutando todos de una velada que finalizó con truenos y relámpagos incapaces de estropear la alegre noche en el barrio de Chueca entre charlas, pequeños corrillos, recuerdos y comentarios sobre presente, pasado y futuro cercano.

Abría el acto José Antonio Granero, decano del COAM explicando un poco qué es «La Sede» y la Fundación Arquitectura que también cumple dos años, edificio y espacio abierto al arte, por supuesto a la música que está presente en su propia singladura.

Aurelio M. Seco prosiguió con palabras de agradecimiento para los galardonados por el enorme esfuerzo de asistir a esta gala. También recordó el éxito del Anuario 2013 esperando que el presentado hoy no se quede a la zaga. Y por supuesto el otro triunfo, la web «Codalario», todo un referente de la crítica actual, seria e independiente, portal que también tiene tarifa Premium así como la de promoción de artistas.
No olvidó citar el peligro que la LOMCE tiene para la asignatura de «Música», conocedor de ello en primera persona como profesor de instituto, o la extinción de algunas orquestas con la disculpa de la crisis. «Codalario» apostará por la creación contemporánea que parece olvidada en programaciones y publicaciones, teniendo un sentido recuerdo a los que se han ido en este último año.

Tomó el relevo en el micrófono Gonzalo Lahoz, subdirector y auténtico motor de «Codalario», que comentó que la publicidad del anuario aparece también desde la honestidad y calidad de la propia revista desde sus inicios, antes de dar paso a un vídeo con parte de los protagonistas del anuario 2014, antes del breve recital de Marta Espinós al piano, alumna en Dallas del maestro Achúcarro.

La alicantina interpretó tres Preludios -los números 6, 8 y 7– de Mompou, bien explicados antes de la interpretación, con el número 6 guiño al zurdo Achúcarro escrito «para la mano izquierda», o el nº 7 «Palmier d’etoiles», palmera de estrellas de fuegos artificiales para la celebración de hoy. Dedicado al maestro bilbaíno, Marta nos dejó una exquisita interpretación de la no siempre reconocida música íntima del compositor catalán.

Finalmente Alejandro Martínez daría paso a la ceremonia de entrega de los premios, con proyección de imágenes y una breve historia de cada uno de ellos, así como los agradecimientos de cada premiado, que recogieron su Musa, la estatuilla del galardón, posando para los fotógrafos y contarnos anécdotas siempre enriquecedoras.

El mejor artista de 2014, Celso Albelo, llegado directamente de Viena donde está haciendo Roberto Devereux, mejor cantante que orador aunque siempre cercano y sencillo, como las auténticas figuras, dedicó galardón a familia, amigos, seguidores y también a su «hermana» Desirée Rancatore, presente entre el público.

Miguel Ángel Marín, gestor y responsable del área musical de la Fundación Juan March además de agradecer el galardón a la mejor entidad musical, aprovechó para publicitar y contarnos la larga trayectoria de una institución privada con todo lo que ello conlleva así como los fondos musicales que atesora y los nuevos proyectos como el iniciado de la ópera de cámara.

Josetxu Obregón como cabeza visible de La Ritirata, cuyo cuarteto casi al completo en la sala (sólo faltó por compromiso profesional Miren Zeberio) nos ha dejado una grabación de la integral de los cuartetos de Arriaga para el sello «Glosa» realmente única, novedosa en todos los planteamientos, y que ha obtenido justamente el premio al mejor producto musical, elogió a Codalario y su labor entre otros piropos siempre merecidos para todo el equipo. El vídeo nos presentó un breve making of del CD.

Finalmente Joaquín Achúcarro y su premio especial a toda una carrera que todavía continúa dando muchas alegrías, siendo Oviedo afortunada de tenerlo habitualmente. Toda una vida la del bilbaíno con su compromiso ético de siempre para una lista interminable de autores, orquestas y directores con los que ha interpretado a los grandes sin olvidarse nunca de los españoles, siendo un gran embajador de lo nuestro. Y por supuesto la labor docente, de la que Marta Espinós es buen ejemplo, contándonos esa cercanía con su alumnado, o la forma de afrontar una obra desde ese «ser vivo» que es el piano, haciendo el simil pictórico de un mismo paisaje con varios pintores dando lugar a cuadros todos distintos para un mismo modelo. También dio las gracias a Emma Jiménez, su mujer, colega y compañera fiel, apoyo desde siempre.

Si en los distintos discursos música y gratitud estuvieron siempre presentes, la calidad humana y editorial para un proyecto hecho realidad en el que todos somos testigos de haber nacido para quedarse muchos años, estuvieron también presentes.

Los premios son una prueba de acierto por parte del equipo humano de «Codalario» en esta singladura larga que ya tiene un arranque claro y certero. Toca ahora leerlo con deleite y archivarlo entre las publicaciones que se guardan como colección, esperando el siguiente.

Opera(ndo) Zapico desde dentro

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Domingo 15 de diciembre, 12:00 horas. Museo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo, Palacio de VelardeForma Antiqva: presentación de su nuevo disco «Ópera Zapico«. Entrada libre.

Preciosa y original «matiné» de los Hermanos Zapico, en casa y como en ella, Forma Antiqva en su formación primigenia y sin extras, presentando su último trabajo en el mejor entorno posible, el patio del Palacio de Velarde con amigos y familia arropando, tocando para nosotros

Del disco, otra exquisitez del sello Winter&Winter, disco excepcional para la revista Scherzo y de nuevo nominado a los Premios ICMA 2014 (en la categoría «Barroco instrumental» como en 2012), críticas más que merecidas, música que de antigua solo tiene el nombre porque con los Zapico suena más que nunca como actual, asombrado desde el primer día que lo escuché, esta vez sin los invitados de lujo para poder sentir todo el proceso hasta la elección del repertorio. Búsqueda de sonoridades cordófonas en combinaciones de clave, trioba y guitarra barroca alternada con el archilaúd para equilibrar melodías y armonías de las arias que les (nos) gustan y vuelven a recrear haciéndolas suyas.

Imposible desgranar cada una de ellas, escuchadas casi en medio del trío, sintiéndome uno más entre ellos, vibraciones a flor de piel en el estricto sentido, desde «il mandolino» hecho clave por Aarón para la «canzonetta» del Don Giovanni mozartiano, el dúo de los gemelos Pablo y Daniel de José de Nebra resonando eterno en un entorno propicio, sin olvidarme la Obertura de Artaserse de J. C. Bach auténtica delicia tímbrica donde el trío sonó a orquesta de cámara, si se me permite, orquesta palaciega en «El Velarde«. Siempre un gusto escuchar tan cerca las virtuosísticas ornamentaciones del clave, los potentes bajos de la tiorba luego transmutados a punteos o los ritmos de la guitarra que vuela en las melodías o contrapuntean al archilaúd. Técnica al servicio de la música que siempre subrayo, y auténtico concierto de «concertar«: acordar, pactar, decidir conjuntamente.

Intervenciones también en palabras de cada uno de ellos, en los momentos justos, colocadas inteligentemente para tantos agradecimientos e historias de la «cocina» antes de deleitarnos con el producto en el plato, que tiene por delante mucho recorrido. Händel poniendo emociones íntimas en el «Lascia ch’io pianga» de Rinaldo protagonizado por los tres, y palabras musicales con «el tesoro» de Rodelinda, las gracias con Purcell repartidas entre Dido y Eneas y la chacona mágica de las hadas, hasta rematar la fiesta como si del «Concerto Zapico 2″ (que aún esperamos) se tratase, la esencia fresca de Las Indias galantes (Rameau) y el jolgorio de las Folías que los hermanos trabajan desde las «Diferencias» que unen.

Si este disco es una joya de coleccionista para enamorar a públicos de todos los gustos, los directos de Forma Antiqva son regalos que hacen festivo cada concierto suyo.

Los Zapico «operan» desde Asturias

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Ya tengo en mi poder el nuevo disco «Ópera Zapico» para el sello alemán WinterAndWinter, y ya es el quinto (aplíquese al refrán), disponible también en iTunes© y Amazon©, un disco pergeñado con tiempo y grabado en casa, en el Auditorio de Oviedo, la residencia de la formación Forma Antiqva el pasado mes de marzo con unos arreglos propios desde Monteverdi a Mozart, que sin perder nunca el estilo propio de los hermanos Zapico, cuenta con invitados cercanos de calidad contrastada, dando de nuevo en el clavo con otra apuesta arriesgada pero capaz de atraer a aficionados de todo tipo, incluyendo los líricos, que en Asturias abundan. Como escribía un periodista carbayón, son «bombones de ópera con sabor Zapico«, arias reconocibles para los melómanos y nuevas en su concepción instrumental.

Intérpretes:

Aarón Zapico: clave y órgano – Daniel Zapico: tiorba – Pablo Zapico: guitarra barroca y archilaúd.

Artistas invitados:

Alejandro Villar: flauta de pico – David Mayoral: percusión – François Joubert-Caillet: viola de gamba – Lluís Coll i Trulls: cornetto – coro El León de Oro (director: Marco Antonio García de Paz).

A continuación paso a describir obras, autores y primeras impresiones con el CD sonando en la cadena de música (siempre de más calidad que en otro tipo de reproductores), notas escritas desde la inmediatez de su escucha, aún necesitando, como todo, más tiempo para detalles que necesitan posar y pesar.

1. «Deh vieni alla finestra»Don Giovanni– (Mozart).

Trío en estado puro con un «clave mandolino» y las cuerdas pulsadas cuasi sinfónicas, cantando este oyente en la ventana catódica.

2. «Air pour les Sauvages»Les Indes galantes– (Rameau).

Los tres hermanos con la excelente percusión de Mayoral pletóricamente danzante y rococó.

3. «Quella Clizia innamorata»Il più bel nome– (A. Caldara).

La delicadeza del trío con los ornamentos adecuados y en su sitio creando atmósferas elegantes de protagonismos sabiamente elegidos.

4. 5. 6. «Overture» de Artaserse (J. C. Bach).

Una obertura cual «concerto grosso» se tratase en sus tres movimientos con el desparpajo y jovialidad de los Zapico: el Allegro di molto pletórico de sonoridades, pasajes virtuosos de limpieza prístina, armonías redondas de guitarra funcionando hasta percusivamente alternando con intervenciones solistas compartidas, aún más presentes en el Andante de refinado salón en los tres artistas siempre compartidos, para desembocar en el Presto de fulgor y luminosidad casi de fuegos de artificio.

7. «O morte gradita»Il Sant’ Alessio– (S. Landi).

El órgano nos da atmósferas de claroscuros caravaggianos con pinceladas guitarrísticas a modo de vidrieras que tamizan esa muerte llena de vida.

8. «Lascia ch’io pianga»Rinaldo– (Händel).

El cornetto de Lluís Coll cual voz castrada, contratenor o mezzo, e igualmente vocálica en fraseos con un trío que da continuidad al corte anterior en una transición sin brusquedades, donde la guitarra también frasea y dialoga esa melodía tan reconocible e irrepetible, con ese sustento cordal.

9. «Batti, batti, o bel Masetto»Don Giovanni– (Mozart).

Mozart siempre para descubrir, manteniendo el órgano y unos punteos gemelos que si bien parecen irse a un segundo plano en la mezcla nos sacan a la luz las mal llamadas notas de paso tan importantes como las de la melodía del aria de Zerlina, sentimiento femenino como en la versión original lograda en esta combinación de viento y cuerda reducida a trío para no resultar cargada ni cargante, con acordes «orgánicos» recreando la atmósfera callejera vienesa.

10. «Se giunge un dispetto»Agrippina– (Händel).

La flauta dulce de Alejandro Villar emerge entre el clave y las cuerdas pulsadas en el aria de Poppea del primer acto, que bien recuerda los conciertos barrocos por virtuosismo en ejecución y aire rápido, interpretación instrumental de alta calidad en todos ellos sin perder el origen vocal precisamente cuando las voces se instrumentalizaban de forma diabólica.

11. «A Dios, prenda de mi amor»Amor aumenta el valor– (José de Nebra).

La necesaria y merecida referencia española tenía que darle protagonismo a la guitarra con el contracanto del archilaúd, casi «chitarrone«, melodía y armonía en un dúo de amor fraternal en el amplio sentido.

12. «Mogli mie sconsolate»La Calisto– (F. Cavalli).

Cavalli continúa el anterior amor hispano del dúo fraterno al que se suma la viola de gamba de Joubert-Caillet logrando un ambiente digno de Sainte-Colombe, un trío de cuerda lúgubre y «desconsolado», cuerdas frotada y punteadas con la aparición de un clave en registro de laúd que encumbran aún más la viola en el registro más cercano al de la voz humana.

13. «Vi ricorda o boschi ombrosi»L’Orfeo– (Monteverdi).

Los tres hermanos retoman su trío habitual para este Orfeo monteverdiano cual otra pieza de sus Concerto Zapico, punteos de clave, rasgados en guitarra, basamento en la tiorba, alternando presencias y armonías con un aria realmente luminosa.

14. «Chaconne: Dance for the Chinese man and woman»The Fairy Queen– (Purcell).

Las chaconas también están presentes en los conciertos de la formación asturiana, esta vez reforzados con la percusión de Mayoral (panderos, bombos y panderetas) para una danza con dedicatoria china pero muy inglesa en su concepción interpretativa, auténtico cuento de hadas con punteos de clave y guitarra más el siempre presente laúd, música operística extrapolable al salón de balle en otro acierto de adaptación y arreglo.

15. «When I am laid in earth»Dido and Aeneas– (Purcell).

Contraste anímico para el mismo Purcell en cuanto a ese remanso tumbado sobre la tierra, el trío al natural para un aria siempre increíble que crece en este arreglo instrumental, alcanzando aún más profundidad sin texto a favor de la música pura.

16. «Ritorna, oh caro e dolce mio tesoro»Rodelinda, Regina de’ Longobardi– (Händel).

Arranca el clave ese aria femenina a la que se van sumando y retomando protagonismo los tres Zapico, elegancia de salón y melancólicos ornamentos que no enturbian jamás la melodía presente y reconocible.

17. «Thanks to these lonesome vales»Dido and Aeneas– (Purcell).

Y cerrando esta música de ópera nada mejor que «mi» coro de oro para este agradecimiento purcelliano que arranca la guitarra, continúa la tiorba, engorda el órgano en presentación total que desemboca en la plenitud vocal pura, de empaste siempre único, voces blancas protagonistas arropadas con esa delicadeza que tiene la formación gozoniega, mis dos «debilidades» reunidas en esta maravilla de Purcell que no podía ser mejor final para esta nueva grabación de Forma Antiqva con Winter& Winter, desde el Auditorio de Oviedo con proyección internacional.

Gracias y enhorabuena por esta nueva delicia musical.

Otro impagable de Pixán

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Este domingo 8 de septiembre, «Día de Asturias», el día de nuestra patrona la Virgen de Covadonga, el mejor regalo musical resultó la salida de una grabación esperada desde hace tiempo, con el ejemplar dominical de LNE y ¡sólo 4,95€! llegaba la «Misa de gaita» por Joaquín Pixán y José Ángel Hevia, dos auténticos embajadores asturianos que mantienen pujante nuestra música allá donde van.

Como continuación necesaria al aquí comentado libro (publicado por la Fundación Valdés Salas) del catedrático Ángel Medina lógico asesor musical y litúrgico del disco, necesitábamos un documento sonoro actualizado, una grabación realizada esta vez por el estudio de Fernando Arias «AudioRec Sound Design», que poco a poco resultará sinónimo de historia sonora asturiana, en distintos enclaves donde no podía faltar Cornellana, nuevo homenaje a Lolo, querido y siempre recordado amigo común, valedor de esta «Misa de Gaita» que tantas veces disfrutamos en San Marcelo el primer domingo de agosto con Don Ceferino de oficiante, pues con tanto cántico había que dejarle hacer su trabajo como humorísticamente comentamos muchas veces ya finalizada la procesión.

Foto © Fernando Arias

Presentado en el Club de Prensa LNE el pasado jueves 5, con un lleno hasta la bandera, un compacto calentito todavía tras finalizar su grabación (iniciada en marzo) los últimos días de julio, no tiene desperdicio ninguno de los 16 cortes, misa al completo y seis tonadas de archivo que siguen siendo referencia en la voz de Pixán. Trabajo con notas escritas por el propio tenor en junio, con referencias personales (también a Lolo y Manolo Quirós) y citas también al libro de Medina. Presentación sencilla con portada de José Legazpi que ilustra el principio de esta entrada, y los agradecimientos por el logro, otro más en la labor divulgadora de Joaquín Pérez Fuertes, a quien nunca le faltan proyectos. Del penúltimo debo aún otro comentario.

Foto © Fernando Arias

La Misa, al completo, sigue siendo como ya se ha escrito «un tesoro etnográfico», hermosa y de alta dificultad que esperamos sea declarada de interés cultural. Poderoso el Kyrie, inmenso el Credo y sobre todo ese Agnus que me sigue respigando al escucharlo. El papel de la gaita, siempre comprometido, lo soluciona Hevia con su maestría y me consta que usando la «gaita midi» en algún pasaje casi diabólico, apoyo vocal pero también protagonista, en especial los intermedios y «La Procesión», sin olvidar el tambor de su hermana María José, familia de artistas que se suman a las alumnas de la Escuela Municipal de Música de Cangas de Narcea (dirigidas por la profesora Maribel López Parrondo) en el «Credo corrido» que cierra el disco y realmente nos sitúa en el ambiente litúrgico, como la Marcha Real de la Consagración, sustituida por nuestro himno, donde sólo faltaban los voladores, que se suma a las interpretaciones tradicionales para atesorar.

De las tonadas elegidas quiero destacar porque me gustan mucho Carromatero, Hay una línea trazada y Cuatro Polas con el magisterio del cangués capaz de pasar de Falla o Tosti a nuestra raíz más pura sin perder un ápice calidad o entrega. Y es que hasta cantando copla marca estilo. A fin de cuentas siempre se vuelve a los orígenes… con el poso de la experiencia.

Ya decía la pareja protagonista que «No hay nada con lo que se pueda comparar la misa de gaita». Buen regalo y además musical para nuestra fiesta autonómica. ¡Enhorabuena!

Bartoli siempre un espectáculo

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Sábado 16 de marzo, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio de Oviedo. Agostino Steffani: «Mission«. Cecilia Bartoli (mezzo), I Barocchisti, Diego Fasolis (clave y dirección).

Las divas del siglo XXI no se parecen a las del pasado en cuanto a voces o repertorio, pero hay que reconocerles que algunas son todo un espectáculo de masas, con entradas agotadas nada más salir el anuncio del concierto, ocupando reportajes de radio y televisión, shows, páginas de periódicos generalistas y muchas hojas en la prensa especializada, vendiendo miles de CDs y DVDs, alcanzando números uno con todo un marketing detrás que sirve para acercar este apasionante mundo a espectadores que no me encuentro habitualmente.

Cecilia Bartoli lleva años como diva, aunque esté alejándose de sus primeros pasos donde asombraba con Rossini, Mozart, Salieri o Vivaldi, así como sus arias antiguas italianas. Más no sólo de la lírica viven las cantantes de ópera y las carreras no suelen aguantar el ritmo que imponen los agentes, por lo que los discos y su promoción forman parte del subsistir. Si unimos una labor investigadora capaz de sacar a la luz compositores poco habituales, incluso desconocidos para la mayoría, vestirla con los abalorios que los estudios de grabación permiten, y realizar giras mundiales, el pan de cada día está más que asegurado. A todo ello sumemos el desparpajo y buen caracter de la mezzo romana, con lo que los llenos están asegurados incluso en el propio escenario.

Tengo un montón de discografía de «La Bartoli» y varios DVDs, (casi) todos comprados, pero sus directos bajan un poco el listón, caso de esta «Mission» donde faltaba nada menos que Philippe Jaroussky (al que también pudimos disfrutar en Oviedo hace dos años) o el Coro della Radiotelevisione Svizzera, pero formación y director los mismos, destacando una dirección de Fasolis a medida de la diva, como debe ser.

La organización del recital fue la habitual en estos casos, contrastes barrocos hasta en el orden y tempi, arias a cargo de la mezzo con oberturas y danzas de varias óperas del obispo y compositor (entre muchas cosas más) veneciano, no grabadas, disfrutando de la calidad de unos intérpretes de primera, en especial la concertino Fiorenza De Donatis y las percusiones de Michael Metzler, creador de climas perfectos en el discurrir dramático, más las puntuales del trompeta Thibaud Robinne, el laúd de Michele Pasotti o el clave del propio Fasolis. Incluso se permitieron hacer coro en algún numero.

De las primeras impresiones el mismo sábado escritas desde el móvil, las mantengo en cuanto a un monográfico Steffani que puede resultar algo monótono (aunque la diva saque brillo a cada una de sus obras). Tomando frases de las notas al programa de María Sanhuesa Fonseca, Steffani «conocía a la perfección el lenguaje musical de su momento… escribió arias llenas de lirismo y de un marcado carácter «cantabile»… otras acariciadoras… números de una alegría contagiosa… alabanza a la música calmada de las esferas celestiales«. Oficio sí, emociones también, pero puntuales porque no es de «los grandes» que nunca me cansan… será que este CD lo tengo demasiado escuchado.

La Bartoli en Oviedo pudo con todo, aunque sean las arias lentas donde más me emocione con sus pianisimi y fraseos, su voz pequeña pero sentida, en especial el registro medio grave siempre carnoso que mantiene con los años (no así el agudo) pues los virtuosismos y agilidades vertiginosas en las llamadas arias «de bravura» me parecen cada vez más fuegos de artificio que cautivan al respetable, reconociendo su dificultad y dominio técnico.

Sí debemos darle las gracias por buscar repertorios «a medida», y esta vez también gratitud por su profesionalidad y entrega: dos horas de recital y ¡media hora de propinas!, para aplacar prisas del cada vez más abundante grupo de maleducados, bisando A facile vittoria con el trompetista Robinne, la otra figura de la noche, sonido y técnica asombrosos en un particular duelo que me recordó el de la película «Farinelli», incluso el guiño al Extraños en la noche de Sinatra con sabor barroco por parte de ambos.

Pero lo mejor de las propinas, Vivaldi (Sovente il sole de «Andromeda liberata«) y sobre todo Händel el Lascia la spina, cogli la rosa, y con el dúo trompeta y oboe del Amadigi di Gaula, el aria de Melissa. Es que el propio «Steffani dio el espaldarazo a un joven Hándel, al que consideró, y no sin motivo, su sucesor operístico. El talento reconoce al talento» que escribe la Dra. Sanhuesa.

Todavía aguantó la diva hasta medianoche firmando autógrafos a una larguísima legión de fans que traían sus tesoros en ofrenda terrenal (menos mal que no soy mitómano, aunque foto con ella sí me hubiera gustado tener).

Una semana barrroca que fue de la cima bachiana hasta el valle monográfico de Gregorio Piva, el alias de Agostino Steffani. Pero del «duelo de mezzos» salió vencedora La DiDonato por clase, estilo, elegancia ¡y variedad!.

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