Jueves 3 de febrero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Jornadas de Piano «Luis G. Iberni»: Matthias Goerne (barítono), Markus Hinterhäuser (piano). Winterreise (Viaje de invierno), D. 911 (Franz Schubert).
El invierno de la vida
04/02/2022
Asturias, clásica, conciertos, música, piano, recital Auditorio de Oviedo, conciertos, Markus Hinterhäuser, Matthias Goerne, música, música clásica, piano, recital, Schubert 1 comentario
Francia a cuatro manos
21/01/2022
Asturias, clásica, conciertos, música, piano, recital Arthur Jussen, Auditorio de Oviedo, conciertos, Dvorak, Ensemble Filarmónica de Berlín, Joaquín Riquelme, Lucas Jussen, piano, Poulenc, Ravel, Saint-Saëns, Wenzel Fuchs 2 comentarios
Jueves 20 de enero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Jornadas de Piano «Luis G. Iberni». Lucas & Arthur Jussen (dúo de piano), Ensemble de la Filarmónica de Berlín. Obras de: Dvořák, Poulenc, Ravel y Saint-Saëns.
Volvían a Oviedo para celebrar los 30 años de estas Jornadas de Piano los hermanos Jussen (tras su paso por Barcelona), von una compañía de auténtico lujo como los ocho componentes de «los berliners» entre los que se encontraba un conocido de la afición ovetense, el violista Joaquín Riquelme, auténtico «dinamizador» de sus compañeros que casi ejerció de maestro de ceremonias. Lucas Jussen (27 de febrero de 1993) y Arthur Jussen (28 de septiembre de 1996) nunca defraudan y menos en las obras elegidas, todas francesas y en combinaciones para disfrutarlos a pares: a cuatro manos, con dos pianos y en formato camerístico rodeados de un ensemble auténticamente formidable que hizo las delicias de un público que vuelve con hambre de música recuperando aforos y manteniendo la mascarilla entre otras medidas de prevención.
Para abrir boca y gozar de los «berlineses«, el quinteto de cuerda puso la nota checa con Dvořák y su Quinteto de cuerda nº 2 en sol mayor, op. 77, cuatro movimientos que sonaron «de disco», tal es el entendimiento y sonido de estos cinco virtuosos del arco, fraseos delineados, sonoridades compactas ricas en matices, minuciosos en la afinación (tras cada movimiento) y detallistas que sacaron de esta perla camerística lo mejor de ella, fuego en el primer movimiento, vértigo unificado en el segundo, la calma de una «respiración única» en el tercero y un final sobresaliente, auténtica lección y aperitivo para paladares exquisitos dentro del menú francés que trajeron los hermanos holandeses.
La Sonata para piano a cuatro manos, FP8 (Poulenc) comenzó impetuosa, casi sin respiro con el Prélude enérgico donde la «coreografía» iba no ya en las manos sino en los propios gestos de los hermanos. Como escribía el gran Sir Neville Marriner «Te das cuenta de que no es normal. No son sólo dos buenos pianistas tocando juntos: ambos sienten exactamente los detalles más sutiles de la interpretación del otro». Maravilla de sonata con el sello inconfundible del Rústique Poulenc capaz de volcar en 20 dedos todo un mundo orgánico coronado en el vertiginoso, además de virtuoso Final que estos hermanos interpretan desde la unidad genética que tantos ejemplos ha dado en este repertorio.
Aún quedaban dos pianos, el de Ravel, inspirado escribiendo igualmente para una mano izquierda como en esta versión de La Valse, M.72 (en Barcelona los Jussen optaron por las cuatro manos de Mi madre la oca, más imbricada con la última obra del programa ovetense), el mundo sinfónico lleno de color que con un piano a pares consigue una cercanía difícil de alcanzar pero tan rica y sentida dentro de ese encaje perfecto de los hermanos. Impresiona cerrar los ojos para escuchar el «piano imposible», duplicado y casi en espejo, con el hermano mayor siempre de «grave sustento» para hacer brillar al pequeño, la luminosidad por partida doble.
La juventud tiene en estos dos holandeses (desconozco el gentilicio de los Países Bajos como ahora denominan al país de los tulipanes) buen reflejo para sus contemporáneos y seguidores, especialmente en las hoy cenagosas redes sociales donde verles y escucharles es un oasis entre tanta miseria humana. Elegir El carnaval de los animales (Saint-Saëns) creo que es una excelente opción más allá del carácter didáctico que pueda tener, pues contar con un octeto de tanta altura como el que trajeron para ofrecernos la versión original, fue un regalo para todo melómano.
Simon Rössler al «glockenspiel» y marimba solamente para esta obra, como el flautista Egor Egorkin con algo más de protagonismo, son lujos casi inalcanzables, y no digamos el principal berlinés de clarinete Wenzel Fuchs, un «cuco» de ensueño con el nivel de este solista mundial que también puso el toque de comicidad incluso marcándole la pulsación en las escalas del menor de los Jussen en los Pianistas animales. No podemos olvidarnos de cada intervención estelar, irreprochables y perfectas, desde El elefante Gunars Upatnieks, pasando por los cacareos de gallinas y rebuznos de asnos (nada burros) con Luis Felipe Coelho y Álvaro Parra, más el emocionante cisne de Solène Kermarrec. Por supuesto completaron este elenco de figuras internacionales los hermanos en los pianos sonando como uno desde la grandeza y entendimiento rozando la deseada perfección en su ejecución, realmente todo el conjunto, disfrutando y sonando impecable, encajado y «ensamblado» con el rigor germano aunque con «mano de obra» internacional.
El ejemplo del trabajo en equipo sintiendo y viviendo la música con una calidad «brutal» (como dice ahora la gente joven) se coronó con ese Finale bisado tras un nuevo éxito de los hermanos Jussen con una compañía de ocho inmensos solistas unidos para ofrecernos la crème de la crème del mundo camerístico.
P. D.: Dejo a continuación el artículo publicado el pasado martes en el diario La Nueva España.
Pasión juvenil
19/01/2022
Asturias, clásica, conciertos, música, piano, recital Albéniz, Bach, Beethoven, Chaminade, conciertos, Falla, Granados, Henar F. Clavel, Lecuona, música, Mendelssohn, piano, Saint-Saëns, Turina Deja un comentario
Miércoles 19 de enero, 19:45 horas. Teatro Filarmónica, Oviedo: concierto 2027 de la Sociedad Filarmónica de Oviedo. Henar Fernández Clavel (piano). Obras de Beethoven, Bach, Mendelssohn, Chaminade, Saint-Saëns, Albéniz, Turina, Falla, Granados y Lecuona.
Henar Fernández Clavel (Avilés 2006) es una joven de su generación, tal vez «rara avis» entre sus iguales de estudios obligatorios, pero que tiene un don especial para el piano, buen ejemplo de la cantera «del Orbón». Posee una musicalidad innata, personalidad, talento, ingenio, evidentemente muchas horas de estudio y buenos profesores. Gracias a «La Castalia» y el RIDEA ha ofrecido este concierto en la Filarmónica de Oviedo que siempre se ha caracterizado por apoyar las promesas asturianas desde su fundación, y en esta nueva época busca igualmente ir renovando un público necesario para mantener ese escaparate que supone la llamada «música de cámara», antesala pedagógica para dar el salto a las grandes salas de conciertos y teatros de ópera que Oviedo tiene como mejor tarjeta de visita.
Henar Fernández Clavel, a punto de cumplir 16 años en abril, es desparpajo en estado puro, comunicadora que llega al público sin complejos aunque no deba olvidarse del necesario rigor en el estudio de las partituras, la técnica (que nunca termina para poder darlo todo) al servicio de la música.
La pianista avilesina es un torbellino emocional que se aprecia incluso al salir a escena y sentarse al piano, con una madurez poco habitual para su corta edad e incluso con tics de muchos grandes de las 88 teclas. Pero ese ímpetu puede impedirle el necesario reposo para afrontar las páginas que nos trajo al Filarmónica, obras de estudio y trabajo en el conservatorio que van más allá de los exámenes. Es envidiable el empuje juvenil efervescente y explosivo, demasiado acelerado por momentos que impiden un fraseo más limpio, obligándola a meterse en «demasiados charcos» (cierto es que de los errores también se aprende y ayudan a superarse).
Obras de enjundia ya desde el primer movimiento de la sonata Patética de Beethoven, más «apasionada» a la que eché de menos el siguiente movimiento que frenase un poco sus revoluciones (como en los vinilos de mi época), o esa Fantasía bachiana que deberá tomarse como entrenamiento diario o desayuno musical, mejor a mitad de velocidad para ir «desengrasando dedos» y acelerar un poco cada semana. Las palabras de la romanza de Mendelssohn las puso con la pasión que envolvió todo el concierto, pero los «arabescos» de Cécile Chaminade también requieren respirar hondo. Henar seguramente conoce los «trucos» para alcanzar su deseado virtuosismo más allá del impacto para el gran público, y el dibujo es la base de la pintura. Sus profesores la guiarán por el buen camino y está en él. Totalmente de acuerdo con su versión del Allegro appassionato (Saint-Saëns), fogosa y digna de virtuosos, al que nuevamente pediría rigor y exactitud pese a la dificultad extrema, limpieza en las notas aunque suponga menos carga emotiva y más trabajo duro, cabeza y corazón en la proporción ideal que los años aún desequilibran hacia el segundo.
Tras el merecido y necesario descanso, la parte de música española estuvo bien enfocada y el poso lo darán los años que seguro la llevarán a afrontar estas partituras de forma precisa y clara, porque sentido musical y talento le sobra a la avilesina, con detalles dignos de una intérprete con larga trayectoria que van descubriendo más allá de nuestra tierra. La «orgía» pianística de Turina bañó incluso la propina totalmente «fogosa» de Falla, de agradecer la entrega en cada obra, «añorando» unos tempi más llevaderos en pos del rigor y aplaudiendo el valor de enfrentarse al público. El exceso de velocidad no suele ser buen compañeros de viaje y provoca demasiados accidentes, pero los años la harán más prudente y segura.
Agradeció a todos tras el «aperitivo» beethoveniano el apoyo y oportunidad de «presentarse en sociedad» (especialmente a Begoña G. Tamargo, luchadora y defensora como pocos) sin olvidarse de sus profesores, incluso en el campo del acompañamiento que hoy en día presenta oportunidades de trabajo siempre necesario en el difícil mundo de la música, y especialmente en el de los pianistas. Espero que Henar no se acomode y regocije en exceso con los siempre merecidos premios, pues el día a día no perdona y siempre se encontrará entre el público con «repugnantes exigentes» como el que suscribe (con todo el respeto y cariño hacia mi admirada joven pianista).
Mucho ánimo para Henar Fernández Clavel en una carrera que ya ha comenzado con pasión y entrega, del que desconocemos el destino final, siempre con la esperanza de seguir escuchándola y verla crecer en todos los aspectos.
El mágico tránsito de Perianes
15/01/2022
Asturias, clásica, conciertos, música, piano, sinfónica Auditorio de Oviedo, Beethoven, conciertos, Javier Perianes, música, Mozart, OSPA, piano 1 comentario
Viernes 14 de enero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Abono 1 OSPA: Perianes Integral. OSPA, Javier Perianes (piano y dirección), Obras de Mozart y Beethoven.
Día para el recuerdo con ausencias muy presentes como la de mi querido Alfonso Ordieres a quien se le dedicaron los dos conciertos, el tránsito vital que nunca deseamos pero forma parte de nuestra existencia, y la música siempre resulta la mejor poción mágica para aliviar dolores, un sentido pésame para toda su familia desde el propio tránsito del maestro y amigo.
Mágico tránsito el de este concierto especial con Javier Perianes compartiendo dos páginas inmortales para piano con orquesta, el vigésimo de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) y el primero de Ludwig van Beethoven (1770-1827), ejerciendo de auténtico maestro y hechicero, conviviendo y compartiendo con todos los músicos sobre el escenario, escuchándose, disfrutando de la mejor música concertada donde quien dirige es el latido común de cada instrumentista en una interpretación llena de emoción, dolor, esperanza, pasión y vitalidad.
Impresionante homenaje lleno de historia, lección para comprobar la transición de dos genios, un Mozart premonitorio del romanticismo junto al Beethoven clásico que dará el paso adelante sin sobresaltos, su homenaje y admiración por el genio de Salzburgo junto al personal heroísmo por romper moldes. Así entendió Perianes los dos conciertos elegidos formando un bloque común que brilló e hizo brillar dos páginas únicas, complicidad desde un piano plenamente ensamblado en dinámicas y agógicas, esta vez con Alexis Aguado como concertino invitado, un puesto que sigue clamando titularidad (de la batuta esperada mejor ni hablamos) y transformación «digital» como aquel programa de edición fotográfica donde el paso de hombre a lobo era sutil y sin sustos, lleno de arte visual, esta vez Mozart y Beethoven arte musical con una «aplicación desde Nerva al mundo»
El Concierto para piano y orquesta nº20 en re menor, K. 466, como bien apunta en las notas al programa mi tocayo Pablo Gallego, «…el hecho de que todas las ideas musicales felices contengan tristeza, y todas las tristes aporten una medida de esperanza, como señala Richard Westerberg, “es donde reside la clave de la humanidad de Mozart, que ha resonado en músicos experimentados y noveles por igual a través de los tiempos”, y la elección de este «cinematográfico concierto» no pudo ser más acertada para el primero de abono que esperemos nos deje (con)vivir sin perder tanto ganado, incluyendo la música en vivo. Exactitud en los tempi con encaje en el dramatismo propio sin buscar referencias operísticas y marcando distancias de protagonismo entre una orquesta rica en matices junto al piano cristalino y entregado del maestro onubense (I. Allegro). La paz y el sosiego llegaría en el movimiento central (II. Romanza) que Peter Shaffer inmortalizaría en su Amadeus, mi particular Sorolla del piano iluminando ese remanso único, en primera persona para compartirlo entre todos en feliz y bien entendido diálogo. Y esa furia contenida del último tiempo (III. Rondo: Allegro assai), siempre las cadencias de Perianes como recordatorios anímicos y avisos libertarios. La magia de Mozart conseguida en este concertar auténtico para disfrute de todos los públicos.
Sin descanso, sin perder ese tránsito vital en el tiempo, Beethoven y su Concierto para piano y orquesta nº1 en do mayor, op.15, imaginando al compositor en el piano como también hiciese su admirado Mozart, dos mundos en un mismo universo, el torrente del segundo y el tormento del primero para unir orquesta y piano en pos de una libertad sin luchas fratricidas. Inicio con tributo clásico (I. Allegro con brio) en escritura e interpretación, disfrutando de una OSPA entregada al compañero pianista, repeticiones llenas de matices y unos balances perfectos en la «acústica pandémica» que ha supuesto quitar la pantalla del fondo. De nuevo el remanso del movimiento central (II. Largo) con el clarinete de Andreas Weisgerber completando una sonoridad delicada y una concertación perfecta y sin fisuras. Qué mejor título para el cierre, la forma y el fondo (Rondo: Allegro scherzando), rápido y bromista, parecidos de los dos genios y visiones distintas, un regalo pianístico bien secundado por la orquesta, cadencias impolutas y sensuales más ese empuje de danza que cerraría un tránsito mágico en las manos y el arte de Javier Perianes cuyas visitas a nuestra tierra las contabilizo en emociones a flor de piel.
El regreso del triunfador
13/01/2022
Asturias, clásica, conciertos, piano, recital Chopin, conciertos, Liszt, Martín García García, música, Mozart, piano 3 comentarios
Miércoles 12 de enero, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Filarmónica de Gijón, concierto 1643: Ciclo Jóvenes Intérpretes «Fundación Alvargonzález»: Martín García (piano). Obras de Mozart, Liszt y Chopin.
Buen comienzo de mi nuevo año musical escuchando en solitario al gijonés Martín García (1996) que volvía después de 10 años a su tierra tras los últimos premios de los que hablaba en la entrevista para Mi Gijón, aunque recuerdo su concierto con la OSPA hace 9 meses donde no me resultó que estuviese cómodo aunque tenga a Mozart desde sus inicios. En este regreso el programa lo ocuparon tres grandes, bien comentados en las notas al programa de Ramón G. Avello, volviendo a felicitar a la Filarmónica de Gijón por el esfuerzo de edición que siempre es de agradecer, que podría resumir como el del entregado Martín García afrontando un Mozart jovial, un Liszt explosivo y especialmente «su» Chopin casi sublime, diáfano, sentido y de consentido canturreo, que «afea» su sonido sumándose a los tics de tantos pianistas.
La Sonata nº 14 en do menor, K. 457 (Mozart) sonó plenamente a Beethoven, especialmente el Adagio central que recuerda el homónimo de la Patética, y así lo interpretó el galardonado pianista gijonés, pulcro pero estilísticamente más cercano al sordo genial que al prodigio de Salzburgo que, como bien recordó al inicio la presentación de David Roldán, no fue para el piano donde más compuso, aunque siempre está bien comenzar un concierto con una sonata mozartiana, especialmente para los muchos estudiantes de piano que estuvieron atentos a cada movimiento.
El siempre explosivo y casi torturado Liszt demuestra la necesaria y exigente técnica de los virtuosos sin perder de vista todo lo que sus obras esconden, obligada entrega, la misma de Martín, seleccionando tres obras muy distintas pero igual de difíciles, cortando los aplausos tras la sonata con ganas de entrar a fondo con lo más duro y «peligroso»: los «Funérailles» de las Harmonies Poétiques et Religieuses III, S. 173, séptima de la colección de emociones y contrastes, bien entendidos por el gijonés emigrado a Madrid hace años, precisamente para continuar su formación, «Les jeux d’eaux à la Villa d’Este« de los Annés de pèlegrinage III, S 163/4, predecesor o inspirador de Debussy que sonó etéreo por momentos obviando el trasfondo religioso de esta época del abate, para terminar con el Valse-Impromtu S. 213 que serviría de aperitivo al monográfico del polaco, su mejor carta de presentación que convenció al jurado y público del último Concurso Chopin en Varsovia.
Palabras mayores la selección de Chopin para la segunda parte donde hasta el piano pareció otro por la calidad del sonido, la calidez y riqueza de matices demostrada, el «rubato» siempre justo sin amaneramientos, unos pedales más certeros que en Liszt, pero especialmente la entrega y limpieza (de)mostrada por Martín García en un compositor al que le tiene «tomada la medida», sin olvidarnos de los excelentes maestros a lo largo de su cuarto de siglo de carrera exigente y sacrificada que sigue reflejando en su biografía. Las tres Mazurcas op. 50 pletóricas y de contagiosa vivacidad, tres Preludios op. 28 (los números 17, 19 y 23) casi «premonitorios» al enlazarse con la Sonata nº 3 en si menor, op. 58 que afrontó con la madurez de un intérprete joven además de veterano, entregado, disfrutando de la individualidad en cada movimiento pero dándole esa unidad estilística que sólo unos pocos intérpretes alcanzan tras una vida «en blanco y negro».
Y sabedor que al polaco le tiene bien interiorizado, Martín García nos regaló la propina brillante del Valse op. 34 No. 3 en fa mayor, vértigo a dos manos sin perder el carácter nada bailable pero contagioso para disfrute de la llamada música de salón que encandilaba a los públicos como este miércoles hizo en el teatro de su Gijón natal.
Quedaban dos regalos más, el guiño para los aspirantes a seguir los pasos de Martín, y nada menos que con Bach, el único, primero el conocido Preludio en do mayor BWV 846 de «El Clave Bien Temperado» que no falta en los estudios del instrumento que el Kantor ni conoció pero que interpretado como hizo el maestro García, resultó más cercano en el tiempo de lo que es porque «Mein Got» es eterno, y finalmente el Preludio y Fuga en re mayor BWV 850, que pareció corroborar el refrán de «no hay quinto malo», impactando el primero por su velocidad para deleitarse con la fuga perfectamente delineada. A fin de cuentas el «padre de todas las músicas» es necesario para todos los músicos y todos los públicos. Martín García conectó en casi dos horas de buen repertorio, donde su técnica sigue impactando y los años terminarán redondeando sus interpretaciones más allá de su (nuestro) amado Chopin.
Choni sin etiquetas
16/12/2021
Asturias, clásica, conciertos, música, piano Brahms, conciertos, Debussy, Dmytro Choni, música, piano, Rachmaninov, Schumann, Scriabin Deja un comentario
Miércoles 15 de diciembre, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Filarmónica de Gijón, concierto 1641: Dmytro Choni (piano). Obras de Debussy, Brahms, Scriabin, Schumann y Rachmaninov.
Volvía en este 2021 a Asturias el joven pianista ucraniano Dmytro Choni, esta vez a Gijón dentro de su temporada de conciertos, en solitario y con público joven, la necesaria renovación, procedente muchos del Conservatorio local que verán en este virtuoso un espejo donde mirarse.
Y no decepcionó en absoluto el último ganador del prestigioso concurso de Santander afrontando un programa variado, sin entrar en épocas, cronologías o estilos puesto que las obras elegidas abarcaron un amplio espectro donde primó la técnica impecable de este prodigio unido a personal interpretación de todas ellas con mayor o menor entrega pero irreprochable su ejecución llena de guiños que presagian la amplia carrera que tiene por delante.
Tras las personales presentaciones de David Roldán al inicio de cada parte, completando un excelente programa de mano con notas de la vicepresidenta de la sociedad Mar Fernández, Chony comenzó su recital con un Debussy abocetado, delicado, de sonoridades ricas antes de las dos rapsodias de Brahms, personalmente lo más acertado por la elección de unos tempi ajustados para poder disfrutar de la rica escritura del alemán unido a unos rubati bien entendidos, siempre con la fidelidad a la partitura desde un enfoque intimista en busca de sonidos amplios de matices, ataques y fraseos muy cercanos. Cerraría Scriabin esa primera parte con su Sonata para piano nº4 en fa sostenido mayor, op. 30, intensa en todos los ámbitos donde parece que la genética musical soviética solo puede ser entendida por pianistas de su entorno o incluso escuela. Está claro que pese a la juventud del ucraniano hay un gran poso y trabajo previo de cada página, y la sonata del ruso es un ejemplo claro de cómo afrontar un repertorio que comienza a ser reconocido e interpretado en este siglo nuestro.
La segunda parte mantuvo el nivel de limpieza y personal acercamiento a dos obras muy distintas pero con igual exigencia interpretativa, primero la Novellette de Schumann que nos trajo un enfoque jovial antes de la Sonata nº2 de Rachmaninov en un alarde de virtuosismo que sin ser lo mejor del compositor ruso, volvió a demostrar la «genética casi necesaria» para afrontar páginas de semejante complejidad. De hecho su volumen creció notablemente y hasta pudimos disfrutar de algún que otro «arrebato» que redondearía un concierto muy personal además de exigente amén de muy trabajado.
Las propinas siguieron la línea de conjugar una técnica apabullante con el sentimiento y madurez de un Chony ya encumbrado que como todo intérprete optó por el artificio en dos obras para su lucimiento: la conocida Soirée de Vienne de Alfred Grünfeld que ya nos regalase en Oviedo, casi aperitivo del más famoso concierto vienés del año, y repitiendo igualmente Rachmaninov, la tercera de sus Daisies, op. 38, nueva demostración de un repertorio bien asentado que esperamos siga creciendo en paralelo al intérprete ucraniano. Alegrías pianísticas sin etiquetas en una temporada donde las 88 teclas estarán muy presentes esperando seguir contándolas desde aquí.
Ángeles y demonios al piano
25/11/2021
Asturias, clásica, conciertos, música, piano, recital Auditorio de Oviedo, Benjamin Grosvenor, Brahms, Chopin, conciertos, Ginastera, Liszt, música, piano Deja un comentario
Martes 23 de noviembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Jornadas de Piano: Benjamin Grosvenor (piano). Obras de: Brahms, Liszt y Chopin.
Oviedo capital del piano
24/11/2021
Asturias, clásica, conciertos, música, piano Auditorio de Oviedo, Benjamin Grosvenor, Brahms, Chopin, conciertos, Ginastera, Liszt, música, piano Deja un comentario
Martes 23 de noviembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Jornadas de Piano: Benjamin Grosvenor (piano). Obras de: Brahms, Liszt y Chopin.
Entonces me pareció un intérprete prometedor con el primer concierto de Brahms, comentando que el tiempo acabaría, convirtiendo como los buenos vinos, en un gran reserva.
Las Variaciones Buchbinder
04/11/2021
Asturias, clásica, conciertos, música, Música contemporánea, piano, recital Auditorio de Oviedo, Auerbach, Beethoven, conciertos, Czerny, Dean, Diabelli, Hosokawa, Jost, Liszt, Lubman, Manoury, Max Richter, música, piano, Rudolf Buchbinder, Schubert, Shchedrin, Staud, Tan Dun, Widmann 1 comentario
Martes 2 de noviembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo. Jornadas de Piano “Luis G. Iberni”: Rudolf Buchbinder (piano): THE DIABELLI PROJECT.
La excelencia de sumar piano y cuarteto
28/10/2021
Asturias, clásica, conciertos, música, piano Aitor Hevia, Arturo Reverter, Auditorio de Oviedo, Chopin, Cibrán Sierra, Clara Wieck, conciertos, Cuarteto Quiroga, David Kadouch, Ginastera, Helena Poggio, José Ramón Hevia, Josep Puchades, música, música clásica, piano, Schumann, Shostakovich Deja un comentario
Jueves 28 de octubre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Jornadas de Piano Luis G. Iberni. David Kadouch (piano), Cuarteto Quiroga. José Ramón Hevia, in memoriam. Obras de: F. Chopin, Clara Schumann, A. Ginastera y R. Schumann.
III. Calmo e poetico
IV. Allegramente rustico) donde todo está encajado al milímetro, pulsión única pese a las dificultades que conlleva por los cambios de compás, ritmos enloquecidos y dinámicas asombrosas que «el Quiroga» lleva a la excelencia. Como escribe Arturo Reverter en las notas al programa (enlazadas al inicio en las obras) de este cuarteto del compositor porteño, «encontramos el espíritu estilizado -un factor folklórico subyacente- que habíamos anotado…» entendido a la perfección por estos cuatro intérpretes únicos (Aitor Hevia, Cibrán Sierra, Josep Puchades y Helena Poggio) que siguen ampliando horizontes en un repertorio ideal.


























