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Destino Halle

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Sábado 23 de febrero, 20:00 horas. Teatro Real Coliseo de Carlos III, San Lorenzo de El Escorial. VII Febrero Lírico «Paisajes barrocos para la celebración». María Espada (soprano) y Forma Antiqva: Dramma in musica. Obras de Gaspar Sanz, Kapsperger, Santiago de Murcia, Händel y D. Scarlatti.

También un 23 de febrero nacía Händel (1685-1759) en Halle, cerca de Leipzig, y precisamente en su casa natal podrán disfrutar del programa escuchado en el penúltimo del ciclo escurialense donde el público casi llenó esta joya de edificio, perfecto entorno para la música que nos ofrecieron la soprano extremeña y los hermanos asturianos a los que se sumó el cello de Verona, quasi Ruth Zapico por la complicidad con el trío que la hace estar en la misma sintonía que los langreanos.

Volver a escuchar a María Espada siempre es un placer por su bellísimo color vocal, su esquisitez en el fraseo y dicción, su gestualidad oportuna pero sobre todo su personalidad con una musicalidad digna de admiración, moviéndose en el Barroco como transportada en el tiempo. Si detrás está Forma Antiqva el éxito está asegurado por los excelentes arreglos para sus distintas formaciones, esta vez el «Concerto Zapico» con Ruth Verona, pues la combinación entre cuerdas pulsadas, punteadas, frotada, alternando Aarón clave y órgano para crear ambientes tanto en arias como recitativos, suponen el ropaje y talla apropiada para cada obra, con una María vestida de negro pero con toda una paleta de color en su voz.

Pablo Zapico entraba directamente a escena tocando las Marionas (Gaspar Sanz) para una vez colocados todos dejarnos la primera Folia anónima pero tan internacional que sirvió de preludio sin pausa a la primera cantata Ah! che pur troppo è vero, HWV 77 (Händel) en un discurrir de recitativos y el Largo que María nos transmitió con todo el verso italiano hecho música por el alemán posteriormente nacionalizado inglés, primera delicia de la noche.

La instrumental Passacaglia de Kapsperger brilló con los «cuatro Zapico» también seguida de la cantata Tu mi chiedi o mio ben (D. Scarlatti), segundo bloque para un primer plato servido por María Espada desde el Recitativo íntimo, siguiendo por un Adagio digno tanto de una ópera como de una cantata religiosa, hondura en canto y acompañamiento, otro Recitativo y el final Allegro de frescura y agilidades prodigiosas por parte de todos, compartiendo protagonismos con el texto.

Los Cumbees de Santiago de Murcia no suelen faltar en los Hermanos Zapico, y con el añadido cellístico no sólo ganan en variedad tímbrica sino en el color rítmico, la guitarra de Pablo especialmente al tener cubiertos los «punteos», contrapuntos de la tiorba de Daniel y las perlas virtuosas del clave de Aarón, sumándose Ruth que hace sonar su cello cual viola da gamba en registros agudos para volver al «ripieno» con el arco. Y como continuación la tercera cantata, nuevamente del alemán Occi miei che faceste? HWV 146, ojos negros de María Espada preguntando en los dos Recitativos siempre con un color homogéneo que brilla en el Adagio concluyente donde el órgano cumplimenta el viento con el «trío de cuerda» que vuelven a vestir y revestir a la soprano emeritense en otra lección cantabile.

Para cerrar un cuarto bloque con la Colascione de Kapsperger seguida del Fandango atribuido a Domenico Scarlatti de pleno sabor español con Forma Antiqva en perfecta complicidad, solos, dúos, tríos, concertantes de auténtico virtuosismo pero con la ligereza de la técnica al servicio de cada instrumento, guiños en ritardandi, silencios subrayando todo el «Dramma in musica» al que se sumaría para el completo María Espada en la última cantata del italiano Fille, già più non parlo, hablando y cantando, haciéndonos partícipes de esa poesía en música que brilló hasta el Allegro final, voz que enamora, voz de enamorada transmitiendo buen gusto en cada nota, recreando cada «Da Capo» con agilidades siempre en su sitio y el perfecto acompañamiento del «cuarteto Zapico» que tienen al napolitano español entre sus preferidos desde hace años.

Un placer que levantó grandes ovaciones y dos propinas en la misma línea de conjunto de primera con la soprano aun si cabe más inspirada: Frescobaldi con Se l’aura spira y el toque hispano de Juan Hidalgo con Trompicábalas amor, cantada como sólo María Espada sabe, remate de lujo que subió la temperatura de un gélido sábado escurialense lleno de calor musical barroco.

Quedan otros conciertos, grabación y programas antes del viaje alemán, pero este «Drama» triunfará en Halle y el cumpleaños de Händel habrá sido premonitorio del éxito que les espera a estos intérpretes de casa con proyección internacional.

Músicos asturianos por el mundo

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En esta tierra mía podemos presumir de muchas cosas aunque a veces nos llamen «grandones», pero los datos no mienten y así Oviedo tiene una actividad musical que ya quisieran otras ciudades mayores, afición más que centenaria pero también cantera de intérpretes en todos los campos, a los que siempre recuerdo desde aquí e incluso les mando para sus actuaciones un carro con «MUCHO CUCHO®» que resulta más nuestro que la socorrida MUCHA MIERDA históricamente de caballo y referida al éxito de público en los estrenos por la abundancia de carruajes. Los italianos prefieren In bocca al lupo (la boca del lobo) aunque en ella me meto yo solo más de una vez, pero es lo que tiene esto de teclear sin más límite que el del momento.

El director de orquesta carbayón Pablo González Bernardo, titular de la OBC «cruzaba el charco» y dirigía el fin de semana pasado a la Dallas Symphony Orchestra añadiendo nuevos hitos a un currículum que no para de crecer, siempre uniendo calidad y éxito, con un programa donde estaban la Obertura Carnaval Op. 92 de Dvorak, Tchaikovsky y su concierto de violín con Nicola Benedetti de solista más «La Primera» de Brahms (que le escuché en Barcelona hace un año) y la crítica no pudo ser mejor. Tendremos el placer de reencontrarnos con la OSPA en el mes de abril con otros dos autores que domina a la perfección: Beethoven y Schumann. Siempre vuelve a casa y con una agenda como la suya es de agradecer.

Y si hace nada comentaba que los langreanos Forma Antiqva actuarán el sábado 8 de junio en el Festival Händel de Halle con un programa que avanzarán en el VII Ciclo Febrero Lírico del Teatro Real Coliseo Carlos III (El Escorial) donde estará María Espada, me llegaba la noticia de la retransmisión este domingo 20 de enero a las 12 del mediodía por el canal de música antigua de la BBC (The Early Music Show, BBC3) de dos piezas del «Concerto Zapico» grabadas en vivo durante el concierto que ofrecieron el pasado mes de julio en el Festival de Música Antigua de Praga: las Folias gallegas de Santiago de Murcia y el Fandango de Domenico Scarlatti (también en el disco «Concerto Zapico» de 2010 para el sello alemán winter&winter del que son artistas exclusivos) que también escuché este martes en Gijón, autor el italiano que sonará junto al alemán en su casa natal. El programa de la BBC3 es el más importante de música antigua de la radiodifusión inglesa y se emite todos los sábados y domingos al mediodía. Se turnan en la presentación Lucie Skeaping y Catherine Bott, soprano especializada en interpretación histórica, que es quien ha escogido los fragmentos del trío asturiano para su programa del domingo. Para quien no pueda seguirlo en vivo, lo tienen una semana en el archivo de la propia web británica.

Del avilesino y ex-alumno Roberto Álvarez flauta y piccolo en la Singapore Symphony Orchestra, aún le debo un comentario al CD «La noche» con la arpista Katryna Tan con música de nuestro siglo donde no sólo hace patria sino que ha grabado obras de compositores asturianos de ahora como Fernando Agüeria, Jorge Muñiz o Miguel Prida por citar sólo tres, y que fue portada de la revista RITMO. Delicia sonora de interpretación, ambientes y escritura para un dúo poco habitual que rompe etiquetas.

Que me sigan llamando grandón pero poder exportar músicos asturianos al mundo me llena de orgullo y son los mejores embajadores de mi tierra con un producto que los gobernantes parecen olvidar: CULTURA. ¿Cuándo se enterarán estos desWERTgonzados? 

Lázaro: pasado presente para el futuro

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Miércoles 25 de abril, 20:00 horas. Catedral de Oviedo: Sancta Ovetensis «Esplendor musical en la Catedral de Oviedo». María Espada (soprano), Guillermo Peñalver (traverso), Forma Antiqva; Aarón Zapico (clave y dirección). Obras de Joaquín Lázaro (1746-1786), Telemann y Vivaldi.

Mantener la capacidad de asombro es todo un valor añadido. Viniendo de Forma Antiqva es algo que me está mal acostumbrando, y que la extremeña María Espada siga enamorándome con su voz acabará en adicción.

Pasar en tan poco tiempo de un programa operístico a todo un acontecimiento musical como supone recuperar históricamente -con la siempre envidiable y admirable aportación de una musicóloga como María Sanhuesa– al gran Joaquín Lázaro y (re) estrenar en estos tiempos música que acumulaba polvo, por no decir que dormía en el olvido, uniendo rigor y esplendor precisamente en el marco donde sonó hace más de tres siglos, es motivo de orgullo y satisfacción. Ya va siendo hora de poner en su sitio a nuestros músicos «desconocidos» y sus obras, capaces de compartir sesión con los llamados «grandes» en igualdad de condiciones porque pueden tutear sin miedo a los llamados «famosos» que lo son más por difusión que por calidad en muchos casos. Este proyecto pergeñado desde nuestra tierra con músicos que sólo el paso de los años pondrá en los libros de historia, conjugando rigor y esplendor en malos tiempos para la cultura, parecen querer llevar la contraria apostando nada menos que por la calidad en grado sumo. Escuchar trescientos años después la música que sonaba, realmente esplendorosa, en la Catedral de Oviedo con estos intérpretes predestinados a este «regreso al pasado» desde el presente y con visión de futuro ya es suficiente.

Con los conocimientos actuales plantear que Joaquín Lázaro fue un adelantado a su tiempo al componer una música «clásica» en pleno barroco, presagiando un Mozart aún por llegar ¡y desde Oviedo! cual antecedente vienés, creo sea la primera línea para un estudio musicológico serio todavía pendiente de nuestro Maestro de Capilla.

Desconozco la idea primigenia u origen de colocar a Telemann abriendo las arias de tiple (en el feliz y secular reencuentro soprano) de Lázaro en la Catedral, incluso abriendo boca con un Vivaldi que estos intérpretes ya han «nacionalizado» asturiano desde Granada como si de un bloque musical homogéneo se tratase, pero puedo asegurar que el compositor turolense sonó perfectamente conjuntado, incluso adelantado, a los considerados de primera línea, sólo por desconocimiento ya subsanado al situarlo en el mismo plano. El enfoque interpretativo de Aarón Zapico comandando una formación que le sigue plenamente, es sinónimo de frescura y seriedad en pleno siglo XXI. Las cinco arias que María Espada revivió este día histórico para la música universal, con el perfecto arrope de Forma Antiqva ad hoc en todo, han supuesto completar un vacío del que ni siquiera teníamos conciencia.

Me falta tiempo, aunque sobra perspectiva, para pedir ¡más Lázaro! en la línea del avanzado primero en León y después en Oviedo, esplendor y seriedad en un compositor del que Saldoni cita como autor de piezas de «gusto admirable». Imposible destacar alguna en especial salvo el regalo del bis «soberano Dios» cual cántico astur completo con visión universal.

No se puede pedir más de intérpretes, dirección e investigación musicológica, recogiendo lo sembrado, sin olvidar la organización en una fecha que personalmente nunca olvidaré (dos años de la muerte de mi abuela Lucía Riesgo con 105 años que no eran -ni son- nada) para un retorno al pasado que supuso ¡apostar por el futuro!. La música siempre faro y luz para caminos oscuros, indescriptible con palabras.

Dejo reflejado programa e intérpretes, calidad a raudales para un público que supo responder a un evento local siempre universal de nuestra Vetusta casquiana llenando el templo que devolvió trescientos años en hora y media, pasado hecho presente para el futuro.

A. Vivaldi: Obertura de la Symphonia RV 111a. (Allegro – Andante – Presto)

Joaquín Lázaro (1746-1786): A Eulalia dichosa, aria para tiple, trompas, cuerda y contínuo.

G. P. Telemann: Sinfonía del Concerto Polonoise TWV 51:D3: Adagio – Vivace.

Lázaro: Ven en buena hora, Dios soberano. Aria para tiple, flauta, cuerda y contínuo.

Lázaro: Reparad qué luz clara y peregrina, Recitado y Cavatina para tiple, trompas, flautas, cuerda y contínuo.

G. P. Telemann: Sinfonía del Concerto Polonoise TWV 43:G7: Adagio – Allegro – Largo – Allegro.

Lázaro: El soberano Dios. Recitado y Aria para tiple, trompas, flautas, cuerda y contínuo.

Telemann: Sinfonía del Concerto Polonoise TWV 43:B3: Polonoise – Allegro.

Lázaro: Noche preciosa, clara y divina. Aria para tiple, trompas, flautas, cuerda y contínuo.

INTÉRPRETES

María Espada, soprano.

Guillermo Peñalver, traverso.

FORMA ANTIQVA:

Javier Bonet, trompa I – Miguel Ángel Curiel, trompa II.

Guillermo PeñalverAna López, traversos I y II.

Jorge Jiménez, Pablo Prieto, Judith Verona, violines I.

Miren Zeberio, Cecilia Clares, Javier Gallego, violines II.

Antonio Clares, viola – Ruth Verona, chelo – Vega Montero, contrabajo.

Pablo Zapico, archilaúd – Daniel Zapico, tiorba.

Clave y dirección: Aarón Zapico.

P. D.: Crítica de Javier Neira en LNE del jueves 26.

Forma Antiqva en León y Oviedo

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Aún reciente su último éxito con «Dido y Eneas» este martes 24 en el Auditorio de León y mañana miércoles en la Catedral de Oviedo, la soprano María Espada y el flautista Guillermo Peñalver con «Forma Antiqva» bajo la dirección de Aarón Zapico, ofrecerán sendos conciertos bajo el título Sancta Ovetensis con la música rescatada del Maestro Lázaro en nuestra Catedral (¡gran labor de María Sanhuesa!) junto con piezas de Vivaldi y Telemann.

Auguramos nuevo triunfo de esta formación que no deja de sorprendernos en cada concierto. Espero contarlo desde aquí.

Al fin ¡profetas en su tierra!

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Sábado 14 de abril, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio, Oviedo. Forma Antiqva: Dido and Aeneas, Z. 626 (H. Purcell), ópera en versión concierto.

Ya iba siendo hora de que la formación asturiana comandada por Aarón Zapico, reconocida internacionalmente y en plena cima de la música antigua tuviese el merecido reconocimiento en su tierra, y además en casa, pues desde hace un año es conjunto residente en el Auditorio de Oviedo.

Si The Four Seasons están asombrando en toda Europa, la participación en la temporada de ópera asturiana con La incornazione di Poppea en septiembre de 2010 marcó un antes y un después en el ciclo carbayón, para muchos un descubrimiento. Esta vez era Dido y Eneas semiteatralizado con unos recursos al límite pero que con calidad frente a la crisis lograron un éxito rotundo en los setenta minutos largos sin respiros.

Aunque el elenco completo aparezca en el grueso programa del concierto, comenzar diciendo que todos los participantes, director, cantantes y orquesta estuvieron al máximo rendimiento, consiguiendo un equilibrio imposible en todo. El llamado «Coro» realmente fueron cinco voces solistas, alternando cuatro de ellas con papeles bien conjuntados con los protagonistas, plantel perfecto para esta ópera inglesa (que me encanta sean asturianos los que marcan estilo), la formación orquestal con la misma calidad a la que nos tienen acostumbrados desde hace tiempo, y al frente Aarón Zapico con todo el esfuerzo ingente de tocar el clave, esta vez de pie, y dirigir todo sin perder detalle para lograr los merecidos y largos aplausos, premio al ingente trabajo realizado, que además no tiene descanso…

Espectacular la Dido de Amaya Domínguez, pasional hasta en el vestido y con un poderío vocal e interpretativo que cautivó a la audiencia (¡buenísimo el superconocido lamento ó Try hand, Belinda!), una mezzo a a seguir muy de cerca (los franceses ya lo hacen). Impresionante como siempre María Espada en el papel de Belinda en un momento álgido de la carrera de esta soprano extremeña que aún tiene mucho por delante pese a su juventud, con color, gusto, fuerza y presencia.

El contratenor afincado en Valencia Flavio Ferri-Benedetti creo que fue el más aclamado no ya por una exquisita técnica sino por el enorme trabajo que supuso pasar del coro a convertirse en una Hechicera realmente creíble (parecía magia la transformación) además del Espíritu creíble en este drama tomado de Virgilio. Excelente la valenciana Mariví Blasco pasando del coro a los papeles de Dama II y Bruja I, al igual que la murciana Olalla Alemán como Bruja II, todo un lujo tenerlas de «secundarias» con una trayectoria individual realmente envidiable en ambas. La breve intervención del «corista» extremeño y Marinero Víctor Sordo nos dejó con ganas de disfrutar un tenor de color hermoso y registro amplio para estos repertorios. El único que se mantuvo en el coro fue el bajo sevillano Javier Jiménez Cuevas, auténtico refuerzo en el grave que no pasó desapercibido en los números del «quinteto», otra voz con amplia experiencia solista. Dejo para el final el Eneas de Francisco Fernández-Rueda por ser el único que hoy pudo desequilibrar el conjunto, tal vez por la gran calidad del resto de reparto o bien por ciertas o puntuales carencias de emisión que pese al excelente acompañamiento orquestal, quedó oscurecido, y aún más en los «concertantes», si bien el color de su voz parece perfecto para este estilo de música.

De la semiescenificación de esta ópera camerística aplaudir desde las excelentes notas al programa de una especialista como María Sanhuesa (gracias a ella volveremos con María Espada y Forma Antiqva en breve -el miércoles 25– con uno de los tesoros catedralicios ovetenses) hasta los mínimos cambios y un sofá bien situado, que lograron teatralizar el drama griego: soltar la coleta para convertirse en Hechicera o descalzarse, ponerse un mitón negro y «despeinarse» en las Brujas siempre con elegantes vestidos negros, la camiseta a rayas del Marinero con un pañuelo blanco al cuello al retirar la americana, y volver uniformes (en el amplio sentido) al coro. Las protagonistas sobrias y elegantes, volviendo el sevillano Príncipe troyano a resultar algo «pobre» en vestuario (tejanos y americana), desconozco si en consonancia con el rol o problemas de equipaje ante las huelgas aéreas nuestras de cada semana, que hizo su aparición bajando por las escaleras del patio de butacas para sorpresa de algunos. Si además llegamos a tener baile y cortejo realmente hubiera sido ya el sumum.

De los dieciséis instrumentistas contando el excelente clave del director Aarón Zapico, menciones especiales a la concertino Guadalupe del Moral, la chelista canaria Ruth Verona, habituales con «Forma Antiqva«, y los flautistas Alejandro Villar y Guillermo Peñalver en un derroche de virtuosismo con toda la familia de flautas de pico que utilizaron. Como formación destacar una afinación perfecta sin tener que interrumpir nunca la continuidad de los tres actos, poderosos en las danzas instrumentales y concertando a la perfección siempre atentos al Maestro Zapico, así como los jugosos y brillantes bajos contínuos donde también hay que citar al gran «gambista» François Joubert-Caillet.

La alegría de ver reconocido el trabajo conjunto en el Auditorio de Oviedo es grande, esperando volver a escucharles más a menudo en su tierra aunque sean los mejores embajadores de Langreo, Asturias y España allá donde actúan, siempre con calidad, frescura y una musicalidad envidiables. Debería preocuparnos la crisis intelectual de los regidores, pero la económica se vence con el trabajo bien hecho que realiza Forma Antiqva desde casa, ellos pueden con todo (¡hasta con la salud del respetable! que este sábado, pese al frío, apenas se hizo notar).

P. D. 1: Crítica del concierto por Javier Neira en LNE y entrevista de Aurelio M. Seco a María Espada en LVA.

P. D. 2: Crítica de Aurelio M. Seco en LVA del Lunes 16.

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