Cantares de “La Vía de la Plata”
09/02/2023
Asturias, conciertos, folklore, lírica, música, Música contemporánea, piano, prensa, recital, zarzuela Aurelio Viribay, ópera, conciertos, García Abril, Gerhard, Granados, Guridi, lírica, María Zapata, música, Obradors, piano, Teatro Filarmónica, zarzuela Deja un comentario
Recuperando la figura de Jesús González Alonso
07/02/2023
Asturias, clásica, conferencias, discos, libros, música, Música contemporánea, piano Albéniz, discos, Eduardo G. Salueña, Esplá, Gershwin, Granados, Haydn, Jesús González Alonso, José Ramón Méndez, lib, libros, Mussorgski, piano, prensa Deja un comentario
La Colección «René de Coupaud» está recuperando nuestro patrimonio musical asturiano con grabaciones que son auténticas joyas documentales y documentadas, y poco a poco van apareciendo con mucho trabajo nuevos títulos (hasta ahora uno cada dos años). Primero fue el CD doble dedicado a «Tres misas de gaita. Entre la tradición y la conservación del patrimonio asturiano» donde mi memoria retrocedió muchos años hasta San Marcelo en Cornellana con el siempre recordado Lolo. El segundo volumen sería un CD con DVD dedicado al malogrado teclista «Berto Turulla. Una mirada moderna a la música popular de Asturias», que de nuevo me llevaría a otro viaje temporal, a mis años de juventud cuando los teclistas escuchábamos sus intervenciones y envidiábamos su arsenal de sintetizadores en todas las formaciones con las que estuvo.
El pasado día 9 de enero tuvo lugar en el Antiguo Instituto Jovellanos de su Gijón natal la presentación del volumen 3 «Jesús González Alonso. Ecos de un pianista gijonés en la Escuela Superior de Música de Viena«, donde al fin pude hacerme con la música grabada de este gran pianista que marcaría mis estudios de piano tras escucharle en Oviedo cuando ganó en 1971 el Concurso de Casa Viena, y posteriormente en Mieres con el programa que dejo a continuación, donde interpretaría este repertorio que dominaba como pocos y le llevó hasta Helsinki, Frankfurt, Hamburgo, Viena y posteriormente a San Sebastián donde moriría prematuramente con solo 41 años en el mejor momento de su carrera profesional y docente.
A Jesús González Alonso (Gijón, 1946 – San Sebastián, 1988), el ayuntamiento de su ciudad a título póstumo en 1990 al menos le ha dado una calle a tan ilustre gijonés. En la presentación del Libro-Disco se contó con la presencia de su hermana Blanca (guardiana de su legado) junto a Manuel Ángel Vallina, concejal de cultura del Ayuntamiento de Gijón, y Eduardo G. Salueña, verdadero hacedor de este proyecto y digno «heredero» de nuestro querido René, así como Miguel Barrero, director de la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular de Gijón, y José Ramón Méndez Menéndez, uno de sus alumnos que siguen teniéndole como referente, también emigrado, y que es el organizador y director del festival internacional de piano que lleva el nombre del maestro gijonés desde 2011.
Con amplia difusión en los medios de comunicación asturianos, de los que dejo algunas capturas de pantalla aquí, al fin pude hacerme con la música grabada del gran pianista, alumno en sus inicios gijoneses de Enrique Truán (otro gran docente a los que seguirían Cubiles, Carrá y tantos), que marcaría mis estudios de piano tras escucharle en Oviedo cuando ganó en 1971 el Concurso de Casa Viena que se celebraba en el antiguo Conservatorio de la calle Rosal a principios de septiembre (aunque ya por aquel entonces acumulaba muchos premios), coincidiendo con mis fiestas de San Mateo en casa de los abuelos, y posteriormente en Mieres el 28 de febrero de 1972, donde iba pertrechado de una grabadora de casete (que borraba para el siguiente concierto tras horas de escucha como alguna vez le comenté a otro querido maestro gijonés de la misma generación que Jesús González) con el programa que dejo a continuación:
Recuperar su música grabada (gratitud al sello Zweitausendeins© para quien grabó estas músicas en formato analógico, remasterizadas por Fernando Oyágüez Reyes) es un auténtico disfrute además de un «viaje al pasado»; sumemos el libro que acompaña este tercer volumen, con fotos del archivo de su hermana (que también ilustran esta entrada) y textos de Sheila Martínez Díez con los del citado José Ramón Méndez, completa no ya mis recuerdos sino la necesaria historia bien documentada del malogrado pianista gijonés.
Poder volver a escucharle con Mussorgsky y Gershwin (grabados en 1979) sigue siendo toda una referencia por su interpretación y sonoridad. Otro tanto de los autores españoles (1982): Albéniz (qué pena no tener su Iberia completa), Esplá o Granados, convirtiéndole en una de los embajadores de nuestra música; y de auténtico regalo la digitalización de la Sonata 50 de Haydn (custodiada en cinta de bobina por su hermana), corroborando el magisterio en todos los estilos y épocas del piano que atesoraba el gran Jesús González Alonso. Las fotos son recuerdos imperecederos, pero además poder escucharle en el extracto de su entrevista para el programa «Música Ficta» de Radio Gijón (24/04/1981) con Avelino Alonso nos deja su voz y amplia visión musical.
Desconozco si desde Gijón tendremos más volúmenes ni a quien se dedicarán, pero verdaderamente los tres actuales son ya tesoros que guardo en formato físico, pues el de la memoria continúa para siempre y las emociones siguen a flor de piel, más con Jesús González Alonso. Lo bueno de cumplir años es seguir llenando esta mochila de la vida.
Mi felicitación al Taller de Músicos de Gijón con Eduardo al frente no solo por este regalo más allá de lo personal, y por supuesto al Ayuntamiento de Gijón por apoyar esta colección imprescindible para melómanos «omnívoros» donde este tercer volumen rescata del inmerecido olvido a mi siempre admirado Jesús González Alonso.
Acercando el canto lírico
05/02/2023
Asturias, ópera, clásica, conferencias, educación, música, piano, recital, zarzuela Abraham García, ópera, conferencias, educación musical, lírica, zarzuela 1 comentario
Sábado 4 de febrero, 20:00 h. Auditorio «Teodoro Cuesta» (Mieres): “¿Cómo se canta Ópera? Curiosidades del canto lírico” por Abraham García (bajo-barítono), Verena Menéndez (piano), Dalia Alonso (poetisa). Entrada libre.
El mierense Abraham García lleva años buscándose un hueco en el difícil mundo de la lírica, y como tantos otros, su vida ha estado más centrada en Italia que en casa, hablando como todos nosotros pero ya con acento italiano. Poco a poco van saliendo papeles secundarios, primer paso para los grandes roles líricos que aún le esperan, y ya ha debutado en el Campoamor, donde volverá los próximos 23 y 25 abriendo el XXX Festival Lírico de Oviedo.
Para un público variopinto y de todas las edades, con mucho humor y totalmente didáctico, Abraham fue explicando desde los tipos de voces hasta las tripas de la Scala milanesa, no solo la escena, el foso o la platea sino todos los pasos que encierra el montaje de una ópera, vestuario, zapateros, maquillaje, utillaje… Anécdotas varias, explicaciones del papel que juegan los agentes artísticos o los críticos, por supuesto los directores de orquesta, las correcciones e incluso algunos datos técnicos, todo bien medido y explicado, sentándose al piano como Elton John (y mejor que el mediático Ramón Gener, otro barítono pero el catalán truncado cambiándose a «divulgador musical»). Incluso no faltaron los ejemplos musicales, con la poetisa Dalia contando y traduciendo las partituras a cantar que desde el piano completaría Verena.
Hubo tiempo para aclarar dudas, contestar preguntas y cerrar esta charla concierto de unos 80 minutos, con un formato muy válido y exportable que daría para muchas más «clases», complemento de los talleres que ha dado en el Conservatorio de Mieres. Está bien conocer las exigencias del buen canto, la preparación, todo el trabajo vocal y por supuesto el escénico, buscando convencer desde la voz, lo que se comprobó en los tres ejemplos elegidos.
De ópera pudimos escucharle primero la canzonetta –con mandolino al piano- Deh vieni alla finestra del «Don Giovanni» (Mozart), un papel que le va perfecto al barítono mierense.
Otro tanto el Colline de «La Boheme» (Puccini), con el aria Vecchia zimarra perptechado con la «chamarra» e intetando combatir el frío exterior, explicando la escena junto al lecho de muerte de Mimì.
Y el último ejemplo cantado por cercanía en el tiempo, defendiendo nuestra zarzuela (tan difícil como la ópera), aprovechando su presencia en el próximo «Pan y toros» (Barbieri), la canción popular «El perulillo» (Por lo dulce las damas) medio en caló del torero Costillares, e imaginándonos a Abraham vestido de rosa y oro para una faena, esta vez vocal.
Si nada lo impide estaremos en el Campoamor para seguir comprobando la evolución del «mierense con voz grave».
Terapéutica y solidaria música española
01/02/2023
Asturias, conciertos, música, Música contemporánea, piano, recital Albéniz, Auditorio de Ovied, Auditorio de Oviedo, conciertos, Falla, Gabriel Ordás, Granados, Lisa Tomchuk, música, Música contemporánea, Nin, Sarasate, Yelyzaveta Tomchuk Deja un comentario
Martes 31 de enero, 20:30 horas. Sala de cámara del Auditorio «Príncipe Felipe», Oviedo. Concierto Solidario a beneficio de la AECC (Asociación Española contra el cáncer) de Asturias, y la Asociación Galbán de familias de niños con cáncer del Principado de Asturias. Gabriel Ordás (violín), Yelyzaveta Tomchuk (piano). Obras de Sarasate, Falla, Albéniz, Nin, Granados y Ordás. Entrada donativo: 10 €.
“Algunos días no habrá ninguna canción en tu corazón. Canta de todas formas” (Emory Austin). Así reza el inicio de la Web de la Asociación Galbán como bien recordó su presidente Luis Arranz Arlanzón en compañía de su homónima en la AECC de Asturias Yolanda Calero antes de iniciarse el concierto.
Nada mejor que la música como evasión, terapia y siempre solidaria como este último día de enero donde mi admirado Gabriel Ordás (Oviedo, 1999) ofrecía un recital de música española para violín y piano junto a la ucraniana afincada hace años entre nosotros Lisa Tomchuk, solidarios y embajadores de nuestro patrimonio con lo mejor de los compositores hispanos, de ayer y hoy, en obras originales o arregladas por grandes virtuosos (Chistyakov, Kreisler o Kochanski), unos músicos que como el propio artista asturiano conocen la voz y hacen «cantar» su instrumento, el violín que frasea obras vocales (Falla), completa las originales de piano (Granados y Falla) o directamente unen intérprete y compositor para un mayor protagonismo del violín (Sarasate y Ordás) pero siempre con el piano sustentando, dialogando y participando de unas partituras conocidas, populares, españolas y muy sentidas.
Comenzar con tres obras del navarro Pablo Sarasate (1844-1908) ya de por sí es más que un aperitivo potente: Romanza andaluza, Playera y el «endemoniado» Capricho Vasco, que tras el zortziko levantó aplausos antes de finalizarla. Y es que Ordás-Tomchuk llevan tiempo trabajando juntos, se entienden a la perfección y este primer bloque resultó una lección para un dúo compenetrado.
Después vendrían el Tango de Isaac Albéniz (1860-1909) no en el arreglo «habitual» de Kreisler sino del virtuoso ruso nacido en Turmenistán pero afincado hace años como docente en Asturias Lev E. Chistyakov (1942), que enriquece el original al repartir protagonismo entre el dúo además de la tímbrica aportada por el propio violín al original para piano. El cubano-español Joaquín Nin Castellanos (1879-1949) también se acercó a la música popular y su Murciana (una seguidilla de la «Suite Española«) es un ejemplo de cómo inspirarse en nuestro folclore para llevarlo a la llamada música de concierto, como tantos compositores de su generación hicieron y que las siguientes no han abandono desde otros estilos no necesariamente nacionalistas.
Otro virtuoso del violín como el citado Fritz Kreisler (1875-1962) fue uno de tantos enamorados de la música de esa generación entre siglos, y que arreglaría para su instrumento con piano la Danza española nº5 de Enrique Granados (1867-1916), la popular «Andaluza», en este caso y es opinión personal no tan completa, compleja ni rica como la original para piano, aunque bien interpretada y sentida por el dúo Ordás-Tomchuk, y otra más, la danza de «La vida breve» de Manuel de Falla (1876-1946), violín de virtuoso sobrevolando el piano que sirvió de sustento necesario para disfrutar esta música maravillosa de nuestro gaditano universal fallecido en la Córdoba Argentina. Dos joyas conocidas y enriquecidas por este joven dúo que transformó la sala de cámara del auditorio en un gran salón romántico con estas versiones que en el siglo XIX daban a conocer temas orquestales desde la llamada así, música de salón, para hacer crecer las ansias de ir a la obra original en los teatros, cuna de melómanos pero también rodaje para los intérpretes.
Tras el merecido descanso, una segunda parte completa, enlazando con lo anterior: primero las Tres piezas para violín y piano (2022) del propio Gabriel Ordás, reunificación de distintas versiones antes escritas y defendiendo los tiempos de reciclaje, también el creativo: Esperanza (trío de cuerda), Sentimiento (ópera de cámara) y Danza (chelo y piano), la misma calidad en este formato de dúo que da sonoridades buscadas desde los dos instrumentos con los que el compositor ovetense trabaja cada día.
Las Siete canciones populares españolas de Falla son tan bellas que creo se han hecho arreglos para casi todos los instrumentos, siendo este arreglo de Paweⱦ Kochański uno de los más escuchados para dúo de violín y piano, únicas partituras en las que Ordás no tocó de memoria (y en el orden del programa), supongo que todavía en proceso de trabajo junto a Tomchuck, pues pese a la interpretación «vocal» que me hacía respirar las frases de las letras originales con ellos, el piano nunca es tan completo como en las originales. Salvo la Seguidilla Murciana en arreglo del ya citado Chistyakov, otra visión de la de Nin con el magisterio del compositor gaditano, las sentidas Asturiana o Nana fueron muy sentidas e íntimas frente a la vibrante Jota (que se aplaudió al finalizarla por el virtuosismo de los dos intérpretes), y el siempre complicado -para tocar y cantar- Polo, obras de gran repertorio para este dúo que seguirán trabajando en explorar lo mucho que encierran.
Un buen concierto donde disfrutar del artista Gabriel Ordás, esta vez con el violín, efectivo, estudioso, ejemplo a seguir por la juventud, con el respaldo y complicidad con otra artista como Lisa Tomchuk que continúa ampliando su catálogo en el llamado «piano repertorista», madurando y ganando experiencia en el no siempre reconocido papel cuando no es el solista, acompañando voces, preparando partes líricas, con instrumentistas de todo tipo o formando parte de la orquesta, todo un trabajo sacrificado y hasta camaleónico no siempre recompensado como se debe.
El regalo fue solo desde el piano pero con Gabriel Ordás, excelente violinista, buen pianista y prolífico compositor, dejándonos otra obra suya de un catálogo que no para de crecer. Público heterogéneo llegado al «salón carbayón» para ayudar a luchar contra el cáncer y disfrutar de obras conocidas, también por los melómanos, todos entusiasmados con esta música solidaria que se agradece nunca nos falte.
Un drama que pide clemencia
30/01/2023
Asturias, ópera, clásica, lírica, música, prensa Alejandro Roy, ópera, Coro Intermezzo, Daniele Callegari, Gianfranco Montresor, Jeroboám Tejera, Josep Fadó, Juan Jesús Rodríguez, Marigona Qerkezi, Mª José Suárez, música, Oviedo Filarmonía, Teatro Campoamor, Verdi 1 comentario
DIRECCIÓN MUSICAL: Daniele Callegari – DIRECCIÓN DE ESCENA Y DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA: Giorgia Guerra – DISEÑO DE VESTUARIO: Fernand Ruiz – DISEÑO DE ILUMINACIÓN: Sylvain Geerts.
Orquesta Oviedo Filarmonía (OFIL), Coro Titular de la Ópera de Oviedo “CORO INTERMEZZO” (dirección del coro: Pablo Moras).
Jubilosa banda sonora sinfónica
28/01/2023
Asturias, clásica, conciertos, conferencias, música, Música contemporánea, sinfónica Aitor Hevia, Auditorio de Oviedo, conciertos, Eduardo Chávarri, música, música clásica, Música contemporánea, Nuno Coelho, OSPA, R. Strauss, Rózsa, Roman Simovic 3 comentarios
Viernes 27 de enero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Abono IV OSPA: «Jubiloso Strauss». Roman Simovic (violín), Nuno Coelho (director). Obras de Miklos Rózsa y Richard Strauss.
Este cuarto de abono tenía todo para disfrutar de una sesión casi cinematográfica, una conferencia previa titulada «DE HÉROES Y VILLANOS» a cargo de Eduardo Chávarri, autor de las notas al programa, el regreso, por quinta vez si no falla mi blog, del director y violinista Roman Simovic, que nunca defrauda, colaborador artístico de la OSPA junto a otros más donde también se encuentra el Cuarteto Quiroga del hoy concertino invitado Aitor Hevia, nuevamente con Simovic y esta vez con Fernando Zorita de ayudante, el titular Coelho al frente (que también se pasó a saludar al inicio de la conferencia antes de la prueba acústica) y sobre todo un programa para gran orquesta de aires cinematográficos con los que el director, como el cinematográfico, debe manejar una ingente plantilla de numerosos «extras» y además en una «toma única» que da toda la emoción al directo. El disfrute fue total, casi merecedor de un oscar, pues hasta las propinas resultaron como los «bonus track» de los DVD que ahora disfrutamos los cinéfilos desde la comodidad del sillón aunque nada como la pantalla grande, y así fue este viernes el auditorio.
Interesante lo que nos contó el doctor Chávarri con sus ilustraciones musicadas, primero del húngaro Miklós Rózsa (1907-1995) al que conocemos por el cine tras instalarse en Hollywood, especialmente por «Ben Hur» que fue galardonado varias veces más, y que en «La vida privada de Sherlock Holmes» de 1970 (dirigida por Billy Wilder) se escucha en la banda sonora al protagonista tocando el violín que aparece como compositor, una adaptación para el film de «la Metro» del segundo movimiento de su Concierto para violín, op. 24 (1953), en estructura clásica tripartirta: I. Allegro non troppo ma passionato – II. Lento cantabile – III. Allegro vivace, con la colaboración, dedicatoria, grabación y estreno del virtuoso Jascha Heifetz. Esta vez Roman Simovic (Montenegro, 1981) con su Stradivarius pienso que mejoró al destinatario porque su violín es mágico, su musicalidad contagiosa (de respigar el II. Lento cantabile), el sonido fluye cómodo y vertiginoso cuando así le exige, la orquesta arropa y escucha (con un clarinete inspirado), química total con ella, de sonoridad plena en el último movimiento, y además compartida con un Nuno Coelho como gritando Acción! en esta «película» majestuosa, así que el concierto del compositor magiar al completo nos permitió disfrutar tanto del músico afincado en Londres como de los primeros atriles (hoy varios segundos en esta primera parte) para «otra banda sonora», la auténtica música sinfónica del pasado siglo que las grandes orquestas también van incorporando a su repertorio.
El belga Eugène Ysaÿe (1858-1931) es uno de los preferidos de los violinistas por su riqueza melódica y virtuosismo, por lo que Simovic nos dejó tras su Rózsa (para recuperarlo en RNE2 cuando lo emita), no una sino dos propinas de las seis sonatas: el impresionante Prelude, primer movimiento de la nº 2, «Obsesion», ese inicio bachiano para una auténtica lección en solitario del maestro, y más lujo con la conmovedora primera parte del Lento molto sostenuto de la nº 3 «Ballade», perfecto final de esta primera parte que nos dejaba preparados y listos para afrontar una segunda parte «jubilosa», cinematográfica sin imágenes pero con mucha música.
Con la plantilla de cine ya preparada se pudo afrontar a Richard Strauss (1864-1949) al que la OSPA parece regresar puntualmente para ponerse a prueba en todas las secciones y los directores tomar el pulso de la formación asturiana, y tras unas palabras explicativas del maestro portugués, arrancaba el Don Juan TrV156, op. 20, verdaderamente jubiloso, majestuoso y grandioso, heroico por momentos, idílico en otros, casi para una nueva banda sonora con este mito que en estos tiempos está tan mal visto pero que el compositor muniqués enfoca como la búsqueda de su mujer ideal, coincidente con el momento joven en que conoció a su esposa. Como director conocía la orquesta como pocos, y siendo hijo del trompa solista de la ópera de la capital bávara escribió para ellas pasajes que son la verdadera prueba de examen, esta vez la sección asturiana sólo se quedó en «aprobado y rapado» (como decía en mis años de docente) porque en ella se aprecian los errores más que los aciertos. Mejor calificación para el resto de metales, subiendo nota la cuerda homogénea comandada por Hevia, hoy reforzada y necesaria ante la inmensidad del viento, muy brillante la madera y excelente la percusión, todos bien ensamblados por un Nuno Coelho que está recuperando la ilusión y buen hacer de nuestra orquesta «treintañera».
Si a Walt Disney le hubiesen descongelado, estoy convencido que habría rodado una tercera versión de «Fantasía» donde necesariamente Las divertidas travesuras de Till Eulenspiegel, TrV171, op. 28 tendrían su momento, ya todos los solistas en su sitio comenzando por la excelencia del clarinete, hoy Till Weisgerber pero también Eva García, y por supuesto el resto en una chispeante versión llevada al detalle por el maestro portuense, muy atento a las dinámicas y su balance, claro en los cambios de ritmo, apostando por aires para degustar la acción. Cada sección brilló con luz propia, todas las escenas protagonistas y con nota, quedándome de nuevo con una madera hoy inspirada y engordada que hacía más difícil un empaste ideal. El próximo de abono en Oviedo (10 de febrero) seguiremos «revolucionando» con Shostakovich bajo el mando de otro conocido, Ari Rasilainen tras Haydn y su concierto de cello con otra nueva visita (la sexta que tenga controlada desde 2011 en el auditorio ovetense) de Daniel Müller-Schott. Sería buena idea ordenar los programas al revés, para quedarnos con el buen recuerdo de los solistas.
Cuarto concierto de abono muy aplaudido por su vitalidad, calidad y con más asistencia de la habitual, esperando se recupere la afición perdida. Finalmente un consejo para el prócimo: controlar desde taquilla, especialmente on line, las butacas asignadas a los abonados para no ofrecerlas a la venta -es cuestión de «cerrarla» en el ordenador- y así evitar malos tragos a los implicados. Hoy estaban libres las contiguas, pero no quiero pensar lo que sucedería en caso contrario, y más cuando servidor lleva en la misma localidad todos mis años en el Auditorio con la OSPA, incluso en época pandémica de restricciones con las ventas individuales, solo con un breve cese de convivencia tras el que «recuperé mi asiento».
El piano argentino
26/01/2023
Asturias, conciertos, música, Música contemporánea, piano, recital A. Williams, conciertos, Franco Broggi, Ginastera, Guastavino, H. Fernández Languasco, J. Aguirre, música, Música contemporánea, piano, Piazzolla, Teatro Jovellanos Deja un comentario
Miércoles 25 de enero, 20:00 h. Teatro Jovellanos, concierto 1660 de la Sociedad Filarmónica de Gijón: Franco Broggi (piano). Obras de: A. Williams, Fernández Languasco, J. Aguirre, Guastavino, Ginastera y Piazzolla.
Volvía a Gijón en este frío enero (se notó en las toses) a los conciertos de su Sociedad Filarmónica para escuchar al joven pianista argentino Franco Broggi (Santa Fé, 1995), de gira por varias ciudades de España y final en París con parada en la capital de la Costa Verde trayéndonos un programa de música escrita por seis compatriotas suyos, compositores del pasado siglo y actuales, de quienes las excelentes notas al programa del doctor Ramón Sobrino son un documento para guardar por su redacción llena no ya de historia bien documentada sino también del conocimiento personal que atesora el catedrático ovetense; también podemos escuchar en Spotify© las listas que para cada concierto nos prepara a los socios una joven directiva que sigue trabajando en la difusión de la música de cámara y apoyo a los jóvenes intérpretes dentro del ciclo patrocinado por la Fundación Alvargonzález.
En su anterior visita a Asturias en octubre de 2019 (que me perdí por estar aún convaleciente), Franco Broggi interpretó junto a la Orquesta Universitaria dirigida por Pedro Ordieres el Concierto Andino para piano solista del organista y compositor hispano-argentino Hugo Fernández Languasco (Paraná, 1944), afincado en Ponferrada, hoy presente en el teatro y del que pudimos disfrutar dentro de sus Evocaciones Líricas el tercer Cuaderno «Martín Fierro» (En el campo – Atardecer – El legado), así titulado por inspirarse en los textos de «El Gaucho Martín Fierro» de José Hernández Pueyrredón.
Tres obras contrapuestas y exigentes para el pianista argentino al que eché de menos un poco más de fuerza en la mano izquierda en los tiempos rápidos, especialmente en la última, para mayor contraste dinámico, aunque su Atardecer resultó íntimo, delicado y con una sonoridad ideal así como los rubatos que sin entrar en «chauvinismos» debemos reconocer que en estas músicas nacionalistas, ser del país ayuda y nuestra propia historia hispana así lo ha corroborado con grandes pianistas españoles que defienden nuestras obras como nadie.
En el caso de Broggi este tercer cuaderno me hace esperar que pueda afrontar los otros dos que el maestro Fernández Languasco ha escrito pues creo que en Franco ha encontrado el intérprete ideal para ellos, recreando las atmósferas de la pampa y el trabajo del gaucho, la familia y la amistad que les une. Al finalizar su interpretación el compositor subió a saludar junto al pianista, siendo muy aplaudido por un público heterogéneo donde la juventud va tomando poco a poco el relevo.
El programa arrancaba con El rancho abandonado op. 32 nº 4 de Alberto Williams (1862-1952) perteneciente a En la sierra op. 32 (1890) que puso a prueba los agudos del Steinway© sin poder dar todo el colorido que esta partitura tiene, y la mejor forma de comenzar un programa vasto como la propia Argentina por épocas, estilos y danzas. Proseguiría esta primera parte con Julián Aguirre (1868-1924), famoso por otras obras más populares aunque esta vez serían dos al piano, muy rítmicas y sin pausas, la movida Huella op. 49, de nuevo necesitada de más energía en los graves pero bien tocada, y Gato, casi virtuosística con esos ritmos tan contagiosos de nuestros hermanos argentinos, buscando el equilibrio y sonido entre las partes melódicas y las casi guitarrísticas, mucho mejor en la parte central más reposada antes de la repetición.
Argentina tiene dos G en su historia musical, Ginastera y Guastavino, comenzando por éste para cerrar y abrir ambas partes y casi nexo necesario haciendo más comprensivo todo el repertorio pianístico elegido para la ocasión. Su Sonatina en sol menor (I. Allegreto – II. Lento muy expresivo – III. Presto – IV. Las niñas) de Carlos Guastavino (1912-2000) conjuga en el piano el lirismo de sus canciones (la conocida en todas las versiones posibles Se equivocó la paloma o la bellísima La rosa y el sauce por citar solo dos) junto a los ricos ritmos de su tierra (cuencas, zambas, vidalitas, valses, milongas y tantos más) siempre con delicadeza, y así la entendió el pianista santafesino: arpegios limpios de aires románticos en el primer movimiento, el canto criollo sentido del segundo, y el complejo tercero por sus polirritmias y sensación orquestal, desde el conocimiento del lugareño. Y de Santa Fe como Broggi la obra Las niñas originalmente para dos pianos (1948), número inicial de Tres romances argentinos que volvió a dejarnos melodías inconfundibles con ritmo, armonías y rubati tan del gusto de Guastavino, un piano redondo, cercano, juguetón además de bellísimo.
De la otra «G», Alberto Ginastera (1916-1983) su Sonata nº 1 op. 22 (I. Allegro marcato – II. Presto misterioso – III. Adagio molto appassionato – IV. Ruvido ed ostinato) es obra para virtuosos donde Broggi volcó lo mejor de su aún corta carrera, capaz de integrar folklore con los avances de los años 50 como solo quien conoce el recorrido puede interpretar, poderoso y enérgico en los dos primeros movimientos, con esa politonalidad en ambas manos del Presto al alcance de pocos, el apacible y apasionado por íntimo Adagio para acabar con un cuarto totalmente orquestal (siempre nos recordará Malambo) lleno de polirritmias que no pierden el pulso al más puro estilo Stravinski tamizado por la inspiración de Ginastera.
Y había que terminar con el gran Astor Piazzolla (1921-1992), irrepetible, ya un clásico, rompedor y totalmente actual con su forma de afrontar el llamado «nuevo tango», eligiendo Adiós Nonino (versión para piano) en homenaje a su padre que los que también le perdimos sentimos ese dolor como propio. Interpretación la de Broggi completa, jugando con los dos temas contrastados no ya en velocidad sino en emoción, versión que sin ser la primigenia nos permite sentirla como obra de concierto de total actualidad más que un bailable, reconocible y redondo arrancando un espontáneo y merecido «¡Grande Pibe!» de acento porteño para el santafesino, que nos regalaría el Bailecito de Guastavino, pues no podía ser otro colofón.
Si Ramón Sobrino (también presente acompañando al profesor ya plenamente berciano Fernández Languasco) titulaba sus notas «Pianismo nacionalista argentino», está claro que el concierto de Franco Broggi mantuvo esa globalidad desde las obras al intérprete que seguro comenzará a estar presente en las salas de concierto. Si tienen la posibilidad de conectar con el Canal March escucharán y verán este mismo programa el domingo y el lunes a las 12:00 horas en la Fundación Juan March de Madrid, aunque seguro quedará por una temporada en sus archivos.
De NY a OV
21/01/2023
Asturias, conciertos, discos, estreno, jazz, jazz, música, Música contemporánea, recital conciertos, discos, Javier Vercher, jazz, Moisés P. Sánchez, Naima Acuña, recital, Teatro Filarmónica, Toño Miguel 1 comentario
Viernes 20 de enero, 20:00 horas. Teatro Filarmónica, Oviedo Jazz. Moisés P. Sánchez 4tet: Dedication II. Entrada butaca: 8 €.
Un conocido slogan llevado a pegatinas y todo tipo de merchandising ponía «I❤️NY» que este viernes de Jazz podría cambiarse por «I❤️OV» siendo Oviedo un pequeño New York con la música del Cuarteto de Moisés P. Sánchez (Madrid, 1979) que presentaban 13 años después de su Dedication la segunda parte tras una grabación donde junto al pianista madrileño también estuvieron el contrabajo de Antonio «Toño» Miguel (Zaragoza) y el saxo tenor de Javier Vercher (Madrid, 1978), más la batería de Borja Barrueta (Getxo, 1975) que para esta gira patrocinada por el CNDM (donde es artista residente) y la posterior grabación cuentan con la joven Naima Acuña (Londres, 1988) quien con ese nombre tan coltraniano por sus padres de Pontevedra, estaba predestinada al jazz y nos sorprendió gratamente en este concierto. Este regreso hecho música de NY a OV con el Moisés P. Sánchez 4TET pareció la banda sonora de Williams B. Arrensberg, el viajero o emigrante cercano del siempre recordado Úrculo, vista a la Catedral y maletas llenas de sentimientos.
En poco tiempo Moisés P. Sánchez volvía a Asturias, pero si en Gijón nos acercó a Bach, en esta «Dedicatoria» nos trajo la música y el músico (como bien nos explicó el propio pianista a un Teatro Filarmónica lleno hasta la bandera recordando a Philip Glass), el disfrute para todos y la profesión no ya de intérprete sino también como compositor de unos temas muy trabajados y variados en inspiración y escritura, llenos de matices, cambios de ritmos, estilos y enfoques siempre ricos en las exposiciones pero todavía más en las improvisaciones, ese «cocer» las melodías en vivo, el directo irrepetible y grandioso para un concierto que tocaba este cuarteto tras la presentación en Madrid.
Arrancando con una Dedication trece años después nos pondría en ambiente Moisés con P de Picasso, el pintor universal del piano capaz de sonar como Jarret o Evans, McCoy Tyner junto a Mehldau o Corea, e incluso toques de Chano con Camilo, músicas atlánticas caribeñas pero con sello propio, «Moisés P punto» dominador de todos los lenguajes desde el suyo, excelente dibujante, académico azul y rosa, colorista, cubista y gigantista por equipararlo con el malagueño universal del que este años se cumplen los 50 años de su muerte. Y la paleta del trío se engrandece con un saxo tenor de paleta tan grande como la del maestro, Javier Vercher jugando con la caña para engrandecer cada tema, evocaciones de Coleman Hawkins y John Coltrane, de Benny Carter y Ben Wester, Dester Gordon, Lester Young y Charlie Parker, pero incluso nuestro Iturralde, tantos maestros donde el saxofonista madrileño, como su paisano y amigo pianista, han bebido. Cada tema e improvisación de Sánchez con la réplica sonora de Vercher. Y la sección rítmica increíble, rotunda, clara y precisa, creativa del contrabajo del seguro Toño Miguel más una batería de Naima Acuña que con un set no muy grande logró una tímbrica hermosa, baquetas, escobillas, mazas o manos, unos platillos más allá de lo ambiental y sobre todo un toque de caja luminoso, clamorosamente colorido, imprescindible incluso en los silencios.
En esta dedicatoria nueva desfilamos por Pennsylvania con el hotel, hoy desaparecido, del mismo nombre en el 401 de la 7ª Avenida de Manhattan, justo enfrente de la estación Pennsylvania Station y el Madison Square Garden, cercano al estudio de grabación donde Moisés esperaba al ayudante de sonido que no aparecía. Recuerdos de angustias previas y felicidad final tras unos tiempos de juventud que hoy son el poso a una vida con el piano protagonista siempre, el jazzman que transita por estados de ánimo, imágenes llevadas a los pentagramas casi papiros o periódicos del día a día. Otro tanto de Melancolía necesaria para disfrutar del cuarteto, ambientes, atmósferas, el plato cocinado por los cuatro donde cada solo, cada combinación tímbrica nos llevaría por tantos mundos que conviven en la música por excelencia del siglo XX, ya interiorizada sin etiquetas en el actual. Obras que funcionan como suites, unidas por un músico que disfruta y contagia su música, polirritmias, acordes melódicos, exuberancia sonora y todos los calificativos que mi tocayo Pablo Sanz nos deja en las notas al programa.
Seguirían los estrenos, y Dedication II como reflejo de los trece años que llenan la mochila, mucho trabajo y menos pelo, el estudio por tantos estilos y compositores, de Shostakovich a Gershwin pasando por Beethoven (su próximo acercamiento), Europa y el Caribe aterrizando en los EEUU que tanto han influido en la historia, la musical incluida. Introducción libre, efectista, evolución bebop, tributo «clásico» a Chopin o Rachmaninov (otro de aniversarios) y el siempre insustituible Waltz for Debby del «dios Evans» sonando en esta dedicatoria segunda.
Y entre dioses no podía faltar «el Monje«, The Monk con una intro de Naima portentosa, poderosa, seguida por un Javier heterodoxo, el sustento de Toño y el vuelo por el universo de las 88 teclas pero sacando color al blanco y negro, banda sonora sentimental, sonido expansivo muy bien amplificado por los técnicos de la casa. La iluminación la pondría el 4TET de Moisés.
Para cerrar programa otra «locura» del músico y compositor transversal (como así le han definido), Dodecatónico, con intervenciones de sus tres músicos impresionantes para una partitura compleja por sus motivos dodecafónicos, polirritmias, matices extremos y las genialidades del directo que dejaron atónito a un público tan variopinto como la música del Cuarteto y el empuje de la gallegolondinense.
De propina Nobody knows what’s behind (Nadie sabe lo que hay detrás), títulos en inglés como Naima y el origen primigenio para esta segunda parte que también es buena contradiciendo el dicho, impregnada en mi memoria del mejor Bach y el recuerda de su Cantata 147, alegría de los hombres de buena voluntad tocados por el eterno y universal lenguaje de la música.































































































