Inicio

Estirpe de Flores

Deja un comentario

Llevo muchos años siguiendo al trompetista venezolano Pacho Flores, de quien me hablasen Carlos Magán y Manuel Hernández Silva cuando comenzaba a despuntar por todo el mundo asombrando en cada aparición en público, por lo que escucharle en directo siempre ha sido un placer pero también los momentos posteriores a ensayos y conciertos que guardo en mi memoria para siempre por su talla humana, aún mayor si cabe que la artística.

Este verano he rescatado sus grabaciones para el sello amarillo que atesoro en mi cedeteca como “oro en paño”, y no quería dejar de comentar en este blog el último disco, que además está propuesto para los Grammys latinos en el apartado de mejor composición contemporánea por el concierto de Paquito D’Rivera.

PACHO FLORES: «ESTIRPE». Orquesta Sinfónica de Minería. Carlos Miguel Prieto. DG 0 602448 067852.

Grabado en los Estudios Churubusco, CDMX, México, septiembre 2019.

Nueve cortes con las siguientes obras y sus respectivos compositores:

Arturo MÁRQUEZ (1950): Concierto de Otoño (I. Son de Luz; II. Balada de Floripondios; III. Conga de Flores).

Daniel FREIBERG (1957): Crónicas Latinoamericanas (I. Panorámicas; II. Diálogos; III: Influencias).

Paquito D’RIVERA (1948): Concerto Venezolano.

Efraín OSCHER (1974): Mestizo (I. Oro Negro; II. Cimas Blancas; III. Cimas Negras; IV. Noche Blanca).

Pacho FLORES (1981): Morocota.

Intérpretes:

PACHO FLORES, trompetas, cornetas, flugelhorn (fliscorno).

ORQUESTA FILARMÓNICA DE MINERÍA. Director: CARLOS MIGUEL PRIETO.

Artistas invitados:

PAQUITO D’RIVERA, clarinete, saxofón (cortes 6, 7).

DANIEL FREIBERG, piano, saxofón (cortes 4, 5, 6).

El libreto de Juan Arturo Brennan incluye entrevistas con los compositores y el intérprete donde se desgranan y analizan tanto las obras como aspectos personales. De ellas voy sacando las siguientes e interesantísimas notas, mejor que cualquier comentario mío que siempre será muy subjetivo (aunque añado los links que siempre enriquecen las entradas), y que comienzan diciendo:

“El programa de este disco no podría ser más emblemático de la actitud de Pacho Flores hacia las raíces populares de la música de Latinoamérica y hacia el repertorio de su instrumento. He aquí a cuatro compositores de orígenes diversos (Cuba, Uruguay, México, Argentina) que han compuesto sendos conciertos para las trompetas de Pacho Flores, obras llenas de los ritmos, los sones y las cadencias de la música de sus respectivos países así como referencias a géneros que han alcanzado una presencia universal a lo largo del continente”.

Prosigue Brennan comentando la muy escasa producción (y divulgación) de conciertos mexicanos para trompeta a lo largo de la historia, considerando la presencia destacada que este instrumento tiene y ha tenido en el ámbito sonoro de México como el mariachi o la banda. Arturo Márquez le cuenta a Brennan que “La trompeta es reina en el alma de México; la encontramos prácticamente en todas las expresiones musicales populares, es el grito del mexicano de alegría y de tristeza. Es también fundamental en la música latinoamericana de conciertos y mi Concierto de otoño es una recopilación de todos esos sentires, colores y quitapesares».

El Concierto de Otoño es fruto (uno de muchos) de un singular proyecto del trompetista Pacho Flores con la intención de ampliar el repertorio de música nueva para trompeta, y para ello se ha embarcado en una extensa serie de encargos de música para su instrumento, hechos a compositores como Roberto Sierra, Paquito D’Rivera, Efrain Oscher, Christian Lindberg y el propio Márquez.

A continuación dejo los comentarios de los compositores sobre sus obras:

Arturo Márquez (1950): Concierto de Otoño (I. Son de Luz; II. Balada de Floripondios; III. Conga de Flores).

El sonorense ha sido uno de los elegidos para participar en estos encargos de Pacho Flores por su cercana relación con el legendario Sistema venezolano de orquestas infantiles y juveniles, dedicando tiempo, esfuerzo y recursos a la promoción de la educación musical en México, a través de diversos proyectos y acciones, junto a otro alumno ilustre del Sistema como el famoso director Gustavo Dudamel que ha llevado su Danzón nº 2 literalmente por todo el mundo.

Márquez sobre su Concierto de Otoño para trompeta y orquesta lo describe en las siguientes líneas:

Primer movimiento: Son de luz. Explora el encuentro cibercultura nuevos horizonte de paz y reconciliación. Ritmo mestizo, diálogo de trompeta con la orquesta, forma sonata clásica.

Segundo movimiento: Banda de floripondios. Canción sin palabras tributo al amor brujo. Variaciones era forma de chacona, casi.

Tercer movimiento: Conga de Flores. Con el corazón en Rafael Méndez, Joseph Haydn y Federico Chopin, Homenaje a Pacho Flores. Intento absurdo de un rondó monotemático.

Arranque del disco plenamente sinfónico, casi cinematográfico, antes del ritmo caribeño con una melodía «sabrosa» en la trompeta y una orquestación pletórica con una cuerda sedosa, siempre reforzando el protagonismo virtuoso del solista empujado por la sinfónica. La Balada es un remanso donde disfrutar del «flugel» siempre aterciopelado, música de reminiscencias e imágenes cercanas, crescendi emocional además del propio orquestal. Y  como dice en el libreto «Juego de palabras el título del último movimiento, pues para la interpretación del concierto han de utilizarse cuatro trompetas Stomvi (casa española fabricante de instrumentos de metal de alta calidad que tiene en Pacho Flores a un asesor y consultor de la misma alta calidad) especialmente adaptadas para la ocasión. A menudo Pacho se presenta en sus conciertos y recitales con su arsenal completo de una docena de trompetas distintas de la casa española«. Una conga «bailona», impetuosa, festiva y explosiva para solista y orquesta, torbellino sonoro cerrando un otoño luminoso.

Paquito D’Rivera (1948): Concerto Venezolano.

En las notas del libreto Brennan dice que «Hay en la génesis de esta sabrosa, tropical y extrovertida obra una simbiosis múltiple que une y hermana a dos músicos singulares, al compositor, saxofonista y clarinetista cubano con Pacho Flores, trompetista. Les une el idioma, el continente, el Caribe, el aliento de sus instrumentos y, de manera particular, un temperamento cálido y extrovertido que garantiza una colaboración fructífera y, sin duda, divertida». Respecto al Concierto Venezolano, Paquito D’Rivera cuenta:

Pacho Flores podría decirse que vino al mundo con una trompeta (o con muchas!) bajo el brazo. Con una gracia especial para hacerlas sonar, el hombre para colmo hasta se casa con la hija de un fabricante de trompetas; y es que como bien decía mi madre “La yerba que está pa’ tí, no hay chivo que se la coma”. Cuando Pacho -que nació en Venezuela- me pide que escriba una pieza sinfónica para él, no dudé en mezclar elementos que simbolizan la exuberante majestuosidad del paisaje de su hermosa tierra sudamericana, así como el enorme contraste entre la tragedia que hoy castiga a su gente y la proverbial alegría de su música típica. A petición del solista, la pieza está concebida como una Fantasía en un solo movimiento, de cuyo centro emerge un cuasi-infantil merengue en 5 que desemboca en un cubanísimo Danzón, como símbolo de la legendaria relación musical y humana entre los compatriotas de Antonio Lauro y Ernesto Lecuona, ¿Y el Gran Finale? En respuesta a la dramática introducción del Concerto, no podría ser otro que un Joropo triunfal y optimista, como presagiando la cercanía de una merecida felicidad por la que “El Bravo Pueblo” tan duramente ha luchado.

En un breve vídeo unos días antes del estreno absoluto del Concerto venezolano de Paquito D’Rivera, compositor y trompetista ensayan la obra, hablan el uno del otro y comentan algunos temas musicales de relevancia. Dice Pacho Flores:

Esto es parte de todas estas locuras que estamos haciendo para promover el repertorio de la trompeta, sobre todo con un grande y legendario maestro como lo es Paquito D’Rivera, una leyenda del jazz. Para mí él ha sido un gran referente toda la vida escuchándolo, y es un gran sueño todas estas innovaciones características, elementos, descubrimientos que hemos hecho en pro de la trompeta para llevar a las salas de concierto. A este concierto en particular Paquito lo ha llamado Concerto venezolano porque para él tiene una historia importantísima. Por ser yo venezolano, él se acuerda perfectamente de todas sus vivencias en Venezuela, de todos los grandes maestros venezolanos como Antonio Lauro, Antonio Estévez, Simón Díaz, y Paquito es una persona muy querida en Venezuela. Este concierto va a ser parte importante y bandera de mi repertorio y del catálogo de obras nuevas que estoy llevando por el mundo.

Y de la estrella fulgurante en el mundo de la trompeta como es Pacho Flores, quién mejor para reconocer y apreciar este status que otro gran instrumentista, Paquito D’Rivera, quien dice esto respecto a su colega y amigo:

Pacho Flores es un tipo especial. No solamente es un virtuoso. A mí me asusta un poco la palabra “virtuoso”. Cuando de habla de un virtuoso, se habla de un tipo que toca muchísimas notas y que no tiene corazón, y que tampoco lo necesita. Pero Pacho es otra cosa, Pacho es un gran artista con un sentimiento tremendo para tocar la trompeta. Es un artista único, con teorías únicas para tocar la trompeta, que para él no es un instrumento sino muchos instrumentos.

Inicio épico, de «peplum» caribeño, trompeta sola y orquestación muy trabajada, jugando con todas las secciones, protagonismo igualmente de una flauta hermosa, toda la madera en general junto a unos metales presentes (la tuba emerge de ellos) y el ritmo intrínseco del compositor cubano para un concierto pleno, actual, vitalista y a medida del venezolano que aporta con su visión e interpretación aún más color a este concierto.

Daniel Freiberg (1957): Crónicas Latinoamericanas (I. Panorámicas; II. Diálogos; III: Influencias).

«El calificativo de “multifacético” suele utilizarse con frecuencia para describir a los músicos especialmente talentosos, inquietos y curiosos, y se trata de un adjetivo que le cae como anillo al dedo al bonaerense Daniel Freiberg, como es fácil comprobar echando una ojeada a su biografía: compositor, pianista, arreglista, productor, ingeniero de grabación, con estudios y práctica en la música clásica, en el jazz, en el rock y en la creación de música cinematográfica y para televisión. Ha recibido varias nominaciones al premio Grammy, el cual ha obtenido tres veces. Ha sido alumno de músicos notables y ha colaborado con numerosas personalidades de diversos ámbitos, entre las que destaca su mentor y amigo Paquito D’Rivera».

Latinoamérica es una fuente inagotable de ritmos y etilos musicales que nos sirven de inspiración a los compositores. Crónicas Latinoamericanas fusiona los lenguajes de la música clásica, el jazz y la música latinoamericana. Estos son sonidos y colores que me rodean desde mi infancia en Buenos Aires y a través de mi vida profesional en Nueva York, donde vivo desde 1979. Este concierto está compuesto de tres movimientos. El primero, Panorámicas, sobre ritmos sudamericanos nos pasea a través de valles y montañas… desde el punto de vista de un pájaro que los sobrevuela. Más adelante, la orquesta se detiene para dar lugar a la cadenza, donde el clarinete se eleva solo, improvisando libremente. Después, todos se vuelven a unir en la reexposición del tema principal para seguir ascendiendo a nuevas y emocionantes alturas. El segundo movimiento, Diálogos, es lento, una profunda conversación entre el hombre y Pachamama (la Madre Tierra). El tema principal, un vals afroperuano, acaba dando lugar a una explosión jazzística neoyorquina, donde el clarinete improvisa su solo en estilo hard-bop.

El propio Freiberg explica cómo se convirtió en pieza para trompeta y orquesta:

Paquito D’Rivera hizo el estreno español de ese obra el 16 de junio de 2017 con la Orquesta de Valencia dirigida por Vicent Alberola, estreno al que asistí invitado por Paquito, quien me dijo que en este programa se iba a presentar un trompetista venezolano a quien seguramente le iba a gustar mi música. Durante los ensayos de mi pieza se me acercó Pacho Flores se presentó y me dijo que le encantaba mi música, y que quería hacer Crónicas Latinoamericanas, a pesar de que fuera original para clarinete. Me pidió fragmentos de la obra, cuya parte solista había adaptado él mismo a la trompeta. No sólo eso, me dijo que ya tenía comprometidas tres fechas para tocar la pieza en Holanda, el siguiente enero. Su versión para trompeta es prácticamente igual a la original para clarinete salvo las partes que son improvisadas. No fue necesaria una adaptación propiamente dicha porque además de que Pacho tiene una formidable amplitud de registro toca la obra utilizando diferentes trompetas.

Panorámicas me evocan con un piano etéreo y «ostinado» junto a una orquestación poderosamente delicada que reviste la grandeza de la trompeta solista (aún mayor en el último pasaje jazzísstico con el contrabajo en pizzicato, batería luminosa y los acordes ricos del piano) ese New York crisol de culturas y músicas donde lo hispano tiene su protagonismo pujante. Diálogos retoma en la orquesta el motivo del primer movimiento que va transitando por las distintas secciones, siempre con un ritmo que contagia vitalismo, orquesta potente sobre la que la trompeta sobrevuela para un final apoteósico. Y finaliza con Influencias, piano y oboe evocadores, cuerda de terciopelo, pinceladas de flauta y arpa, casi de recuerdos al gran Morricone y el flugel dando un color personal para otra orquestación maravillosa de Freiberg donde no falta un cello emotivo.

Efraín Oscher (1974): Mestizo (I. Oro Negro; II. Cimas Blancas; III. Cimas Negras; IV. Noche Blanca).

«Una revisión somera de este compositor apunta de inmediato, por varias vías, al notable Sistema venezolano. Uruguayo de nacimiento, educado en Venezuela, flautista y compositor, realiza una parte sustancial e importante de sus estudios bajo la tutela del Sistema creado en 1975 por José Antonio Abreu. Los datos colaterales apuntan a las colaboraciones de Oscher con tres notables músicos también surgidos del Sistema; aquí destacan de inmediato los nombres de Edicson Ruiz, contrabajista de la Orquesta Filarmónica de Berlín, y el trompetista Pacho Flores. Entre los tutores de Oscher como intérprete destaca la figura del legendario flautista William Bennet, y entre sus proyectos más importantes es preciso mencionar la fundación y dirección del grupo Solistas Bolívar, dedicado primordialmente a la promoción y difusión de la música de cámara de compositores latinoamericanos«.

El título Mestizo que Efrain Oscher ha dado a su Concierto para trompeta y orquesta es más que apto debido a su intención descriptiva y a su contenido musical. El propio compositor afirma que la obra puede ser considerada como una película que tiene como escenario distintas regiones de la geografía de Venezuela. El trompetista Pacho Flores comenta de manera más específica la obra de Oscher:

Este es un concierto que se interpreta con tres trompetas, lo cual es algo inédito. Además, es un concierto que tiene elementos nuevos, de diferentes tendencias de la música tradicional venezolana, muchos de ellos modernos, lo que enriquece la obra. En el cuarto movimiento hay una cadencia del género salsa que es una improvisación, representando un elemento nuevo en un concierto para trompeta y orquesta.

Oscher escribió su concierto Mestizo por encargo del Sistema venezolano, específicamente para Pacho Flores. «El concierto está estructurado en cuatro movimientos (Oro negro, Cimas blancas, Costa negra, Noches blancas) cuyos títulos refuerzan la idea de mestizaje que está en el origen y concepción de la obra. El compositor plantea para el solista el uso de tres instrumentos: trompeta en Si bemol, trompeta en Do y el flugelhorn. Los cuatro movimientos se interpretan sin interrupción, y el segundo y tercero están unidos por una cadenza del flugelhorn solista, Para el tercer movimiento, Efrain Oscher propone el uso de la sordina Harmon para la trompeta en Do, logrando un timbre particularmente atractivo en la parte solista. En el cuarto movimiento hay interesantes efectos de eco entre la trompeta solista y las trompetas de la orquesta, que dan paso a la expresión “tropical” de la obra, que es muy energética, poderosa y sabrosa».

Un concierto magnífico, de escritura actual que no pierde ninguna esencia geográfica convertida en una música para trompeta bellísima, agradable de escuchar y auténtica banda sonora para la mejor Venezuela deseada por y para todos. Mestizaje en el amplio sentido de la palabra, lo mejor de la herencia hispana de la que todos hemos bebido enriqueciendo no solo la cultura sino la propia vida a ambos lados del Atlántico.

Pacho FLORES (1981): Morocota.

«Finalmente el Pacho Flores compositor. Morocota es el nombre que se dio a una moneda acuñada en los Estados Unidos, con valor nominal de veinte dólares, que circuló en Venezuela durante buena parte el siglo XIX y el inicio del XX. Pacho Flores recuerda que un tío suyo, hermano de su madre, poseía dos morocotas, que por entonces tenían un gran valor, eran así un tesoro. El trompetista suele referirse a ese tiempo como “la época en que éramos felices y no lo sabíamos”. Pacho Flores compuso Morocota con dedicatoria a su madre y en recuerdo del hecho de que se llamaban mutuamente “morocota”, en el sentido de “mi consentido”, “mi tesoro”. Morocota es un vals venezolano sencillo y diáfano, en el que predomina la vena sentimental sobre el perfil bailable, y en algunos momentos trae a primer plano reminiscencias de los deliciosos valses de otro gran músico venezolano, Antonio Lauro (1917-1986). Morocota data de cuando Flores tenia quince años de edad, y la pieza fue estrenada en San Cristóbal, capital del Estado Táchira en Venezuela, en una versión para trompeta, guitarra, cuatro y contrabajo. Actualmente la pieza existe en versiones para trompeta y guitarra trompeta y piano, trompeta y cuerdas, y trompeta y orquesta».

De destacar la unión de compositor e intérprete en esta deliciosa Morocota, el amplio bagaje del solista llevado al papel pautado desde la sencillez que emana de la infancia y la nostalgia, música de agradable escucha, instrumentación «académica» sin perder la necesaria raíz melódica de una trompeta que nos habla mecida por la orquesta.

Finalmente y como apreciación personal tras mis comentarios puntuales, a nivel global este CD respira no solo calidad en cada composición e interpretación a cargo de Pacho Flores y la Orquesta Filarmónica de Minería bajo la batuta del director de orígenes asturianos Carlos Miguel Prieto, también una apuesta por parte del trompetista venezolano de unir con la música para su instrumento lo que algunos quieren olvidar o borrar de la historia, tendiendo puentes y ampliando un repertorio necesitado de renovarse. Maravillosas combinaciones de tímbricas en su arsenal de trompetas con las que Pacho Flores sigue haciendo «Música» con mayúsculas, engrandeciendo el repertorio para su instrumento en nuestros tiempos, y apostando por obras cercanas en estilos, inspiración y mucho amor hacia él por parte de tantos amigos y colegas que aceptan sus encargos felices en este mundo musical que sigue siendo el único lenguaje universal rompiendo barreras.

Pixán recupera al Padre Galo con una lectura musical

Deja un comentario

Lunes 31 de julio, 19.30 horas. Club de Prensa «La Nueva España». Presentación del Libro-DVD de Joaquín Pixán: «Fernán-Coronas, una ļļectura musical».

Se cerraba la temporada de actividades por este curso del Club de Prensa «La Nueva España» que dirige la periodista ovetense María José Iglesias Suárez, y haciendo de presentadora de un nuevo trabajo del tenor asturiano Joaquín Pérez Fuertes (Pixán, Cangas de Narcea, 4 de marzo de 1950), más conocido por el apellido artístico de su aldea natal, quien me confesaría 35 proyectos en una trayectoria que aún continúa activa a sus años y nunca sabremos hasta dónde puede llegar este emprendedor amante de la lírica y de su tierra natal.

Tras la presentación inicial de María José Iglesias y como «aperitivo», se proyectarían cuatro vídeos de los de los 18 de que consta este trabajo de Pixán con Andante Producciones Culturales y la gestión editorial de Ediciones Trabe., contando con distintos patrocinios como el Principado de Asturias, la Universidad de Oviedo, el RIDEA, el Ayuntamiento de Valdés o la Fundación Valdés Salas por citar algunos.

Sobre textos de Galo Antonio Fernández y Fernández Cantera (Cadavedo, 1884 – Luarca, 1939) más conocido como Padre Galo o con su seudónimo de Fernán-Coronas, la inspiración literaria entendida como «Perteneciente o relativo a la lira, a la poesía apropiada para el canto o a la lírica» sirven para «poner en música» 14 de sus poesías a cargo del propio Pixán más cuatro compuestas por el también valdesano Manuel Fernández Avello (Trevías, 1947), una de ellas ex profeso para este trabajo, como comentaría posteriormente y con el propio compositor presente entre el numeroso público asistente.

Una pequeña muestra de un DVD grabado en vivo en el Conservatorio Profesional de Música del Occidente de Asturias, Luarca, «sin trampas», como comentaría el propio tenor cangués, comenzando con Nido de cantares de Pixán acompañado por la pianista Eve Kerloc’h, también transcriptora (junto a María Cueva, María Álvarez o Manuel Pacheco)  y arreglista del “redactor de melodías” como se definió el propio Joaquín: Duerme nenu de Fernández Avello cantado por la soprano mexicana Dolores Granados, Voce di consolazione (de las cinco con textos en italiano del políglota Fernán-Coronas con piano más el cello del turolense afincado en Asturias Javier Romero, y finalmente Aú tán las Esturias mías? con piano, cello y las Voces Blancas del Nalón bajo la dirección de Hanna del Canto.

No es momento ahora de comentar todo el DVD y libro que dejaré para otra entrada específica, pero sí apuntar ya la perfecta unión de palabra y música, porque la rítmica de cada poema elegido es ideal para conseguir la lírica ideal en el llamado «lied astur» o si se quiere nuestra nueva canción asturiana de concierto, que se enriquece con este último trabajo de Pixán, cuatro ejemplos donde saborear tanto la ya conocida añada (nana) de Avello como el aire «tostiano» o el último número con las voces blancas enriqueciendo aún más unas inspiradas melodías.

De los intervinientes en esta presentación, primero lo haría Xulio Viejo Fernández, estudioso del Padre Galo, coordinador científico del «Proyecto Fernán-Coronas» de la Universidad de Oviedo y la Fundación Valdés Salas, hablándonos sobre su catalogación, legado y difusión así como las investigaciones sobre su figura junto a Adrián Martínez, y también sobre el propio trabajo de Pixán.

Proseguiría Clara García, Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Valdés, que no podía faltar en esta presentación pues no sólo en su conservatorio se grabó el DVD, también por ser el momento de reivindicar nuestra Llingua y todo el grandísimo patrimonio autóctono, incluido el del Padre Galo, orgullo de Cadavedo, de Luarca y de Asturias.

Antón García Fernández, escritor, traductor, estudioso del Fernán-Coronas y que continúa  en esta legislatura como Director General de Política Llingüística del Principado de Asturias, mostraría su satisfacción por el trabajo de Pixán y todo el legado del fraile oblato natural de Cadavedo, poco conocido al quedar mucho de él inédito en vida, teniendo que esperar 40 años para que Carlos Rico Avello le hiciese llegar los manuscritos del valdesano, continuando el trabajo sonre él en el centenario celebrado allá por 1984 del que Ediciones Trabe publicaría parte de la amplísima producción (como su antología «Poesía asturiana y traducciones», 1993). Seguiría contándonos cómo continúa el apoyo con la anterior consejera Berta Piñán durante la pasada legislatura y todas las colaboraciones de este libro-DVD, siendo destacable que en «La Caja de las letras” del Instituto Cervantes se haya depositado junto al asturiano Ángel González a Fernán-Coronas, primer escritor en asturiano. No faltaron por parte de Antón García los agradecimientos a tantos que siguen “custodiando” este legado comenzando por su vecino ilustre y destacando que los cuatro ejemplos que vimos son buena muestra del trabajo basado en el poeta valdesano.

Finalmente intervendría Pixán sobre su trabajo comenzando con su socarronería “Darme las gracias a mi mismo” por su genética, a sus padres, pues con 73 años sigue «trabajando todavía, bien y útil». Por supuesto y como es lógico hubo más agradecimientos, sintiéndose afortunado de contar siempre con apoyo a sus proyectos, comenzando  por Julio Viejo y Adrián Martínez, al Ayuntamiento de Valdés donde se grabó este DVD «¿dónde si no?» comentando como antes indiqué que el directo es siempre único, y él lo sabe. También a Antón García desde el citado 1984 o ya en1993 también apostando por su trabajo de «este redactor de melodías” que además partiría del libro de Antón, más las tres canciones anteriores de Avello, entonces interpretadas con la pianista Yolanda Vidal, presente en la sala, con quien estrenaría en aquel ya lejano 93 en el homenaje de la Consejeria de Cultura al Padre Galo. Curiosa la anécdota de cómo estaba trabajando El Río Esva que también Avello le ofreció como nueva e incorporada con el coro.
También dió las gracias en la lengua asturiana que habla desde crío… con ese acento occidental propio de Xuacu. No faltó comentar su fascinación por el Padre Galo tras el Premio de Pueblo Ejemplar a Cadavedo que supuso un resurgir o redescubrimiento del valdesano, una de sus razones junto al movimiento por nuestra llingua que sigue con más fuerza que nunca, el acercamiento a las raíces, a la lengua paterna (pues no debe ser solo «materna»). También dio ánimos para el trabajo, comenzando por sus nietos, pues los proyectos a menudo se quedan en eso. Y así nos confesó el proceso del recordado Madre Asturias faraónico en 1983 con López Cobos en Londres dirigiendo la Filarmónica londinense y para grabarse en los famosos estudios de Abbey Road. Su entonces pianista Miguel Zanetti le recomienda que se lo encargase a Garcia Abril con el comentario, tras escucharle el proyecto, de “esti rapaz ye tontu”; María José Lorenzo le escucharía atentamente y le diría que del tema económico no habría problema (eran 20 millones de pesetas) y con todo ello salió adelante. Los proyectos hay que realizarlos y en eso Joaquín Pixán es único.

Finalmente y reconociendo que no es pianista, citaría a todos los músicos y arreglistas del DVD para cantarnos en directo, pese al aire acondicionado que nunca es bueno para la voz y desde el piano del Club de Prensa, Verdadera fidalguía y La incla interior que fue como el punto de partida de este último proyecto que ya es otra realidad en el haber del incombustible Joaquín Pixán.

Festival de Granada 2024: avance

1 comentario

Adjunto algunas pinceladas y el avance de la 73 edición del Festival de Granada que tendrá lugar del 16 de junio al 14 de julio de 2024, con algunos links a las Webs de los distintos artistas y las fotos tomadas de Internet y RRSS.

Festival de Granada 2024

AVANCE FESTIVAL 2024: algunas pinceladas

La 73ª edición del Festival de Granada tendrá lugar del 16 de junio al 14 de julio de 2024 con 32 jornadas. Habrá un Preludio del Festival, que tendrá lugar durante el fin de semana del 7 al 9 de junio.

Se presentarán grandes orquestas como la mítica Filarmónica de Viena, la Orchestre de la Suisse Romande, la Gustav Mahler Jugengorchester, la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y la Orquesta y Coro Barrocos Collegium 1704, todas ellas por primera vez en Granada. Y vuelven la Orchestre de Paris, Capitole de Toulouse, Orquesta y Coro Nacionales de España, Orquesta Sinfónica de RTVE, Orquesta Ciudad de Granada y Le Concert des Nations.

Se darán cita grandes directores de orquesta como Kirill Petrenko, Lorenzo Viotti, Charles Dutoit, Tarmo Peltokoski, Christoph Eschenbach, Vasili Petrenko, Klaus Makela, David Afkham, Jordi Savall o Sir András Schiff.

Entre los solistas se pueden destacar grandes figuras como Martha Argerich, Maria João Pires, Elisabeth Leonskaja, András Schiff, Alexei Volodin, Christian Zacharias y jóvenes intérpretes como Paul Lewis, Seong-Jin Cho, Alexandre Kantorow, Juan Pérez Floristán, Benjamin Alard o Jean-Guihen Queyras.

Se presentará el Aterballetto de Italia y se celebrará el 50 aniversario del estreno de Fuenteovejuna de Antonio Gades. La reina del fado portugués Mariza será otro de los grandes atractivos del festival de 2024.

El Compositor Residente será JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ VERDÚ (Algeciras, 1968).

Los Artistas Residentes serán los pianistas MARIA JOÃO PIRES y PAUL LEWIS, (integral de las sonatas completas de F. Schubert).

©Fotos Webs y RRSS.

Mi Festival de Granada, una experiencia única

7 comentarios

A lo largo de un mes y desde este blog he ido subiendo mis críticas y reseñas del 72 Festival de Granada, que paso a resumir en esta entrada como «MI FESTIVAL», los conciertos que evidentemente tuve que seleccionar ante la oferta inmensa, sin asistir a la Danza -otra de las señas de identidad del Festival- en el Generalife ni al Flamenco, tampoco al FEX o los Cursos «Manuel de Falla», pero con todo, una experiencia única e inolvidable.

Mi eterna gratitud a todo el EQUIPO, desde su director Antonio Moral, la Jefa de Prensa Teresa del Río, María José Serrano en el Patrocinio y Relaciones Externas o Nina von Krogh en la Coordinación Artística, por citar sólo a mis «habituales». También al fotógrafo Fermín Rodríguez, sus imágenes oficiales que no pueden faltar en cada entrada, Redes Sociales y noticias… por supuesto a todo el amplísimo y numeroso personal (técnicos más voluntarios) con quienes este festival funciona como un perfecto engranaje muy entrenado tras tantos años de trabajo, no siempre visible pero que merecen mi reconocimiento vivido en primera persona.

Mención especial al Colegio Mayor Santa Cruz La Real, mi segunda casa en un mes granadino donde me trataron con mucho cariño y todas las atenciones inmerecidas para este melómano noctámbulo (no solo por los horarios de los conciertos). Gracias a su director Juan García Montero, a Lorenzo y Óscar por «dar de comer al hambriento», a mis «guardianes» Paqui, David, Samuel y Ariel, junto a todo el personal de limpieza con el resto de trabajadores de un alojamiento increíble donde conviven Los Padres Dominicos (Don Antonio a la cabeza) y muchos grupos de estudiantes, también profesores que acuden en verano a formarse en la capital nazarí, donde curiosamente me encontraría a un compañero norteamericano que trabajó en  mi IES «El Batán» de Mieres justamente el curso 2018-19 que estuve de baja por el accidente de moto, pero que el destino nos deparaba el final de esta canción hecho realidad (La vida te da sorpresas). También mi cariño para el ponceño Isidoro Valentín «Cholo» residente en New Jersey con quien platicaba a menudo compartiendo filosofía, poemas y vida.

Imposible igualmente describir lo que supuso para este asturiano conocer en persona a muchos de mis referentes musicales, artistas internacionales y críticos tanto nacionales como locales, así como el reencuentro con muchos conocidos entre los que estuvieron gente muy querida (sin olvidarme de Lorena Jiménez, «Asturische Macht» y Asturian power).

Y ya dejo a partir de aquí todo «Mi Festival» con los links a la críticas de mis 29 días y 30 noches, 39 conciertos en 9 escenarios distintos.

Miércoles 21
Universo vocal. Ópera I, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

El retablo de maese Pedro. Un tríptico sobre Don Quijote

OCG – Aaron Zapico – Compañía Etcétera – Enrique Lanz.

Jueves 22
Universo vocal. Ópera I, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

El retablo de maese Pedro. Un tríptico sobre Don Quijote
Orquesta Ciudad de Granada, Alicia Amo, soprano (Trujamán), David Alegret, tenor (Maese Pedro), José Antonio López, barítono (Don Quijote), Juan Carlos Garvayo, clave,  Aarón Zapico, dirección musical. Compañía Etcétera,  Enrique Lanz, dirección de escena, títeres, escenografía y proyecciones.

Viernes 23
Grandes intérpretes, Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21:30 h:

Víkingur Ólafsson, piano: Mozart y sus contemporáneos

Sábado 24
Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos, Monasterio de San Jerónimo, 12:30 h:

Benjamin Alard, órgano.

Conciertos de Palacio, Auditorio Manuel de Falla, 20:00 h:
Joven Orquesta Nacional de España (JONDE) – Eliahu Inbal, director.

Domingo 25
Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos, Monasterio de San Jerónimo, 12:30 h:

Officium Ensemble – Pedro Teixeira, director. Magister musicae, Motetes de Sebastián de Vivanco y sus contemporáneos portugueses (con motivo del IV centenario de la muerte de Sebastián de Vivanco).

Conciertos de Palacio, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Filarmonica della Scala – Riccardo Chailly, director.

Lunes 26

Música de cámara, #Ligeti100, Patio de los Arrayanes, 22:30 h:

Quatuor Diotima.

Martes 27

Universo vocal. Gala lírica I, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

María José Moreno, soprano – Carlos Álvarez, barítono – Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) – José María Moreno, director.

Miércoles 28

Ton Koopman: Medalla de oro del Festival de Granada 2023.

Solo Bach, Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22:00 h:

Amsterdam Baroque Orchestra and Choir – Hana Blazikova, soprano – Maarten Engeltjes, contratenor – Tilman Lichdi, tenor – Klaus Mertens, bajo – Ton Koopman, director.

Johann Sebastian Bach (1685-1750): Johannes-Passion, BWV 245 (La pasión según San Juan, 1724).

Jueves 29

Solo Bach, Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21:30 h:

Amsterdam Baroque Orchestra – Ton Koopman, director.

Johann Sebastian Bach (1685-1750): Suite orquestal nº 2 en si menor, BWV 1067;
Musikalisches Opfer, BWV 1079 (Ofrenda musical, 1747).

Viernes 30

Solo Bach, Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22:00 h:

Orquesta Barroca de Sevilla – Giovanni Antonini, director.
Johann Sebastian Bach (1685-1750): Suites orquestales

Sábado 1

Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos, Monasterio de San Jerónimo, 12:30 h:

Nereydas – María Espada,  soprano – Javier Ulises Illán, director. Senderos del alma

Grandes intérpretes, Parroquia de Nuestro Salvador, 21:00 h:

Ton Koopman, órgano.

Domingo 2

Grandes intérpretes,  Crucero del Hospital Real, 12:30 h:

Giovanni Antonini, flautas: It’s as easy as lying

Conciertos de Palacio, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Orchestre des Champs-Elysées – Philippe Herreweghe, director.

Lunes 3

Colegio de Arquitectos de Granada, Asociación Amigos del Festival, 18:30 h:

Ricardo Molina Oltrá: Conferencia en torno a Turandot.

Grandes intérpretes, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Javier Perianes, piano. Concierto homenaje a Alicia de Larrocha en el centenario de su nacimiento.

Martes 4

Universo vocal. Liederabend, Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21:30 h:

Anna Lucia Richter, mezzosoprano – Ammiel Bushakevitz, zanfona, piano: Licht!

Miércoles 5

Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos, Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22:00 h:

Il Giardino Armonico –  Giovanni Antonini, dirección y flauta – Avi Avital, mandolina.

Jueves 6

Conciertos de Palacio, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Orchestre Philharmonique du Luxembourg – Yuja Wang, piano – Gustavo Gimeno, director.

Viernes 7

Conciertos de Palacio Tríptico Mahler I, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Orchestre Philharmonique du Luxembourg – Gustavo Gimeno, director:
Tomás Marco (1942): Angelus Novus (Mahleriana 1) (1971).
Gustav Mahler (1860-1911): Sinfonía nº 6 en la menor «Trágica» (1903-1905).

Sábado 8

Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos, Monasterio de San Jerónimo, 12:30 h:

Al Ayre Español – Maite Beaumont, soprano – Eduardo López Banzo, director:
Afectos amantes. Cantadas de José de Torres.

Solo Bach, Auditorio Manuel de Falla (Sala B), 20:00 h:

La Ritirata – Pierre Hantaï, Diego Ares, Ignacio Prego y Daniel Oyarzabal, claves –Josetxu Obregón, violonchelo y dirección artística.
Johann Sebastian Bach (1685-1750): Conciertos para dos, tres y cuatro claves

Domingo 9

Solo Bach, Auditorio Manuel de Falla (Sala B), 12:30 h:

Pierre Hantaï, clave.

Conciertos de Palacio, Tríptico Mahler II, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Orquesta Nacional de España –  David Afkham, director:
Tomás Marco (1942): Ur-Nachtmusik (Mahleriana 4) (2023) *Estreno absoluto. Obra encargo del Festival de Granada.
Gustav Mahler (1860-1911) Sinfonía nº 7 en mi menor (1904-1905).

Lunes 10

Música de cámara, Patio de los Arrayanes, 22:30 h:

Mandelring Quartett – Judith Jáuregui, piano: Proyecto Shostakóvich

Martes 11

Grandes intérpretes, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Daniil Trifonov, piano.

Miércoles 12

Universo vocal. Ópera III, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Turandot, drama lírico en tres actos. Versión concierto.

Orquesta y Coro Titulares del Teatro Real – Andrés Máspero, director del coro – Coro Infantil «Elena Peinado» (Elena Peinado directora) – Nicola Luisotti, director.
Anna Pirozzi, soprano (La princesa Turandot) –  Vicenç Esteve, tenor (El emperador Altoum) – Adam Palka, bajo (Timur) – Jorge de León, tenor (Calaf) – Salome Jicia, soprano (Liu) – Germán Olvera, barítono (Ping) – Moisés Marín, tenor (Pang) – Mikeldi Atxalandabaso, tenor (Pong) – Gerardo Bullón, barítono (Un mandarín).

Jueves 13

Grandes intérpretes, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Igor Levit, piano.

Viernes 14

Música de cámara, #Ligeti100, Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21:30 h:

Cuarteto Cosmos.

Sábado 15

Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos, Monasterio de San Jerónimo, 12:30 h:

Academia Barroca del Festival de Granada –  Carlos Mena, director:  Soli Deo Gloria

Universo vocal. Recital lírico I, Auditorio Manuel de Falla, 20:00 h:

Angela Gheorghiu, soprano – Jeff Cohen, piano.

Domingo 16

Cantar y tañer. Sones antiguos y barrocos, Crucero del Hospital Real, 12:30 h:

Armonía Concertada (María Cristina Kiehr, soprano –  Ariel Abramovich, vihuelas de mano): El dulce trato hablando: la música de Alonso Mudarra

Universo vocal. Gala lírica II, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Magdalena Kožená, mezzosoprano – La Cetra Basel – Andrea Marcon, clave y dirección: Alcina: Amor embrujado – Amor encantado

Lunes 17

Solo Bach, Patio de los Arrayanes, 22:30 h:

Armida Quartett

Johann Sebastian Bach (1685-1750): Die Kunst der Fuge, BWV 1080 (El arte de la fuga, 1742)

Martes 18

Universo vocal. Recital lírico II, Palacio de los Córdova, 22:30 h:

Mariola Cantarero,  soprano –  José Quevedo ‘Bolita’, guitarra flamenca – Paquito González, percusión: Libre, Canción española para soprano, guitarra flamenca y percusión.

Miércoles 19

Conciertos de Palacio, Tríptico Mahler III, Palacio de Carlos V, 22:00 h:

Orquesta Joven de Andalucía – Angela Gheorghiu, soprano – Víctor Pablo Pérez, director.

RESIDENTES:

Compositor: TOMÁS MARCO (Madrid, 1942).
Artista, director de orquesta y flautista: GIOVANNI ANTONINI (Milán, 1965).
Artista, director de orquesta, clavecinista y organista: TON KOOPMAN (Zwolle, 1944).

Mi Festival: 29 días, 39 conciertos en 9 escenarios.
Palacio Carlos V, 22:00h (5+10=15)
21, 22, 24, 25 y 27/06 // 2, 3, 6, 7, 9, 11, 12, 13, 16 y 19/07.
Monasterio de San Jerónimo, 12:30h (2+3=5)
24 y 25/06 // 1, 8 y 15/07.
Patio de los Mármoles (Hospital Real), 21:30h (2+2=4)
23 y 29/06 // 4 y 14/07.
Crucero (Hospital Real), 12:30h (2)
2 y 16/07.
Auditorio Manuel de Falla, 20:00h (1+3=4)
24/06 // 8, 9 y 15/07.
Colegio Mayor Santa Cruz la Real, 22:00h (2+2=4)
28 y 30/06 // 5 y 8/07.
Patio de los Arrayanes, 22:30h (1+2=3)
26/06 // 10 y 17/07.
Parroquia de Nto. Salvador, 21:00h (1)
01/07.
Palacio de los Córdova, 22:30h (1)
18/07.

Balance del 72 Festival de Granada

Deja un comentario

Aún con la «resaca musical» de 29 días y 30 noches granadinas con las correspondientes reseñas en el blog, espero hacer un resumen donde acceder a cada concierto, 39 en total con sesiones dobles los fines de semana.

Mientras preparo mi propio resumen, adjunto la nota de prensa con el BALANCE de esta 72ª edición con los links a los conciertos que asistí citados en la misma:

La 72 edición del Festival de Granada ha realizado un total de 124 actividades, las mismas que en 2022.

Al menos 55.100 espectadores han disfrutado de los 109 espectáculos programados.

60 conciertos (53,2%) han tenido carácter gratuito con un total de 19.417 asistentes

El Festival ha alcanzado este año un récord histórico de taquilla con 1.424.000 euros recaudados en los 49 conciertos puestos a la venta, lo que supone un incremento del 26,6% con respecto a 2022 y de un 58,5% si se compara con 2019 (año prepandemia)

Los Cursos Manuel de Falla han realizado un total de 14 actividades académicas con 124 alumnos, además de una exposición del Taller de fotografía.

La 72 edición del Festival Internacional de Música y Danza de Granada llegó anoche a su fin con la participación de la Orquesta Joven de Andalucía, dirigida por Víctor Pablo Pérez, con la presencia de la gran soprano rumana Angela Gheorghiu, que alcanzó un memorable éxito tras las cuatro arias de Puccini que interpretó, además de la popular canción de Granada, que ofreció como bis. Sin duda la edición de 2023 se recordará entre otros muchos, por el concierto del mítico cantautor norteamericano, Bob Dylan, icono del pop y folk americano de varias generaciones, que arrasó en su debut en el Teatro del Generalife.

Entre las citas más destacadas de este año hay que resaltar la inauguración del Festival con el Retablo de Maese Pedro de Falla, que se presentó en el Palacio de Carlos V en una espectacular producción de marionetas gigantes diseñadas por Enrique Lanz, director de la Compañía Etcétera, con dirección musical de Aarón Zapico.

La gran pianista china Yuja Wang, junto al director Gustavo Gimeno y la Filarmónica de Luxemburgo, ofrecieron unas ‘históricas’ Variaciones Paganini de Serguei Rachmaninov, como destacó la prensa musical. Otros tres insignes pianistas, Perianes, Trifonov y Levit, bordaron igualmente sus respectivos recitales y la mezzosoprano Madgalena Kozena cantó con un gusto exquisito las siete exigentes arias de la ópera Alcina de Haendel. Otra de las citas especiales del festival fue el recital de Lied que interpretaron la mezosoprano Anna Lucia Richter y el pianista Ammiel Bushakevitz.

Pero la obra que concitó el aplauso unánime, tanto del público como de la crítica, fue la ópera Turandot de Puccini magníficamente interpretada por un reparto de campanillas, encabezado por Anna Pirozzi y Jorge de León, junto a los conjuntos estables del Teatro Real, magistralmente dirigidos por Nicola Luisotti, en su estreno granadino. Otro gran triunfador fue el barítono Carlos Álvarez, que hacia su debut en el festival. En el apartado barroco, el legendario Ton Koopman, que recibió la medalla de honor del festival y fue el artista residente de este año, junto a Giovanni Antonini, dejó en el haber del festival una emocionante Pasión según San Juan de Bach, a pesar de las circunstancias adversas en las que se ofreció. La obra encargo del festival Ur-Nachtmusik de Tomás Marco, –compositor residente del que se ofrecieron un total de nueve obras suyas desde 1971 hasta su ultimo estreno mundial– recibió una buena acogida por parte de la crítica especializada y el público que llenaba el Palacio de Carlos V. La obra estreno fue interpretada por la Orquesta Nacional de España, dirigida por su director titular, que además ofrecieron una magnífica versión de la Séptima de Mahler, quizás su sinfonía más compleja y de difícil interpretación.

En el apartado de danza dos de las grandes compañías europeas dejaron su sello de calidad en el Teatro del Generalife. El Ballet de Hamburgo presentó su mítica producción de El sueño de la noche de verano, concebida por el legendario John Neumeier, su director durante los últimos 50 años, que se despidió de los escenarios en Granada. El prestigioso Ballet Bejart de Lausanne nos trajo otra de las más grandes producciones de finales del siglo pasado: Ballet for life. La Compañía de Antonio Najarro sorprendió al público por su belleza plástica y su originalidad. Por último, el Ballet Nacional de España trajo a Granada uno de sus trabajos más recientes y exitosos: La bella Otero, bailada por Patricia Guerrero. El flamenco volvió a tener una destacada presencia con 7 conciertos ofrecidos como en años anteriores en el Auditorio Municipal de la Chumbera y en el Palacio de los Cordova. Allí brillaron con luz propia el joven jerezano Jesús Méndez, el cantaor chiclanero Antonio Reyes acompañado al toque de un sensacional Pepe del Morao. Y otro de los grandes de la guitarra José Quevedo Bolita, que acompaño sabiduría a una cantaora volcánica como Argentina y a la soprano granadina Mariola Cantarero, que se adentró en la canción española aflamencada. Por último, el versátil instrumentista Jorge Pardo, esta vez en formación de trío, trufó con su habitual maestría el mundo del flamenco con el del jazz.

El balance final se puede calificar de muy positivo. La 72 edición del Festival de Granada ha sido en la que más localidades se han puesto a disposición del público en toda la historia del Festival con un total de 46.477 plazas disponibles frente a las 37.415 del pasado año (24,2% de incremento, de las cuales se han ocupado 38.977 localidades (83,9%) En 2022 la ocupación fue del 84,4% con un total de 31.567 entradas ocupadas. Esta oferta sin precedentes ha supuesto que el Festival haya alcanzado su récord histórico de ingresos de taquilla con 1.424.000 euros, superando las cifras del año pasado en un 26,6%. En total sumando los conciertos de pago y los gratuitos del FEX, los matinales de las iglesias, los recitales de órgano y los celebrados en el Corral del Carbón y el Centro García Lorca, la afluencia de público ha sido de 54.700 espectadores, lo que supone un aumento del 10,3% respecto de 2022.

A lo largo de 31 jornadas, se han realizado en el festival los 109 espectáculos programados, (sin ninguna cancelación), que han estado muy positivamente valorados, tanto por la crítica especializada como por los 54.700 espectadores que los han presenciado in situ. De estos espectáculos, 50 se corresponden a la 20 edición del FEX (la extensión del festival), que se ha celebrado en los 8 distritos de Granada capital y en 12 municipios de la provincia (Alhendín, Castilléjar, Cijuela, Fuente Vaqueros, Huéscar, Íllora, Laroles, Maracena, Monachil, Padul, Purullena y Yegen), además del Puerto de Motril y Sierra Nevada. Este año el festival salió por vez primera de la provincia de Granada con una extensión a Jaén capital (JONDE dirigida por Eliahu Inbal). Estas actividades han sido seguidas por 18.355 espectadores y todos estos conciertos han sido de entrada libre.

Con respecto a los Cursos Manuel de Falla, que han cumplido 54 ediciones, se han convocado 14 actividades académicas: 7 Cursos, 2 talleres, 4 clases magistrales y la Academia Barroca del Festival. El total de alumnos matriculados ha sido de 131. Una edición más se organizó la exposición Fotografía, música, danza y ciudad con los trabajos de los alumnos del Taller de Fotografía de los 54 Cursos, en la Sala Zaida de Fundación Caja Rural Granada.

Repercusión en medios de comunicación

La repercusión mediática del Festival ha sido muy amplia y con un tono positivo. Según se desprende del estudio de la Plataforma Onclusive de seguimiento y análisis de medios, la cobertura del Festival ha superado las 1.200 noticias: 1.000 recortes de prensa e impactos ‘on line’; + 32 reportajes y entrevistas en televisión; +120 cortes e intervenciones en radios. El valor económico de esta repercusión mediática se ha valorado en 12,4 Mill €.

GRABACIONES

Radio Clásica-RNE y la Unión Europea de Radiodifusión, UER (21 grabaciones)

Radio Clásica, de RNE, ha realizado 21 grabaciones, de los cuales 13 serán emitidos a través del satélite de la Unión Europea de Radiodifusión (UER).

Canal Sur – Canal Sur Más

Canal Sur televisión emitirá próximamente el concierto que ofreció el barítono Carlos Álvarez y la soprano María José Moreno con la Orquesta Filarmónica de Málaga, el 27 de junio en el Palacio de Carlos V, y además difundirá en diferido la ópera de cámara de Manuel de Falla, El Retablo de Maese Pedro.

Televisiones internacionales: (6 grabaciones)

Las cadenas internacionales de televisión, Mezzo, Medicci, France Télévisions (F3 Nouvelle Aquitaine & Corse, @CultureBox) y Qwest TV se harán eco de 6 espectáculos del Festival: El Retablo de Maese Pedro, la actuación del Ballet Nacional de España, el recital de piano de Javier Perianes, el concierto de Nereydas y los de las Orquesta Filarmónica della Scala de Milán, Gala Lírica con Carlos Álvarez y Maria José Moreno junto a la Orquesta Filarmónica de Málaga, y Orchestre des Champs-Élysées. A lo largo de los meses de agosto y noviembre habrá más de 80 emisiones de estos conciertos.

Alfa y omega

3 comentarios

Miércoles 19 de julio, 22:00 horas. Clausura del 72 Festival de Granada, Palacio de Carlos V, “Conciertos de Palacio”, Tríptico Mahler III: Angela Gheorghiu (soprano), Orquesta Joven de Andalucía (OJA), Víctor Pablo Pérez (director). Obras de Mahler y Puccini. Fotos propias y de Fermín Rodríguez.

(Crítica para Ópera World del jueves 20, con los añadidos de links siempre enriquecedores, y tipografía que a menudo la prensa no admite)

Como en mi bandera asturiana, esta septuagésimosegunda edición del Festival Internacional de Música y Danza de Granada, he estado de principio a fin, alfa y omega casi simbólicos de nuestra propia vida, toda una película donde coinciden figuras que por edad están llegando a su ocaso (también pueden remontar cual Ave Fénix) junto otras que emergen en el siempre difícil universo musical.

Para clausurar por todo lo alto el alfa de una Orquesta Joven de Andalucía (OJA), esperanza sinfónica que hace 30 años sería impensable en un paisaje yermo de estudiantes con acceso a las formaciones, y que bien plantada la semilla ha germinado, crecido y dado su fruto. De importar atriles para nuestras orquestas hispanas a exportarlos por medio mundo.

En la dirección el burgalés Víctor Pablo Pérez (1954) de quien puedo presumir haberle visto comenzar su andadura en la entonces Orquesta Sinfónica de Asturias de 1980 a 1988, seguir su carrera posterior (volvería a Oviedo para dirigir María Moliner) y en plena madurez continuar aportando sabiduría a muchas orquestas, también las jóvenes como esta OJA, capaces de afrontar repertorios de altura compartiendo escenario con una de las voces más universales del momento.

Dejar como “omega” a la soprano rumana Angela Gheorghiu supone comprobar su trayectoria inmensa en una carrera que aún no tiene meta porque vive la vida desde la pasión operística y, deseándole larga vida, está claro que siempre ha sabido “morir en escena” como sus heroínas, a las que ha hecho suyas con interpretaciones históricas, y su Puccini granadino de Palacio Imperial la convierte en inmortal.

Dos mundos en la noche final, Gustav Mahler (1860-1911) y Giacomo Puccini (1858-1924), coetáneos que dejan atrás un romanticismo periclitado para comenzar un siglo XX distinto pero también convulso, aunque no lo esperasen, como sus vidas y composiciones, conocedores mutuos, de inspiración asombrosa donde la literatura marcará la simbiosis letra y música que engrandece sus partituras. Al menos por esta vez solo hubo una única letra, los libretos del genio de Lucca elevados al olimpo escénico.

Segunda actuación de Angela Gheorghiu en el festival, esta vez con la OJA eligiendo cuatro arias de Puccini por pares (con el Adagetto para orquesta en fa mayor separándolas): «In quelle trine morbide», de Manon Lescaut, «Donde lieta usci», de La bohème, «Un bel dì vedremo», de Madama Butterfly y «O mio babbino caro», de Gianni Schicchi. Auténtica exhibición vocal la de la rumana de musicalidad, gusto, técnica, dramatización de cada personsaje, matices y delicadeza que no siempre tuvo la respuesta de la potente orquesta detrás y no en el foso, aunque siempre pienso que es difícil contener la exuberancia sinfónica del de Lucca y más con jóvenes totalmente entregados. Víctor Pablo concertó bien con la soprano, no siempre fácil porque cada aria es un mundo y en intérpretes de esta altura, siempre distintas. Manon logró el silencio gélido de la bochornosa noche desde la primera frase; Mimi volvió a sacarnos la pena de una muerte joven como “la Gheorghiu” nos tiene acostumbrados a interpretar; la esperanza de Butterfly nos llevó a un Nagasaki con la pureza vocal y la carga dramática, para finalmente Lauretta cantar a papá poniéndonos la piel de gallina con los pianissimi y musicalidad que si al piano el pasado sábado cortaba el aire, con la OJA el público se rindió a sus pies. Personajes puccinianos, dramaturgia total y la categoría de una diva, dicen que la última, en agradecer el acompañamiento de unos músicos jóvenes que contarán a sus hijos esta noche histórica en Granada.

Y el regalo esperable con la orquesta sin miramientos de dinámicas para la página de Agustín Lara que Angela Gheorghiu, a quien le dejaron un abanico para aminorar el fuego, manejó la conocida canción en una personal interpretación dándolo todo en es final por todo lo alto volando sobre la tempestad sonora andaluza ante el delirio del público que llenaba el Palacio de Carlos V. Dos actuaciones de la rumana en este festival, hoy omega por la conclusión pero alfa ante la profesionalidad, entrega y excelencia de la espléndida Gheorghiu que está en ese momento de disfrutar cantando, y en Granada se le notó.

Con Mahler se abría y cerraba este concierto de clausura, la poco escuchada Nicht zu schnell, del “Cuarteto con piano en la menor” en orquestación de Colin Matthews que sirvió para templar a una OJA bien llevada por Víctor Pablo Pérez, más la Quinta que junto a la Sexta y Séptima conformaron un tríptico mahleriano muy interesante. Soy reiterativo cuando escribo que “no hay quinta mala” y la del bohemio no es una excepción. El director burgalés comenzó la Trauermarsch sin prisa, exponiendo su visión en los primeros compases, con una sección de metales equilibrada y afinada, la madera con la misma calidad, la cuerda iría ganando enteros, la tensión del Stürmisch bewegt nos dejó una percusión acertada, ya con toda la OJA rodando comandada por un Víctor Pablo claro en el gesto y marcando todo. Aplausos que me pregunto si se están convirtiendo en moda entre movimientos o provienen del desconocimiento, aunque vinieron bien para afinar ante la temperatura que aún era alta. El bellísimo Scherzo nos trajo a un solista de trompa excelente y unas lengüetas logrando ese toque “burlón”, mientras las dinámicas funcionaron algo descompensadas, de nuevo por el ímpetu juvenil, concertino a tener en cuenta, pizzicati rotundos y más aplausos al terminar este tercer movimiento. Al menos en el cinematográfico Adagietto no sucedió lo mismo, una cuerda aterciopelada plegada al rubato desde el podio, sin corbata porque la temperatura no bajaba y hasta alguna lipotimia hubo cual “Muerte en Granada” esperable, que no perturbó apenas el excelente clima alcanzado antes del optimismo final del Rondo – Finale. Allegro – Allegro giocoso. Frisch.
Alegría mahleriana al comprobar que hay futuro orquestal ante obras de envergadura, y emociones puccinianas contadas y cantadas por una Angela Gheorghiu cautivadora para un público donde no faltaron desde fans suyos venidos hasta de Texas, hasta las familias de los jóvenes que repetirán este jueves en Baeza. El examen granadino lo superaron con un bien alto, rozando el notable, y queda la reválida jienense tras el duro trabajo que siempre tiene recompensa.

PROGRAMA

Tríptico Mahler III

I

Gustav Mahler (1860-1911)

Nicht zu schnell, del Cuarteto con piano en la menor (orquestación de Colin Matthews)

Giacomo Puccini (1858-1924)

«In quelle trine morbide», de Manon Lescaut

«Donde lieta usci», de La bohème

Adagetto para orquesta en fa mayor

«Un bel dì vedremo», de Madama Butterfly

«O mio babbino caro», de Gianni Schicchi

II

Gustav Mahler

Sinfonía nº 5 en do sostenido menor (1902)

I. Trauermarsch. In gemessenem Schritt. Streng. Wie ein Kondukt

II. Stürmisch bewegt. Mit grösster Vehemenz

III. Scherzo. Kräftig, nicht zu schnell

IV. Adagietto. Sehr langsam – Attaca

V. Rondo – Finale. Allegro – Allegro giocoso. Frisch

¿Lírica flamenca o Flamenco lírico?

2 comentarios

Martes 18 de julio, 22:30 horas. 72 Festival de Granada, Palacio de los Córdova, “Universo vocal”, Recital lírico II: Mariola Cantarero (soprano), José Quevedo ‘Bolita’ (guitarra flamenca), Paquito González (percusión). Libre, Canción española para soprano, guitarra flamenca y percusión. Obras de Ángel Barrios, Turina, Falla y José Quevedo. Fotos propias y de Fermín Rodríguez.

Quienes me conocen me han bautizado como “omnívoro musical” y siempre abierto de miras y oído a todo intento de innovar repertorios y ganar públicos. Se habla de fusión, mestizaje, hibridaciones, inspiraciones o versiones, pues romper clichés y tomar ingredientes de siempre combinándolos de otra forma es igual de respetable. En mis años de docente explicaba al alumnado que la melodía era un cuerpo femenino al que se le vestía de diferentes formas (con armonías, ritmos, instrumentaciones y toda las técnicas ancestrales actualizadas); si el cuerpo es proporcionado y bello, cualquier ropaje o vestimenta le queda bien. Caso contrario será un arte conseguir que el ropaje disimule e incluso favorezca ese cuerpo.

Tomar obras “clásicas” de por sí bellas y (re)vestirlas para que sigan luciendo y no afeando, también es un arte. El mundo de la moda diferencia entre la “Alta costura” con modelos exclusivos y a medida de trajes únicos, frente al “prêt-à-porter”, confeccionado en serie según unas medidas o tallas predeterminadas que se acomodan a un gran número de personas, y que alcanza modelos de calidad aunque dependiendo quién los lleve parezcan exclusivos. Sobre esto desconozco la respuesta sobre si es clase, percha o vaya usted a saber pero salta a la vista (y al oído).

Toda esta introducción viene a colación porque el mundo de la música está lleno de modas, trajes a medida y comerciales partiendo de cuerpos desde todos los criterios estéticos que queramos. El flamenco, como el jazz, son músicas con alta carga de improvisación y poca escritura (aunque la preparación de las generaciones jóvenes en el primer caso, ha llevado al papel sus arreglos, creaciones o anotaciones como ya hiciesen los segundos). Se puede fusionar toda la música sin más etiquetas, y el proyecto que presentaba en su tierra la soprano Mariola Cantarero (Granada, 1978) resulta interesante porque cambia el punto de vista y la óptica: acercar la lírica y el belcanto al mundo natural de esta tierra, un patrimonio universal del que además nuestros Falla o Turina bebieron, y parecía necesario devolver lo “prestado” pues de bien nacidos es ser agradecidos, más en esta tierra y en esta noche con dos flamencos gaditanos: el guitarrista José Quevedo ‘Bolita’ (Jerez de la Frontera, 1974), para mi la auténtica “estrella” en el penúltimo firmamento granadino, y el toque de Paquito González (Sanlúcar de Barrameda, 1981), discreto pero con las pinceladas necesarias de una percusión que realza ese pellizco intrínseco a lo jondo.

El Palacio de Los Córdova registró una buena entrada y un público algo “apagado” para un proyecto interesante y bien amplificado con lo que supone de captar todo (respiraciones, desafines, excesos y dudas), percibiéndose inseguridades por parte de todos. Un espectáculo de flamenco lírico más que de lírica flamenca en la voz de “La Cantarero” intentando empaparse de tanguillos, tarantos, alegrías, seguiriyas, fandangos del Albaicín, guajiras y boleros en este marco idóneo por la propia geografía interior y exterior.

Abriría la soprano granadina con tres cantes de Ángel Barrios (1882-1964), La novia del aire (bolero andaluz), Hechizo y nostalgia, más Con puñales de cariño, impecable el toque de ‘Bolita’ llenándolo todo con esa guitarra forjada al lado de los grandes.

Importante el acercamiento del jerezano al músico sevillano Joaquín Turina (1882-1949) con tres revisiones de Poema en forma de canciones, op. 19 (1917) sobre textos del asturiano Ramón de Campoamor (1817-1901) que conocemos en su versión con piano y que desde el aire flamenco suenan nuevos, distintos, vestidos de granadina los Cantares, Los dos miedos y Las locas por amor. No es un arreglo del piano a la guitarra ni se cantan igual, mejor hablar de distintos vestidos, en este caso a medida del “modisto Bolita” aunque no encontró la talla correcta para Mariola Cantarero, que por otra parte y literalmente eligió un vestuario interesante de moda granadina como pude leer en la prensa: “en la primera parte un diseño exclusivo de Monae y joyas de San Eloy, la mítica joyería que hay en la Plaza del Carmen”. El sabor local quedó en la escena y cantar sentada como los flamencos no sumó “pellizco” aunque sea de valorar el intento del sabor granadino y andaluz. Creo que su color y timbre vocal no son adecuados para ella, pero había que probar este vestuario y comprobar la respuesta de una clientela que como quien suscribe, no pareció muy conforme.

Mientras la soprano se preparaba para la segunda parte con un vestido verde muy ampuloso de una diseñadora sevillana, José Quevedo ‘Bolita’ y el toque mínimo de Paquito González nos dejaría el Falla que Paco de Lucía llevaría a su terreno tras tiempo de estudio de las partituras, escuela con alumnos aventajados como el jerezano que nos dejó su versión y visión de la Danza del fuego fatuo y la Danza del molinero, el ropaje acorde con el resto del espectáculo y la Granada nocturna con el Albaicín y la Alhambra escuchando. Sonido bien amplificado y virtuosismo propio donde el duende también tuvo algo swing. El genio de Algeciras tuvo mucho que ver, transmitir y legar para todas las generaciones posteriores.

Y en la segunda parte las Siete canciones populares españolas (1914) de Manuel de Falla (1876-1946), un gaditano enamorado de Granada moldeando cuerpos perfectos que ‘Bolita’ intentó diseñar para la soprano con desiguales resultados, tanto por las armonías (las costuras no parecieron bien cosidas en alguna) como por la “caída” de los siete ropajes. Mi Asturiana no tuvo la claridad textual ni canora de un cuerpo musical tan hermoso aunque la Nana al menos intentó acunarnos en esta noche de calor más atmosférico que humano, y lo más “flamenco” resultó un Polo que bisarían como tercera propina tras una Granaína (dedicada a Marina Heredia, presente y “catedrática” en el buen cantar), y el famoso Adiós Granada con los mismos diseños.
Insistir en el enorme trabajo de José Quevedo ‘Bolita’ por confeccionar siete vestidos de pasarela andaluza inspirados en Don Manuel, pero la voz lírica tampoco hubiera “desfilado” vestida con los originales, como si en esta pasarela los tacones no asentasen o faltase el ritmo natural que se suplió con los buenos deseos de una mixtura sin botones ni cremalleras.

Lo más interesante fueron las dos composiciones de José Quevedo para Mariola Cantarero, diseños propios como los patrones, no visiones ni búsquedas estilísticas, verdadera creación de una guajira verdaderamente bella y en el mejor sitio para escucharla como Blanca flor de La Alhambra con una voz jugando menos en el registro agudo y acertando con la ambientación, o Si no es mi pena (Fantasía y bolero), un soneto de Francisco de Quevedo que no creo fuese sangre del guitarrista aunque encontrar los textos que musicar son otro arte.

PROGRAMA

Libre. Canción española para soprano, guitarra flamenca y percusión

Ángel Barrios (1882-1964)

La novia del aire (bolero andaluz)

Hechizo y nostalgia

Con puñales de cariño

Joaquín Turina (1882-1949)

De Poema en forma de canciones, op. 19 (1917):

Cantares

Los dos miedos

Las locas por amor

Manuel de Falla (1876-1946)

Siete canciones populares españolas (1914):

El paño moruno

Seguidilla murciana

Asturiana

Jota

Nana

Canción

Polo

José Quevedo (1974)

Blanca flor de La Alhambra (Guajira)

Si no es mi pena (Fantasía y bolero, soneto de Francisco de Quevedo)

La cuadratura de Bach

1 comentario

Lunes 17 de julio, 22:30 horas. 72 Festival de Granada, Patio de Los Arrayanes, “Solo Bach”: El arte de la fuga, Armida Quartett. Obra de J. S. Bach. Fotos propias y de Fermín Rodríguez.

En esta edición del Festival Internacional de Música y Danza de Granada se han programado conciertos de cuartetos y varios dedicados a “Mein Gott” por lo que sumando ambos en un solo concierto era la cuadratura del círculo. Y Johann Sebastian Bach (1685-1750), padre de todas las músicas encontró en estos cuatro “apóstoles alemanes” del Armida Quartett (Berlín, 2006) la profecía cumplida de “inventar el cuarteto de cuerda” antes que el propio Haydn de quien toman el nombre estos cuatro artistas que con sus cuerdas frotadas fueron capaces de convertir la teoría en práctica.

Seremos muy pesados insistiendo en los “marcos incomparables” de Granada que hacen distinto y especial este festival, pero de nuevo la magia del Patio de Los Arrayanes funcionó, tras un día infernal la temperatura bajó lo suficiente para no agobiarnos con el calor, y el agua que los nazaríes adoraban obró el milagro o la magia no solo de refrescar el ambiente, la acústica ideal y el reflejo del estanque en los arcos haciendo pensar que brotaba agua encima del cuarteto alemán.

El maestro Enrique Martínez Miura titulaba sus notas al programa como «Perenne modernidad» porque “dios Bach” sigue actual, habita entre nosotros y no debemos tomar su nombre en vano. Nos cuenta sobre El arte de la fuga que “los datos señalan que Bach la escribió al acabar la Ofrenda musical, del verano de 1747 a la primavera de 1749, hasta casi el momento mismo de su enfermedad final”, cerrando también el círculo bachiano con “el arte de la alquimia musical”, pues a partir de una melodía con la matemática musical se construye el universo de la fuga, no sólo un arte sino una inspiración para encontrar la fórmula magistral y como matemática sonora, combinar cuatro elementos en todas las variante posibles, nada mejor que con un cuarteto de cuerda siempre capaz de desentrañar los secretos insondables que un teclado, peo ni siquiera el órgano, pueden salir a la luz.

Retomando el texto de Martínez Miura sobre esta receta magistral de “dios Bach” que es El arte de la fuga, “(…) se ve hoy como una creación atemporal, aunque de hecho solo podía haber sido fruto de su época. Los músicos más jóvenes coetáneos de Bach pensaron que con ella el viejo compositor daba un gigantesco paso atrás, al intentar la resurrección del contrapunto, porque para ellos ya solo contaba la música elegante y sentimental. Pero la posteridad ha visto en la asombrosa compilación todo un símbolo de modernidad por lo que menos se comprendió en su momento: como música absoluta”.
El Armida Quartett que ha transitado compositores de todas las épocas con notable éxito, vuelve al origen para jugar con las cuatro voces en contrapunto desde todas las combinaciones posibles, alternando inicios de la frase en cada uno de sus componentes, disfrutando de una sonoridad compacta y clara que permitía escuchar cómo “Bach dios nuestro” iba construyendo cada uno de los motivos, dándoles el aire y presencia diferenciadas sin perder la unidad global de tan magna obra aún por explorar. Casi 300 años después cada “receta” trabajada desde 1747 a 1749 traducida al cuarteto de cuerda sigue asombrando por la interminable capacidad creativa para conseguir emocionar con dinámicas extremas, juegos de arcos, la monodia básica que arma una polifonía contrapuntística mágica, superposición de líneas construyendo un magno edificio sonoro al que de haber proseguido Bach podría haberlo ampliado “ad aeternum” en una escalera al cielo.

Die Kunst der Fuge, BWV 1080 es como cuadrar el círculo o redondear el cuadrado, las combinaciones de cuatro elementos tomados de cuatro en cuatro que matemáticamente dan veinticuatro permutaciones aunque el alquimista puede convertirlas en tres, pues “La monumental fuga inacabada –se interrumpe abruptamente en el compás 239–, se conserva como página a tres voces, pero justo donde éstas se cruzan aparece en notación alemana el tema BACH –si bemol, la, do, si–, lo que sugeriría una fuga cuádruple destinada a culminar con esta firma un posible plan de veinticuatro fugas finalmente incompleto” como nos cuenta don Enrique. Iniciar en el violín segundo, en el chelo o en la viola, prescindir de los extremos y seguir manteniendo la magia, las dinámicas, el empaste, afectos y experimentos todos satisfactorios porque el resultado final sigue siendo “oro musical”. No es un planteamiento abstracto ni una elaboración teórica, trasciende al más allá y la perfección de la música es tal que permite todo tipo de recreaciones, por lo que desde el cuarteto de cuerda se destilan todos los microorganismos que conforman un ente musical siempre único.

Uno de los hijos de Bach, el segundo Carl Philipp Emanuel, afirmaba que «mientras escribía esta fuga murió el compositor donde el nombre de BACH aparece en el contrapunto». Misterios que se resuelven plagiando a Santo Tomás, “si no lo escucho no lo creo” y Bach descendió a Los Arrayanes invitándonos a poner el oído en la fuga. El “nuevo catecismo” nos lo explica Enrique Martínez Miura y la transmutación la realizó el Armida Quartett.

Todos los que escuchamos anhelantes la “palabra de Bach” nos faltó terminar orando al unísono “Amen” este nuevo milagro musical, aunque en uno de nuestros mandamientos se nos diga “No tomarás el nombre de Bach en vano”. Este lunes vigesimoséptimo del advenimiento granadino hemos santificado la fiesta.

Armida Quartett

Martin Funda, violín – Johanna Staemmler, violín – Teresa Schwamm-Biskamp, viola – Peter-Philipp Staemmler, violonchelo

PROGRAMA

Johann Sebastian Bach (1685-1750)

Die Kunst der Fuge, BWV 1080 (1747-1749)

Contrapunctus I

Contrapunctus II

Contrapunctus III

Contrapunctus IV

Contrapunctus V

Contrapunctus VI a 4 in stile francese

Contrapunctus VII a 4 per Augmentationem et Diminutionem

Contrapunctus VIII a 3

 Contrapunctus IX a 4 alla Duodecima

Contrapunctus X a 4 alla Decima

Contrapunctus XI a 4

Contrapunctus XII a 4

Contrapunctus Inversus XIII a 4

Contrapunctus XIV

Gheorghiu única

2 comentarios

Sábado 15 de julio, 20:00 horas. 72 Festival de Granada, Auditorio Manuel de Falla, “Universo Vocal” Recital lírico I: Angela Gheorghiu (soprano), Jeff Cohen (piano). Obras de Giordani, Paisiello, Donizetti, Beethoven, Tosti, Schumann, R. Strauss, Rachmaninov, Rameau, Martini, Massenet, Saint-Saëns, Brediceanu, Stephănescu, Bartók, Bellini y Satie. Fotos propias y de Fermín Rodríguez.

La considerada como “última diva de la ópera”, Angela Gheorghiu (Adjud, 7 de septiembre de 1965) llegaba a Granada esta tarde de sábado en un recital con el pianista Jeff Cohen (Baltimore, 1957) y toda la expectación que levanta una estrella mundial como la soprano rumana, aunque no hubiese un lleno hasta la bandera.

Si entendemos diva como diminutivo de divina “La Gheorghiu” lo es y no hay otra igual en el firmamento lírico. La rumana es un imán que capta toda la atención visual y auditiva desde que pisa la escena, independientemente de lo que cante, y en un recital todo suma. Es diva porque conquista al público, lo hace cómplice, hipnotiza con una voz que mantiene un color especial, un “saber cantar” como pocas, artista absoluta que juega desde un dominio total de la técnica, convirtiendo cada página es un microrrelato que sigue emocionando.

Un recital resulta más exigente que cualquier ópera precisamente por esa carga dramática que conlleva cada obra elegida, y la primera parte arrancó con varias páginas que todo estudiante de cante ha transitado, y los llamados pianistas repertoristas aún más. Qué maravilla cuando las canta una maestra como Angela Gheorghiu y el piano de Jeff Cohen, veterano en estos menesteres sabiendo dónde respirar, esperar, incluso saltarse algún compás porque enganchará sin problemas con la artista, y eso es la soprano rumana.

Tres páginas para ir tanteando acústica, temperatura, ubicarse y controlar escenario: la arietta Caro mio ben de Giuseppe Giordani, el aria de la ópera «La bella molinara» de Giovanni Paisiello, Nel cor più non mi sento (1788), y la alegre canzonetta napolitana Me voglio fà ‘na casa, también conocida como Amor marinaro de Donizetti,  incluida en Soirés d’automne, sin necesidad de sobretítulos (ilegibles sobre el telón de fondo) donde “la Gheorghiu” comenzó a sentirse bien, actuando y conquistándonos.

Como buen “acompañante” y eligiendo páginas relacionadas con el programa cantado, Jeff Cohen daría el primer “descanso” con el recién escuchado Paisiello y las Seis variaciones sobre «Nel cor più non mi sento», WoO 70 de Beethoven, aseadas y sin más exigencias que comprobar cómo los grandes compositores sintieron las obras líricas del momento para recrearlas al piano, llamémoslas variaciones o paráfrasis, aunque esta del “sordo genial” no sean especialmente exigentes para los pianistas.

Y comenzaba a subir la emoción, el buen cantar, el sentimiento, la auténtica interpretación de dos canciones que conozco desde mis años jóvenes, el cautivador y gran melodista italiano Paolo Tosti con dos poemas que la música del de Ortona eleva al Olimpo de concierto: Ideale (texto de Carmelo Errico) y Sogno (de Olindo Guerrini). Si se me permite jugar con los títulos Angela Gheorghiu fue ideal para este sueño con el piano respetuoso de Jeff Cohen, qué placer cómo frasea la rumana, cómo juega con la “mezza voce”, matices increíbles, adornar en el punto exacto, crecer emocionalmente ese final de frase en un agudo siempre preciso y cadencioso esperando el clímax y feliz unión de letea y música. El sueño de esta tarde granadina comenzaba en ese momento y proseguiría con Respighi y Nebbie. Otra lección de canto con gusto, musicalidad que rebosa por todas partes, conquistando con la mirada, el gesto corporal, colocando la voz en la máscara con una facilidad envidiable en la que muchas otras sopranos deberían mirarse. La siguiente parada seguiría ascendiendo cual cumbres de los “ochomiles” que cada página elegida suponía.

Segunda intervención de Jeff Cohen en la “visión” que de Robert Schumann hará Liszt del conocido lied Widmung (al fin cantó el piano solo), buen puente sin excesos antes del Du bist wie eine Blume que “la Gheorghiu” en un alemán perfecto nos brindó, preparándose en el idioma de Goethe con toda la expresión de un Schumann que se ha “instalado en Granada”.

Últimas dos cumbres de la primera parte para disfrutar de la rumana, el Zueignung, nº 1 de los ocho lieder de la op. 10 de Richard Strauss, intenso, dramático, bello, interiorizado y comunicado como sólo las grandes son capaces, y nuevo paso arriba con Vesenniye vody, op. 14 nº 11 de Rajmáninov con el ruso de lenguaje cantado y tocado, página apasionada de lirismo y apoyaturas, con el crescendo final envuelto en acordes y octavas muy de la casa. brillante para el tándem Gheorghiu-Jeff Cohen con química, entendimiento, carga emocional y música para disfrutar.

Si la primera parte fue sumando enteros, la segunda continuaría “in crescendo” porque la soprano rumana, que como buena diva cambió el azul turquesa por un desenfadado tricolor y rosa en el pelo, con mejora en la iluminación sobre la tarima y graduado el termostato del aire acondicionado del auditorio, ya plenamente cómoda, dominadora de la escena, haría grandes las miniaturas en la lengua de Moliere con un francés perfecto, sin nasalizarlo en absoluto, jugando con una pronunciación que es poesía pura, primero Le Grillon de Rameau, después un auténtico Plaisir d’amour de Jean-Paul-Égide Martini, placer de canto, de interpretación en el amplio sentido de la palabra, con un piano siempre amoldado a la soprano, y rematando este bloque la Elégie de Massenet, quinta de las diez «Piezas de género para piano», rezo íntimo y acto de amor que “la Gheorghiu“ interpretó con su línea de canto impecable, precisa, colorista, jugando con los matices y la expresión intrínseca al texto que musicalizado aún crece más, bien arropada por un Cohen elegante y “al servicio de la voz”.

Desde el piano seguiría el homenaje lírico con la paráfrasis que Saint-Saëns compuso de la famosísima Méditation y La Mort de Thaïs de la ópera homónima de Massenet. Un piano al fin contundente y desde el conocimiento de los originales operísticos tras muchos años de repertorista, temáticamente ideal para cerrar esta parte francesa antes de irnos hasta la Rumanía natal de “la Gheorghiu“.

Cuánta música por descubrir y qué buena cuando se siente en las entrañas, se canta con el corazón y transmite el amor por la tierra que te ha visto nacer y llevas contigo como la mejor herencia. Gheorghiu nos enseñó a Tiberiu Brediceanu (1877-1968) con Cine m-aude cântând y textos de la tradición popular), después a George Stephănescu (1843-1925) y Mândruliță de la munte, músicas cercanas en el tiempo por compositores que dejan en su música parte del patrimonio, y nadie mejor que la soprano rumana para hacernos viajar a su tierra con estas melodías donde el piano es fiel compañero.

Quedándose en la Rumanía de la soprano y con la visión del húngaro Bartók el pianista y compositor estadounidense nos interpretaría las Seis danzas populares rumanas, Sz. 56 que van subiendo en dificultad en un piano no siempre rotundo pero sí entregado dando unidad a un programa vocal donde estos “descansos” al menos tuvieron todo el sentido. Los años pesan en los dedos pero el bagaje añade el poso y la veteranía para sortear vericuetos técnicos.

Y llegaba el “non plus ultra”, pues Bellini es bel canto y la canción Vaga luna, che inargenti, de la que Arturo Reverter en sus notas al programa dice puede “considerarse una suerte de precedente en miniatura de la cavatina Casta diva de Norma” en la voz de Angela Gheorghiu resultó un aria de calado, enorme, parando el tiempo en la palabra o sílaba exacta, el ornamento ideal no escrito, la magia de la noche granadina donde el piano remataba el bordado áureo más que plateado de la soprano. Resulta maravilloso escuchar estas páginas tan conocidas cuando se interpretan como las canta “la última diva”.

Todavía faltaba la última cumbre o un paso más en el firmamento lírico, un “juguete» vocal y pianístico del incomprendido francés Satie cuyo baúl fue el mejor regalo para la historia musical de los felices años 20 (los del pasado siglo, claro). Su vals Je te veux con letra de Pacory nos transportó al Paris corazón artístico que nuevamente con Gheorghiu y Cohen, en sincronía técnica, emotiva y veterana, rematarían un recital que podemos calificar de antológico, donde hasta la rumana se movió en escena con todo el gracejo al que esta música nos llevó.

Público rendido ante la diva, simpática, generosa, entregada, cautivadora, cómplice con todos, afable y una “tercera parte” fuera de programa que supuso como la canción de Sinatra Fly me to the Moon, pues aún queda mucho universo para esta gran Angela Gheorghiu. Pocas sopranos me han emocionado y esta noche hasta se me saltaron las lágrimas tras escucharle su Lauretta del O mio babbino caro, imposible expresar todo lo que su voz transmite en este aria del “Gianni Schicchi” de Puccini, que no por conocida se escucha cantar como la rumana. Auditorio en pie arrodillado ante tanta grandeza vocal.

Y llegaría otro “no va más” en el Auditorio Manuel de Falla con su Granada (Agustín Lara) entregada, no importa que el piano se comiese notas y hasta compases al pasar página, tampoco la pronunciación mejorable del español, que sólo nosotros somos capaces, porque ¡cantaba Angela Gheorghiu! y no necesitábamos más.

Para volar hasta el “Universo vocal” de este Festival, la popular canción La Spagnola (que siempre recordaré por Mario Lanza en su película “Serenade”) que Angela Gheorghiu sintió propia y hasta los zapatos rojos parecían hechos a medida para esta su primera noche granadina.
El día 19 pondrá el broche de oro al 72 Festival Internacional de Música y Danza de Granada, aunque esta vigésimoquinta noche la recordaré como “mi noche con la Gheorghiu”.

PROGRAMA

I

Giuseppe Giordani (1751-1798)

Caro mio ben (Texto: Giuseppe Guarini)

Giovanni Paisiello (1740-1816)

Nel cor più non mi sento (Texto: Giuseppe Palomba)

Gaetano Donizetti (1797-1848)

Me voglio fà ‘na casa miez’ ‘o mare (Anónimo)

Ludwig van Beethoven (1770-1827)

Seis variaciones sobre «Nel cor più non mi sento», WoO 70 (piano solo)

Francesco Paolo Tosti (1846-1916)

Ideale (Texto: Carmelo Errico)

Sogno (Texto: Olindo Guerrini)

Ottorino Respighi (1879-1936)

Nebbie (Texto: Ada Nedri)

Robert Schumann (1810-1856) / Franz Liszt (1811-1886)

Widmung (piano solo)

Robert Schumann

Du bist wie eine Blume (Texto: Heinich Heine)

Richard Strauss (1864-1949)

Zueignung (Texto: Hermann von Gilm)

Serguéi Rajmáninov (1873-1943)

Vesenniye vody, op. 14 no 11 (Texto: Fiódor Ivánovich Tiútchev)

II

Jean-Philippe Rameau (1683-1764)
Le Grillon (Texto: Pierre-Jean de Béranger)

Jean-Paul-Égide Martini (1741-1816)

Plaisir d’amour (Texto: Jean-Pierre Claris de Florian)

Jules Massenet (1842-1912)
Elégie (Texto: Louis Gallet)

Camille Saint-Saëns (1835-1921)

Méditation, Paráfrasis de concierto sobre La Mort de Thaïs de J. Massenet (piano solo)

Tiberiu Brediceanu (1877-1968)

Cine m-aude cântând (Texto de tradición popular)

 George Stephănescu (1843-1925)

Mândruliță de la munte (Texto: Vasile Alecsandri)

Béla Bartók (1881-1945)

Seis danzas populares rumanas, Sz. 56 (piano solo)

I. Joc cu bâtă (Danza del bastón). Allegro moderato – II. Brâul (Danza del fajín). Allegro – III. Pê-loc (Danza del zapateado). Andante – IV. Buciumeana (Danza del como). Moderato – V. Poargă românească (Polca rumana). Allegro – VI. Mărunțel (Danza rápida). Allegro.

Vincenzo Bellini (1801-1835)

Vaga luna, che inargenti (Anónimo)

Erik Satie (1866-1925) Je te veux (Texto: Henry Pacory)

El Cosmos concuerda

2 comentarios

Viernes 14 de julio, 21:30 horas. 72 Festival de Granada, Patio de los Mármoles (Hospital Real), “Música de cámara”, #Ligeti100: Cuarteto Cosmos. Obras de Brahms, Tomás Marco y Ligeti. Fotos propias y de Fermín Rodríguez. 

En este Festival de Granada la música de cámara tiene su espacio y en el caso de los cuartetos el programa nos está trayendo de lo mejor en el panorama internacional, este viernes con el Cuarteto Cosmos (2014) catalán y otro homenaje al gran György Ligeti (1923-2006), sin olvidarnos de Tomás Marco (1942), compositor residente esta edición, y Johannes Brahms (1833-1897) en un programa intenso y exigente desde el Patio de los Mármoles en el Hospital Real.

También Schumann está en el aire de estos días, y Brahms se encontró con él en 1853 ya con la idea de componer cuartetos. El Cuarteto nº 2 en la menor, op. 51/2 (1873) es buena forma de comenzar un concierto y el Cuarteto Cosmos ya mostró sus cartas con un sonido homogéneo -tocan con instrumentos construidos exprofeso por el prestigioso luthier barcelonés David Bagué– y en el Allegro ma non troppo las melodías juegan con las combinaciones de los cuatro y una energía que se ve además de escucharse. El Andante moderato mantuvo ese lirismo romántico, heredero de Schubert o Schumann sin faltar la carga dramática con intensidades muy amplias. Con esas alternancias de melodismo y dibujos claros en el cuarteto el breve Quasi Minuetto, moderato, prepararía el ambiente sombrío del Finale. Allegro non assai, con la alternancia o juego de los temas, decidido el primero y más lánguido el segundo, danzables para disfrutar de un violín carnoso y penetrante preparando la creciente agitación del cuarteto, aires zíngaros que con su ritmo contagioso redondearon un buen Brahms con los catalanes.

Tras el descanso, cambio de idioma, de estilo, de colores y sonoridades con tímbricas explorando todos los recursos del cuarteto de cuerda: armónicos, golpes de arco, pizzicati violentos, fraseos de dinámicas bruscas en dos páginas de mi generación, primero el Cuarteto nº 4 «Los desastres de la guerra» (1996) de Tomás Marco, que continúa vigente tal y como estamos comprobando en este Festival. Juan Manuel Viana en sus notas al programa repasa la trayectoria del compositor madrileño en sus composiciones para cuarteto de cuerda: “Los desastres de la guerra (…) compuesto en 1996 por encargo del Festival de Santander y estrenado el 24 de agosto de ese año por el Cuarteto Paul Klee en el Santuario de la Bien Aparecida (…) presenta, según su autor, algunos puntos en común con el cuarteto anterior: «Se trata de un material musical rigurosamente objetivo en el que se desarrolla, por aplicación de algunos principios de crecimiento fractal, un sistema de proporciones que confluyen en la creación de una forma autónoma». Como en Los caprichos, Tauromaquia, La nuit de Bordeaux o Tapices y disparates, la alusión a Goya no pretende describir o evocar su pintura sino «asumir algunos de sus planteamientos estéticos y expresivos»”. Si la música de Marco sigue siendo actual, tristemente también las guerras y el dolor que conllevan. Este cuarteto es desgarrador, gris, violento como van desgranando las cuerdas y arcos, sonidos por momentos hirientes, casi una banda sonora de la devastación bélica que Goya ya pintase pero hoy basta con ver las noticias porque esta música sirve para todas ellas. El Cuarteto Cosmos se volcó con una página muy exigente de ejecución e interpretación de la barbarie: empaste y entendimiento total de los catalanes, contrastes extremos entre violín y cello, contestaciones del segundo y la viola, un relato sobrecogedor el de Tomás Marco perfectamente resuelto por unos músicos excelentes.

Y tras una pausa para tomar aire pero con las mismas sensaciones vendría el Cuarteto de cuerdas nº 1 «Metamorfosis nocturnas» (1953-1954) de György Ligeti, a quien el Festival le está homenajeando en el centenario de su nacimiento. El húngaro también sufrió en sus carnes la dictadura magiar y mucha de su música quedó en el cajón como él mismo lo escribió. Obra de juventud con clara inspiración en los cuartetos 3 y 4 de Bartók que sólo conocía por la partitura, aunque escrito en un único movimiento, está dividido en doce secciones breves que van contrastando, casi como en el cuarteto de Marco. El término «Metamorfosis» designa, en palabras del húngaro «una serie de variaciones de carácter atemático, que se desarrolla a partir de un motivo de base. Melódica y armónicamente la pieza descansa sobre el “total cromático”, mientras que desde un punto de vista formal permanece fiel a los criterios del clasicismo vienés: carácter periódico, imitación, despliegue del material motívico, desarrollo, reparto entre los instrumentos de la melodía cortada en frases breves». Si el cuarteto catalán toma el nombre de Cosmos, con esta metamorfósis está claro que es todo un universo de la cuerda, jugando con las palabras, todo concuerda en este Ligeti que desplegó no ya los recursos y sonoridades rompedoras en los años 50, toda la tensión y discurrir “biológico”, nacimiento, desarrollo, madurez, cambios de tamaño, como una clase sonora de la propia evolución vital y recordando que la palabra griega significa “transformación” sin olvidarnos del alemán Kafka. Increíble la partitura de Ligeti y asombrosa la interpretación del Cuarteto Cosmos.

Tras tanta tensión, dramatismos, sonoridades violentas, incisivas, volúmenes extremos de los pianos casi inaudibles a los fortes con los arcos como cuchillas, el mejor regalo vendría de Schubert y el Andante del Cuarteto “Rosamunda” nº 13, en la menor, D804 op. 29. La música de mi generación no se entiende sin escuchar primero a los grandes románticos, y tras el Brahms inicial el círculo se cerraba con Schubert, historias musicales donde el cosmos concuerda.

Y con cuerda aún nos espera el Armida Quartett el día 17, que contaremos desde aquí.

Cuarteto Cosmos:

Helena Satué (violín) – Bernat Prat (violín) – Lara Fernández (viola) – Oriol Prat (violonchelo)

PROGRAMA

Johannes Brahms (1833-1897)

Cuarteto nº 2 en la menor, op. 51/2 (1873)

Allegro ma non troppo – Andante moderato – Quasi Minuetto, moderato / Allegretto vivace – Finale. Allegro non assai

Tomás Marco (1942)

Cuarteto nº 4 «Los desastres de la guerra» (1996)

György Ligeti (1923-2006)

Cuarteto de cuerdas nº 1 «Metamorfosis nocturnas» (1953-1954)

Older Entries Newer Entries