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Feliz cumpleaños barroco

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Jueves 8 de julio, 20:00 horas. Centro de Cultura Antiguo Instituto, XXIV Festival de Música Antigua de Gijón: «Birthday Baroque Party», Raquel Andueza & La Galanía. Entrada: 3 €.

La capital de la Costa Verde sigue siendo destino estival a lo largo de los años y dentro de su amplia oferta cultural no hay descanso tampoco en las vacaciones de verano, siendo su Festival de Música Antigua todo un referente consolidado incluso en estos tiempos de pandemia.

Con entradas agotadas para todas sus actividades, volvía al antiguo Instituto Jovellanos para disfrutar de un auténtico «guateque barroco» con una estrella mundial sin igual que sigue teniendo fans en todas las generaciones: Raquel Andueza y La Galanía celebrando 10 años como formación señera en un estilo cada vez más joven y con verdadero tirón allá donde van.

Recién llegados de otro evento veraniego que tiene mucho mérito, como es «Música en Segura«, y por donde han pasado también nuestros Forma Antiqva (que llenaron igualmente este recinto histórico el pasado lunes), este cumpleaños se suma a la celebración de la música antigua en Asturias, manteniendo el Concurso Internacional en la modalidad «on line» que con el Covid abrió un formato que ha venido para quedarse, a la vista del éxito. Felicitar a toda la organización con Eduardo G. Salueña al frente por el excelente trabajo al frente de un festival plenamente asentado que apoya igualmente al órgano asturiano (huérfano tras la desaparición del suyo propio), potenciando tanto la presentación de un libro imprescindible para todos los amantes del instrumento rey, como el órgano de Valdediós que mantendrá también su ciclo propio.

Esta fiesta de cumpleaños para la «formación galana» tuvo un programa a la medida de los más de quince mil seguidores que tienen en sus redes sociales, quienes eligieron sus obras favoritas del repertorio habitual. Como bien describen en su presentación, «… han sido las que conforman este precioso programa lleno de claroscuros barrocos, con las obras más apasionadas, divertidas, pícaras, dramáticas, amorosas, sensuales y bellas que hemos interpretado en estos diez años. Pasión, ternura, anhelo, ausencia, desgarro, esperanza… todo contado y cantado con una música que se subordina a la palabra de un modo casi servil y, desde luego, revolucionario en su época. Es el albor del barroco, una de las propuestas más audaces e innovadoras de la historia de la música, que empieza a desplegarse en la Italia de Monteverdi, Merula o Cavalli. Líneas intensas, tensión entre melodía y bajo y una disposición retórica que busca conmover al oyente, siempre bajo los principios de la seconda pratica. Raquel Andueza, una voz que se ha convertido en indispensable en el panorama de la música antigua mundial, propone con la complicidad de La Galanía un concierto en torno a la lírica amatoria del primer barroco español e italiano. Un programa que, tomando la pasión como urdimbre, se desarrolla como un auténtico diálogo amoroso: música en estado puro».

La soprano pamplonesa con La Galanía nos trajo a Gijón una auténtica fiesta barroca con el sello inconfundible de su voz y formación, esta vez un dúo de lujo con la tiorba de Jesús Fernández Baena y la guitarra barroca de Pierre Pitzl, disfrute vocal e instrumental en un repertorio propio que ha funcionado siempre, convirtiendo todas sus grabaciones en superventas. Con un público entregado, Raquel Andueza fue presentando esta «selección de bises» como ella misma lo definió, su voz natural capaz de contagiar alegrías y penas, con la dicción siempre perfecta que hace de los textos música en sí, en italiano o español, adaptando las partituras que le gustan y hace siempre suyas, y unas cuerdas en perfecta conjunción donde pude al fin escuchar en solitario a Pierre Pitzl con la cantante navarra, una Galanía íntima que entendió a la perfección este programa festivo que comenzaría con su primer hit Yo soy la locura de Henry du Bailly, sin olvidarse nunca de «Il Divino Claudio» que Andueza interpreta como pocas (hoy con «cuerda doble»), el gran operista Cavalli o esos anónimos algunos musicados por Álvaro Torrente que  ya recuperasen para «El baile perdido» y donde los textos (siempre grande nuestro Quevedo) son verdaderas joyas que siempre podemos degustar en la voz de la cantante de Iruña en todo su esplendor.

Bien elegidos los números instrumentales para el necesario descanso vocal y donde el juego rítmico y melódico del dúo Pierre-Jesús conjugó unas sonoridades redondas, de protagonismos compartidos y feliz entendimiento, desde las Marionas a las Folías, además de ser el ropaje ideal para el «fin de fiesta» donde poder morir a la española con la adaptación de Lully que Andueza ha hecho única e inimitable, la nana monteverdiana que acunó el atardecer barroco y la siempre agradecida «zarabanda del Catálogo«.

Y para este concierto de cumpleaños, la propina de su último éxito, una batalla de amor donde la elegancia erótica se vistió otra vez de zarabanda, música para disfrutar, textos para escuchar y interpretación entregada por un trío que puso la guinda a esta tarta barroca de La Galanía deseando larga vida, «y que cumpla muchos más» y poder seguir celebrándolo con ellos.

PROGRAMA:

Henry du Bailly (1590 – 1637): Yo soy la locura.

Claudio Monteverdi (1567 – 1643): Perché se m’odiavi.

Anónimo (siglo XVII): La Ausençia.

Santiago de Murcia (1673 – 1739) y Lucas Ruiz de Ribayaz (1626 – 1677): Marionas.

Francesco Cavalli (1602 – 1676): Vieni in questo seno.

Anónimos (siglo XVII): Arrojome las naranjicas en reconstrucción melódica de Álvaro Torrente (1963) y Vuestros ojos.

Ferdinando Valdambrini (fl 1646–7): Capona.

Claudio Monteverdi (1567 – 1643): Si dolce è’l tormento.

Con texto de Francisco de Quevedo otra reconstrucción melódica de Á. Torrente: Jácara de la Trena.

Jean-Baptiste Lully (1632 – 1687): Sé que me muero (de «El Burgués Gentilhombre»).

Gaspar Sanz (1640 – 1710): Folías.

Claudio Monteverdi (1567 – 1643): Oblivion soave.

Sobre texto anónimo del siglo XVII y reconstrucción de A. Torrente: Zarabanda del Catálogo.

Anónimo (siglo XVII): Cruda signora.

Blando susurro navideño

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Sábado 19 de diciembre, 19:00 horas. XXIII Festival de Música Antigua de Gijón, Centro de Cultura Antiguo Instituto: La Galanía, El blando susurro. Música sacra española e italiana del siglo XVII. Entrada: 3€ (agotadas en pocas horas).

Era en verano cuando el festival gijonés debería haberse celebrado, pero todos conocemos las causas de suspensiones y aplazamientos, recuperando por fin los conciertos en el Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón con aforo reducido, medidas de seguridad y muchas ganas de disfrutar la música en vivo, público ansioso de barroco y renacimiento, el referente de estos repertorios desde hace ¡23 años! que «La Covid 19» no ha podido con él, transmitiéndose igualmente en «streaming» por el canal en YouTube© del Taller de Músicos que inaugurase mi siempre recordado René.

Tras la presentación de Eduardo G. Salueña y los agradecimientos a la Asociación Música Antigua, al Taller de Músicos, a la Fundación Municipal de Cultura y Universidad Popular que dirige Miguel Barrero y por supuesto al Ayuntamiento de Gijón representado por su alcaldesa Ana González como una melómana más disfrutando del recital, llegaba la pamplonica Raquel Andueza con La Galanía a la capital de la Costa Verde, tras disfrutarlos en Jaén (desde casa) con el Festival de Música en Segura, cambiando El baile perdido veraniego por unas nanas al Niño muy navideñas, recuperadas desde su escritura tras la ardua labor de investigación y actualización de las mismas, junto a piezas instrumentales de la misma época que demostraron no ya la calidad de los componentes (que dejo detallados al final), todos ellos de largo recorrido y experiencia en estos repertorios,  sino el acierto en la tímbrica buscada, arropando cálidos y ajustados ese canto natural, espontáneo, felizmente recuperado sin perder ni un ápice el color característico de la soprano navarra.

Como bien indicaban las notas al programa (disponibles en la web), «En el programa hemos intercalado la canción de cuna italiana, solos al nacimiento y al santísimo sacramento en castellano y la música instrumental, generalmente basada en bailes que también fueron cantados en su día«. En estas «especiales» nanas cantadas en italiano y español, Raquel Andueza articula como pocas haciendo del propio texto melodía pura, los octosílabos en ritmo ternario son delicatessen, voz revestida con acompañamientos cercanos, detallistas, bien con el arpa de dos órdenes o la tiorba, intervenciones virtuosas del violín y el siempre discreto pero necesario toque de la percusión, que nunca rompieron ese clima íntimo de las canciones de cuna al bambín Giesù o las jácaras finales tan españolas.

Comienzo con cinco preciosas canciones de cuna, arrulladas, resucitadas de las bibliotecas italianas y las españolas, de ricos textos siempre metafóricos con los «descansos» de la chacona, la folía o la pavana, bien engarzadas entre las nanas, todas con la misma musicalidad íntima junto al gozo «moreno y gitano».

Ambiente cálido, silencios respetuosos, aplausos sin prisa, dejando las notas finales en el aire. Disfrutando de la voz de Raquel Andueza con Jesús Fernández Baena compartiendo salón y susurrando, o el aria de bajo Dormi, o ninno (de Cristoforo Caresana) transportada para ella de belleza y delicadeza máxima con el excelso sonido de La Galanía.

La Galanía, esta vez sin guitarra barroca, volvió a coprotagonizar el recital con momentos de lucimiento de sus cuatro instrumentistas, especialmente el arpa de Vilas y el violín de Prieto, las cuerdas bien complementadas comandadas por Jesús más la percusión imprescindible de Mayoral, detallista hasta en las campanillas, todos manteniendo la línea argumental de estas músicas del XVII tan frescas y cercanas mimando la voz inimitable de la navarra, cerrando la velada a ritmo de jácara, el gran Sebastián Durón de Vaya pues, rompiendo el ayre, villancico navideño atemporal, inteligente y letra «ad hoc» para concluir: No chisten, callen, silencio, atención, aplauso

Y no podía faltar la propina esperada y encontrada del «picantón guineano» A la zambarambé, verano recuperado de baile tras un blando susurro.

La Galanía:

Raquel Andueza, voz – Pablo Prieto, violín – David Mayoral, percusión – Manuel Vilas, arpa de dos órdenes – Jesús Fernández Baena, tiorba.

Con Durón de Brihuega a León

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Miércoles 5 de octubre, 21:00 horas. Catedral de León, XXXIII Festival Internacional de Órgano Catedral de León – Centro Nacional de Difusión de la Música «Músicas históricas«: La Galanía, Raquel Andueza (soprano): Ayrezillos suaves. Durón 300.
León estaba de celebración con el patrón San Froilán y la fiesta llegó hasta La Pulchra que volvió a llenarse para celebrar también el tricentenario de la muerte de Sebastián Durón (Brihuega, Guadalajara 19 abril 1660 – Cambo-les Bains, Francia, 3 de agosto de 1716) gracias a la colaboración del CNDM con el FIOCLE y un concierto muy esperado que congregó aficionados llegados de todas partes. No está de más seguir recuperando nuestro patrimonio musical y rendir tributo a figuras universales que no siempre tienen la consideración necesaria, pero si además los intérpretes son referentes de estos repertorios, es lógico el éxito de este concierto en mi capital vecina.
Excelente y buen programa desde el sugerente título hasta la organización del mismo, alternando al homenajeado (con tres recuperaciones históricas a cargo del musicólogo Raúl Angulo Díaz y Antoni Pons Seguí, con las ediciones de las obras vocales en su catálogo Ars Hispana de la Cátedra de Filosofía de la Música dirigida por el primero dentro de la Fundación Gustavo Bueno), con contemporáneos que ayudan a vivir y comprender todo el entorno musical de aquellos tiempos dorados.
La obra religiosa de Durón es hermosa en si misma y atemporal, junto a unos textos que la soprano pamplonica Raquel Andueza articula con la maestría que la caracteriza, por lo que vestirlos en diferentes combinaciones y colores instrumentales a cargo de La Galanía (en trío) agranda la belleza, juegos tímbricos tejidos por la tiorba de Jesús Fernández Baena, el arpa barroca de Manuel Vilas y el órgano positivo de Alberto Martínez Molina, para las distintas cantadas y tonadas sacras más la alegre jácara de Navidad que cerraría el concierto, alternando obras instrumentales que además de descansar la voz o enriquecer el repertorio sirven para lucimiento de unos reconocidos y prestigiosos instrumentistas.
Dejo arriba del todo el programa leonés íntegro con ligeras variantes, destacando algunas cosas. El Durón de Andueza y La Galanía tiene sello propio de intención, emoción, buen gusto, entendimiento, lo apuntado de melodías que realzan unos textos religiosos desde una globalidad interpretativa que pasa por el cuidado coprotagonismo instrumental, más que un complemento polifónico. El blando susurro, tono al nacimiento, resulta de un intimismo que cortaba el aire de la catedral leonesa por donde la voz de la soprano navarra corría con la misma naturalidad de su timbre, siendo el bis esperado y largamente aplaudido. Tomando cada título literalmente nos da el enfoque perfecto de estas formas religiosas, varias dedicadas (y recuperadas) al Santísimo Sacramento: «Atended, sonoras aves», «Si mirando las luces», «Impetuosas cristalinas fuentes», «Pajarillo que el viento peinando»… sentidas por este cuarteto que respira al unísono y visten de gala cada partitura, engrandeciendo las letras en la mejor tradición compositiva e interpretativa.
Ideales estos instrumentistas para el arreglo propio de las famosas Folías de Gaspar Sanz, permitiendo centrar nuestra escucha en esas combinaciones despojadas de la voz, con un arpa celestial (más rica que la guitarra), la tiorba virtuosa igualmente cantarina que contrapunstística o rítmica en sus rasgueos, más el órgano positivo capaz de silabear como buen aerófono pero también de dar la base sonora a cada dibujo, y con él pudimos disfrutar la Gaitilla de mano izquierda que preparaba el el penúltimo bloque de Durón, además de la Zarabanda (Martin i Coll) en versión cercana del nuevo órgano positivo leonés, suficiente en volúmenes y acorde con el intimismo que rodeó todo el concierto. Igualmente interesante Encarceladito está (Carlos Subías) o los anónimos del siglo XVII como La Nochebuena, zagalesMorenas, gitanas en el último bloque cantado por una Andueza que ya había cautivado a todos los presentes, rematando con dos obras del alcarreñoAyrezillsos suaves (título del programa) y Vaya pues rompiendo el aire cuya letra final pide el aplauso, ganado mucho antes.
El excelente reportaje gráfico del concierto a cargo del músico y fotógrafo local Juan Luis García se puede ver en este enlace de flickr©, arte visual de un artista global.