Domingo 2 de julio, 22:00 horas. 72 Festival de Granada, Palacio de Carlos V, “Conciertos de Palacio”: Orchestre des Champs-Elysées, Philippe Herreweghe (director). Obras de Mozart y Beethoven. Fotos propias y de Fermín Rodríguez.
Y hoy descafeinado
03/07/2023
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Decepción milanesa
26/06/2023
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Domingo 25 de junio, 22:00 horas. 72 Festival de Granada, Palacio de Carlos V, “Conciertos de Palacio”: Filarmonica della Scala, Riccardo Chailly (director). Obras de Chaikovski y Prokófiev. Fotos de Fermín Rodríguez.
Transfiguración y esperanza
24/06/2023
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Sábado 24 de junio, 20:00 horas. 72 Festival de Granada, Auditorio Manuel de Falla, “Conciertos de Palacio”: Joven Orquesta Nacional de España (JONDE), Eliahu Inbal (director). Obras de Wagner y Bruckner. Fotos de Fermín Rodríguez.
Cuarto día de Festival y doblete en la Festividad de San Juan con la JONDE completando un duro trabajo desde el pasado 9 de junio con 13 reputadísimos profesores de diferentes especialidades llegados de distintas orquestas y conservatorios para el Segundo Encuentro Sinfónico de 2023, preparando un programa con la murciana Isabel Rubio de directora asistente y residente, para dejarla finalmente en manos del maestro israelí Eliahu Inbal (Jerusalén, 1936) con envidiable salud, ánimo y un eterno magisterio sacando de estos 92 músicos a su mando el mismo ímpetu que él transmite desde el podio.
Se notó la complicidad y esfuerzo para hacer de esta orquesta de “elegidos” (entre 18 y 28 años) un potente equipo musical, emocionando en las obras elegidas, propina incluida, que han girado por Baeza (sede de los encuentros), Almería, Jaén y finalmente Granada cual reválida final.
El profesor Pablo L. Rodríguez titulaba sus notas al programa “Muerte y transfiguración, Wagner y Bruckner” para centrarnos históricamente en estos dos genios para quienes el mundo sinfónico no tenía secretos, y me he permitido trastocar ese título por el de “Transfiguración y esperanza” ante la interpretación de unos músicos ya maduros en este vivero de la JONDE que pronto darán el salto a las orquestas profesionales.
Dos monumentos sinfónicos con el músculo orquestal y protagonismos compartidos, primero Richard Wagner (1813-1883) con el “Preludio y Muerte de Amor”, de Tristan und Isolde, WWV 90 (versión instrumental. 1857-1859), una de las obras clave para el desarrollo de la modernidad acompañado por la versión instrumental del Liebestod, que sustituye la parte cantada de la protagonista, pasando de la muerte de amor original para transmutarse en un amor eterno, introducción magistral donde disfrutar de cada gesto del maestro Inbal y la respuesta exacta de los jóvenes. Entregados mutuamente como enamorados de Wagner, el israelí fue sacando amplios matices con dinámicas extremas, fraseos impecables, llevando a cada sección por sus mejores recursos tímbricos, desde una cuerda tersa y aterciopelada (bravo los cellos), una madera empastada y ajustada, unos metales bien amarrados para el ímpetu que se podría esperar de ellos, más una percusión mandando y en su sitio. Interpretación mayúscula por parte de una JONDE que sin descanso y con toda la plantilla afrontaría el segundo reto de una tarde calurosísima que no les afectó en nada.
Anton Bruckner (1824-1896) era un wagneriano fervoroso y su Sinfonía nº 7 en mi mayor, WAB 107 (1881-83, rev. 1885) es contundente como pocas. Mi tocayo escribe cómo también se vio afectada por la muerte del propio Wagner cuyo pálpito le llegó tras visitarle en Bayreuth, decidiendo homenajearle con ese Adagio elegíaco que en nada se preveía tras el luminoso Allegro moderato inicial.
Destacar de nuevo a chelos, violas, más los solistas de clarinete y trompa sonando a gloria bendita, con algunos de los solistas y principales permutando posiciones siempre de agradecer en materia didáctica. La irrupción de las cuatro trompas wagnerianas no son solamente homenaje al amigo sino la afirmación de una sonoridad impresionante que el maestro Inbal llevó con mano izquierda mientras la derecha blandía una batuta nunca incisiva, bastón de mando permitiendo expresar los juveniles sentimientos de dolor de este segundo movimiento.
El Scherzo bruckneriano no tiene nada de broma y fue maravillosa la continuidad emotiva de todos los músicos llevados con primor por el maestro israelí, con unos metales que siempre me recuerdan las obras organísticas de este compositor católico (no sé si apostólico y romano).
El Finale majestuoso, casi cinematográfico y más resurrección que transfiguración de un “dios Wagner” pero también del mejor Mahler cuyo tiempo ya ha llegado y personalmente creo que el de Bruckner.
La propina auténtica “fuerza del destino” de una JONDE rotunda y madura llevada por un juvenil Eliahu Inbal que regaló de memoria toda su experiencia verdiana con esta obertura llena de gusto, dinámicas, expresividad y manejo orquestal como una de las batutas históricas todavía vivas. Viva VERDI.
Piano para locos e inocentes
24/06/2023
clásica, conciertos, música, piano, recital, viajes C. Ph. E. Bach, Cimarosa, conciertos, Galuppi, Haydn, música, música clásica, Mozart, piano, recital, Víkingur Ólafsson, viajes 4 comentarios
Viernes 23 de junio, 21:30 horas. 72 Festival de Granada, Patio de los Mármoles (Hospital Real), Grandes Intérpretes: Víkingur Ólafsson (piano): “Mozart y sus contemporáneos”. Obras de Galuppi, C. Ph. E. Bach, Haydn, Cimarosa y Mozart. Fotos: Fermín Rodríguez.
Dícese del Hospital Real que “Fue para locos e «inocentes», devino Universidad y en sus salas se conjugan tradiciones musicales” trasladadas al bellísimo Patio de los Mármoles de este hospital encargado por los Reyes Católicos para enfermos pobres y peregrinos que con el emperador Carlos empezará a albergar también a los locos e «inocentes». La Universidad de Granada instaló aquí su sede principal en 1980 con el Rectorado y la Biblioteca Central “donde aquellos empeños quizá se continúen en forma de conocimiento y mapa del mundo, cartografía del espíritu humano y sus meandros que toda biblioteca puede contener” y el Festival también trae un mapa del piano clásico con todos los meandros en este recital del mediático pianista islandés, una de las figuras del “sello amarillo”.
Al pianista Víkingur Ólafsson (Reikiavik, 1984) se le ha calificado de atípico por los programas elegidos y cómo los cohesiona, nos trajo para este recital en el Festival las mismas obras que grabó en 2021 para DG “Mozart & Contemporaries” aunque en distinto orden, desde el más puro Clasicismo pianístico del genio de Salzburgo, pasando por “papá” Haydn, C. Ph. E. Bach (el quinto hijo de “Mein Gott”) junto a los menos escuchados en las 88 teclas por ser más operísticos caso de Cimarosa o “Il Buranello” que abría sesión cual preparación estilística al esperado “tour de force” de hora y media.
La forma de intercalar las obras del islandés es digna de analizar, no se rige por tonalidades afines o aires contrapuestos sino que parece responder a un momento vital y personal como el vivido esta calurosa tarde-noche granadina. Los pájaros parecían querer sumarse a los trinos al inicio con el Andante spiritoso de la Sonata nº 9 en fa menor de Baldassare Galuppi (1706-1785), y las palomas querían escuchar el primer Rondó en fa mayor, K 533/494 (1786) de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). Poco a poco llegaba la luz crepuscular y sonaba el más clásico de los Bach, Carl Philipp Emanuel Bach (1714-1788) con el Rondó en re menor, Wq 61/4 (1785), misma forma y tonalidad relativa pero recreo o recreación musical total. Más que suficiente para comprobar que Ólafsson es único por y en todo. Como el volcán impronunciable de su tierra pasa de la erupción rompedora, explosiva, a la más delicada estrella boreal. Su sonido es limpio, claro, preciso, inmaculado, donde el uso de los pedales parece de otro mundo y engrandece cualquier obra por «pequeña que sea». Podemos escuchar todas las notas escritas mimadas en su duración exacta y con toda la gama de matices posible.
Sin pausas, enlazando cada obra sonaría Domenico Cimarosa (1749-1801) y su Sonata nº 42 en re menor arreglada por el propio V. Ólafsson, sonidos casi orgánicos en un piano estratosférico de volúmenes extremos y fraseos degustando hasta los silencios.
Globalidad y preparaciones tímbricas antes del puro Mozart a pares, la Fantasía nº 3 en re menor, K 397 (¿1782?) y el Rondó en re mayor, K 485 (1786), melodías del genio que recuerdan al Beethoven coetáneo de entonces, frescura expositiva, silencios grandiosos, noche luminosa y mágica donde Ólafsson se plegaba, mandaba, respiraba, emocionaba.
Un puente mínimo ya plenamente enamorados del piano otro arreglo del islandés para la Sonata nº 55 en la menor de Cimarosa, sin necesidad de razonar estilo o época, capaz de sonar como barroco trastornado en este hospital real, la música sin etiquetas para disfrutarla en toda su extensión desde el universo en blanco y negro del piano.
De Joseph Haydn (1732-1809) la Sonata para piano en si menor, Hob XVI:32 (c. 1774-1746) fue el mejor ejemplo de la escritura más que el período clásico, inspirador en todos los compositores elegidos pero con un aire común que el piano unifica. No es cuestión de analizar o ver cambios modales o tonos relativos de Mozart a Haydn con la fuerza del sordo de Bonn conviviendo en la Viena imperial y con el islandés paladeando una sonata exigente y contrastada, extremismos emocionales desde la pasión y fuerza en los tiempos rápidos al deleite y recreación del intérprete en los lentos, buscando sonidos siempre claros aunque cambiase la atmósfera.
De nuevo como preparando al genio Mozart que Ólafsson disecciona compás a compás con tres joyas que parecieron una: Kleine Gigue, en sol mayor, K 574 (1789), sólo pequeña de título y enorme interpretación, la conocida por todo estudiante Sonata para piano nº 16 en do mayor «Sonata facile», K 545 (1788), nuevo calificativo satírico del juguetón Mozart, delicia en los tres movimientos con el Allegro al límite sin errores, el riesgo controlado con la limpieza exquisita, los fraseos y la pausa subyugante antes del Andante, inocencia o locura antes del Rondó. Allegretto culminando esta sonata que enlazaba con el Adagio en mi bemol mayor, del Quinteto de cuerda nº 4 en sol menor, K 516 (1787) arreglado por el pianista. La capacidad de exprimir cada detalle, cada frase, la melodía precisa y presente con una musicalidad personal que hace un Mozart islandés lleno de contrastes como la propia tierra nórdica.
Y otra vez los tiempos lentos para comprobar el trabajo sonoro desde el piano, Galuppi y el Larghetto de la Sonata nº 34 en do menor, dolor, oscuridad interior llena de luz, la isla de Burano en otoño y otra inocente locura en el piano de Ólafsson antes de repetir con Mozart en otra terna que iría de la pasión a la interiorización total: la Sonata para piano nº 14 en do menor, K 457 (1784) tripartita y casi “revolucionaria” más que “patética”, Sturm und drang (tormenta e ímpetu) en sus tres movimientos (Molto alegro – Adagio – Allegro assai), contrastes brutalmente delicados dando paso al Adagio para piano en si menor, K 540 (1788) y cual siguiente plegaria que acalló hasta el respirar, la transcripción que hiciese Liszt del Ave verum corpus, K 618 (1791), escuchar este himno sin coro ni orquesta con la misma emoción e interiorización que el original, el respeto del Abate por el “inocente loco de Salzburgo” ingresado en estos extramuros históricos.
Público entregado, discreción en los saludos y si los 90 minutos “de disco” el directo los mejora, el regalo del CD dedicado a “Mein Gott”, de la Organ Sonata nº 4, BWV 528, el II. Andante (Adagio) en transcripción de August Stradal redondeando un gran recital de un gran intérprete con personalidad propia transmitiendo un sonido único que las grabaciones nunca reflejarán como pudimos escuchar todos los melómanos que llenamos el Patio de los Mármoles más cálido que nunca por ese juego de palabras que no nos dejó fríos a ninguno de los presentes, salvo alguna “loca” quejándose de lo largo que merecía quedarse ingresada como “pobre de espíritu”…
Títeres atemporales
23/06/2023
ópera, clásica, conciertos, música, música antigua, Música contemporánea, viajes Aarón Zapico, Alicia Amo, ópera, Boismortier, conciertos, David Alegret, Falla, José Antonio López, Juan Carlos Garvayo, música, música antigua, Orquesta Ciudad de Granada, prensa, Telemann, viajes 5 comentarios
Miércoles 21 de junio, 22:00 horas. 72 Festival de Granada. Palacio de Carlos V, Universo vocal (Ópera I): El retablo de maese Pedro: “Un tríptico sobre Don Quijote”. Orquesta Ciudad de Granada (OCG), Alicia Amo (soprano), David Alegret (tenor), José Antonio López (barítono), Juan Carlos Garvayo (clave), Aarón Zapico (dirección musical); Compañía Etcétera, Enrique Lanz (dirección de escena, títeres, escenografía y proyecciones). Obras de Telemann, Boismortier y Falla.
De princesas y emperadores
22/06/2023
ópera, clásica, conciertos, lírica, música, música antigua, Música contemporánea, prensa, viajes Aarón Zapico, Alicia Amo, ópera, Boismortier, conciertos, David Alegret, Falla, José Antonio López, Juan Carlos Garvayo, música, música antigua, Orquesta Ciudad de Granada, prensa, Telemann, viajes 7 comentarios
Miércoles 21 de junio, 22:00 horas. Inauguración del 72 Festival de Granada. Palacio de Carlos V, Universo vocal (Ópera I): El retablo de maese Pedro: “Un tríptico sobre Don Quijote”. Orquesta Ciudad de Granada (OCG), Alicia Amo (soprano), David Alegret (tenor), José Antonio López (barítono), Juan Carlos Garvayo (clave), Aarón Zapico (dirección musical); Compañía Etcétera, Enrique Lanz (dirección de escena, títeres, escenografía y proyecciones). Obras de Telemann, Boismortier y Falla.
El trío solista ubicado a la izquierda pero la acción de la maravillosa Compañía Etcétera de Enrique Lanz, volviéndonos niños nos hizo creer realmente que los títeres cantan, mantienen la acción en total compenetración con la música, y la amplificación que no siempre ayudó a las voces aunque la producción posterior seguramente encuentre el equilibrio justo. Con el cambio al clave “histórico” de Juan Carlos Garvayo, algo limitado en volumen pero con momentos de presencia impecable, una OCG sin limitarse en plantilla a la ideada por Falla, pues el palacio imperial necesitaba más músicos que el salón de “La Polignac” y una sincronización perfecta entre música y escena, Maese Pedro interpretado por el tenor David Alegret daría la pauta de este teatrillo al que cien años no son nada ante su actualidad en todos los aspectos, de amplificación compleja que no ayudó a disfrutar de su color ni textos. Del Trujamán interpretado por la soprano Alicia Amo comentar que tuvo la complejidad vocal de las transiciones entre un timbre de niño con los cambios dramáticos y la no siempre clara dicción, creo que debida a mi cercanía (fila 8) que mezclaba el sonido directo con el amplificado, aunque compensada por esos “cambios de registro” que ayudaron a la conjunción escénica necesaria. En cambio Don Quijote del barítono José Antonio López, siempre seguro de calidad y emisión, no tuvo las diferencias entre «natural y artificial» de su proyección y sensación de poderío, tanto corporal como de proyección, ventajas de esas voces que ni siquiera cambian el color ni la presencia tan necesarias para este Quijote de Falla.
Granada día 0
20/06/2023
clásica, conciertos, lírica, música, música antigua, Música contemporánea, prensa, sinfónica, viajes Aarón Zapico, conciertos, Falla, Festival de Granada, Lucas Macías Navarro, música, Orquesta Sinfónica de Granada, prensa, viajes 1 comentario
Mañana 21 de junio comienza la 72 edición del Festival de Granada. Historia viva de nuestra música española y siempre unido al nombre de Manuel de Falla, el gaditano enamorado de la capital nazarí. Este 2023 y ya jubilado será todo un orgullo, además de enorme placer, asistir y contar desde aquí lo que me espera en un mes que será inolvidable y tal vez la envidia de todo melómano.
En mis años de estudiante con el profesor Casares, Granada y su festival ya eran algo para no perdérselo, y si además es parte de mi propia historia personal por estar casado con una psicóloga licenciada en esta universidad, era lógico que nos escapásemos a compartir recuerdos de juventud. Mi profesión docente estaba siempre marcada por el calendario escolar, lo que no impedía pasar algunos días de las vacaciones de navidad en esta ciudad mágica, y mi primera vez en el festival fue en su edición 60 de 2011, conociendo en persona al siempre añorado «El Pérez» con quien comentar su monografía sobre Mahler que ya preparaba segunda edición ampliada, pudiendo escaparme al concierto que no podía perderme, puesto que mis admirados Forma Antiqva actuarían en el Auditorio con un programa que sería un hito en la historia de los langreanos y además la llevarían al disco «con un par», tras una de mis mejores experiencias musicales que reflejé en aquel blog que comenzaba su andadura en 2008 pero donde Granada sería el punto de inflexión.
Con motivo de los 70 años del Festival, ya peinando canas y próxima la jubilación, María del Mar Peña directora de «La oculta Granada» me pedía unas notas que de nuevo plasmé en este blog tras la mudanza con la que cambié de plataforma pero no de sentimientos, rememorando mi primera escapada al Festival (con mayúscula pues no hay otro igual). Ahí escribía hace dos años: «…toda una vida plena que espero volver a disfrutar cuando llegue mi esperada jubilación donde el calendario no será escolar sino plenamente melómano y los conciertos de junio y julio en la ciudad de La Alhambra sigan llenando mi mochila de viajes desde “Siana al mundo y con la música por montera”. Larga vida al Festival de Granada», y aquí estoy cumpliendo un sueño, como rezaba el titular de prensa «el sueño de varias noches de verano».
El 72 Festival arranca con una celebración única, el centenario de «El Retablo de Maese Pedro», una producción que la Ópera de Oviedo nos llevó al Auditorio en diciembre de 2009 enamorándonos de Hermenegildo Lanz y ahora su hijo, repitiendo ahora esta celebración nada menos que en el Palacio de Carlos V y con mi querido Aarón Zapico dirigiéndolo (en Oviedo estaba al clave) al frente de un plantel de voces conocidas y algunos de los principales atriles de la Orquesta Ciudad de Granada, que dirige Lucas Macías compartiéndola con la Oviedo Filarmonía (al final la conexión norte-sur funciona mejor que el tren o los aviones…).
Si hace 12 años tenía «la obligación» de asistir, este 2023 ya es «devoción». Imposible mejorar esta inauguración en una ciudad mágica, en un alojamiento increíble y agradecido a Antonio Moral, a Teresa del Río y a este Festival poder vivir en primera persona esta experiencia que ya forma parte de mi mochila musical y vital, pues «Falla no falla». Con un mes por delante lo difícil ha sido elegir entre tanta oferta magnífica y preparar mi estancia. Seré «Un asturiano en Granada» durante un mes, y esto no tiene precio.

























































































