Inicio

Aplaudida decisión

Deja un comentario

Jueves 19 de octubre, 21:00 horas. XXXIV Festival Internacional de Órgano Catedral de León, Ciclo de Músicas Históricas de León: Monica Melcova (órgano). Obras de Bach, Marchand, Melcova, Fauré y Vierne.

Enfilando ya la segunda mitad del festival de órgano me escapaba de nuevo a la capital vecina con tiempo de sobra para tener buen sitio en la cola y disfrutar del duodécimo concierto con una baja imprevista como la del estadounidense Stephan Tharp y la anunciada cancelación por enfermedad del decimotercero a cargo de Paolo Oreni, comunicada antes de comenzar por Samuel Rubio, en el primer caso cubierta a tiempo con éxito por mi admirada Monica Melcova (1974) que repetirá programa en la inauguración del cuarto año del exitoso «Bach Vermut» en el órgano de la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Madrid este sábado (otro éxito del CNDM copatrocinador de este FIOCLE) mientras sigue sumando éxitos allá donde va, alternando conciertos y docencia en Musikene con su residencia granadina.

El programa elegido por la organista eslovaca volvió a sacar sonoridades de «el bicho Klais» aún por descubrir, optando por registrar manualmente y dominando como pocos intérpretes no solo la ornamentación sino la improvisación de la que es una verdadera maestra en el amplio sentido de la palabra.

Tres obras de «Dios Bach» para disfrutar de la magnitud compositiva e intepretativa en el órgano alemán capaz de hablar todos los idiomas: el monumental Praeludium E dur, BWV 566, exigente en manos y pies con registros «esperados» sin necesidad de excesos pero variado y potente inicio de concierto en un día frío. Continuaría con An Wasserflüssen Babylon, BWV 653, perteneciente a los llamados «corales de Leipzig«, perfecto de tímbricas en dos teclados más pedalero, la melodía luterana en la izquierda siempre presente por registro, el acompañamiento delicado de la mano derecha y el sustento del pedalero, el lenguaje divino de «Mein Gott«.
Y para cerrar esta trilogía inicial la Fantasia super Valet will ich dir geben, BWV 735, otra mezcla de maestría sonora por la elección de los registros y la rica pero nunca superflua ornamentación desde una limpieza expositiva más el rigor de cada figura, BACH siempre el mejor examen para todo músico.

Contrapuesto al alemán no solo en acentos, el barroco francés tiene en Louis MARCHAND
(1669 -1732) uno de los principales representantes y habitual en cada festival, dos mundos unidos en el tiempo pero separados en estilo, como así pudimos comprobar con las dos obras elegidas: Tierce en Taille [del 1er Livre] reposado y emparentado en registros más con España que Alemania aunque técnicamente lo fuese con el coral bachiano, y Grand Dialogue en Ut [3ème Livre] potente en sonoridades jugando con esos aires de gaita bretona que me recuerdan el folklore asturiano, de nuevo con ese acento del órgano hispano que Melcova conoce de primera mano, perfecto diálogo entre lo solemne y festivo en el leonés KLAIS.

Ya hice mención al magisterio de Monica MELCOVA con las Improvisaciones, y Samuel Rubio le pasó las partituras con dos melodías, de nuevo el «Himno a la Virgen del Camino«, supongo que por el fervor que despierta en todo el Reino, y la bellísima canción tradicional asturiana pero igualmente leonesa por su popularidad y cercanía, «Dónde vas a por agua» que me tomé como un guiño casi personal pues resultó más protagonista que el himno con un despliegue de registros parejo al virtuosismo de la eslovaca con armonías de la mejor escuela francesa de órgano de la que es gran intérprete, superponiendo ambas en una lección de gusto y técnica.

No deben faltar las transcripciones y arreglos de grandes partituras orquestales, y por supuesto para el órgano, pensando que cuando no existían las grabaciones o eran inaccesibles para el pueblo llano, era la única forma de conocerlas precisamente en las iglesias y catedrales. De Gabriel FAURÉ
(1845 – 1924) su Pavane op. 50
[transcripción de Geoff Piper] en la interpretación de Melcova sonó verdaderamente sinfónica, cuerdas en los tubos, arcos imposibles y contrabajos en los pies, pizzicati bien atacados, oboes y flautas en las manos melódicas, con un fluir creando el ambiente tristemente bello de esta página tan gala y con el sello propio del compositor traducido por la eslovaca.

Las campanas sonaron de nuevo en el KLAIS con la virtuosística página del también francés Louis VIERNE
(1870-1937) y su Carillon de Westminster
[Pièces de Fantaisie op. 54 nº 6]

perfecto toque final para seguir explorando y descubriendo sonidos del instrumento catedralicio leonés que va asentando su acento políglota que Monica tradujo desde la primera nota, honestidad en cada duración, planos clarísimos, uso del pedal de expresión romántico, despliegue en la búsqueda de efectos y registros ideales, pero sobre todo una lección de buen hacer, aplaudiendo a la organización y al CNDM por la decisión de sustituir al yanqui por esta organista afincada en España, que colmó las expectativas de aquellos que desconocían el cambio y mejoró la opinión de los que seguimos a esta gran organista plenamente afincada entre nosotros, aunque los músicos sean siempre universales.

Público rendido al magisterio de la organista que regaló otra improvisación además de atender gustosamente a cuantos se acercaron a felicitarla. Siempre un placer escucharla.

Consideraciones finales: hora y cuarto de cola para encontrar una buena ubicación pero entrar y ver reservada toda la zona central para los socios que colaboran en la organización del FIOCLE lo puedo entender y hasta asumir, aunque creo se pasaron con las previsiones. Y al abrir el cordón para llenar tanta silla vacía mientras había público de pie que no cabía en el espacio libre corriendo a ocuparlas, terminó por incomodarme y hacerme sentir un idiota por una espera estéril. Tampoco entiendo la decisión de no cobrar algo simbólico (el euro del programa podría servir) pues evitaría curiosos y peregrinos que aprovechan para ver gratis la catedral y marcharse en medio del concierto, si bien algunos se enganchan a la música. La consigna «espectáculo gratis cueste lo que cueste» no suele fallar tampoco en León.
Moraleja: llegar diez minutos antes, y esperar que abran la zona reservada da mejor posición que los abnegados y educados aficionados sufridores de las inclemencias del tiempo ubicados en laterales con poca o escasa visión del teclado (ya no se usan las pantallas de hace años). Menos mal que «el bicho» ruge en cualquier sitio.

KLAIS políglota

1 comentario

Sábado 14 de octubre, 21:00 horas. Festival Internacional de Órgano Catedral de León (FIOCLE): Jeremy Joseph (órgano). Obras de Marchand, Alain, Couperin, Franck y Widor.

Nueva escapada al FIOCLE que sigue llenando la Pulchra Leonina con enormes colas desde una hora antes para un público fiel a este festival, ya en el meridiano de la trigesimocuarta edición con este décimo concierto.

Si «el bicho KLAIS» se mimetiza con los sonidos de cada época, puedo decir que esta agradable tarde en la Capital del Reino fue también políglota: el clavecinista y organista sudafricano Jeremy Joseph (Durban, 1978) discípulo del austríaco Martin Haselböck (también pasó por OviedoLeón el año pasado), organista de la Capilla de la Corte Vienesa y de la Orquesta Wiener Akademie, que aterrizaba en España con un programa de la escuela francesa abarcando distintas épocas. Destacar que Joseph también ejerce la docencia en la «Universität für Musik und darstellende Kunst» de Viena y anualmente imparte masterclasses en el curso estival de música barroca de la «Austria Barock Akademie«. Con este currículo era normal que el órgano hablase con tantos acentos franceses ante un intérprete políglota por naturaleza y destino musical.

El llamado rey de los instrumentos tiene distintas escuelas como todos los aficionados conocen, siendo el programa de la conocida como Escuela francesa de órgano (siglos XVI, XVII y XVIII) cuya producción, si bien menos abundante que los monumentales corpus de los autores alemanes de la época (especialmente J. S. Bach y Buxtehude) aporta a la historia un legado de calidad basado principalmente en la polifonía culta de origen medieval y renacentista, y sin entrar en Messiaen a quien se le sigue recordando este año, no digamos de la pléyade de grandes organistas del país vecino, naturales o formados allí.

Para comenzar nada mejor que LOUIS MARCHAND (1669-1732) y su Grande Dialogue en Ut majeur, el barroco francés poderoso y elegante, incluso galante y heredero de una tradición musical rica en todos las formas, siendo el órgano perfecto exponente de ese estilo propio, parisino para más señas. Joseph optó por registros habituales bien elegidos para poder disfrutar de una limpieza expositiva de cada línea melódica siempre en primer plano amén de la riqueza tímbrica que «el bicho» atesora.
Y cuando hablo de acentos solo hay que escuchar a JEHAN ALAIN (1911-1940), uno de los últimos grandes sinfonistas (junto a Franck y Widor) cuyas Variations sur un thème de Clément Jannequin, demuestran la técnica virtuosa partiendo de un tema conocido, esta vez del gran compositor renacentista impulsor de la chanson, pero con el lenguaje contemporáneo de sus sucesores, volcado en armonías rompedoras para el momento, nuevamente desde una registración sutil, de violones y lengüetería con vibrato francés como si del habla se tratase.

Otro francés típico fue FRANÇOIS COUPERIN (1668-1733), cuya música para tecla puede tomarse de referente, clave y órgano por momentos intercambiables aunando técnica del primero y riqueza del segundo de la que poco nos ha llegado hasta nuestros días. Los extractos de la Messe pour les couvents elegidos por el intérprete sudafricano nos sumergieron en la puesta en escena que es una «messe» (para los alemanes una feria), tres momentos cargados de sonidos variados, amplios y delicados cual referente junto a Marchand de las misas parisinas: «Kyrie» del Dialogue sur la Trompette con clara reminiscencia española por sonoridades, también con escuela propia que se acabaría perdiendo, la trompetería castellana del alemán KLAIS sonando plenamente francesa, el Offertoire sur les Gran Jeu elegante y refinado con la limpieza del clavecín sumada la gran paleta sonora, y finalmente la Elevation – Tierce en Taille, recogimiento sonoro merced a la riqueza tímbrica que el órgano catedralicio tiene para «dar y tonar», perfecto subrayado a la Palabra de Dios y meditación sonora revistiendo la individual. Extraigo de las notas al programa las palabras del propio Couperin «… quien creía en la habilidad de la música para expresarse a sí misma en su prosa y su poesía, penetrando en ella hasta descubrir que es plus belle encore que la beauté«.
No se puede hacer una historia del órgano, y menos aún francés, sin el belga afincado en París CESAR FRANCK (1822-1890), excelente compositor y mejor organista aunque considerado un hombre gris, modesto, sencillo y monótono según sus biógrafos. La música moderna del país vecino surge como reacción
ante las humillaciones de la guerra franco-prusiana que
acabó con la vida del segundo Imperio, y tiene en Franck uno de sus pilares fundamentales,
a través del órgano de Santa Clotilde y de sus contactos
con el organero Cavaillé-Coll, renovando la
literatura organística y dando al último romanticismo una
profundidad plenamente adecuada al nuevo instrumento, orquestal a más no poder del que su Prière Op. 20 es un claro ejemplo. Acierto pleno en la elección de obra y registros casi idénticos a los «originales», manteniendo acento y reafirmando la evolución de la música junto al «nuevo instrumento».

Volveríamos con Alain en otra visión diríamos que postimpresionista, rica en tímbricas y armonías cercanas con sus Deux danses á Agni Yavishta, aplaudidas por separado y rompiendo la unidad contrastada que Jeremy Joseph buscó en ambas, la primera con volúmenes contenidos y flautados cual «cuco» en vez de trompeterías ya investigadas, con pulsión rítmica recordando a Saint-Saëns incluso en la armonización, más las sonoridades «debussianas» tan francesas y reposadas en otro despliegue tímbrico de «el bicho».

El final tenía que ser grandioso, de explosiones sonoras en el KLAIS, y nadie mejor que CHARLES-MARIE WIDOR (1844-1937) con el «Allegro» de su Symphony 6, op. 42 nº 2. Cierre perfecto de velada, apoteósis de luz musical, la orquesta de tubos con todos los recursos sonoros posibles para las llamadas sinfonías para órgano: poderío, impacto, tímbricas desde la majestuosidad, virtuosismo instrumental revestido de la acústica catedralicia a mayor grandiosidad y gloria musical.

Dos épocas de esplendor musical del órgano francés, con el desértico periodo de decadencia que se prolongaría hasta la segunda mitad del siglo XIX, del que Jeremy Joseph mostró los mejores ejemplos, técnica al servicio de la música y sabia elección de registros.

Mas el regalo sería casi preparatorio del esperado domingo, el Preludio Coral BWV 731 Liebster Jesu, wir sind hier reposado, bien ornamentado y con el acento por excelencia de «Mein Gott»,
encuentro francoalemán sumándose al organista sudafricano el contratenor Carlos Mena cantando a «Bach todopoderoso», alineaciones a pares, el KLAIS en su esplendor, BachBuxtehude frente a los pesos pesados Messiaen y Widor. No habrá vencedores ni vencidos, la música siempre triunfa.

Concierto duro: KLAUS en KLAIS

Deja un comentario

Martes 26 de septiembre, 21:00 horas. XXXIV Festival Internacional de Órgano Catedral de León (FIOCLE), concierto III: Klaus Lang (órgano). Obras de Klaus Lang, Erik Satie, Michelangelo Rossi, J. J. Froberger, G. Frescobaldi y Claudio Merulo. Entrada libre.

Volvíamos a pasar el Pajares para repetir visita a La Pulchra Leonina que volvió a registrar colas antes en el concierto del austríaco Klaus Lang (Graz, 1971) en un programa puedo decir que duro para cualquier aficionado y no digamos para un público que fue cual goteo abandonando el mismo a medida que avanzaba en la interpretación sobre todo de sus propias composiciones.
Como comenta en su web la Academia de órgano Julián de la Órden sobre el organista y compositor «no usa el sonido, sino que el sonido es explorado, dándosele la oportunidad de desvelar su belleza y riqueza intrínseca. Sólo cuando el sonido es simple sonido podemos apreciar lo que realmente es: un fenómeno temporal, es tiempo audible. Klaus Lang entiende el tiempo como materia genuina del compositor y al mismo tiempo también como contenido fundamental de la música.

En su sentido musical, la materia es el tiempo percibido a través del sonido; el objeto de la música es la experiencia del tiempo a través de la escucha. La música es, así, el tiempo hecho audible».

Comenzar con su ABD. Tryptichon für orgel ya marcó las líneas de lo que vendría a continuación, una investigación de las infinitas posibilidades que «el bicho Klais» esconde, arrancando con la nota A (la) en el pedal con un tutti largo, molesto por momentos sobre el que va construyendo distintos planos sonoros sobre esas tres notas (ABD) arracimadas en octavas variadas investigando tímbricas cercanas a la música electrónica pero poco agradables en una abstracción acústica a la que no estamos acostumbrados y donde el ritmo es tan interiorizado que no trasciende, jugando con intervalos donde el de cuarta llegó a ser casi obsesivo.
La forma de continuar el programa fue un enlazado, con cierto «horror vacui» sonoro, manteniendo notas de unión donde fueron apareciendo los compositores más reconocibles pero como disfrazados a causa de una registración tampoco habitual y salpicada por los otros números improvisados y del Tryptichon, incluso con una monotonía en el tempo buscando nuevamente otra concepción muy personal. Así la sonoridad de Satie resultó similar a la de Froberger olvidándose de estilos o cronologías, y no digamos de la forma «toccata» tal como se entiende, por lo que la escucha en frecuencias extremas y tímbricas hirientes, unidas a la sensación de lentitud propiciada por sonidos de duraciones exageradas, convirtieron este tercer concierto del FIOCLE en un auténtico ejercicio penitente para nuestros oídos que no todos soportaron hasta el final.

Reconozco la labor del «Mago Lang» en esta exploración del sonido y el tiempo y como dice el texto arriba transcrito, le di la oportunidad de desvelar su belleza (personal y de la que discrepo) y riqueza intrínseca que sí la hubo, dudando de lo que se puede entender como «audible» pese a considerarme un omnívoro musical y navegante por aguas turbulentas de todos los estilos y épocas. Pero ni siquiera las páginas conocidas supusieron descanso, contrapunto o luz en un discurrir espacio-temporal con el sonido como disculpa.

Me tomé este concierto como la exploración del KLAIS por KLAUS que sigue asombrando, rugiendo esa La Pulchra donde cabe todo, sacrificio de penitencia en las sillas esta vez aumentado hasta nuestros tímpanos. Por primera vez salí con un dolor de cabeza que solamente el relente de la noche leonesa logró aliviar, llevándome el posterior café con amigos a rememorar la felicidad del Sigfrido ovetense.

 
PROGRAMA

KLAUS LANG
(1971): “ABD. Tryptichon für orgel“- A.
K. LANG: Improvisación.
ERIK SATIE
(1866-1925): Prière des orgues de “Messe des pauvres”.
K. LANG“ABD. Tryptichon für orgel“- B.
MICHELANGELO ROSSI
(1602-1656): Toccata VII.
JOHANN JAKOB FROBERGER
(1616-1667): Toccata da sonarsi alla Levatione.
GEROLAMO FRESCOBALDI
(1583-1643): Ricercar cromático.
CLAUDIO MERULO
(1533-1604): Toccata del nono tono.
K. LANG: Improvisación.
K. LANG: “ABD. Tryptichon für orgel“- D.

Briggs sinfónico en el KLAIS

Deja un comentario

Jueves 21 de septiembre, 21:00 horas. XXXIV Festival Internacional de Órgano Catedral de León (FIOCLE): David Briggs (órgano). Obras de J. S. Bach, F. J. Haydn, D. BriggsO. MessiaenM. Ravel, G. Mahler y N. Rimsky-Korsakov. Entrada libre. Precio del programa general: 1 €.

San Mateo además de fiesta en Oviedo (y Logroño), está marcado normalmente en mi calendario como el inicio del FIOCLE hasta noviembre con el patrocinio del CNDM (dentro del ciclo Músicas Históricas de León), que este año alcanza su trigésimocuarta edición mientras sigue presumiendo de su «bicho», el órgano KLAIS ante el que los más reputados intérpretes comienzan a rendir pleitesía y admiración, como este primer concierto con el británico David Briggs (1962), que repetía visita a la Pulchra Leonina tras su participación en Todo Bach, comentando a los presentes en español antes de arrancar el concierto su devoción por un instrumento que en manos como las suyas volvió a sorprender a un público que hizo larguísima cola (llegando por la calle Ancha casi hasta la Casa Botines), porque a León acuden aficionados y peregrinos que mantienen año tras año un festival variado con el «rey de los instrumentos» como verdadero protagonista, articulado en torno a la música francesa en los diecisiete conciertos previstos para esta edición. Enhorabuena.

Si el «bicho» ya está sonando a lo largo del año celebrando los 25 años de la muerte de Olivier Messiaen cual Bach del siglo pasado en cuanto a la magnitud de su producción para órgano, qué mejor que unir a ambos en este primer programa, entretenido y variado donde las transcripciones orquestales junto a las improvisaciones también encontraron hueco. El amante de los pájaros seguirá con su monográfico dentro del festival con Giampaolo Di Rosa pero muchos conciertos también le recuerdan y David Briggs no dudó en sumarse al homenaje.

Como «prueba de fuego», que también se cita en el programa general de este concierto inaugural, nada mejor que comenzar con J. S. BACH (1685-1750) y su popular Toccata y fuga en re menor, BWV 565 para hacer «rugir el bicho» desde unos ornamentos plenamente barrocos pero con registraciones e interpretación de lo más romántica. David Briggs optó por registros puede que «distintos», especialmente en la fuga mezclando nasardos cuya afinación no sea del todo idónea en las contestaciones, así como un rubato continuo pero buscando el contraste típico desde un mayor impacto tímbrico que por la disposición de los tubos consiguió efectos estereofónicos muy logrados.

También jugó el británico con sonidos encontrados esta vez perfectos para las Tres Piezas para reloj musical (de «Flötenuhrstücke«, 1772/93) de FRANZ JOSEPH HAYDN (1732-1809), verdadero juguete en las manos del virtuoso intérprete que brilló mucho más en sus Variations on Greensleeves (2005), en una lenguaje actual lleno de disonancias explorando los registros del KLAIS donde a la conocida melodía tradicional inglesa se la reconocía revestida de unos sonidos y ropajes cercanos al siempre innovador y celebrado OLIVIER MESSIAEN (1908-1992) de quien Briggs eligió Le banquet céleste (1928), registros ya conocidos en el gran órgano alemán que resultaron como si para él fuesen indicados directamente por el galo al inglés.
Comentaba unas líneas más arriba que la música francesa será el eje vertebrador de esta 34º edición del FIOCLE, más allá de Messiaen, y así pudimos disfrutar de «la orquesta KLAIS» gracias a la transcripción que Eugenio Maria Fagiani hizo de La Valse (1919/20) de MAURICE RAVEL (1875-1937), tal vez majestuosa aunque poco clara en su escucha desde mi posición (esta vez a la entrada de la catedral, con la consola colocada en medio del coro y el público sentado en bancos y las «sillas de tortura» plegables rellenando todos los huecos posibles). Hubo momentos de sonoridades más logradas, la utilización del pedal de expresión consiguiendo efectos verdaderamente sinfónicos, la «pegada» del pedalero como contrabajos aerófonos (nunca la cuerda encontrará equivalencia en el órgano o el piano) y por supuesto los registros de trompeterías y lengüetería que ayudaron a darle esa pátina tan impresionista llena de colores de esta partitura inigualable en instrumentación de la que Ravel fue único y Fagiani parece haber buscado casi al detalle, faltando solamente una ejecución a la altura del compositor y transcriptor.

El propio Briggs hizo su propia transcripción del emocionante Adagietto de la Sinfonía nº 5 (1901/02) de GUSTAV MAHLER (1860-1911) que a diferencia con la anterior de Ravel buscó sonoridades propias en vez de intentar recrear unas cuerdas siempre imposibles en un órgano no electrónico. Puede que las emociones y recuerdos que afloran con esta música, en cualquier versión que elijamos, sean especiales para muchos de los presentes, dolor del alma que han hecho del Adagietto de la Quinta un himno a la pena «cantado» desde el respeto a la partitura por parte del organista inglés.
Continuó la fiesta sinfónica en el «bicho KLAIS» con NICOLÁI RIMSKY- KORSAKOF (1844-1908) y su conocidísimo El vuelo del moscardón (1899-1900) en arreglo de Willi Nagel, breve y virtuoso contagiando el humor de esta partitura orquestal que en el órgano con Briggs sirvió de contrapunto emocional del gran Mahler.

Y como David Briggs además de compositor y transcriptor es un reconocido maestro del órgano, las improvisaciones no pueden faltar en un concierto suyo. Así desde dos melodías tan conocidas como la Oda a la alegría de Beethoven más el himno God Save The Queen, el intérprete británico nos dejó una peculiar Improvisación: Tríptico Sinfónico sobre ambos temas con estructura propia, «Introducción y Scherzo – Fuga – Finale», verdadera lección de una técnica que parece haberse recuperado por parte de muchos músicos como siempre se hizo desde los orígenes, esta vez con el lenguaje ya comentado de música atonal pero deudora de toda una vida transitando por la historia de la literatura musical como los propios compositores han afrontado sus obras. Búsqueda de registros que siguen apareciendo nuevos, luminosos como las vidrieras, oscuros como las interioridades pétreas, mosaico sonoro del órgano de Bonn cuyos tubos van tomando recio acento castellano en las catedralicias piedras seculares leoneas. La química entre intérprete e instrumento trasciende a los aficionados que seguiremos peregrinando para disfrutar con tantos maestros como está previsto sigan haciendo Música desde sus teclados, el único lenguaje universal. Un breve regalo de virtuoso con sonoridad americana (si se quiere canadiense) tras hora y media disfrutando.

Di Rosa y el dragón

1 comentario

Sábado 10 de junio, 21 horas«Catedral de León 2017: El Misterio de la Redención«, integral para órgano de Olivier Messiaen (1908-1992): Messe de la PentecôteGiampaolo Di Rosa (órgano).

Sigue paso a paso bajo la dirección artística de Samuel Rubio, quien presenta cada concierto organizado por el Cabildo S. I. Catedral de León, esta maratón Messiaen desde «el bicho de KLAIS«, fin de semana litúrgico desde la convicción del compositor francés con L’Ascension, Quatre méditations symphoniques y este sábado Messe de la Pentecôte («Misa de Pentecostés») a cargo del organista residente de la S. I. Catedral de León, congregando a unos fieles en el amplio sentido de la palabra, que disfrutamos con verdadero recogimiento este «bautismo de fuego».

La Misa de la Pentecostés terminada en 1950, está formada por cinco momentos litúrgicos, síntesis de la función de los organistas con la improvisación litúrgica, esta vez cincuenta días después de la Pascua, cinco veces diez como los cinco números escritos por Messiaen, siete semanas con la meditación desde los Hechos de los Apóstoles que recordó antes del concierto Samuel Rubio Álvarez, también los pilares del compositor (fe católica, amor a los seres humanos y la admiración por los pájaros), la simbología con el dodecafonismo, los doce sonidos tratados con toda la magnificencia tímbrica que «el bicho KLAIS» de la Pulchra Leonina guarda en sus entrañas, y que este segundo sábado resultó ser un dragón escupiendo fuego, literalmente Pentecostés con la palabra hecha música de órgano. Mi ubicación de nuevo sentado en el coro me permitió sentir cada nota musical con toda la fuerza y delicadeza en los registros sabiamente elegidos por Giampaolo Di Rosa, dominando cada vez más ese animal cual San Jorge y el dragón con el órgano como lanza certera, al igual que los aspectos fundamentales recogidos en el programa de mano (para todo el ciclo).

1. Entrée, la entrada que representa «las lenguas de fuego» del Espíritu Santo a través del uso de ritmos irracionales, la métrica griega y rápidas alternancias tímbricas, lengüetería con ataques cortos en ilustración sonora para la liturgia.

2. Offertoirecomentario musical de «las cosas visibles e invisibles», Símbolo de Nicea, catarata de matices con registros extremos combinados a la perfección, silencios para el recogimiento, monodias imposibles y cambios sonoros desde las dos fachadas, torrentes de graves casi inaudibles contrapuestos a flautados minúsculos, el pedalero más bajo posible cual campanadas o incluso sirenas de faro para ayudar a navegar con niebla antes de emprender el vuelo ingrávido de disonancias precisas y medidas, subidas celestiales con bajadas infernales rítmicas, conjunción de sonido y silencio en los momentos idóneos, trabajando el trémolo y el pedal de expresión plenamente románticos desde un lenguaje rompedor todavía en nuestros tiempos.

3. Consécration, el «regalo de la sabiduría», la misma que para la elección de los registros del KLAIS catedralicio Di Rosa conoce, como pocos, el «Aleluya» de Veni Sancte Spiritus sobre el que después vendrían las improvisaciones, preparando oído y espíritu, nuevas meditaciones vibrando de los pies a la cabeza, el canto gregoriano inspirador como realce de la palabra y ahora la música pura del órgano.

4. Communion reúne todos los elementos impresionistas descriptivos de la naturaleza que Messiaen utiliza en su obra, «los pájaros y los manantiales», cantos intraducibles pero refejados en las notas y gotas de agua salpicando el momento álgido del banquete católico, nuevo despliegue de registros escondidos en «el bicho», el baño tímbrico refrescante tras el calor del fuego, oboes pastoriles flotando sobre un lecho acuoso recreado en agudos tintineantes con el efecto del vibrato en un acorde final que parece no terminar nunca.

5. Sortiecual gran tocata bachiana desde el lenguaje del siglo XX evocando «El viento del Espíritu Santo», forma sobrecogedora casi amenazante por volúmenes capaces de emocionar y conmocionar, el Bach francés del nuevo lenguaje organístico, virtuosismo del intérprete para recrear al compositor, marcha de salida capaz de mover el aire de los tubos cual vendaval sonoro, mover y conmover que finaliza en un cluster hipnótico.

Y casi con la misma duración que la propia misa, llegó la «Improvisación» sobre el Veni Creator. Di Rosa comienza un nuevo viaje imbuido por Messiaen aún resonando en piedras y vitrales del que no sabemos dónde terminará, «ires y venires» buceando en los timbres encontrados, reutilizados, vistiendo y desvistiendo la secuencia medieval, estremecimiento de cardenales, el himno del siglo IX que este sábado dedicábamos a Pentecostés una semana después, la llamada del Espíritu Santo, más lenguas de fuego del dragón escupiendo fortísimos aldabonazos en los tubos de ambas fachadas, discurrir de ríos vertiginosos cromáticos en las dos manos, el ancla del pedal sustentando el vendaval sonoro del por mí bautizado «bicho KLAIS«, múltiples lenguas incomprensibles por momentos antes de encontrar un leve remanso de paz, silencios inexistentes y derroche creativo del organista italiano en el idioma del francés.

Una integral a la que todavía le quedan muchos fines de semana hasta diciembre en León, Catedral «Casa de Luz» y órgano únicos que siguen marcando diferencias con Messiaen sonando en ella.

Los acentos del órgano

Deja un comentario

Sábado 6 de mayo, 21:00 horas. S. I. Catedral de León.«Catedral de León 2017: El Misterio de la Redención»: Integral para órgano de Olivier Messiaen (1908-1992): Livre d’Orgue IIGiampaolo Di Rosa (órgano). Organiza: Cabildo S. I. Catedral de León, dirección artística: Samuel Rubio.

Cuarto concierto en «el bicho de KLAIS«, y segundo dedicado al Livre d’Orgue tras el primero del viernes, del que las notas al programa comentan que «es probablemente el ciclo de mayor complejidad, distinto de todos los demás: sus siete episodios están construidos fundamentalmente sobre la especulación y la técnica combinatoria, con un tratamiento rítmico extremadamente diverso. Fue escrito en 1951 en los paisajes de los Alpes y del Delfinato, cuando el compositor fue invitado a impartir cursos en Darmstadt, renombrada sede de la vanguardia musical de la época. Hay que subrayar el uso del lenguaje dodecafónico, de los ritmos hindúes, así como de los ritmos irracionales, del canto de los pájaros y de la superposición de las duraciones de los tiempos sonoros. Los episodios desde el segundo al sexto, se refieren al tiempo litúrgico indicado, mientras el primero y el último son meramente abstractos».

Si el día anterior se ofrecían los cuatro primeros, este sábado casi familiar en «la Pulchra Leonina» llegaban los tres últimos presentados antes del concierto por el director artístico antes de pasar a escuchar la vigorosa interpretación del organista «castellano-italiano», nuevamente generoso en el trabajo técnico que no todos sus compañeros se atreverían, pero especialmente en la búsqueda de registros que «el bicho» guarda, ideales no ya para el propio Messiaen sino aplicables en un repertorio amplísimo que enriquecen lo escrito, arduo trabajo de todo organista y tan importante como la propia ejecución.

La magia del número tres, trío como forma compositiva y simbología de la Santísima Trinidad plasmada en la V. Pièce en trio (pour le dimanche de la Sainte Trinité). Ni Messiaen ni Di Rossa olvidan la numerología para buscar ese uno y trino, unidad expositiva jugando con tres teclados donde el pedalero completa una «divinidad sonora» a partir de la inmovilidad, la contemplación de un glaciar alpino por parte del compositor en un ejercicio de meditación desde un lenguaje que transcurridos más de 60 años sigue resultando rompedor, y los tubos consiguieron generar un clima gélido de tensa calma, más allá del tiempo litúrgico para el que se empleó trascendiendo a lo etéreo desde las notas del órgano.

Nuevamente la inspiración en la liturgia y la Biblia, algo inherente a Messiaen, esta vez a partir de «El carro de fuego» del profeta Elías, un relato musical en lenguaje original del francés, las lenguas de Pentecostés casi como las del anterior glaciar, VI. Les Yeux dans les roues (pour le dimanche de la Pentecôte), la forma tocata grandiosa a lo largo de la historia del órgano y probablemente una de las partituras más complicadas de Messiaen que el organista italiano desarrolló en todo su esplendor. La anécdota de su interpretación en Finlandia para solamente nueve personas que resultaron ser compositores puede ilustrarnos la grandeza de esta obra para nuestro tiempo como fuente de estudio en la búsqueda de sonoridades y ritmos, algo en lo que Di Rosa sigue demostrándonos ser un mago investigando en el KLAIS, infinitas combinaciones para encontrar la adecuada en cada pasaje y cada fragmento. Fuego purificador, destructor y santificador, rara limpieza tras la quema cual castigo del que renace vida; transportado a los sonidos Messiaen consigue desde una meditada irracionalidad entretejer vibraciones en todo el espectro tímbrico y sensaciones este sábado ubicándome en el coro, sintiendo todavía más cercano el empuje del aire en los tubos, el viaje en un arrebato al primer cielo, el atmosférico, las cuatro fachadas soplando aire mágico entre vidrieras y muros catedralicios leoneses.
Faltaba el último número del Libro de órgano, verdadero manual del intérprete, la meditación profana ante una naturaleza veraniega, unos campos que se pierden en el horizonte y la sensación de bochorno en pleno estío, calor y color hechos música en VII. Soixante-quatre durées, una paleta de registros extremos de flautados y fagotes, sesenta y cuatro cromatismos en otro juego númerico junto a pastorales en el idioma dodecafónico más allá de la obsesión siempre presente de traducir el ininteligible canto de los pájaros de Messiaen. En esta página Giampaolo logró sonidos cautivadores desde las disonancias y la inmaterialidad de la contemplación más el juego de expresiones, plasmar lo ingrávido e inalcanzable de un horizonte sin un momento de respiro para el oído, exigente para público e intérprete porque la música de órgano de Messiaen es tan inabarcable como lo que pretendidamente quiere plasmar, más con el empleo de medios tonos que provocan la incomodidad contrapuesta.

Y para finalizar siempre la esperada Improvisación, esta vez sobre el canto popular leonés del Himno a la Virgen del CaminoGiampaolo Di Rosa, manteniendo aún el espíritu de Messiaen comenzó a navegar por los registros más insospechados del KLAIS y casi pudimos escuchar campanas, bandas de música, voces sin letra, el asombro de seguir descubriendo sonidos y ambientes, viajes de ida y vuelta en cascadas que el organista explorador y virtuoso emprendía desde la melodía popular recreando diálogos en los extremos, silencios evocadores y explosiones en lleno haciendo vibrar todo el cuerpo de un público fiel que está asistiendo cual apóstoles del evangelio de Messiaen en su totalidad.

«Y aún más que los acentos del órgano y la música
sagrada, conmovióme aquel silencio místico
que llenaba el espacio de indefinidas notas
tan solo perceptibles al conturbado espíritu»
(Rosalía de Castro)

La Ascensión y Pentecostés volverán en junio a la Catedral de León con Di Rosa cual predicador bíblico de Messiaen.

El color leonés de Messiaen

2 comentarios

Sábado 22 de abril, 21:00 horas: «Catedral de León 2017: El Misterio de la Redención«: Integral para órgano de Olivier Messiaen (1908-1992): Obras individuales II. Giampaolo Di Rosa (órgano). Organiza: Cabildo S. I. Catedral de León; dirección artística: Samuel Rubio.

Monumental proyecto hasta diciembre de este año en «el bicho de KLAIS«, una verdadera «maratón Messiaen» para conmemorar el XXV aniversario de su fallecimiento, con el organista Giampaolo Di Rosa que este sábado abordaba el segundo de los conciertos. Tras una palabras del Presidente y Deán del Cabildo D. Antonio Trobajo Díaz y del director artístico, el organista italiano casi «adoptado» en León nos dejaría boquiabiertos con la segunda jornada dedicada a las obras individuales del auténtico genio del órgano del pasado siglo, de difícil asimilación para una parte del público que iba abandonando poco a poco la catedral incapaces de realizar un mínimo esfuerzo de comprensión e interiorización que esta música supone, tal vez reflejo de una sociedad habituada al consumo cómodo y rápido.
Como decía Samuel Rubio, si Bach es el padre del «órgano protestante», Messiaen lo es del «órgano católico», por lo que el marco de la Pulchra Leonina reúne todos los ingredientes: ideal por el propio espacio, el autor y su obras, un instrumento único casi diseñado para ello, más el intérprete adecuado para afrontar, puede que por primera vez en España, esta integral que en palabras del propio director artístico, recogidas en el programa del ciclo, «no somos nosotros los que le homenajeamos, sino que es él quien nos da la oportunidad de recordarlo para valorar en su justa medida su gran legado cultural».

La obra de Messiaen no es lo suficientemente «conocida» ni muy interpretada por varias razones, primera su profunda religiosidad (que apreciaremos en los siguientes conciertos) reflejada no ya en los títulos sino en ese poso de «teología de la alegría y nunca del pecado» (en palabras de Samuel Rubio), siempre subjetivo y totalmente meditativo. Segunda por la búsqueda del color que para el organista supone la búsqueda de registros apropiados a cada partitura, pues vuelvo a citar a Rubio, «cada frase musical, cada concepto, cada anota tenía para él un determinado color -planteó que el color podrías ser elemento fundamental, estructural de la propia música- transformando así su música en una imagen sonora de tal manera que la combinación entre su uso innovador del color, su concepción personal de la relación entre tiempo y música, o su intento por expresar sus ideas religiosas, nos facilita distinguir una composición de O. Messiaen de una obra de otro compositor contemporáneo occidental». Tercero y unido a ello, la enorme dificultad en la interpretación de su música desde la libertad y exigencia técnica que emana cada una de sus obras. El trabajo de Giampaolo Di Rosa en estos tres aspectos es encomiable, digno de admiración y un verdadero placer auditivo posible desde el KLAIS que sigue asombrando por el colorido que esconde, el «bicho alemán» que se debe domar en cada concierto y para el que el francés Messiaen parece perfecto en las manos y pies del italiano ya con acento castellano.
Comenzaba el concierto con el Verset pour la fête de la Dédicace, que como indican las notas al programa, fue escrita en 1960 para los exámenes de fin de curso en el Conservatorio de París, basada en el Alleluia Adorabo para la dedicación de la Iglesia y sobre un conjunto de elementos expresivos de alabanza, meditación, consuelo, alegría, súplica y paz. Tratándose de una forma de dimensiones reducidas, se destacan algunos pasajes propios de los últimos grandes ciclos. Delicados registros diferenciados en los teclados, ataques buscando el color sonoro mezclándose con el proyectado por las vidrieras en el crepúsculo abrileño, sonidos hechos luz desde esta «fiesta de la dedicación», limpiezas disonantes, pinceladas y expresión condensadas en esta obra de madurez compositiva e interpretativa.

Proseguiría con Monodie (1963), cómo desde una «simple» linea melódica flautada puede armarse un cuerpo sonoro etéreo que discurre entre las tuberías de los dos coros cual susurro vital, notas largas y cortas perfectamente combinadas buscando la resonancia de la piedra y el vidrio, algo donde el KLAIS es único gracias a un Jean Guillou que entendió y tradujo al diseño de los alemanes, mientras Di Rosa lo transmite como pocos, fruto de su trabajo con la joya musical fabricada en Bonn.

La tercera obra Offrande au Saint Sacrement, publicación póstuma de 2001, es una obra de juventud, cuyo origen probablemente reside en una improvisación pero que mantiene el lenguaje del compositor francés en cuanto a esa búsqueda espiritual desde el sonido, cromatismos ascendentes y descendentes cual brumas sobre las que planean acordes en tesituras medias con registros casi celestiales, el color de los tubos, las combinaciones de registros de lengüeta con el trémolo justo para mantener esa ingravidez característica de Messiaen bien localizada por el organista italiano entre las infinitas posibilidades combinatorias.

Podríamos decir que asistimos al estreno en España del Prélude para órgano encontrado por Ivonne Loriod, la segunda esposa y musa de Messiaen allá por 1997. Supuestamente escrito por un joven compositor estudiante en París, que podría ser del mismo periodo del Diptyque, donde Messiaen utiliza una escritura muy influenciada por su maestro Marcel Dupré. Lo cierto es que conserva el gusto por las dinámicas «in crescendo» desde un inicio diríamos que meditativo, preparatorio de la liturgia que va ganando en volúmenes «macizos», rotundos, diría que «bachianos» en concepto pero reinterpretados por un conocedor del instrumento como pocos en su tiempo, jugando con los plenos y tutti en búsqueda del mayor impacto sonoro. Preludio para el último tramo del concierto en otra ceremonia organística que nos llegaría con la noche.

Porque tras las «obras sueltas» vendría el género ideal de todo buen músico, más en los pianistas y organistas, la Improvisación, esta vez sobre la antífona Regina Coeli, expuesta y variada «al estilo Messiaen» como no podía ser menos tras lo anteriormente escuchado. Como en una exploración detallada de los registros utilizados y descubriendo los próximos, Giampaolo Di Rosa tras presentar la melodía fue variando y reconstruyendo esta conocida e inspirada antífona mariana recubriéndola de un arco iris sonoro donde no faltó la parte percusiva o rítmica en vestido francés rico en bordados tímbricos y trenzado artesanal desde el dominio técnico que permite semejante confección musical. Un torrente de luz, explosiones sonoras contrapuestas con momentos íntimos sin perder una globalidad que marcó el segundo concierto de esta integral que vuelve a poner el foco en León y su catedral con el órgano merecido más el regalo de Olivier Messiaen en la ejecución impagable de Giampaolo Di Rosa.

 

El órgano de Messiaen completo en León

6 comentarios

La integral para órgano de Olivier Messiaen (1908-1992) se celebrará en la Catedral de León
desde el 21 de abril hasta el 2 de diciembre de 2017 bajo el título «Catedral de León 2017: El Misterio de la Redención», con un paréntesis veraniego entre julio y octubre antes del comienzo de la XXXIV del Festival Internacional de Órgano (FIOCLE) que lo incluirá entre los conciertos.

Bajo la dirección artística de Samuel Rubio y organizado por el Cabildo S. I. Catedral de León, el organista Giampaolo Di Rosa se enfrentará desde «el bicho de KLAIS«, ideal para esta verdadera maratón Messiaen, al siguiente guión repartido a lo largo de diferentes fines de semana desde el próximo viernes y sábado de este mes:
21 y 22 de abril:
Obras individuales I – II.
5 y 6 de mayo: Livre d’Orgue I – II.
9 de junio:
L’Ascension, Quatre méditations symphoniques.
10 de junio:
Messe de la Pentecôte.
23 y 24 de junio: Méditations sur le Mystère de la Sainte Trinité I – II.
6 de octubre de 2017, XXXIV FIOCLE: Les Corps Glorieux, Sept visions brèves de la vie des ressuscités.
10 y 11 de noviembre:
Le Livre du Saint Sacrement I – II.
01 y 02 de diciembre: La Nativité du Seigneur I
Neuf Méditation II
Neuf Méditations.

Cada día aparece detallado con sus notas correspondientes en la página que el FIOCLE tiene en Facebook© y de donde extraigo la información, mientras que podremos ver en el canal del propio organista en YouTube© algunas de sus intervenciones:

PROGRAMA
21/04/2017
Obras individuales I
:
Le banquet céleste, escrito por el joven Messiaen en 1928, evoca el «Misterio de la presencia de Cristo en la Eucaristía»; en un principio fue una obra para orquesta titulada Le Banquet eucharistique.

Diptyque, escrito en 1929, está dedicado a los maestros de Messiaen: Paul Dukas y Marcel Dupré. La primera parte representa el caos y la confusión mundana, la segunda es una evocación de la Ciudad Celeste.
Apparition de l’Église éternelle, publicada en 1932, es una obra de la reciente tradición (Claude Debussy escribe para piano la obra Cathédral engloutie) y en busca de nuevos elementos. Se trata de una representación de la realidad de los hombres en el seno de la iglesia universal.
Improvisación.

22/04/2017
Obras individuales II
:

Verset pour la fête de la Dédicace, escrita en 1960 para los exámenes de fin de curso en el Conservatorio de París, está basada en el «Alleluia Adorabo para la dedicación de la Iglesia» y sobre un conjunto de elementos expresivos de alabanza, meditación, consuelo, alegría, súplica y paz. Tratándose de una forma de dimensiones reducidas, se destacan algunos pasajes propios de los últimos grandes ciclos.
Monodie, de 1963, es una simple linea melódica flautada.
Offrande au Saint Sacrement, publicación póstuma de 2001, es una obra de juventud, cuyo origen probablemente reside en una improvisación .
Prélude (para órgano) ha sido encontrado por Ivonne Loriod, segunda esposa y musa de Messiaen en 1997. Se supone que fue escrito por el joven compositor, todavía estudiante en París. Podría ser del mismo periodo del Diptyque, donde Messiaen utiliza una escritura muy influenciada por su maestro, Marcel Dupré.

Improvisación.
05/05/2017
Livre d’Orgue I
:

1. Reprises par interversion.
2. Pièce en trio (pour le dimanche de la Sainte Trinité).
3. Les Mains de l’abîme (pour les temps de pénitence).
4. Chants d’oiseaux (pour le temps pascal).
Improvisación.

06/05/2017
Livre d’Orgue II
:

5. Pièce en trio (pour le dimanche de la Sainte Trinité).
6. Les Yeux dans les roues (pour le dimanche de la Pentecôte).
7. Soixante-quatre durées.
Improvisación.
Notas: Livre d’Orgue es probablemente el ciclo de mayor complejidad, distinto de todos los demás: sus siete episodios están construidos fundamentalmente sobre la especulación y la técnica combinatoria, con un tratamiento rítmico extremadamente diverso.
Fue escrito en 1951 en los paisajes de los Alpes y del Delfinato, cuando el compositor fue invitado a impartir cursos en Darmstadt, renombrada sede de la vanguardia musical de la época.
Hay que subrayar el uso del lenguaje dodecafónico, de los ritmos hindúes, así como de los ritmos irracionales, del canto de los pájaros y de la superposición de las duraciones de los tiempos sonoros.
Los episodios desde el segundo al sexto, se refieren al tiempo litúrgico indicado, mientras el primero y el último son meramente abstractos.
Aspectos fundamentales
– Personajes rítmicos y tratamiento serial (I)
– Técnica del trio (II)
– Tratamiento dramático de los opuestos: el abismo y la invocación a Dios (III)
– Representación integral del canto de los pájaros que sugieren la alegría de la creación (IV)
– Técnica del trío, con un efecto próximo a la inmovilidad (V)
– Gran forma de tocata (VI)
-Tratamiento combinatorio de la duración rítmica interactiva con diversos cantos de pájaros (VII).

09/06/2017
L’Ascension, Quatre méditations symphoniques:

I. Majesté du Christ demandant sa gloire à son Père.
II. Alléluias sereins d’une âme qui désire le ciel.
III. Transports de joie d’une âme devant la gloire du Christ qui est la sienne.
IV. Prière du Christ montant vers son Père.
Improvisación.
NotasL’Ascension es el primer gran ciclo, formado por cuatro episodios, escrito entre 1932 y 1933 para orquesta y posteriormente con modificaciones para órgano.
Aspectos fundamentales
– Solemnidad y riqueza sonora (I)
– Tratamiento melódico que recuerda el diseño neumático del canto gregoriano (II)
– Gran forma de tocata (III)
– Tratamiento constantemente ascendente y expresivo (IV).

10/06/2017
Messe de la Pentecôte
:

1. Entrée.
2. Offertoire.
3. Consécration.
4. Communion.
5. Sortie.
Improvisación.
NotasMesse de la Pentecôte, terminada en 1950, está formada por cinco momentos litúrgicos, como una síntesis de la función del organista con la improvisación litúrgica.
Aspectos fundamentales
– Representación de las lenguas de fuego del Espíritu Santo a través del uso de ritmos irracionales, la métrica griega y rápidas alternancias tímbricas (I)
– Comentario musical de las cosas visibles e invisibles, Símbolo de Nicea (II)
– «Aleluya Veni Sancte Spiritus» (III) – Elementos impresionistas descriptivos de la naturaleza: canto de los pájaros y gotas de agua (IV)
– Gran forma de tocata evocando el viento del Espíritu Santo (V).

23/06/2017
Méditations sur le Mystère de la Sainte Trinité I

1. Le Père des étoiles.
2. Dieu est saint.
3. «La relation réelle en Dieu est réellement identique à l’essence».
4. Dieu est.
Improvisación.

24/06/2017
Méditations sur le Mystère de la Sainte Trinité II

5. Dieu est immense – Dieu est éternel – Dieu est immuable…
6. «Dans le Verbe était la vie et la vie était la lumière…».
7. «Le Père et le Fils aiment, par le Saint-Esprit, eux-mêmes, et nous».
8. Dieu est simple – Les Trois sont Un.
9. «Je suis Celui qui suis».
Improvisación.
NotasMéditations sur le Mystère de la Sainte Trinité es el penúltimo gran ciclo de 1969 y publicado en 1973.
Consta de nueve meditaciones escritas para la inauguración, tras el añadido de nuevos registros, del órgano de la Iglesia de la Trinidad (donde Messiaen fue organista titular durante toda su vida) en cuya ocasión el compositor improvisó tres veces sobre las partes de la homilía.
Una característica fundamental de este ciclo es el tratamiento tímbrico del discurso musical, en el ámbito del “lenguaje comunicador”, basado en la correspondencia entre el texto y el valor de los sonidos.
En este sentido, los temas melódicos son portadores de una carga semántica hasta la construcción de frases y casos, de conceptos -ser y tener- añadidos a la definición músical de las personas de la Santísima Trinidad.
Se encuentra por tanto una fusión de todos los elementos empleados simbólicamente en la representación del Misterio.

06/10/2017
XXXIV FIOCLE Les Corps Glorieux, Sept visions brèves de la vie des ressuscités
:

1. Subtilité des Corps Glorieux.
2. Les Eaux de la grâce.
3. L’Ange aux parfums.
4. Combat de la mort et de la vie.
5. Force et agilité des Corps Glorieux.
6. Joie et clarté des Corps Glorieux.
7. Le Mystère de la Sainte Trinité.
Improvisación.
Notas: Las siete visiones que forman este ciclo, escrito en 1939, representan las almas resucitadas en Cristo.
Aspectos fundamentales:
– Amplia línea melódica sobre el «Salve Regina» (I)
– Diseños fluidos, serenos y luminosos (II)
– Elevación del material tímbrico y melódico, símbolo de la bienaventuranza eterna (III)
– Estructura sinfónica que expresa la grandeza de la resurrección sobre la muerte, hasta la contemplación final (IV)
– Representación rítmica de la fuerza y agilidad de los cuerpos gloriosos (V)
– Canto de alabanza y júbilo de la representación gloriosa (VI)
– Técnica del trío sobre el «Kyrie Alme Pater» (VII).

10/11/2017
Le Livre du Saint Sacrement I
:

1. Adoro te.
2. La Source de vie.
3. Le Dieu caché.
4. Acte de Foi.
5. Puer natus est nobis.
6. Le manne et le Pain de Vie.
7. Les Ressuscités et la Lumière de Vie.
8. Institution de l’Eucharistie.
9. Les Ténèbres.
10. La Résurrection du Christ.

11/11/2017
Le Livre du Saint Sacrement II
:

11. L’Apparition du Christ ressuscité à Marie-Madeleine.
12. La Transsubstantiation.
13. Les deux murailles d’eau.
14. Prière avant la Communion.
15. La Joie de la Grâce.
16. Prière après la Communion.
17. La Présence Multipliée.
18. Offrande et Alléluia final.
Improvisación.
NotasLivre du Saint Sacrement, escrito en 1984, por encargo de la ciudad de Detroit, donde fue estrenado por Almut Rössler en 1986 y publicado en 1989.
Es un ciclo de dimensiones colosales, formado por dieciocho episodios, siendo el último compuesto para órgano por Olivier Messiaen después de la obra Saint François d’Assise (1983), que tuvo al compositor ocupado durante ocho años.
La forma de este ciclo monumental se puede definir en tres partes:
I-IV: Adoración a Cristo presente en el Santísimo Sacramento.
V-XI: Episodios de la vida de Cristo.
XII-XVIII: Eucaristia.
Messiaen utiliza todo el material musical disponible con cada posible tratamiento: modos según trasposición limitada y tonalidad, sonidos y colores, canto de los pájaros, registración idiomática, simbolismo, métrica griega, duración y combinaciones, serialismo.
Es evidente también el uso del canto de los pájaros de Palestina.
Un arco iris teológico es la expresión utilizada por Messiaen para definir esta música que vuelve a sus orígenes con Le Banquet céleste.

01/12/2017
La Nativité du Seigneur: Neuf Méditations I
:

1. La Vierge et l’enfant.
2. Les bergers.
3. Desseins éternels.
4. Le Verbe.
Improvisación.

02/12/2017
La Nativité du Seigneur:
Neuf Méditations
II
:

5. Les Enfants de Dieu.
6. Les Anges.
7. Jésus accepte la souffrance.
8. Les Mages.
9. Dieu parmi nous.
Improvisación.
NotasLa Nativité du Seigneur, escrita en 1935 en Grenoble, fue interpretada en 1936 por Jean Yves Daniel-Lesure, J. Langlais y Jean Jacques Grunenwald.
El ciclo, original y precursor, formado por nueve episodios en forma de meditación, es uno de los más escuchados y, según el propio compositor, uno de los más populares.
Aspectos fundamentales:
La estructura teológica es la siguiente:
-Predestinación realizada desde la encarnación del Verbo (episodio n. III),
-Dios vivo entre nosotros, Dios dolente (IX, VII) -Los tres nacimientos: eterno del Verbo, temporal de Cristo, espiritual de los cristianos (IV, I, V) -Personajes navideños (VI, VIII, II).

Del intérprete Giampaolo Di Rosa, habitual en León y conocedor como pocos del KLAIS, del que es organista residente, también se incluye su currículo:
Acaba siete carreras de estudios en Italia, Alemania, Portugal y Francia, el Máster en performance y el Doctorado en análisis musical.
Su repertorio para órgano comprende todas las épocas y las obras integrales de J. P. Sweelinck, J. S. Bach, C. Franck, F. Liszt, O. Messiaen; también improvisación, obras de propia autoría y música de los siglos XX y XXI.
Concretamente ha desarrollado nuevas posibilidades técnicas para actualizar los recursos polifacéticos del órgano ibérico, considerando sus registros y posibilidades sinfónicas.
Es concertista, improvisador y compositor, con una larga actividad de enseñanza universitaria y de master classes de improvisación.
Brinda conciertos en toda Europa, Estados Unidos, América del Sur, Australia, Medio Oriente y en las ciudades asiáticas de Hong Kong, Macao y Singapur.
Toma parte activamente en diferentes unidades de investigación europeas, llevando a cabo gran número de publicaciones, obras y discos.

Es director artístico de festivales internacionales de órgano y también consultor de variadas instituciones:
– Organista residente de la Catedral de León en España.
– Coordinador musical de la Casa de la Misericordia en Guimarães, Portugal.
– Organista titular de la Catedral de Vila Real, Portugal.
– Organista titular del gran órgano sinfónico de la Iglesia Nacional de Portugal en Roma (S. Antonio de los Portugueses) donde hay un festival permanente de órgano durante todo el año, entre los mayores de Europa, nombrado por su Rector Monseñor Borges en 2008.
En 2010 ha sido distinguido por el Presidente de la Republica Portuguesa con el grado de Oficial de la Orden del Infante D. Henrique el Navegador.
En 2017 interpreta la obra integral para organo de Olivier Messiaen en S. Antonio de los Portugueses en Roma y en la S. I. Catedral de León.

Ave, Anas

2 comentarios

Lunes 3 de abril, 20:15 horas. Avilés, Iglesia de Santo Tomás de CantorberyXL Semana de Música Religiosa (SMRA). Ana Otxoa Pando (soprano), Ana Belén García Pérez (órgano). Obras de G. Caccini, G. Pergolesi, Vivaldi, Bach, Haendel, Mozart, Rossini, Franck y Usandizaga.

Procedentes del País Vasco llegaban hasta Avilés dos Anas, la bilbaina Ana Otxoa Pando y la guipuzcoana Ana Belén García Pérez, la primera una soprano que no debemos perder de vista como explicaré en esta entrada, y la segunda una organista que volvía a nuestra tierra (habitual de la SMRA) tras distintos conciertos como solista pero también de acompañante que también nos deleitó con dos intervenciones para volver a disfrutar si las suben al Canal de YouTube de la SMRA.

El programa preparado para este lunes recogía números solistas de distintas épocas donde lo sacro resultó el nexo común, disfrutando de una soprano completa de color vocal bellísimo, afinación perfecta, dicción excelente, registro homogéneo, adecuación a los estilos y una proyección tan clara que tanto en las obras con órgano positivo en el altar como en el coro con el gran Acitores, la emisión resultó presente, también por la sabia elección por parte de la organista de unos registros apropiados tanto para cada obra como por los arreglos orquestales que resultan tales en las reducciones para el rey de los instrumentos para saber estar en las dinámicas oportunas y respirando con la soprano.
Un placer de concierto que se abría en el altar nada menos que con el Ave, María atribuido a G. Caccini (ahora figura como tal Vladimir Vavilov) con amplia gama de matices por parte de las dos intérpretes y unos ornamentos en el sitio oportuno. Continuaron con el Cujus animam del «Stabat Mater» (Pergolesi) que en la versión de Otxoa me hizo olvidar otras cantadas por niños, voz corpórea que ayuda a darle el dramatismo de esta página donde el altar servía de telón de fondo idóneo.

Y la luz con todo el color llegaría del Domine Deus del «Gloria» (Vivaldi) con un órgano positivo perfecto para este aria emulando oboe y cuerda, notas claras y precisas por ambas intérpretes, dicción en la soprano y digitación en la organista que se luciría en solitario con el Largo e andante RV 746 donde el conocido rigor de Ana Belén quedó patente por la limpieza de fraseo con los registros necesarios para contrastar los dos movimientos, los ligados rigurosos y las agilidades precisas.
Para rematar esta primera parte desde el altar nada menos que el aria Ich folge dich gleichfalls de la «Pasión según San Juan» (Bach), la grandeza de un dúo capaz de emocionar, el alemán cantado con las complicadas agilidades resueltas con seguridad y el acompañamiento camerístico desde el órgano flautado en una de las arias para soprano más inspiradas de Mein Gott, «Yo Te sigo también» que dejó el listón en lo más alto antes de subir al coro para afrontar una segunda parte más plena si cabe.

La conocida Rejoice greatly de «El Mesías» (Haendel) sonó desde las alturas con la misma claridad que en altar, más aún porque la acústica ayudó a engrandecer un órgano perfectamente registrado para dejar flotar a la soprano por encima de él, ornamentos vocales que completaron la reducción orquestal algo turbia por la reverberación.
Mejor el Et incarnatus de la «Gran Misa en do menor» KV. 427 (Mozart), otro grande que siempre estuvo inspirado escribiendo para las sopranos unos números ideales para toda cantante que se precie. Ana Otxoa Pando hizo fácil lo difícil bien acompañada por su «tocaya», al igual que el Crucifixus de la «Pequeña Misa Solemne» de Rossini, su «último pecado de vejez» que encierra el lirismo operístico llevado a la orquesta de cámara con armonio, pues así logró Ana Belén García que sonase «El Acitores de Sabugo«, el dramatismo del latín vestido con la tímbrica precisa.

Quedaba aún César Franck, organista que entendió el instrumento desde su virtuosismo para darle el acento francés con el que los vascos siempre han tenido como suyo, especialmente la guipuzcoana que nos dejó un Coral II en si menor realmente impactante. Jugando con los registros románticos, si así puedo decir, derrochó gusto, calidad, tensión y emoción para una partitura exigente que interpretó con auténtico poso de veterana, ayudada por Chema Martínez en los continuos cambios desde los tiradores, más un pedal poderoso e igualmente claro de timbre. Increíble «preludio» para el Panis Angelicus, un «dulce» para cualquier cantante y más en la voz de la soprano Ana Otxoa que con el órgano pensado por Franck interpretó desde el paraíso este verdadero pan angelical, las alturas de Santo Tomás como maná musical de buen gusto y belleza a cargo de «las dos Anas».

Y si el saludo a María abría recital, también lo cerraría, lógicamente con un vasco que se murió demasiado joven porque tenía mucho que aportar a la música. Usandizaga tiene la cercanía francesa y el buen gusto de su pueblo para hacerlo cantar, y el Ave, Maria es prueba de ello, la oración para «La Ama» de todos que Ana Otxoa rezó con su voz, soprano completa con estilos bien diferenciados en cada época elegida sin perder nunca sentimiento ni musicalidad, contando con ese acompañamiento ideal de una profesional que canta igualmente con el órgano, respira, apoya, rellena y completan partituras tan bellas como la de su paisano.

Y de regalo otra canción vasca Goizeko Izarra (Estrella de la mañana), popular recogida por J. Santesteban en su colección de «Cantos Vascongados» aunque parece que la melodía fue escrita por el francés F. Macini con el título de Le départ. Buen concierto sacro de estas dos vascas perfectamente ensambladas, músicas que viven y sienten desde el entendimiento profesional y humano desde una tierra que los asturianos sentimos muy cercana, al igual que sus intérpretes e interpretaciones a las que saludo en latín «de andar por casa»: Ave, Anas

Avilés ¡40 años de SMR!

Deja un comentario

Domingo 2 de abril, 20:15 horas. Avilés, Iglesia de Santo Tomás de Cantorbery, XL Semana de Música Religiosa (SMRA). Cuarteto de Metales Arsequali, Judith Busquets (Órgano). Obras de Giovanni Gabrieli (ca. 1555-1612), Biagio Marini (ca. 1597-1663), Girolamo Frescobaldi (1583-1643), Geor Daniel Speer (ca. 1636-1707) y Felix Mendelssohn-Bartholdy (1809-1847).

Del 1 al 9 de abril se celebra la cuadragésima edición de la SMRA en este 2017 con un variado conjunto de programas e intérpretes, apostando por la calidad desde la humildad y los recortes económicos pero siempre fiel a esta cita que con la ilusión de José María Martínez, Chema, su fundador junto a Avelino González Fernández, puede mantenerse en el calendario luchando contra todos los elementos y volviendo a salir airoso, aunque la jubilación no haya mermado ganas ni trabajo, siempre con la música como prioridad y haciendo de Avilés la capital del órgano asturiano.

El segundo concierto traía una formación muy oportuna para los templos en tiempos del renacimiento, y el posterior barroco, como el órgano más un cuarteto de trombones, entonces sacabuches, quienes «cantaban» la polifonía religiosa equiparando voces e instrumentos, cuando no sumándose, así como la evolución al romanticismo donde esta combinación de «tubos» alcanza sonoridades increíbles además de impactantes. Citar a los componentes de Arsequali es obligado y remarcar el perfecto entendimiento de este cuarteto ya muy rodado, tan necesario para afrontar unas obras vocales desde los trombones que realmente frasean y cantan sin el texto: Christian Brandhofer (principal de la OSPA), José Andrés Mir (principal de la Oviedo Filarmonía), Ángel Sapiña (coprincipal de la Oviedo Filarmonía) y Luis Fuego (trombón bajo principal de la Oviedo Filarmonía).

El programa estuvo centrado básicamente en el veneciano Giovanni Gabrieli, organista y compositor renacentista sobrino de Andrea con quien estudió y superó en fama, sucediéndole como titular en el primer órgano de San Marcos, inaugurando unas sonoridades que hoy llamaríamos en stereo por los efectos logrados en ambos lados de la basílica veneciana, la policolaridad no ya vocal sino instrumental. De él escuchamos cuatro obras donde el órgano optó por registros acordes con los instrumentos de la época, algo que el construido en Torquemada por Acitores S.L. siempre tuvo en cuenta para adaptarse a todos los repertorios: los vocales del motete para doble coro O magnum mysterium o el «tractus» Domine, exaudi orationem meam completando las voces necesarias, y sumándose a las instrumentales Sonata Pian’ e Forte y Canzona per sonare Nº 3 , juegos dinámicos desde el cuarteto y el órgano subrayando tímbricamente sonoridades de lengüetería y flautados, obras polifónicas aún modales pero con ciertos avances hacia la tonalidad plena del barroco próximo. Es difícil el balance de los cinco instrumentistas pero la escritura del veneciano está tan lograda que pudimos disfrutar de todos ellos pese a una reverberación que por momentos no ayuda a la limpieza en las voces, sobre todo en los tiempos más ligeros caso de la Sonata.
Se intercaló, como dejo en el programa de arriba, la Canzona (B. Marini) para cuarteto, rítmica y jugando con la lengüetería y trompetería del órgano con ataques cortos para subrayar al conjunto de trombones, más ligero e incluso con ornamentos que la acústica no permitió disfrutar el detalle.
La Canzona sopra Rugier (Frescobaldi) de estilo barroco a partir del llamado bajo Ruggiero, fiel a la partitura, junto a la Sonata a 4 (Daniel Speer) nos dejaron distintos sabores de dos escuelas polifónicas más avanzadas, que los trombones se encargaron de cantar con un órgano haciendo de bajo continuo pero sin entorpecer el discurrir de las cuatro voces.

El salto estilístico lo puso el Salmo 91, Denn er hat seinen Engeln befohlen über dir de Mendelssohn, donde «el Acitores» que cumplirá siete años, brilló con luz propia esta vez con el cuarteto de metales completando una herencia bachiana que en la fórmula elegida resonó cual coro de voces graves. La propina me recordó el bellísimo «Nimrod» de las Variaciones Enigma de Elgar en un logrado arreglo del Adagio de un cuarteto de Tchaikovsky, completando un concierto que buscó sonoridades orgánicas más allá del teclado.

Supongo que con tiempo se vayan subiendo al Canal en YouTube© que tiene la SMMR avilesina desde hace años para poder compartir sensaciones, aunque desde el coro las sonoridades sean muy distintas de las percibidas desde abajo, siempre con la proyección en pantalla de lo que sucede, para integrarnos aún más en la cocina de todo concierto con el órgano de protagonista, hoy compartido con Arsequali. Este lunes volverá el órgano en femenino plural desde el País Vasco, y desde aquí lo contaremos, si el tiempo no lo impide.

Older Entries Newer Entries