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Músicas viajeras

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74º Festival Internacional de Música y Danza de Granada (día 8). Música de cámara.

Jueves 26 de junio, 22:00 horas. Patio de Los Mármoles (Hospital Real). De al-Ándalus a Isfahán. Accademia del PiacereConstantinople. Músicas del Renacimiento español y de los imperios persa y otomano de los siglos XV y XVI. Fotos propias y ©Fermín Rodríguez.

Es asombroso el caso la Accademia del Piacere y cómo se puede pasar en un día de un programa complejo como el vivido en el Palacio de Carlos V a este en el Patio de Los Mármoles (Hospital Real), si bien es cierto que la complejidad de uno no tiene nada que ver con esta fusión entre Oriente y Occidente donde la calidad de los músicos les permite afrontar un concierto «llevadero», con mucha improvisación y unas obras que estos intérpretes llevan años transitando. Podría comparar este recital con una jam session renacentista donde todos los músicos tuvieron su protagonismo, sus solos y las «ruedas» que transitan entre los cuatro acordes básicos de la tonalidad (I-IV-V–I) aunque no llegaría como tal hasta el barroco posterior.

La presentación en la web del Festival ya dejaba claras la «línea programática» de la formación hoy en trío de Fami Alqhai con el cuarteto Constantinople:

Fusiones mediterráneas
«Dos conjuntos occidentales creados por dos músicos originarios de Oriente Próximo: Fahmi Alqhai nació en Sevilla, pero su familia es de Siria, donde él vivió de niño; Kiya Tabassian nació en Irán, pero desde adolescente reside en Canadá. Se reúnen en un proyecto que ha sido ya testado con gran éxito. Accademia del Piacere, el grupo de Alqhai, se presenta en formación básica de trío de violas da gamba; Constantinople lo hace como cuarteto. La música antigua europea se cruza aquí con las tradiciones orientales (persa y otomana, esencialmente) para un recorrido que tiene al Mediterráneo como la gran corriente que cohesionó sus orillas y propició un mestizaje cultural sin el que no se entendería el mundo moderno».

En tiempos convulsos para las tierras de donde provienen estos músicos, al menos nos queda la certeza que el patrimonio cultural se mantendrá por mucho que las guerras destruyan, y la esperanza de que más hermanamientos y fusiones como las de estas composiciones, muchas de transmisión oral que los especialistas y musicólogos han preservado en papel desde manuscritos desenterrados en monasterios y bibliotecas de palacios como el de Topkapi o los archivos catedralicios hispanos.

El trío de violas de gamba (Fahmi Alqhai, Rami Alqhai y Johanna Rose) son el sustento de unas músicas más cercanas a la monodia acompañada que a la polifonía, aunque comparta ambas, y si Fahmi «cantaba» era Rami quien realizaba el bordón o Johanna los «contracantos». Increíbles el setar de Kiya Tabassian, cómo sacar tanta música de un instrumento de cuatro cuerdas que igual rasgeaba que punteaba, y el maravilloso kanun de Didem Basar, una especie de cítara que no solo aportaba una tímbrica especial a este orgánico tan especial, también sus ornamentos a esa monodia instrumental que en los temas persas lo hacía con la voz de Tabassian. En este tránsito de oriente a occidente me recordó ese viaje de la tonada asturiana con o sin gaita, desde esa Persia hasta Marruecos, los cantos de los muecines en el alminar, el salto a Sevilla, los orígenes del cante flamenco y finalizar el trayecto por la originalmente romana Ruta de la Plata hasta mi tierra, del Mediterráneo al Cantábrico.

Los melismas, estilo de canto y acompañamiento instrumental son de la misma sangre, una transhumancia musical de la que todos han bebido. Y no puede faltar una excelente percusión, dos instrumentistas (Patrick Graham y Hamin Honari) que utilizaron desde los djembé y darbukas hasta un surtido «set» con panderos, panderetas, sonajas y mucho más, el necesario empuje rítmico pero también de amplio color, las pinceladas sonoras tan ancestrales que enriquecen unas obras de por sí monótonas (por lo repetitivas) y que solamente la tímbrica las hace men0s «aburridas», precisamente por el planteamiento de improvisar sobre unas melodías que se pierden en el túnel del tiempo.

Dejo a continuación las notas al programa firmadas por Juan Ramón Lara:

De al-Ándalus a Isfahán

«En 1582, Argote de Molina editó en Sevilla Embajada a Tamorlán, el extraordinario libro de viajes que escribiera Ruy González de Clavijo a inicios del siglo XV en el que narra su viaje junto al fraile dominico Alfonso Páez de Santamaría como embajadores del rey Enrique III de Castilla, hasta la corte del mítico Tamerlán: desde Cádiz a Samarcanda, con travesías tan deslumbrantes como Constantinopla o Persia. Por los mismos años de la publicación del sevillano Argote, el príncipe persa Uruch Beg, luego conocido como don Juan de Persia, hacía el viaje inverso desde Oriente a Europa, partiendo de Isfahán para establecerse en Castilla tras visitar las grandes cortes europeas.

Lejos de ser viajes aislados, estas embajadas fueron signo de los tiempos de una verdadera protoglobalización, la misma tendencia que empujó a Portugal a atravesar los océanos de oeste a este en busca del comercio con Oriente, y luego a Colón y Magallanes a cruzarlos en sentido contrario y cerrar el círculo del gran globo. Tales viajes no solo pusieron en contacto a los poderes de Oriente y Occidente, sino a culturas que, aunque lejanas, siempre mantuvieron cordones de contacto en la literatura, las artes y la música, empujando a la primera gran oleada de migraciones e intercambios multiculturales que unieron al mundo.

Inspirados en esos relatos, los conjuntos Constantinople –con sede en Montreal, Canadá, y dirigido desde el setar por Kiya Tabassian, nacido en la vieja Persia– y Accademia del Piacere –dirigido por el violagambista sevillano de origen sirio-palestino Fahmi Alqhai– se sumergen en las músicas del Renacimiento español y los Imperios persa y otomano de los siglos XV y XVI desde un marco narrativo basado en los textos de González de Clavijo y don Juan de Persia, para recorrer los viajes y las exploraciones cruzadas de estos dos viajeros a través de la música. Para ello, parten de manuscritos de los palacios sevillanos y castellanos de la Edad de Oro de la música española: un tiempo aquí llamado Renacimiento, pero igualmente prolífico para los músicos de las cortes persas y de todo el Imperio otomano, de quienes toman igualmente como materia prima musical los manuscritos desenterrados en monasterios y bibliotecas de palacios, como el de Topkapi de Constantinopla. Músicas modales de uno y otro mundo, obras maestras de esencias afines desde al-Ándalus a Isfahán, serán puestas en común por la mirada contemporánea de Alqhai y Tabassian».

No entraré a comentar cada obra del programa, tan solo destacar los proyectos de la Accademia del Piacere que lidera Fahmi Alqhai. Sus raíces y genes les llevan a la interculturalidad desde el conocimiento de cada música con un guiño actual que tiende a la mixtura o fusión. En el repertorio de nuestros Guerrero, Mudarra, Fuenllana o Santiago de Murcia son capaces desde el respeto a los originales, darles «una vuelta de tuerca» y traerlos a nuestro tiempo para acercarlos tanto a nuevos públicos como a los fieles seguidores en estos años.

Y unirse a esta Constantinople afincada en Canadá es otro paso más. Si Estambul es la puerta de Asia, parece que en un mundo ideal sin fronteras en cualquier territorio se pueden llevar y mantener  las tradiciones y el folklore, entendido como la cultura del pueblo (que incluye música, gastronomía, ropajes y costumbres… la llamada etnografía). No entenderíamos lo que cantaba Tabassian a capella o con las ornamentaciones del kanun y los diálogos con Fami, pero el orgánico elegido para ello, así como su expresividad en estos cantos persas, transmitieron un lamento que la música hace comprensible. Más de hora y media con bis incluido que deleitaron estos mármoles sin una silla libre y toda mi admiración por proyectos como este imperial persa, otomano e hispano de los siglos XV y XVI, de Isfahán a al-Ándalus, y si me apuran llegando hasta la Castilla que arrancase primero en el Reino Astur de esta piel de toro.

INTÉRPRETES:

Accademia del Piacere

Fahmi Alqhai, Rami Alqhai y Johanna Rose, violas da gamba

Constantinople

Kiya Tabassian, setar y voz

Didem Basar, kanun

Patrick Graham y Hamin Honari, percusión

PROGRAMA:

De al-Ándalus a Isfahán

Panj-gâh pishrow / Anónimo persa (s. XVI): Golestan

Anónimo / Fahmi Alqhai: Glosa sobre el canto llano Pange Lingua

Pishrow Mohayer / Osul Duyek / Anónimo persa (s. XVI): Ghome Ajam & Pir-e Mey Foroush

Francisco Guerrero (1528-1599) / Fahmi Alqhai:  Si tus penas no pruebo y su glosa

Luis de Narváez (c. 1500-1552): Diferencias de Conde Claros

Aga Mu’men (c. 1580-1640):  Nikriz Pishrow

Alonso de Mudarra (c. 1510-1580): Fantasia que contrahaze la harpa en la manera de Ludovico

Alonso de Mudarra / Fahmi Alqhai: Romanescas

Dimitrie Cantemir (1673-1723): Buzurg

Miguel de Fuenllana (c. 1500-1579): Fecit potentiam & Fantasia 37

Santiago de Murcia (1673-1739) / Fahmi Alqhai: Fandango

Kiya Tabassian: Chavosh

Viva Durón, un «piacere» en primavera

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Lunes 20 de marzo, 20:00 horas. Sala de cámara del Auditorio de Oviedo: IV Primavera Barroca: Durón 300 – Muera Cupido. Accademia del Piacere, Fahmi Alqhai (quintón, viola da gamba y dirección), Nuria Rial (soprano). Obras de Sebastián Durón, José de Torres, Santiago de Murcia,  F. Alqhai y Bononcini. Abono: 67,50 € (58,50 € para abonados al Ciclo y JJPiano).
El inicio de la primavera en Asturias es siempre barroco desde hace cuatro años. La sala de cámara registra entradas impensables demostrando de nuevo que Oviedo es la Viena del Norte por oferta, una inversión que el CNDM capitaneado por Antonio Moral ha entendido desde 2014, y a la vista de los resultados es obvio que se debe continuar en esta línea.

He asistido a varios conciertos del ciclo «Durón 300» y este lunes ponía punto y seguido porque además de cerrar su aniversario servía para abrir esta cuarta edición de barroco primaveral en Oviedo con la formación que comandan el pequeño de los Alqhai, más una de las voces españolas ideales para sentar cátedra en este repertorio como es la catalana Nuria Rial, sumándose a Raquel Andueza, Marta Almajano o Eugenia Boix que también han celebrado a Sebastián Durón (1660-1716), protagonista de este recital de Accademia del Piacere reflejado en un pequeño folleto que recoge el ciclo del 300 aniversario desde Brihuega a Oviedo.

Sin entrar en detalles para cada una de las obras seleccionadas, que dejo aquí escaneadas, se sigue apostando por arreglos, adaptaciones, investigación y recuperación histórica de nuestro repertorio (siempre con el apoyo del CNDM), y la formación elegida para estos programas estuvo conformada por Rodney Prada (quintón), Rami Alqhai (violón), Johanna Rose (viola da gamba), Miguel Rincón (guitarra barroca), Javier Núñez (clave) y Fahmi Alqhai (dirección musical y quintón más viola da gamba puntual en un tema permutándose con Johanna), sirviendo este banquete musical donde hubo desde verdaderos atracones hasta delicateseen para todos los paladares.
Hay que reconocer que la acústica no siempre juega a favor de los músicos ni la elección de los instrumentos arropando la voz por ser muy personal (recordar que el barroco siempre está abierto a múltiples interpretaciones) y cada concierto es distinto del anterior. El apunte quería hacerlo porque hubo momentos que resultaron pesantes al intervenir todos los músicos, con frecuencias y timbres desiguales, duplicando voces en el grave o acordes repetidos en guitarra y clave que enturbiaban el discurso, más aún cuando la catalana se unía al conjunto perdiéndose dicción ante la avalancha sonora. Mejor resultaron las combinaciones con menos instrumentación que favorecen fraseo vocal y visten más adecuadamente unas melodías hermosas, especialmente en la voz de la tarraconense Nuria Rial.

La calidad de los músicos del «piacere» la conocemos desde hace tiempo y las intervenciones solistas resultaron una lección de virtuosismo y buen gusto, especialmente el clave de Núñez y la guitarra de Rincón, capaz de «vestir de flamenco» cada solo suyo aportando la rítmica tan nuestra que enriquecen las visiones barrocas desde nuestro tiempo. Poder paladear en este «ciclo Durón» las distintas recetas y acentos para la conocidísima Ay, que me abraso de amor en la llama vuelve a demostrar la riqueza de este repertorio, aires sevillanos, navarros o catalanes para un mismo cuerpo, vestimentas adaptadas a las voces e ingredientes de cada formación.
No faltaron xácaras, folías, marionas o canarios instrumentales que rellenan programa y descansan la voz, pero también Tarantella y fandango de Santiago de Murcia con sabor y aliño andaluz de Fahmi para unos platos conocidos y cocinados con sello propio. Como entremeses de este banquete pudieron resultar excesivos, aunque Durón en la voz de Rial se encargaba de cantarnos Sosieguen, descansen, palabras mágicas y momentos para las dosis en su punto justo, como también el recitado y aria de El imposible mayor en amor, le vence Amor de José de Torres pero mal atribuido a Durón (aunque ya sabemos que Raúl Angulo ayudó a poner las autorías en su sitio) o el aria que daba título al programa «Muera Cupido» de Salir el amor del mundo, bien cocinado y servido por la Accademia del Piacere con Nuria Rial enamorando también en Oviedo.

Del variado menú tampoco quiero olvidarme la Pastorella che tra le selve (G. Bononcini) rescatada de la BNE, manuscrito 2246, que bisarían para comprobar que la música escénica española en los tiempos de Durón reunía lo mejor del momento, gastronomía musical al más alto nivel, y con una formación capaz de templar gaitas con cuerdas varias, en parte por los sevillanos Alqhai quienes hicieron puntero y roncón con quintón más violón, estilos populares elevados al gran salón como una buena fabada cocinada a la andaluza porque los climas necesitan adaptar estos menús.

El convite primaveral solo acaba de servir el primer plato pero el éxito está asegurado, músicas sin complejos y bien servidas que se digieren a la perfección resultando la mejor terapia para todas las edades.

En Forma desde Almería

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Viernes 13 de marzo, 20:00 horas. Iglesia Convento de Las Claras, Almería: XII Ciclo de Músicas Sacras. Forma Antiqva. Obras de Blasco de Nebra, Santiago de Murcia, Gaspar Sanz, Kapsperger y D. Scarlatti.

Entorno muy adecuado para un ciclo en plena cuaresma con música sacra, si bien la instrumental no tenga esa clasificación, pero válida siempre que se ejecute con el respeto demostrado.

Ya conocíamos a la formación asturiana de los hermanos Zapico por otros conciertos en Roquetas de Mar así como las referencias habituales que encontramos en este blog, del que hoy pasamos a formar parte como corresponsales. Trío con réplicas de instrumentos antiguos, clave, tiorba y guitarra barroca, con arreglos y adaptaciones excelentes de obras renacentistas y barrocas para una fantástica interpretación, especialmente estimulante, viniendo de gente joven que recupera esta llamada música antigua cada vez más nueva en manos de estos músicos.

Cabe resaltar que el entorno, siendo adecuado, tenía zonas laterales donde el sonido no llegaba en su plenitud.

Lleno absoluto y espectadores de pie que aguantaron todo el recital, incluso gente de edad que se quedaron tras la misa para escuchar este espléndido y esperado concierto.

Especialmente agradecidas las Marionas de Sanz, las Folias gallegas de S. de Murcia y sobre todo los fandangos que resultan casi carta de presentación de esta familia de músicos asturianos en su formación original y más directa.

Interesante la forma de recuperar estos instrumentos y las obras interpretadas, así como los arreglos.

Esperamos que continúen muchos años, sabiendo que ya tienen nuevos fans en Almería, que buscarán grabaciones de Forma Antiqva en estado puro.

De los enviados especiales en Almería Maribel Moreno, Nichu Tejedor y Asun Tejedor (Tejedor’s Team) para «Pablo, la música en Siana».

Mucha luz en primavera

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Viernes 4 de abril, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Sala de Cámara. CNDM Circuitos: «Primavera Barroca«. Con afecto y armonía: la circulación de música y músicos entre España, Portugal, Italia y América. María Espada (soprano), Forma Antiqva, Aarón Zapico (clave y dirección). Entrada sin numerar: 15€ (abono seis conciertos: 72€).

En Asturias solemos tener una primavera alternando lo invernal con lo veraniego que musicalmente también resulta barroca por los tremendos contrastes en la programación. Que se lo digan a los cinco intérpretes de este segundo concierto del ciclo primaveral, asturianos de una u otra forma porque son «La gran familia Zapico» adoptando a dos hermanas que no tenían, una canaria y otra extremeña, pasando de la cuaresma oscura, tenebrosa con cirios de la pasión sanjuanesca a lograr abrir esta ventana de afecto y armonía por la que entró la luz primaveral tan distinta de la otoñal.

Este «Quinteto Zapico» que pude disfrutar en El Escorial en febrero de 2013 -foto superior del propio grupo- traía un programa muy bien planificado al que pudo faltarle más tiempo de ensayo o incluso más aire puro tras un Bach realmente bueno. Pero la base de Forma Antiqva con Ruth Verona al chelo es tan sólida que pueden armar en nada unas obras recuperadas (por encargo del CNDM) casi a primera vista, contando para las partes vocales con la siempre única María Espada, voz carnosa, redonda, clara, de fraseo y dicción perfectas para unos textos tan importantes como la música que los realza, y ese color único que nunca se pierde, haciéndolo más rico en las distancias cortas como la sala de cámara, con buena entrada. Hay complicidad entre todos, lo que se percibe en las entradas, respiraciones compartidas y misma dirección interpretativa, por lo que estas obras en cuanto se rueden un poco más estoy seguro que engrosarán el Re FA (Repertorio Forma Antiqva) con su sello personal siempre presente.

El título del concierto se centraba en cantatas del barroco español flanqueadas por piezas instrumentales de manuscritos como el Códice Saldívar nº 4 hallado en México en 1963 o los de nuestra Biblioteca Nacional como el Libro de música de clavicimbalo del Sr. D. Francisco de Tejada, datado en 1721 y hallado en Sevilla, conocido como «Libro de Tejada» del que los Zapico han sacado danzas y otras obras arregladas para teclado como la de Corelli, reflejo de la influencia italiana y con historias de amores y odios que alcanzaron a las propias vidas de los compositores, como bien figura en el programa.

Abrían recital Los imposibles de Santiago de Murcia para el cuarteto instrumental de cuerdas varias (pinzadas, golpeadas, frotadas) antes de incorporar las vocales de María para ya en quinteto dejarnos la primera cantata, encontrada en la Catedral de Lima: En la rama frondosa de Roque Ceruti (ca. 1685-1760), compositor milanés que llegó a Lima en tiempos de Felipe V y gran difusor de su estilo, género típico italiano que se adaptó y adoptó por muchos más compositores pasando «el charco» cual música de moda, al ser como microrrelatos cantados cual óperas minimalistas con sus recitativos y arias. El primer estreno en tiempos modernos fue el anónimo del «Libro de Tejada» Glosa de mano yzquierda del 1º tono, estilo zapico por alterancias tímbricas, juegos coloristas entre los punteos y rasgados de Pablo y Daniel remarcados por el arco casi vocal de Ruth, también en pizzicati, y las perlas de cada ornamentación al clave de Aarón, disfrutando de armonías luminosas y melodías bien dibujadas.

Me dejó con excelente sabor de boca tanto por la riqueza de la partitura como por la ejecución del quinteto Déjame, tirano dios de Antonio Literes (Ms. Pombalino de Lisboa), compositor curtido en la música teatral de la que esta cantata emana acción dramática, brillo pleno de María Espada con el cuarteto coprotagonista, alternancias en acompañamientos y combinaciones como Forma Antiqva saben. Hubo dicción (vocal e instrumental) y emoción, aplaudiendo antes de finalizarla, puede que sabiamente al llegar escrita con un recitativo final esta «cantada humana».

La jotta de Santiago de Murcia está en la génesis de los pequeños Zapico, un dúo guitarra-tiorba que logra «trampantojos auditivos» al permutar en momentos técnicas de rasgueo y punteo, nuevo juego tímbrico, preparando la jácara Vaya, pues, rompiendo el aire (Sebastián Durón) un «solo de navidad» cual aria que la soprano extremeña todavía no pudo hacerla propia aunque sigue siendo única en dicción y técnica.

Otro «estreno» instrumental fue la Alemanda y Aria de Corelli del citado «Libro de Tejada», adecuado para el cuarteto a pleno rendimiento y bocanada de aire fresco antes de las dos cantadas de José de Torres (ca. 1670-1738) encontradas en la Catedral de Guatemala: Con afecto y armonía que da título al programa, cantada sola al Santísimo íntima, tiempo de Cuaresma que el autor refleja en melodía y armonías perfectamente arregladas para María con Forma Antiqva, recogimiento vocal e instrumental de mucha exigencia para todos, al igual que Cercadme flores. Aquí noté la falta de tiempo para conseguir más hondura en dos cantatas sacras que resultaron como cortinas tamizando la luz primaveral de las anteriores. En el medio sí se abrió la ventana con la Españoleta y Marizápalos, segundo anónimo instrumental del «Libro de Tejada», tercer estreno moderno antes de la ya mencionada segunda Cantada al Santísimo, los ritmos zapicos que llevan siempre en su equipaje renovado pero propio, el «Trío con Verona» que funciona a la perfección.

Supongo que sabedores de recuperar aliento y buenos perfumes para todos, dos propinas conocidas y hermosas de «Los Cinco Zapico»: Se l’aura spira (Frescobaldi) y Trompicábalas amor (Juan Hidalgo) para dejar el sabor vocal de María Espada mezclado en la proporción exacta con el instrumental de la formación langreana, si se me permite el guiño, a las niñas de Barajas, hoy de Oviedo y hermanas adoptadas por Forma Antiqva en esta primavera luminosa desde Asturias. Al día siguiente repiten en León, pero es como en casa.

Atardecer musical con los Zapico

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Sábado 17 de agosto, 20:00 horas. Salón de Actos del Monasterio de Santa María de Valdediós (Villaviciosa). Círculo Cultural de Valdediós: Atardeceres Musicales 2013 «Intérpretes e interpretación», cuarto concierto. «Concerto Zapico«: Forma Antiqva. Obras de José Blasco de Nebra, Santiago de Murcia, Gaspar Sanz, Conte Ludovico RoncalliKapsberger, Johann Caspar Ferdinand Fischer, Diego Ortiz y D. Scarlatti.

La oferta musical, incluyendo la asturiana, continúa también en verano, y en Valdediós los «Atardeceres musicales» son parte importante de las vacaciones. Recién llegados del Festival Internacional de Música de Santander donde ofrecieron sendos y exitosos conciertos en Comillas y Loredo, Forma Antiqva en su versión «pura», es decir con los tres hermanos Zapico, deleitaron a un salón al completo, con público de pie y colas desde casi una hora antes del inicio de este «Concerto Zapico» siempre distinto y siempre alegre, calidad y calidez en un repertorio organizado como ellos saben, capaces de darle mil vueltas para que obras conocidas sigan sonando frescas y las nuevas aportaciones se hermanen con la misma vitalidad.

Fandangos y folías, pasacalles y recercadas, cumbées y chaconas de sus autores habituales en trío: Santiago de Murcia y Kapsberger, los anónimos que acabarán siendo también Zapico atemporales. La música ibérica para Consort de Continuo con su particular orden y arreglos, improvisaciones de vértigo en la mínima expresión de Forma Antiqva. Combinaciones de tres elementos tomadas desde todas las variantes para lograr no sólo las complicidades a que nos tienen acostumbrados, sino unas sonoridades que siguen creciendo y asombrando en cada interpretación, virtuosismo al alcance de todos.

La guitarra de Pablo Zapico en solo impresiona, a dúo rasguea y «contrahace» el canto, en trío iguala planos. La tiorba de Daniel Zapico tan pronto resuena a cello como se camufla en punteos con la guitarra o complementa los solos de tecla. El clave de Aarón Zapico es más que sustento, sabor y aderezo, ornamentaciones exquisitas, mano izquierda en el amplio sentido, capaz de emparejar con la tiorba, derecha rasgueando para el punteo de la guitarra, y ambas manos con intervenciones a solo que engrandecen un repertorio hecho a medida.

Público entregado como los propios intérpretes, crecidos por un ambiente que les empuja a buscar bifurcaciones sin perder el camino, sensaciones de un trío único capaz de sentir un mismo corazón, una misma respiración y una misma inteligencia musical. Si los fandangos abren y cierran espectáculo, las Marionas de Gaspar Sanz vuelven a brillar con la Xácara y el Preludio del Conde Roncalli es enorme incluso al lado de la Passacaglia de Kapsberger. Inmensos los Zapico que no paran, lo que siempre es bueno… Enhorabuena!

Calzas verdes argentinas

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Segunda final del concurso gijonés en el marco del festival, con un grupo argentino joven de cuerda pulsada y un espectáculo que incluye textos de Tirso de Molina, de quien toma nombre el grupo o Sebastián de Villaviciosa que titula el espectáculo, basado en un baile que el alcalde ofrece haciendo desfilar distintas danzas y seleccionarlas en modernas o antiguas para la época en que fue escrito el texto, siendo músicas renacentistas, barrocas ibéricas y latinoamericanas.

Natacha Cabezas (archilaúd), Sebastián Strauchler (laúd renacentista) y Laura Fainstein Sestopal (guitarra barroca) forman este trío con cuerda para rato, Don Gil de las Calzas Verdes, que organizan el programa en dos partes sin pausas, auténtica dramaturgia incluso en el atuendo (estrenaban las calzas verdes) y unos textos que no pude escuchar claramente por una acústica excelente solo para la música. El repaso a ritmos y danzas desde unos arreglos propios realzan la poesía entrelazada aunque por el color instrumental demasiado similar pudo resultar algo monótono. Con todo resulta un placer escuchar a Gaspar Sanz con la Danza de las hachas que abría espectáculo o la Pavana por la D intercalado con Diego Ortiz y dos de sus Ricercadas, sobre «pasamezzo antico» y «pasamezzo moderno» en ese hilo argumental de tempi algo lentos, sin olvidar a Santiago de Murcia como mortero unificador de ida y vuelta con sus Gallardas puente hacia la segunda parte,  primero Marizápalos, Folías italianas, y ya animándose los Canarios en Sol, una Jota bien llevada y alabada por «el alcalde», pero sobre todo los Impossybles cuyo fino arreglo permitió escuchar los «3 en 1» (como el aceite engrasador válido para todo) al pasar con auténtico primor escalas ascendentes y descendentes de uno a otro con «mimo textural» si se me permite la expresión. Los Villanos de Martín y Coll fueron cual entremés entre Murcia antes del salto hacia América precisamente con las Lanchas para baylar de Martínez Compañón y la fiesta final de los Zarambeques «murcianos» macerados también en el Códice Saldivar, percutiendo los instrumentos que enriquecieron la paleta del trío.

El jurado tuvo difícil la elección de ganador (a la que dedicaré otra entrada) pues el trío argentino demostró un poso artístico enorme, desde la organización de las obras y textos hasta los arreglos musicales para su formación, difícil en tres «laúdes» tan distintos en su tratamiento pero que solventaron con un rigor muy de agradecer.

Todos ellos tuvieron papeles solísticos, de acompañamiento rítimico además de armónico, y sobre todo de conjunto, auténtico trío que suena como uno aunque se pierda colorido, supliéndolo con la alternancia de ritmos y tempi así como un intercambio de roles en todos ellos, especialmente en guitarra y archilaúd, siendo «menos protagonista» el laúd renacentista que cuando tuvo que hacer lo «Impossyble» cambió el color del grupo, sobre todo y como ya apunté, en la segunda parte. Los elogios que les precedían se quedaron cortos al escucharles en esta segunda final. El resultado, en breve…

Zapicos con clase

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Jueves 25 de abril, 18:30 horas. Auditorio del CONSMUPA, Oviedo. Charla concierto: Presentación de instrumentos de cuerda pulsada del Renacimiento y el Barroco (ICPRB): Daniel Zapico (tiorba) y Pablo Zapico (guitarra barroca).

Observar un auditorio donde sea de los más viejos siempre me alegra, aunque es cierto que me rodeaban muchos alumnos de guitarra de un conservatorio muy distinto del mío pero que sigo sintiéndolo como propio. Tener a dos profesores en activo como los «gemelos Zapico«, Dani en Zaragoza y mi tocayo en Madrid, alternando el repertorio que «casi conozco» como ellos con explicaciones de todo tipo (de hecho llegaban de Gijón de la clase anterior) es otro placer.

Alternando música y palabra como debe ser toda charla-concierto, sin demasiados tecnicismos pero contagiando pasión en todo, y sin pasarse del tiempo programado, la verdad que esta clase pasó volando. De lo contado al alimón más allá de las siempre doctas explicaciones sobre la tiorba (Daniel) y la guitarra barroca (Pablo), me quedo con su visión de la llamada «Música Antigua» en el sentido de frescura por saber del virtuosismo de aquellos músicos (mejor que compositores) equivalentes a Caravaggio, Dante… que anotaban en sus partituras de tablatura como el boceto o esqueleto sobre el que ir sumando esas melodías que Forma Antiqva a dúo (Aarón hoy de profesor del Claustro y uno más entre el público aunque seguramente tocando mentalmente con sus hermanos pequeños) desgranan y construyen como nadie.

Breves disertaciones organológicas ilustrativas así como pinceladas de las danzas elegidas, y la música bien ordenada con interpretaciones a la altura habitual, es decir estratosférica, con la complicidad no ya fraternal sino de las muchas horas de ensayo más las que les quedan. Esperamos el día 30 de abril donde recordaremos «Las Cuatro Estaciones» que resultan Tésis Doctoral tras la clase de hoy (y que cosas de la vida, ensayaban después alumnos del propio CONSMUPA donde mi querido Don Ignacio Rodríguez, cada vez más grande en todos los sentidos, tendrá su primera intervención como solista aunque en otra visión llamemos «conservadora»).

En este jueves de verano sonaron el Preludio (Ludovico Roncalli) y la Passacaglia (Kapsperger) para comprobar qué bien empastan tiorba y guitarra barroca. Las Jácaras (Gaspar Sanz) hicieron sonar mentalmente las castañuelas transportándonos a la España del XVII, y otro tanto con las Marionas (Sanz) enlazadas con los Cumbees de Santiago de Murcia, contagiándonos del ritmo al que aludía Pablo como uno de los éxitos de su instrumento en aquellos tiempos que siguen siendo actuales. La Capona & Ciaccona (Kapsperger) recordaron el estilo italiano de este emigrante alemán en unos tiempos tan distintos al actual, para rematar con esa danza perseguida por la Inquisición al bailar más pegados de lo que «la Santa» deseaba para los demás: el primer Fandango de S. Murcia, siempre comentando con la ironía langreana la aparición en tierras mexicanas de libro, músico o vaya usted a saber si ninguno pisó la patria azteca.

Al menos nuestro «Universo Zapico» lleva más kilómetros que los músicos que reinterpretan, siempre con el nombre de Asturias del que son los mejores embajadores para demostrar que la crisis no afecta a sus ganas de trabajar contracorriente.

Destino Halle

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Sábado 23 de febrero, 20:00 horas. Teatro Real Coliseo de Carlos III, San Lorenzo de El Escorial. VII Febrero Lírico «Paisajes barrocos para la celebración». María Espada (soprano) y Forma Antiqva: Dramma in musica. Obras de Gaspar Sanz, Kapsperger, Santiago de Murcia, Händel y D. Scarlatti.

También un 23 de febrero nacía Händel (1685-1759) en Halle, cerca de Leipzig, y precisamente en su casa natal podrán disfrutar del programa escuchado en el penúltimo del ciclo escurialense donde el público casi llenó esta joya de edificio, perfecto entorno para la música que nos ofrecieron la soprano extremeña y los hermanos asturianos a los que se sumó el cello de Verona, quasi Ruth Zapico por la complicidad con el trío que la hace estar en la misma sintonía que los langreanos.

Volver a escuchar a María Espada siempre es un placer por su bellísimo color vocal, su esquisitez en el fraseo y dicción, su gestualidad oportuna pero sobre todo su personalidad con una musicalidad digna de admiración, moviéndose en el Barroco como transportada en el tiempo. Si detrás está Forma Antiqva el éxito está asegurado por los excelentes arreglos para sus distintas formaciones, esta vez el «Concerto Zapico» con Ruth Verona, pues la combinación entre cuerdas pulsadas, punteadas, frotada, alternando Aarón clave y órgano para crear ambientes tanto en arias como recitativos, suponen el ropaje y talla apropiada para cada obra, con una María vestida de negro pero con toda una paleta de color en su voz.

Pablo Zapico entraba directamente a escena tocando las Marionas (Gaspar Sanz) para una vez colocados todos dejarnos la primera Folia anónima pero tan internacional que sirvió de preludio sin pausa a la primera cantata Ah! che pur troppo è vero, HWV 77 (Händel) en un discurrir de recitativos y el Largo que María nos transmitió con todo el verso italiano hecho música por el alemán posteriormente nacionalizado inglés, primera delicia de la noche.

La instrumental Passacaglia de Kapsperger brilló con los «cuatro Zapico» también seguida de la cantata Tu mi chiedi o mio ben (D. Scarlatti), segundo bloque para un primer plato servido por María Espada desde el Recitativo íntimo, siguiendo por un Adagio digno tanto de una ópera como de una cantata religiosa, hondura en canto y acompañamiento, otro Recitativo y el final Allegro de frescura y agilidades prodigiosas por parte de todos, compartiendo protagonismos con el texto.

Los Cumbees de Santiago de Murcia no suelen faltar en los Hermanos Zapico, y con el añadido cellístico no sólo ganan en variedad tímbrica sino en el color rítmico, la guitarra de Pablo especialmente al tener cubiertos los «punteos», contrapuntos de la tiorba de Daniel y las perlas virtuosas del clave de Aarón, sumándose Ruth que hace sonar su cello cual viola da gamba en registros agudos para volver al «ripieno» con el arco. Y como continuación la tercera cantata, nuevamente del alemán Occi miei che faceste? HWV 146, ojos negros de María Espada preguntando en los dos Recitativos siempre con un color homogéneo que brilla en el Adagio concluyente donde el órgano cumplimenta el viento con el «trío de cuerda» que vuelven a vestir y revestir a la soprano emeritense en otra lección cantabile.

Para cerrar un cuarto bloque con la Colascione de Kapsperger seguida del Fandango atribuido a Domenico Scarlatti de pleno sabor español con Forma Antiqva en perfecta complicidad, solos, dúos, tríos, concertantes de auténtico virtuosismo pero con la ligereza de la técnica al servicio de cada instrumento, guiños en ritardandi, silencios subrayando todo el «Dramma in musica» al que se sumaría para el completo María Espada en la última cantata del italiano Fille, già più non parlo, hablando y cantando, haciéndonos partícipes de esa poesía en música que brilló hasta el Allegro final, voz que enamora, voz de enamorada transmitiendo buen gusto en cada nota, recreando cada «Da Capo» con agilidades siempre en su sitio y el perfecto acompañamiento del «cuarteto Zapico» que tienen al napolitano español entre sus preferidos desde hace años.

Un placer que levantó grandes ovaciones y dos propinas en la misma línea de conjunto de primera con la soprano aun si cabe más inspirada: Frescobaldi con Se l’aura spira y el toque hispano de Juan Hidalgo con Trompicábalas amor, cantada como sólo María Espada sabe, remate de lujo que subió la temperatura de un gélido sábado escurialense lleno de calor musical barroco.

Quedan otros conciertos, grabación y programas antes del viaje alemán, pero este «Drama» triunfará en Halle y el cumpleaños de Händel habrá sido premonitorio del éxito que les espera a estos intérpretes de casa con proyección internacional.