Inicio

Recuperando patrimonio musical

1 comentario

Jueves 8 de octubre, 21:00 horas. Catedral de León, XII Ciclo Música históricas: «La sonata en el siglo XVIII español«. Solistas de la Orquesta Barroca de Sevilla: Alexis Aguado (violín), Guillermo Peñalver (flauta), Mercedes Ruiz (chelo), Alejandro Casal (clave), Ventura Rico (contrabajo). Obras de los Hermanos Pla (Joan Baptista Pla y José Pla), Francisco Manalt, L. Boccherini y Manuel Cavazza. Coproducción FIOCLE y CNDMEntrada gratuita.

Dentro del Festival Internacional de Órgano Catedral de León (FIOCLE) llegaba este concierto recuperando música de cámara que sonaba en aquellos años de transición de estilos, barroco, galante, preclasicismo, con un quinteto de solistas de la Orquesta Barroca de Sevilla, muchos de ellos conocidos y habituales en otras formaciones, que jugaron en número según las obras, trío, cuarteto y quinteto colocados en el crucero de la Pulchra Leonina cuya reverberación ayudó a una sonoridad íntima, jugando con el color y la tímbrica de unas composiciones recuperadas sonando actuales desde una interpretación clara, precisa, conjuntada y escrupulosa.

Los hermanos Plá, Joan Baptista (ca. 1720-1773) y José (1728-1762), una saga de excelentes instrumentistas de viento afincados en Vic y/o Balaguer, y compositores muy apreciados la Europa de mediados del XVIII, abrieron y cerraron programa con dos Triosonata, la segunda y la sexta de las «6 Sonatas para dos flautas alemanas, violines u oboes bajo para clavicordio o cello» (Londres, 1754), de receta puramente barroca en cuanto a tres movimientos bien contrastados disfrutando de la formación completa de este quinteto, música muy trabajada con peso en el violín y la flauta (Rampal amaba estas música y Peñalver con el traverso superó el nivel del virtuoso francés) en perfecto diálogo y protagonismo bien apoyados por el continuo de chelo a menudo doblado por contrabajo y un clave discreto pero necesario enriqueciendo la paleta tímbrica. El Allegro de la segunda fue bisado al finalizar el concierto y el Largetto de la cuarta ejecutado sin el contrabajo buscando más intimismo y calidez sin el refuerzo grave de los demás movimientos. Sonatas desde el entendimiento de este quinteto que las lleva consigo casi como seña de identidad.

Francisco Manalt (ca. 1710-1759), violinista y compositor de la corte de Fernando VI desde 1735, nos ha dejado su Obra armónica en seis sonatas de cámara de violín y bajo solo (Madrid, 1757) de la que pudimos disfrutar la Sonata en re menor para violín y continuo, un cuarteto prescindiendo de la flauta para lucimiento de todos, Largo andante en trío sin contrabajo que se une en los dos siguientes movimientos, Allegro vivo realmente reluciente además de virtuoso y el Andante Affetuoso de redondez sonora, ensamblados y perfecto entendimiento entre la cuerda frotada y un clave siempre en su sitio, impecable de presencia.

Boccherini centró el concierto con su Sonata en do mayor para violonchelo y continuo, G. 6 (1768) para lucimiento muy especial de Mercedes Ruiz más Alejandro Casal y Ventura Rico (cofundador de la OBS que comentó tras la primera obra la labor de recuperación de esta música sin la cual nuestra historia dejaría páginas en blanco), ese cello que el italiano afincado en Madrid tanto amó y para el que escribió obras clásicas en el repertorio de los grandes instrumentistas, tres movimientos de estructura barroca pero sonido clásico con la firma inimitable de un compositor que siempre ha estado presente en nuestras programaciones gracias en parte a intérpretes como los hermanos Moreno (José Miguel y Emilio Moreno) o Josetxu Obregón por citar dos referentes que siguen trabajando en el repertorio de Boccherini. La cellista cordobesa logró momentos mágicos especialmente en el Largo central y demostró el virtuosismo exigido en los Allegro extremos siempre al servicio de la música, con sus dos excelentes compañeros en un trío maravilloso.

El menos conocido Manuel Cavazza (?-1790), más famoso como oboísta que flautista, aunque debían tocar ambos en la Capilla Real con Felipe V, de ingenio compositivo y conocedor de los instrumentos de viento, también sirvió de lucimiento de Guillermo Peñalver cual «violín de viento» acompañado Mercedes y Alejandro en la Sonata de flauta travesera sola y baxo para la oposición del año 1777, tres movimientos exigentes y contrapuestos donde las propias indicaciones de los tiempos sirven para entender el planteamiento, Allegro con gusto y comodidad de agilidades y registros variados, el Largo cantado con el acompañamiento delicado y un tercer movimiento jugando con los recursos interpretativos: Allegro Regular. Allegro a media voz y gusto. Allegro como antes. Allegro como antes y a media voz. Allegro como antes. Dificultades y exigencias desde una musicalidad demostrada siempre que escucho al flautista sevillano, derrochando talento y facultades, esta vez como solista y protagonista.

Buen concierto en programa y estructura que nos permitió corroborar el nivel de nuestros músicos, exportando una música barroca, frecuentemente sacada a la luz por ellos mismos, que actualmente compite en igualdad de condiciones con formaciones de Pirineos arriba. Y además gente joven que atrae a público de su generación (también de la mía y posteriores) allá donde van. León lo tengo cerca y sigue el festival catedralicio como todos los meses de octubre.

Crudo Amor en casa

1 comentario

La asociación «Aula de Música Antigua», organizadora entre otras muchas iniciativas del Festival “Eloy Zapico”, traerá a Langreo al conjunto Forma Antiqva recién llegado de sus conciertos por Colombia y su programa «Con afecto y armonía» contando con la soprano canaria Raquel Lojendio, gira organizada por el CNDM dependiente del INAEM, y habiendo alcanzado las cien actuaciones de su Concerto Zapico, todo un hito en el panorama de la música barroca.

©Foto CNDM

En un concierto extraordinario y de carácter solidario que tendrá lugar el domingo 11 de octubre a las 19:00 horas en el Auditorio del Conservatorio Profesional de Música Manuel F. Rodríguez “Jaurés” de Sama de Langreo y con entrada libre, el programa del concierto titulado “Crudo Amor”, se centrará en las composiciones vocales a dos voces y acompañamiento del compositor italiano Agostino Steffani, una de las figuras de más trascendencia y relevancia en la música del periodo barroco. Para este exigente y bello programa, Forma Antiqva se rodeará de dos de las mejores voces del panorama internacional: la soprano María Eugenia Boix y el contratenor Carlos Mena.

Además, estará la violonchelista Ruth Verona, a la que en alguna ocasión he bautizado como la «cuarta herrmana» con Los Zapico, los mellizos Daniel a la tiorba y Pablo a la guitarra más el hermano mayor Aarón al clave y dirección.

Este programa, estrenado en uno de los festivales más importantes de Alemania (el Ludwigsburger Schlossfestspiele), y que ya pudimos disfrutar por los mismos intérpretes en Gijón dentro del Festival de Música Antigua 2014, está siendo grabado estos días en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, sede de la formación asturiana para Winter & Winter, el prestigioso sello alemán que apostó por Forma Antiqva desde el principio, disco que será presentado en marzo de 2016, en una larga tourné que les llevará por Madrid, Oviedo, Zamora o Zaragoza.

Los langreanos no actúa en su «primera casa» de Sama desde 2012, en la Sociedad «La Montera», por lo que aprovechando la excepcionalidad del concierto, éste tendrá carácter solidario y colaborativo. Mediante donativo libre recogido al finalizar el concierto por la Asamblea de Langreo de la Cruz Roja, la asociación musical y Forma Antiqva colaborarán en la ayuda a las familias necesitadas del concejo. Ahí estaremos para contarlo.

Dichosos Pirineos

1 comentario

Lunes 4 de mayo, 20:00 horas. Sala de cámara, Auditorio de Oviedo: Primavera barroca. Folies d’Espagne: Ímpetus Conjunto Barroco de Madrid, Delia Agúndez (soprano), Yago Mahúgo (clave y dirección). Obras de: Joseph Bodin de Boismortier, Antonio de Literes, André Campra, Pablo Esteve, José de Nebra, Michel-Richard Delalande, Jean-Baptiste Lully, Miguel Pérez de Zavala y Étienne Moulinié.

Mayo mes de las flores, primavera barroca que con el CNDM y el Ayuntamiento de Oviedo continúa en la capital asturiana (también en León), esta vez con músicos españoles interpretando música «De acá y de allá» como indican las notas al programa, siempre con los Pirineos en el medio, más unión que barrera en unos tiempos donde el intercambio cultural era habitual a pesar de faltarnos una visión europeísta, españolizar y no «afrancesarnos», pero bien venidas sean las ideas y venidas a ambos lados de la frontera.

Obras y autores distintos en calidad, alguna recuperación histórica que siempre se agradece para una música abierta en interpretaciones que es el punto fuerte de un repertorio resucitado que disfruta de su momento dulce, esperando no llegue a empalagar. Sin chovinismos lo español sigue siendo más fresco en textos y músicas, cercanos al oyente normal aunque se agradezcan los franceses, manteniendo esta alternancia y gusto que caracterizó un mediterraneismo más allá de gustos regios, incluso conservando una admiración por nuestro universal Quijote, Quichotte chez la Duchesse con total veneración cervantina, si bien las calificaciones que los galos hacen de sus distintas óperas nos hagan difícil encajar nuestras formas autóctonas. Nuestras tonadillas y zarzuelas barrocas siempre serán digeribles sin tanta etiqueta ni encasillamiento, puede que por un aislamiento geográfico del que las propias partituras nos sacaron cuando los gobernantes tuvieron altura de miras para reconocer lo patrio al mismo nivel, si no más, que lo extraño, y Les Folies de Cardenio (Delalande) son una pequeña muestra.

Esperaba un poco más del conjunto del clavecinista madrileño Yago Mahúgo, ocho músicos con mucho peso en el registro grave (contrabajo, chelo y viola de gamba), cuerda pulsada alternando guitarra (brillante su solo y acompañamiento en Moulinié) y archilaúd, más el toque siempre colorista de una percusión que pese a lo discreta brilló con luz propia.

Bien el concertino Pablo Gutiérrez y la segundo Marta Mayoral, que se marcaron una «giga» mano a mano realmente lucida, notándose el trabajo conjunto en otras formaciones, echando de menos más ornamentaciones al clave de Mahúgo, más pendiente de la dirección y la armonía que del color, incluso unas líneas melódicas más marcadas por parte de todos, limitándose a la técnica casi medieval de sumar y restar efectivos en vez de aprovechar las dinámicas, como mucho algunas contestaciones, olvidando que no hay dos repeticiones iguales en expresión, intención, ornamentación, volúmenes y demás recursos barrocos, si bien se agradeció ese papel «discreto» para acompañar a la soprano cacereña Delia Agúndez,  clasificada como lírico ligera aunque sigo prefiriendo y pensando más en el color, variado en todo lo escuchado durante este programa, de gran expresividad escénica (me gustó su «quento del Prado…«) que convence y dramatiza, voz natural y de buena emisión aunque algo corta en volumen, especialmente en el grave, y como mayor pero la no muy bien trabajada vocalización de los textos que tan importantes son, marcando la propia música.

Difícil se me hacía distinguir el castellano del francés (mejor el italiano de Esteve) olvidando la importancia de las consonantes para toda línea de canto, supongo que todavía en desarrollo y estudio. Con todo este repertorio, algo desigual en calidad, dejó momentos interesantes como ese Confiado jilguerillo («Si de rama en rama») de Literes, que bisó, o los extractos de Le bourgeois gentilhombre (Lully) con escenificación incluida, así como el acompañamiento instrumental en su punto.

Agradables también los Airs de cour (Moulinié) recuperados junto al Pasacaille dite Marizápalos (Zavala), esa música cercana al folklore, nuestra seña de identidad que tan bien aprovecharon al otro lado de la cordillera. Delia Agúndez está en el buen camino en cuanto a este repertorio barroco que tan buenas voces está dando en España, y los detalles se pulen con un trabajo que nunca se acaba.

La labor de Mahúgo como investigador también sigue una ruta abierta por otros intérpretes que compaginan escena y biblioteca para desempolvar y recuperar un patrimonio del que tendríamos para estrenar todas las semanas, si bien compartir programas con los grandes no permiten valorar una calidad latente en ellas. Por supuesto que nuestros Literes y Nebra están en primera línea y no empalidecen junto a Lully (italiano de nacimiento) o Campra, realmente músicos de la llamada «Europa galante«, aunque al interpretarlos las tintas sean distintas y no podamos usar una misma paleta sonora. Al menos podemos presumir de música e intérpretes que pasando los Pirineos llevan nuestra cultura a cimas impensables hace pocos años. Esta primavera barroca es un claro ejemplo y todavía quedan tres conciertos donde las fronteras desaparecen ante la universalidad de compositores e intérpretes. Desde aquí seguiremos contándolo.

Sobriedad desde el rigor

Deja un comentario

Jueves 23 de abril, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Sala de Cámara: Primavera Barroca. La Real Cámara, Emilio Moreno (director). Música francoespañola en la corte de Felipe V (1701-1705). Obras de Juan Bautista Volumier, Henri Desmarets, Charles Desmazures y J. B. Lully.

Cuando la llamada música antigua estaba en sus albores, Emilio Moreno ya buceaba por archivos en busca de obras e impartía magisterio desde el violín barroco, una labor que con los años mantiene y deberíamos agradecerle desde el amor hacia la música hecha desde España, con el apoyo del CNDM y triunfando en todo el mundo. Con La Real Cámara y procedente de León llegaba a Oviedo el violinista Emilio Moreno con una formación joven de cuerda para recrear las músicas que sonaron en la boda del primer Borbón, obras y autores casi desconocidos que también tienen su hueco en la larguísima tradición francesa, probablemente música de consumo sin la calidad de las grandes figuras pero necesarias para comprobar la riqueza que aún queda por descubrir, algo a lo que Don Emilio nos tiene acostumbrados.

Como en la pintura, estos artistas tenían oficio aunque a menudo las temáticas no siempre resulten agradecidas y solamente la genialidad es capaz de convertir en obra maestra un bodegón, un paisaje o incluso la representación de la figura humana. Y quiero hacer este paralelismo pictórico porque también las necesidades y penurias obligaban a prescindir de colores, instrumentos en los músicos, que podrían alcanzar la luminosidad a la que este periodo histórico y artístico nos tiene acostumbrados.

Las obras que La Real Cámara nos dejó fueron más otoñales que primaverales en cuanto a la paleta de colores utilizada, uno o dos violines, una o dos violas, chelo, violón, clave y tiorba o guitarra que de por sí dan «menos juego» que combinados con el viento. Organizadas todas las obras como suites también dan menor empaque por el pequeño formato que favorecía el coleccionismo y la variedad sin entrar en grandes dimensiones.

La Ouverture en re menor (a partir de Proserpina de Lully) de Volumier con nueve números, algunos de muy breve duración, adolecieron de mayor contraste, el violín solo no sobrevolaba al resto donde chelo y contrabajo doblaban dando profundidad pero no gamas dinámicas. Las danzas lentas o los «aires» quedaban algo plomizos pese a una temática diría que pastoral donde la figura humana es decorativa y no protagonista, siendo la Sarabande vite el referente hispano totalmente exportable en aquellos tiempos a toda Europa. La recuperación histórica de todas estas obras tiene el valor de limpiar unos lienzos que no siempre descubren grandes obras, limitándose a valorar la técnica utilizada aunque con atención podamos apreciar pequeños detalles que las hacen merecedoras de contemplarles y escucharlas.

Con el Divertiment para la boda de Felipe V y María Gabriela de Saboya de Desmarets la temática bien podría ser la de un bodegón que nos permite conocer el menú y hasta la vajilla utilizada en este evento celebrado en Barcelona en 1701, también la elección de las once danzas que más que bailables resultarían fondo musical del real banquete nupcial, el primer Borbón español con la italiana Maria Luisa Gabriela de Saboya sin perder el sabor francés de la suite escrita toda en la misma tonalidad, de nuevo referente pictórico que encorseta la expresividad. Casi boceto a sanguina con distintas intensidades para buscar claroscuros pero falto de la vitalidad necesaria, alguna pincelada cercana a un esbozado faisán o mejor urogallo con los Rigaudons, el vino español que alegra el espíritu con los Canaries y bien servido por la formación al completo donde el colorido lo daba la alternancia del asturiano Pablo Zapico con los rasgueos de guitarra supliendo la tiorba. Más equilibrio por los pares de violines y violas sin excesos, menú sobrio servido a temperatura ambiente, cuadro bien armado y enmarcado, equilibrios sin líneas de fuga desde una técnica demostrada por los intérpretes pero con ingredientes que no daban para más. Supongo que el viaje desde Turín de la futura reina con la tormenta en Marsella también dan esa apariencia otoñal en esta primavera barroca.

La segunda parte cambió la temática y algo más la perspectiva, la composición del cuadro musical aunque siempre con las danzas alternadas bien combinadas. La Suite 6ª en G. Re. Sol, de Pièces de Symphonie dédiées a la Reine d’Espagne (Desmazures) parecieron pintar miniaturas con distintos enfoques, menos ocres que en la primera parte y algo más de color dentro de una luz tenue, músicas de nuevo sobrias por el escaso ornamento, melodías llevaderas bien expuestas y dibujadas, perfiladas con fondo bien resuelto donde el clave de Eduard Martínez pareció ganar presencia, un leve paso al primer plano sin perder la visión de conjunto de cada miniatura. La Gigue Angloise de raíz celta como nuestra gaita asturiana, recordó los cuadros de danzas transmitiendo una alegría tonal y mayores contrastes, presentando ocho cuadros algo desiguales en calidad pero pintados con rigor y conocimiento.

El genio aún más grande por sus compañeros de galería es Lully, la Suite del ballet L’Amour Malade en la reconstrucción de la representación de 1703 también en Barcelona, destaca por sí sola y enamora por temática, brillo y colorido que sólo los maestros pueden alcanzar con los mismos medios que los alumnos dando el toque de distinción. La Real Cámara de nuevo al completo pareció otra formación en los ocho números, contrastes claros, intensidades en ataques, sonoridades más plenas, planos más diferenciados, un Le Carillon limpio, Les Échos sin dudas ni indecisiones en las entradas y bien contestados, la Marche Espagnole con la grandiosidad del compositor que bebe y se inspira no sólo en lo obvio para crear, al igual que la Marche des Turcs que el Clasicismo pondrá de moda, y cómo no, la Chaconne, esta vez paisajes, retratos y naturalezas muertas donde la perdiz rivaliza con la jarra de vino en los distintos rojos, misma tinta pero consistencia distinta, calidades sonoras capaces de transmitir texturas y dinámicas ausentes en el resto de lienzos que conformaron los pentagramas anteriores. Lully capaz de aunar esfuerzos en una formación con instrumentistas conocidos y reconocidos, Emilio Moreno cual konzertmeister en esta corte ovetense sirviendo al final lo mejor del menú, un fin de fiesta «real». Música de enlace regio y plato fuerte tras el aperitivo a modo de «divertimento» en la primera parte.

El regalo volvía a ser español, bisando la Sarabande de Desmarets que esta vez pareció recobrar un brillo ausente en la primera «visión», como si la proximidad de Lully contagiase al maestro de taller al que le dieron la oportunidad de asistir a esta boda real. Las historias que se esconden detrás de cada obra y compositor darían para el paralelismo literario pero esta vez la pintura se casó con la música y el público disfrutó del evento con una excelente entrada.

Fantasía e imaginación 

Deja un comentario

Jueves 16 de abril, 19:00 horas. Museo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo. JAM Asturias: II Ciclo de Música Antigua “Sonidos de la historia”. Jorge López-Escribano (clave): «Stylus Phantasticus. Fantasía e imaginación en la música para tecla de la Alemania del XVII». Obras de Weckmann, Kerll, Froberger, Krieger, Buxtehude y Muffat. Entrada libre.

Fantasía e imaginación parece el slogan no de este último concierto del segundo ciclo organizado por los jóvenes musicólogos de Asturias sino el suyo propio a la vista de un nuevo éxito dentro de una oferta que tiene días difíciles de elegir, pero donde la calidad prima sobre la cantidad y el clavecinista toledano López-Escribano se presentó con un instrumento fabricado por Klinkhamer réplica del construido en Strasburgo en 1700 por Friedrich Ring, cuidando no ya el programa sino dónde sonaría.

Maravillosa lección del llamado Stylus Phantasticus inspirado en las tocatas y fantasías para tecla de los italianos Merulo y Frescobaldi que Froberger importa al norte de los Alpes conviviendo con el «estilo libre» o nuevo, contraposición entre la total libertad compositiva e interpretativa, «caos» aparente y el «orden y estructura» donde el propio músico remodela una melodía o tema con ornamentaciones y variaciones, algo por otra parte tan cercano que mantiene la vigencia de estas músicas del barroco temprano.

Bien organizado en bloques López-Escribano sacó del clave registros increíbles dentro de las limitadas combinaciones del instrumento con dos teclados que se adaptó a la perfección a la acústica del rincón donde ubicaron clave y público, jugando con la tímbrica apropiada dependiendo de la forma a interpretar. Maravilloso sonido aterciopelado en el superior, metálico y potente el inferior, presente y poderoso con la mixtura de ambos tanto en los mordientes como en las variaciones en combinaciones de 4 y 8 pies felizmente elegidas.

El virtuosismo se da por supuesto desde unas ornamentaciones ricas y bellas que nunca oscurecieron la melodía, pero también la honestidad y respeto por lo escrito, las duraciones exactas que enriquecen unas partituras llenas de guiños y dificultades casi para iniciados felizmente traducidas a la música del clave.

El compositor que centró el discurso musical fue Johann Jakob Froberger (1616-1667) del que pudimos degustar tanto unas tocatas ricas en agilidades casi cantábiles como la Suite en Do mayor FbWV 612 titulada «Lamento Sopra la dolorosa perdita della Real Majesté di Ferdinando IV«, bien explicada en el programa de mano, y sobre todo la Partita «Auff die Maÿerin» FbWV 606 compleja y avanzada en la elección de las danzas que acabarían siendo las preferidas de sus seguidores.

No faltaron más tocatas como la de Mathias Weckman (1616-1674) o Johann Philipp Krieger (1649-1725), el Aria & 3 Variazioni en la menor BuxWV 249 de Buxtehude, referente para la generación de Bach, o las Passacaglias de Johann Kaspar Kerll (1627-1693) o Georg Muffat (1653-1704) que cerraba concierto de forma magistral.

En todas ellas Jorge López-Escribano hizo gala no ya de un enorme trabajo para organizar obras y autores dentro de las dualidades antes comentadas caos-orden o libertad-estructura sino de una ejecución impoluta, llena de agilidades limpias jugando con ornamentos en ambas manos, armonías claras en acordes que evolucionan y modulan con personalidad propia más allá de las melodías específicas, inflexiones en la pulsación que hoy parecen románticas y surgen doscientos años antes, así como las distintas formas de variar líneas melódicas tanto populares como propias de unos compositores que hacen propio un lenguaje transalpino que deseaba imponerse en toda Europa aunque resultase más universal de lo que las fronteras pareciesen buscar. También quiero resaltar de las notas al programa la detallada información de autores y formas musicales así como de los recursos utilizados, que en los dedos de López-Escribano fueron complemento sonoro de una teoría muy documentada, variedades de estados anímicos hechos música, cascadas de semicorcheas dibujando colores interrumpidos bruscamente (abruptio) usando todos los recursos al alcance de un instrumento que en la distancia corta del museo llenó y completó un entorno histórico.

Aún hubo tiempo para despedidas y la propina del Lamento para evitar la melancolía que Froberger compuso tras robarle en el barco entre Francia e Inglaterra y tener que buscarse la vida dándole al fuelle para que los organistas interpretasen unas obras que él deseaba fuesen suyas, incluyendo los tan habituales «lamentos«. Finalizado el concierto el intérprete toledano estuvo instruyendo sobre el instrumento traído hasta el museo «ad hoc» para este día, contestando amablemente todas las preguntas de un público ansioso por conocer a fondo el clave, que no escuchábamos en directo desde el recordado Gustav Leonhardt, y ya ha llovido.

El ciclo finaliza el próximo jueves con una visita guiada a partir de las 17:00 horas «Conociendo el Oviedo moderno: del incendio a la Ilustración» a cargo de Laura Mier en el entorno del casco antiguo más la conferencia en La Lila a partir de las 19:00 horas de la doctora en Musicología y profesora María Sanhuesa sobre «El Teatro del Fontán de Oviedo (1670-1901)», broche perfecto para este segundo ciclo que ha ocupado los jueves capitalinos en esta primavera que respira música como en las demás estaciones, porque Oviedo es música todo el año.

Mis felicitaciones a la JAM de Asturias por este éxito previsible que augura ya un tercer ciclo para 2016, gracias a su trabajo y las colaboraciones imprescindibles para mantener la llamada música antigua de actualidad. Hay público para todo y lo hemos comprobado.

Flautas de pico en el Museo de Bellas Artes

Deja un comentario

Jueves 9 de abril, 19:00 horas. Museo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo. II Ciclo de Música Antigua “Sonidos de la historia”. Alejandro Villar (flautas de pico): Recorder 8.3. Obras de Diego Ortiz, Jacob Van Eyck, Telemann, N. Bousquet, Maki Ishii y anónimos. Entrada libre.

Nadie se espera que un concierto con solo flautas de pico en solitario puedan convocar tanto público, pero evidentemente el programa era más que un reclamo, Oviedo tiene una oferta donde la llamada música antigua sigue llamando y llenando, nuevo éxito de la JAM (Joven Asociación de Musicología de Asturias) en este segundo año que resulta no ya de asentamiento de un «ciclo para los jueves» sino todo un reto para preparar los próximos que seguro vendrán.

Alejandro Villar tiene un largo historial de colaboraciones con otras formaciones del que podemos leer algo en los enlaces del concierto y en su propia página web, para muchos «medio Eloqventia» y todo un virtuoso además de profesor y estudioso de la flauta de pico, «tristemente» asociada al terreno escolar merced a Orff, pero que está asentada en la historia llegando a ser tan importante como sus hermanos hasta la llegada de los instrumentos llamemos actuales.

Alejandro se encargó de desmontar falsedades abordando ocho obras de ocho siglos con un tipo de flauta para cada una de ellas, toda una lección y elección magistrales para poner en su sitio la flauta de pico, la de bisel fijo (como los silbatos), «recorder» que llaman los anglófonos, siempre aderezando de forma breve y amena los orígenes así como procedencia de las músicas interpretadas, diría que recreadas por el flautista astur-leonés.

Sin entrar en cada una de ellas, desde los anónimos del siglo XIII (con doble flauta o aulos) y XIV con la «estampida» como forma medieval francesa e italiana, músicas bailables, hasta la última, cada obra fue un ejemplo del papel que tanto el instrumento como la propia música ha tenido a lo largo de la historia, «sonidos de la historia» como se titula este segundo ciclo e «historia del sonido» por el trayecto que Alejandro Villar nos brindó, virtuosismo cada vez mayor desde Diego Ortiz, intercambiables tratados para cuerda o viento, al «Paganini de la flauta» Jacob Van Eyck,

el barroco inglés de Telemann con una verdadera fantasía en tres movimientos, siempre contrastados, que encumbra la música instrumental en su momento álgido, para «caer» y recordarnos el siglo XIX donde la flauta travesera parece relegada al olvido pero donde Bousquet escribe para este instrumento olvidado unos estudios de los que el tercero Allegro moderato puso el estilo clásico al servicio de la «recuperada flauta de pico», con intentos de modernizar mecanismos (flagolet) aunque nada mejor que volver al origen y auparla por fin a la actualidad en los años sesenta y setenta del pasado siglo gracias al llamado movimiento historicista donde el recién fallecido Frans Brüggen eleva a la máxima categoría las interpretaciones con flauta de pico desde los Países Bajos, centro de «peregrinación» de estudiantes y músicos que predijeron el renacer de las mal llamadas músicas antiguas haciéndolas cada vez más actuales.

El virtuosismo siempre al servicio del estilo permitió disfrutar de esta auténtica clase magistral del músico leonés afincado en nuestra tierra, para acabar en el siglo XX con Black intention I (1976) de Maki Ishii (Tokyo, 1936), la inspiración japonesa tamizada por sonidos casi milenarios de la protagonista en manos y boca de Alejandro Villar, introspección casi mística con tres flautas distintas y un gong recuperando sonoridades que cierran círculos, la presencia de lo antiguo desde nuestro tiempo en una época capaz de conjugar en primera persona la atemporalidad de la música.

La propina tenía que ser de Bach, padre de todas las músicas, del que Villar nos regaló la Allemande de la Partita BWV 1013 para flauta solo como colofón a una tarde de museo vivo lleno de sonidos mágicos de flautas.

El renacer de Rameau

Deja un comentario

Jueves 26 de marzo, 19:00 horas. Centro La Lila, Oviedo: Joven Asociación de Musicología de Asturias. II Ciclo de Música Antigua «Sonidos de la historia». Conferencia de Mario Guada: «Jean Philippe Rameau ou la madurez a escena».

Segunda conferencia del «ciclo de los jueves» que organizan estos jóvenes musicólogos asturianos, esta vez a cargo del completísimo leonés, casi asturiano, Mario Guada, uno de los fundadores de esta asociación. Varios años miembro del Coro Ángel Barja y actualmente en el laureado coro asturiano «El León de Oro» es además de críticocolaborador como especialista en la música antigua y barroca, en distintos medios y revistas musicales entre las que destaca «Codalario« dirigida por mi admirado colega Aurelio M. Seco que hizo de anfitrión y presentador del conferenciante, como perfecto complemento al excelente y documentado artículo publicado en el Anuario 2014 de la citada revista, (imprescindible para todo melómano que se precie) titulada «La madurez a escena» con motivo de los 250 años de su muerte, además de la entrevista a William Christie como uno de los especialistas en la vida y obra del compositor francés.

Si leer a Mario Guada es siempre un placer, escucharle con la riqueza y profusión de ilustraciones tanto visuales como sonoras, supuso una auténtica defensa de un compositor que al menos para mi generación, en España apenas se escuchaba y del que tampoco había muchas grabaciones. El citado Christie nos acercó un poco más la dimensión de su compatriota Rameau, pero olvidando todo el corpus teórico que junto al eterno J. S. Bach sentarían las bases de la tonalidad y una nueva forma de componer.

Imposible transmitir el enciclopedismo no ya del conferenciante sino del propio protagonista, con varios apartados donde pudimos descubrir por un lado y recordar por otro, sus etapas organizadas de la siguiente manera:

I. Sucintas notas biográficas

La vida del compositor francés con luces y sombras, etapas desconocidas como su viaje a Milán que le serviría para ser tachado de italianizante al principio y precisamente el más francés cuando la moda venía de allá, músico contracorriente y auténtico ilustrado.

II. El Rameu teórico

No se podía olvidar esta importante faceta que, como apuntaba al inicio, le pone junto al primer volumen de El clave bien temperado bachiano en los inicios de la tonalidad y asentando un barroco que siempre mantendrá un sello propio, francés por extensión a su nacionalidad e implicación pero totalmente universal como el del kantor de Leipzig. Incluso preámbulos en sus libros de cómo tocar el clavecín, tratados para acompañar a flauta, violín, viola de gamba… y hasta la armonía a partir de ese naturalismo de la tríada añadiendo séptima, novena y onceava que nunca antes se habían utilizado. Interesantísimo este apartado que daría para toda una velada independiente.

III. Corpus compositivo: El auténtico meollo musical práctico, diferenciado entre:

IIIa. Obras ajenas a la escena: piezas para clave, grands motets, cantatas profanas y obras menores, también dignos de un mayor tratamiento en tanto que su escritura resultó tan avanzada en todos esos géneros, cánones incluidos y descubriendo recientemente que el popular «Frère Jacques» es de su autoría, como tantas otras primicias que Guada recordó de Rameau, poniendo las cosas en su sitio exacto.
IIIb. Mundo operístico: intentos previos y carrera escénica. De nuevo las luces y sombras, los primeros acercamientos a un drama musical que los propios franceses denominan de distintas formas para acotar fondo y forma.

Sería este apartado el más amplio de la disertación precisamente por el dato curioso de no dedicarse por completo a la ópera hasta los 50 años, tras unos inicios y tanteos que saldrían a flote en plena madurez, a pesar de no contar con una colaboración fija de sus libretistas, por otra parte y salvo Voltaire, faltos de mayor peso literario aunque plegados a los gustos reales.

IV. La grandeur musical de Rameau

Imposible e innecesario desgranar cada obra, las aportaciones instrumentales a una orquesta casi sinfónica, y la cuidadosa selección de los fragmentos musicales para explicar las claves de las óperas de Rameau, con erudición y cercanía, disfrutando y contagiando las ganas por escuchar y/o ver las obras completas, sin faltar nunca el comentario crítico de los distintos registros aparecidos hasta el momento, esa faceta de dominador de una época y aún más del autor protagonista de esta segunda clase magistral en el salón del centro de La Lila.

Tampoco olvidó recordar parte de los eventos que en el 2014 se celebraron en torno a la figura de Rameu, el músico francés que Guada nos ha redescubierto y del que todavía no teníamos una visión tan completa como la que nos ofreció este musicólogo conocedor apasionado de un compositor realmente grande del que nos contagió su admiración y saber.

Sara Águeda, arpista y artista

3 comentarios

Jueves 19 de marzo, 19:00 horas. Museo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo. II Ciclo de Música Antigua «Sonidos de la historia». Sara Águeda (arpa de dos órdenes): El teatro del arpa de dos órdenes. Obras de Fernández de Huete, Lucas Ruiz de Ribayaz, Fr. Agostinho da Cruz, Antonio de Cabezón, Martín y Coll, Juan Bonet de Paredes, Alonso Mudarra, Juan Hidalgo, Bernardo de Zala. Arpa construida por Javier Reyes (2007) basada en el modelo de Juan López de Toledo. Entrada gratuita.

Los jueves que no son santos toca ciclo de música antigua, cada vez más joven y con otro lleno en el museo para recapacitar cómo la capital asturiana tiene público adicto a todas las músicas, siendo estas programadas por la Joven Asociación de Musicología de Asturias todo un éxito que tendrá continuidad hasta el siguiente mes, con alternancia de conciertos y conferencias capaces de convocar tanta gente ávida de eventos donde siempre se disfruta. Vuelvo a dejar arriba escaneado el programa porque la información con formación siempre completa la escucha, y la sencillez no está reñida con el rigor. Un acierto y mi más sincera felicitación.

La arpista Sara Águeda traía a Oviedo toda una lección de música recuperada, escrita originalmente en su mayoría para un instrumento que compartió hegemonía y espacios con sus hermanos de cuerda y tecla. Siempre es difícil elegir la música para un recital o grabación, y más todavía organizarlo para no resultar demasiado lineal, máxime cuando se trata de un instrumento solo. Como artista integral que es, no solo fue presentando obras y autores sino que también nos deleitó con su voz natural de bello timbre en tres de los llamados «tonos humanos» donde el arpa acompañaba como entonces en las representaciones teatrales, siendo un recital ameno, didáctico, muy musical y breve. Más no se puede pedir.

Los que habitualmente seguimos a esta joven artista del arpa pudimos escucharla en el programa de Radio Clásica «La dársena» el pasado 26 de enero, presentando su disco «Un viaje a Nápoles» que también se vendió y firmó como una auténtica estrella al finalizar el concierto ovetense, afán de muchos por recuperar repertorios e instrumentos como llevan haciendo esta joven generación de músicos integrales desde España para todo el mundo.

Desfilarían como perlas engarzadas danzas, fantasías o tonos, bien hilvanados dando colorido desde la cercanía. Así comenzábamos con una Canción Alemana de Diego Fernández de Huete como uno de los compositores para arpa y «padre» por su tratado de cifra cual «biblia del arpa antigua» del que también pudimos escuchar unas Gaitas cercanas en geografía musical o los famosos Zarambeques, una Pavana, las Achas, las Españoletas y hasta las Xácaras de Lucas Ruiz de Ribayaz que nos transportaban a las danzas palaciegas bien ensambladas entre otras obras para hacer muy llevadero el orden programado, una pequeña incursión a nuestros vecinos portugueses con un Tento 4º Tom (de falsas do) de Fray Agostinho da Cruz que bien puede ser un fado de la época, siempre por ese intercambio de música vocal e instrumental que se daba en el Renacimiento, y el primer tono humano cantado por Sara Águeda: el anónimo del siglo XVII Yo soy la locura con una frescura y vigencia que cautiva desde el primer momento, acallando voces, respetando respetuosamente los bloques de obras.

Por supuesto no puede faltar nuestro inmenso Antonio de Cabezón, referente más allá de la tecla también para la cuerda del arpa en esas «migajas que se caían de la mesa» transcritas por su hijo Hernando, descubrimiento de sonoridades para un instrumento polifónico rico como es el arpa de dos órdenes (cuerdas cruzadas lo de doble cuerda, unas para las notas naturales y otra para las alteradas, como las teclas blancas y negras) así como los imprescindibles Canarios de Martín y Coll. El complemento Alonso Mudarra y su Tiento «Cifras para arpa y órgano» y la única obra no original pero claramente trasladable como es la conocida Fantasía X que contrahaze la harpa a la manera de Ludovico.

Cada obra era un redescubrir sonoridades, gama amplia de matices, nuevos ritmos frente al tactus y un instrumento cálido pero poderoso que Sara tañe con auténtico virtuosismo y musicalidad. Volver a escucharla cantar el anónimo Vuestros ojos tienen de amor, o la Noche tenebrosa del compositor y arpista Juan Hidalgo fue como un juego de luces y sombras en ese entorno increíble del museo con una acústica perfecta que cautivó a todos los presentes.

Tanto la Sarabanda de Bernardo de Zala como la que nos regaló de propina pusieron el broche brillante que cerraba un collar de perlas antiguas siempre actuales con cualquier vestimenta, y la de Sara Águeda unifica lo sobrio y monumental con la fantasía ligera de unas músicas atemporales. De nuevo felicitaciones a la artista y especialmente a los organizadores, juventud que apuesta por la calidad desde la calidez, auténticas delicias en un menú siempre abundante que para los «fartones omnívoros» como el que suscribe, nunca nos sacia.

En Forma desde Almería

1 comentario

Viernes 13 de marzo, 20:00 horas. Iglesia Convento de Las Claras, Almería: XII Ciclo de Músicas Sacras. Forma Antiqva. Obras de Blasco de Nebra, Santiago de Murcia, Gaspar Sanz, Kapsperger y D. Scarlatti.

Entorno muy adecuado para un ciclo en plena cuaresma con música sacra, si bien la instrumental no tenga esa clasificación, pero válida siempre que se ejecute con el respeto demostrado.

Ya conocíamos a la formación asturiana de los hermanos Zapico por otros conciertos en Roquetas de Mar así como las referencias habituales que encontramos en este blog, del que hoy pasamos a formar parte como corresponsales. Trío con réplicas de instrumentos antiguos, clave, tiorba y guitarra barroca, con arreglos y adaptaciones excelentes de obras renacentistas y barrocas para una fantástica interpretación, especialmente estimulante, viniendo de gente joven que recupera esta llamada música antigua cada vez más nueva en manos de estos músicos.

Cabe resaltar que el entorno, siendo adecuado, tenía zonas laterales donde el sonido no llegaba en su plenitud.

Lleno absoluto y espectadores de pie que aguantaron todo el recital, incluso gente de edad que se quedaron tras la misa para escuchar este espléndido y esperado concierto.

Especialmente agradecidas las Marionas de Sanz, las Folias gallegas de S. de Murcia y sobre todo los fandangos que resultan casi carta de presentación de esta familia de músicos asturianos en su formación original y más directa.

Interesante la forma de recuperar estos instrumentos y las obras interpretadas, así como los arreglos.

Esperamos que continúen muchos años, sabiendo que ya tienen nuevos fans en Almería, que buscarán grabaciones de Forma Antiqva en estado puro.

De los enviados especiales en Almería Maribel Moreno, Nichu Tejedor y Asun Tejedor (Tejedor’s Team) para «Pablo, la música en Siana».

La disidencia siempre es apertura

1 comentario

Jueves 12 de marzo, 19 horas. Centro La Lila, Oviedo:  Joven Asociación de Musicología de Asturias. II Ciclo de Música Antigua «Sonidos de la historia». Conferencia de Ángel Medina: «Disidencias del canto gregoriano».

Primera conferencia del «ciclo de los jueves» que organizan estos jóvenes de espíritu abierto, enamorados de la música sin etiquetas, consolidando la llamada antigua que tiene su espacio en la capital asturiana, estrenando escenario como es el Salón de Actos del Centro «La Lila», perfecto para eventos como el de esta tarde de jueves, donde el Catedrático Ángel Medina nos dio toda una clase magistral llena de anécdotas, ilustraciones musicales y sobre todo la amplitud de miras que da el conocimiento, presentado por la presidenta de la asociación María García.

Con el sustantivo tan sugerente de «disidencias» sumado al concepto que tenemos de canto gregoriano, pudimos comprobar de la mano de un estudioso cómo la unificación o intento de normalizar siempre supone perder identidad, más cuando además se realiza desde la imposición y el nepotismo. Interesantísimas teorías, bien documentadas como siempre en Ángel Medina, sobre los distintos cantos gregorianos repasando desde los orígenes hasta nuestros días sin olvidarse de Solesmes, Carlomagno, el Papado, Trento, Silos o nuestras Pelayas, de las distintas liturgias que acabarán prohibidas por la romana, trufado todo de anécdotas realmente jugosas. Impresionante el discurrir de la notación musical y su ejecución, las letras latinas, los tropos y secuencias, la tradición oral, el abrir los ojos sabiendo que siempre hubo disidentes que intentaban mantener lo propio como seña de identidad que no debemos perder, y siendo genial el juicio por considerar hereje la hispánica (visigoda y mozárabe), con la quema de los dos «misales» romano e hispano saltando éste del fuego que finalmente fue pateado por el rey Alfonso VI para volver a convencernos de que la ley es lo que diga el rey, tan vigente en pleno siglo XXI.

Igualmente maravilloso el análisis que el profesor Medina hizo de los «gori gori«, onomatopeya infantil para expresar lo ilegible de los cantos en las misas de difuntos, explicándonos cómo se pagaban hasta no hace mucho, siendo una fuente de ingresos tan imponente lo que suponían esas liturgias cantadas a toda prisa, porque entonces los curas cumplían a rajatabla, o la visión que la orden de Cluny tenía, no ya del arte o la decoración llevada al mínimo, incluyendo el gregoriano melismático para despojarlo de tanto adorno -que finalmente no se llevó a cabo- y de la regla benedictina del ora et labora que aún hoy parece rota olvidando la segunda parte, puede que por considerar el trabajo como castigo divino para los católicos (cosecha propia). Sabedor de las críticas que los llamados gregorianistas tienen hacia estas visiones, su razonamiento es apabullante por aplicar el sentido común del conocimiento.

Simpática la reflexión sobre Cielo e Infierno, en manos de Dios, y el Purgatorio con entrada y salida, direcciones incluidas, cuyas llaves están manejadas por la Iglesia, inventora del lugar más concurrido de la eternidad. Admiración por el saber enciclopédico del egregio catedrático al que siempre da gusto escuchar.

Por supuesto que no podía olvidar en esta lección, imposible de resumir, hacer referencias al ritmo, la polifonía, los instrumentos que estaban presentes en las liturgias hasta que, como suele suceder, algún avispado decide prohibirlos, con todo lo que ello supuso, citando el curioso caso del serpentón.

Y así con todos los puntos desgranados durante más de una hora de estos «cantos gregorianos» sin olvidarse de los populares, transmitidos oralmente de generación en generación, manteniendo desde la lejanía la identidad y evitando prohibiciones al preservarse geográficamente, como su estudiada «Misa de gaita» que pondría el broche de oro a una clase tan amena que el tiempo pasó volando. Gracias a mi querido Medina y enhorabuena a la JAM de Asturias por seguir instruyendo y deleitando con palabras musicales y música sin palabras. Los jueves no son santos y hasta el 23 de abril queda mucho por delante.

Older Entries Newer Entries