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Avilés ¡40 años de SMR!

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Domingo 2 de abril, 20:15 horas. Avilés, Iglesia de Santo Tomás de Cantorbery, XL Semana de Música Religiosa (SMRA). Cuarteto de Metales Arsequali, Judith Busquets (Órgano). Obras de Giovanni Gabrieli (ca. 1555-1612), Biagio Marini (ca. 1597-1663), Girolamo Frescobaldi (1583-1643), Geor Daniel Speer (ca. 1636-1707) y Felix Mendelssohn-Bartholdy (1809-1847).

Del 1 al 9 de abril se celebra la cuadragésima edición de la SMRA en este 2017 con un variado conjunto de programas e intérpretes, apostando por la calidad desde la humildad y los recortes económicos pero siempre fiel a esta cita que con la ilusión de José María Martínez, Chema, su fundador junto a Avelino González Fernández, puede mantenerse en el calendario luchando contra todos los elementos y volviendo a salir airoso, aunque la jubilación no haya mermado ganas ni trabajo, siempre con la música como prioridad y haciendo de Avilés la capital del órgano asturiano.

El segundo concierto traía una formación muy oportuna para los templos en tiempos del renacimiento, y el posterior barroco, como el órgano más un cuarteto de trombones, entonces sacabuches, quienes «cantaban» la polifonía religiosa equiparando voces e instrumentos, cuando no sumándose, así como la evolución al romanticismo donde esta combinación de «tubos» alcanza sonoridades increíbles además de impactantes. Citar a los componentes de Arsequali es obligado y remarcar el perfecto entendimiento de este cuarteto ya muy rodado, tan necesario para afrontar unas obras vocales desde los trombones que realmente frasean y cantan sin el texto: Christian Brandhofer (principal de la OSPA), José Andrés Mir (principal de la Oviedo Filarmonía), Ángel Sapiña (coprincipal de la Oviedo Filarmonía) y Luis Fuego (trombón bajo principal de la Oviedo Filarmonía).

El programa estuvo centrado básicamente en el veneciano Giovanni Gabrieli, organista y compositor renacentista sobrino de Andrea con quien estudió y superó en fama, sucediéndole como titular en el primer órgano de San Marcos, inaugurando unas sonoridades que hoy llamaríamos en stereo por los efectos logrados en ambos lados de la basílica veneciana, la policolaridad no ya vocal sino instrumental. De él escuchamos cuatro obras donde el órgano optó por registros acordes con los instrumentos de la época, algo que el construido en Torquemada por Acitores S.L. siempre tuvo en cuenta para adaptarse a todos los repertorios: los vocales del motete para doble coro O magnum mysterium o el «tractus» Domine, exaudi orationem meam completando las voces necesarias, y sumándose a las instrumentales Sonata Pian’ e Forte y Canzona per sonare Nº 3 , juegos dinámicos desde el cuarteto y el órgano subrayando tímbricamente sonoridades de lengüetería y flautados, obras polifónicas aún modales pero con ciertos avances hacia la tonalidad plena del barroco próximo. Es difícil el balance de los cinco instrumentistas pero la escritura del veneciano está tan lograda que pudimos disfrutar de todos ellos pese a una reverberación que por momentos no ayuda a la limpieza en las voces, sobre todo en los tiempos más ligeros caso de la Sonata.
Se intercaló, como dejo en el programa de arriba, la Canzona (B. Marini) para cuarteto, rítmica y jugando con la lengüetería y trompetería del órgano con ataques cortos para subrayar al conjunto de trombones, más ligero e incluso con ornamentos que la acústica no permitió disfrutar el detalle.
La Canzona sopra Rugier (Frescobaldi) de estilo barroco a partir del llamado bajo Ruggiero, fiel a la partitura, junto a la Sonata a 4 (Daniel Speer) nos dejaron distintos sabores de dos escuelas polifónicas más avanzadas, que los trombones se encargaron de cantar con un órgano haciendo de bajo continuo pero sin entorpecer el discurrir de las cuatro voces.

El salto estilístico lo puso el Salmo 91, Denn er hat seinen Engeln befohlen über dir de Mendelssohn, donde «el Acitores» que cumplirá siete años, brilló con luz propia esta vez con el cuarteto de metales completando una herencia bachiana que en la fórmula elegida resonó cual coro de voces graves. La propina me recordó el bellísimo «Nimrod» de las Variaciones Enigma de Elgar en un logrado arreglo del Adagio de un cuarteto de Tchaikovsky, completando un concierto que buscó sonoridades orgánicas más allá del teclado.

Supongo que con tiempo se vayan subiendo al Canal en YouTube© que tiene la SMMR avilesina desde hace años para poder compartir sensaciones, aunque desde el coro las sonoridades sean muy distintas de las percibidas desde abajo, siempre con la proyección en pantalla de lo que sucede, para integrarnos aún más en la cocina de todo concierto con el órgano de protagonista, hoy compartido con Arsequali. Este lunes volverá el órgano en femenino plural desde el País Vasco, y desde aquí lo contaremos, si el tiempo no lo impide.

Vuelta a casa

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Domingo 20 de octubre, 20:00 horas. XXX Festival Internacional de Órgano Catedral de León: Adolfo Gutiérrez Viejo (órgano). Obras de Cesar Franck y Ch. M. Widor. Concierto Homenaje a la Asociación de Amigos del Órgano Catedral de León.

De auténtico éxito podemos calificar esta trigésima edición del festival leonés donde el auténtico protagonista ha sido el nuevo órgano de Klais inaugurado el pasado 21 de septiembre por Jean Guillou con diecisiete conciertos variados y colas enormes para todos ellos, incluso hora y media antes del comienzo, para abarrotar la catedral independientemente del programa del día. Anécdotas aparte sobre las colas o los asientos reservados para la asociación que homenajeaba al primer director de este festival, la emoción estaba presente este domingo como nunca.

Tras un discurso del director actual, Samuel Rubio, con agradecimientos varios y sinceros al público, a la propia Catedral, a los artistas que han pasado por ella, al nuevo órgano, a sus colaboradores del festival, a la asociación y sobre todo al amigo Adolfo, también el de Lugán quiso rendir su propio homenaje, leyendo sus notas al programa y después deleitándonos en este instrumento por el que ha esperado 30 años y que ya pudo estrenar el día 22 de septiembre, pero cerrando edición supondría dar, darle y darnos este homenaje nada menos que con los Trois Chorals (1890) de Cesar Franck, el compositor que más ha hecho tras Bach por este  monumental rey de los instrumentos desde su conocimiento y magisterio, tanto del compositor como del intérprete, ayudado en los registros por otro amante del órgano y amigo como el asturiano José Mª «Chema» Martínez.

«El bicho de Klais», este animal sonoro salvaje aún, fue domado desde la experiencia, luchando con el pedal de expresión tan necesario en los corales, encontrando registros en los teclados III y IV realmente conmovedores, utilizando el trémolo con cautela, pedaleros siempre en el equilibrio sonoro para dejarnos tres interpretaciones de madurez en la lectura y ejecución.

El Coral nº 1 en mi menor ya presentó el «ideario» a seguir, pianisimi delicados, crescendos y decrescendos enriqueciendo dinámicas, cromatismos, transiciones entre teclados ceñidas al discurso y los tutti siempre redondos y potentes.

Para el Coral nº 2 en si menor los registros estuvieron cercanos a la intimidad del armonio y la claridad en ambas manos para esa melodía que irá alternando teclados, dialogando, con ligados hermosos, contrastes en matices y dinámicas realmente logradas, el Franck más romántico, ingenioso, inspirado y delicado con un «Cor de nuit» celestial sumado a los fortisimi uniendo teclados y pedalero, vigoroso, virtuoso y riguroso, misterio sonoro desvelado por Gutiérrez Viejo.

Y el Coral nº 3 en la menor cerrando trinidad organística, poderosamente bachiano, silencios dramáticos, trompetería poderosa, trémolos melódicos para unas dinámicas llenas y bien reguladas desde el pedal de expresión ya dominado, con un oboe y/o fagot creando un momento lumínico mientras la melodía pasaba del flautado en el III antes de caer la mano derecha en el IV en otro remanso lírico que acaba con esa nota pedal sobre la que las manos revolotean los teclados antes del «crescendo» hacia el tutti final.

No pudimos escuchar el estreno de los Vitrales I, II y III que la premura y horarios impidieron trabajar la partitura del propio Adolfo, pero la Toccata, último movimiento de la Quinta Sinfonía para órgano en fa mayor de Widor cerró concierto pasadas las nueve de la noche, ciclo, homenaje y espera, desde una tímbrica algo yanqui con reminiscencias electrónicas más que neumáticas desde el poderío sonoro y un aire mantenido de principio a final por Don Adolfo, juegos expresivos, riqueza dinámica y de elección acertada en los registros, pianísimos para paladear en el teclado III y Tutti regios como el clima leonés en un órgano que comienza a adquirir el acento castellano traído desde Alemania y domado poco a poco por estos gladiadores expertos en luchar con «fieras» en peores condiciones. Un triunfo en esta vuelta a casa que he podido disfrutar de cerca.

Conciertón inaugural XXXVI SMR de Avilés

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Domingo 17 de marzo, 20:00 horas. Iglesia de San Nicolas de Bari. Coral Avilesina (Elena Baigorri, maestra de coro), Orquesta Julián Orbón, José Mª Martinez (director). Obras de Händel, Ramón de Garay, Max Bruch y Pedro Braña.

Comenzó la XXXVI Semana de Música Religiosa de Avilés en plena recesión económica pero nunca artística porque cuando no se tienen recursos suficientes para ofrecer figuras nacionales o internacionales, los de casa, muchos de ellos también docentes, salen más baratos y en muchos casos de igual calidad. También sirve para enseñar los frutos de tantos años de trabajo (36 la propia semana) y dar oportunidades a nuevos y jóvenes intérpretes de esta tierra mía, aunque como bien contaba al final del concierto Chema, algunos no quieren volver y otros incluso dejan de hablar a la organización… Pero esto es otro cantar.

La organista Judith Busquets fue la solista del Concierto para órgano y orquesta en SIbM, Op. 7 nº 3 HWV 308 de Händel, bien resuelto tanto en sus intervenciones solistas como las concertadas con una orquesta bien empastada dirigida con la mano firme y clara del director allerano aunque avilesino de adopción. El orden de los tiempos pudo despistar a algunos que aplaudiendo entre ellos rompieron un poco el buen discurso interpretativo desde el Andante inicial, con algunas notas del famoso «Aleluya», el Órgano ad libitum para disfrute de la solista que utilizó todos los recursos del portativo, un Spiritoso literal en todos los músicos, desde la cuerda a la madera y metal en una fuga de las que el de Halle saca oro e inundaron «la Iglesia de Garralda» y ese Menuet final auténtica danza con protagonismos bien repartidos, aunque hubiese momentos donde el órgano, por ubicación y recursos, quedase algo tapado.

Ramón Fernando de Garay Álvarez (Avilés, 27 de enero de 1761 – Jaén, 8 de enero de 1822) fue un compositor de talla internacional contemporáneo de Mozart, Haydn o Beethoven por citar la terna clásica, prolijo en todos los estilos, aunque mayoritariamente el religioso, pero con nada menos que diez sinfonías que ya han sido grabadas hace dos años por José Luis Temes al frente de la Orquesta de Córdoba con motivo del 250 Aniversario del nacimiento del músico de Sabugo. La Orquesta del Conservatorio Julián Orbón está dando a conocer poco a poco en su propia ciudad parte de esa producción, auténtico patrimonio cultural de la tierra que no podía seguir olvidado, en parte por la inestimable colaboración de mi querida compañera y amiga Mª Luz González Peña, directora del CEDOA -Centro de Documentación y Archivos- de la SGAE (donde trabaja),  al hacer llegar estos materiales ya digitalizados a su Avilés del alma.

Chema Mtnez. recoge siempre el guante y esta vez con la Orquesta del Conservatorio avilesino, algo reforzada, nos deleitaron con la Sinfonía nº 9 en MIbM (1817) con sabor de clasicismo vienés en sus académicos cuatro movimientos y plantilla utilizada: Largo-Allegretto, Andantino, Allegro (Minué) y Rondó (Allegro) bien interpretados por una orquesta vigorosa en sonido y fiel a la partitura editada por el ICCMU que está al mismo nivel de muchos contemporáneos del compositor de Sabugo. La figura de Garay ha sido muy poco conocida hasta su reciente recuperación, gracias sobre todo a los trabajos del canónigo Raúl Arias del Valle (durante muchos años archivero de la catedral de Oviedo) y del cronista asturiano Justo Ureña junto al estudioso principal de su figura, Pedro Jiménez Cavallé, musicólogo y catedrático de la Universidad de Jaén, a quien debemos no sólo buena parte de los datos biográficos que hoy podemos ofrecer del maestro sino la revisión de su única ópera Compendio sucinto de la Revolución Española (1815) y de sus diez sinfonías. Decir que suena a Haydn o Mozart no es exagerar, y la prueba está en el triple CD para quien pueda escuchar la grabación patrocinada por la Fundación BBVA y el sello Verso.

Siguiendo con obras poco escuchadas, los solistas Iván Cuervo (clarinete) y Roberto Morales (viola) nos recrearon  el Doble concierto en Mi m, Op. 88 (1911) -originalmente para violín y viola– de Max Bruch, tan inspirado como el más famoso de violín y dominador de colores y texturas tanto en los solistas como en la orquesta. Obra exigente para todos en sus cuatro movimientos, brillaron a gran altura destacando la potente sonoridad del Rondó (Allegro) final, los excelentes pasajes solistas y la precisión en la dirección del Maestro Martínez, ajustando los tempi siempre buscando la claridad expositiva.

El otro compositor asturiano de la tarde fue Pedro Braña Martínez (Candás, 5 de febrero de 1902 – Salinas, 13 de febrero de 1995), quien durante su larga estancia en Sevilla, de la que es hijo adoptivo, acabó firmando muchas marchas procesionales para su famosa Semana Santa, destacando que tiene una calle con su nombre en el barrio de Nervión de la ciudad Hispalense, sin olvidar obras corales que aún están en los repertorios. La Misa al Sagrado Corazón de Maria tiene las partes del «ordinario» que cantó con seguridad y buen gusto la Coral Avilesina que dirige Elena Baigorri Sáenz, con el acompañamiento de una formación camerística (normalmente con órgano) bajo la siempre atenta dirección de Chema. Cuatro partes donde los textos en latín están bien repartidos entre las voces con una orquesta tejiendo contracantos o subrayando las armonías: el breve Kyrie (Andante sostenido), seguido de un trabajado Gloria (Allegro moderato – Largo – Allegro deciso) brillante en toda su escritura polifónica, un Sanctus (Andante religioso) que bebe de las fuentes clásicas y el Agnus Dei (Andante religioso) tranquilo, dibujado y subrayado por la soprano local Rosa Jorquera en sus solos, con una cuerda cual «órgano imposible» por sonoridades reforzando un bajó armónico. Del compositor candasín -también con calle en su pueblo marinero- fue también el Ave María de propina con la misma solista que puso broche de oro entre merecidísimos aplausos al concierto inaugural de una Semana de Música Religiosa que es historia asturiana todavía viva y resucitando obras desde el duro trabajo y la ilusión por compartirlas.

XXIII Festival de Órgano en Asturias

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En pleno volcán bancario, con poquísimo dinero para cultura y menos música, creo que es un oasis al que todavía le queda algo de agua, seguir teniendo a CajAstur apoyando muchos eventos, y el XXIII Festival de Órgano que lleva su nombre, aún sigue, seguramente porque José María Martínez, Chema para casi todos, su alma mater, como buen allerano y enamorado del instrumento rey, convence y vence.

Este fin de semana arranca en distintas localidades asturianas este esperado ciclo primaveral que no solamente mantiene vivos instrumentos antiguos, reciclados e incluso nuevos, sino que nos trae figuras de este «mundillo» que no debería ser tan minoritario aunque existan razones para entenderlo. Qué envidia siento en mis viajes a Dinamarca o Alemania al contemplar y escuchar órganos en activo no ya en el culto diario sino en conciertos y ciclos que acercan al gran público un repertorio inmortal. En España se mantiene vivo sobre todo en el País Vasco, Navarra, Cataluña, Granada, y Castilla-León que realizó una inversión reparando instrumentos que ahora resuenan como en sus buenos tiempos y un Festival en León del que soy también seguidor.

Veintitrés años nada menos llevamos en Asturias intentando hacernos un hueco en estos circuitos, con maestros y alumnos aventajados, figuras de talla mundial que llevan nuestra tierra en sus currículos pero también en sus corazones. Avanzo programación e intérpretes para los fines de semana próximos, lamentando perderme algunos por coincidencias y compromisos varios, aunque intentaré acudir a todos los que pueda, pues el plantel y la música prevista ¡es de primera!.

Este viernes 11 a las 19:30 horas en el órgano nuevo de San Tirso (Oviedo) y el sábado 12 a las 19:45 horas en el barroco restaurado de la Iglesia de Santa Marina de Puerto de Vega actuará el compositor y organista menorquín Tomé Olives (1972), seguidor de la escuela de Montserrat Torrent, con amplia trayectoria y formación en Alemania y Francia, las dos escuelas de órgano europeo por excelencia. En el programa ovetense no faltarán Buxtehude, Bach, Brahms, Böellmann o Langlais, pero también K. Koyama (1914-2009), Malcolm Archer (1952) y obras del propio Olivés. Para Puerto de Vega el repertorio español de nuestro Siglo de Oro con Ortiz, Cabezón, Correa de Arauxo, Cabanilles y también P. Bruna, M. Green o Mozart.

Para el siguiente fin de semana tendremos al maestro donostiarra Esteban Elizondo (1945) el viernes 18 a las 20:00 horas en la Iglesia de San Pedro (Gijón) y el sábado 19 a las 16:30 horas en la Basílica de Covadonga con un espectacular y novedoso repertorio por él recuperado de Eduardo Torres (1872-1934) y una selección de la colección titulada El organista español dedicada al padre Nemesio Otaño (1880-1956) donde también estarán J. M. Beobide (1882-1967) y Guridi.

El francés Löic Mallé (1947) hará sonar el nuevo órgano de Santo Tomás de Cantorbery (Avilés) el sábado 26 a las 20:30 horas con obras de Grigny, Correa, D. Scarlatti y Bach, así como alguna improvisación propia, y el «viejo» trasladado y adaptado a la iglesia de Soto del Barco el domingo 27 a las 13:00 horas con Grigny, Bach, Franck y Messiaen ¡casi nada!.

Si el órgano ha tenido pareja en su larga vida es con la trompeta, y precisamente podremos disfrutar el arranque del próximo mes con el dúo hispano-cubano formado por el toledano Juan José Montero Ruiz al teclado y Jennifer Vera Martínez con el corneto barroco (aunque también sea pianista, clavecinista, organista, directora de coro y orquesta) los días 1 de junio en la Iglesia de San Francisco de Oviedo (la iglesia redonda) a las 20:00 horas y el sábado 2 a las 20:30 horas en Pravia (Iglesia de Santa María la Mayor), que interpretarán obras de Crequillon, Courtois, Palestrina, Merulo, Victoria, Rore o Gabrielli en distintas «disminuciones» para esta formación a dúo, cornetto muto y órgano sólo.

El cierre de festival será «de casa» y estará a cargo del sacerdote y músico praviano Rubén Díez (1982) que ya ha sido maestro de capilla y organista en la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat de Roma, actuando en el Órgano de La Corte (Oviedo) el viernes 8 de junio a las 20:00 horas y el siguiente viernes 15 a las 20:00 horas en el Monasterio de Valdediós y un programa musical del siglo XVII con J. Ximénez, J. J. Froberger, S. Durón, W. Hine, P. Bruna, Cabezón, Reincken y Cabanilles.

La oferta para quienes puedan, es realmente hermosa tanto en repertorio como en las distintas sedes, localidades dignas de conocerse y disfrutar, con instrumentos a punto y rincones asturianos que ofertan lo mejor de ellos para todos los aficionados que deseen acudir a los conciertos del festival organístico. Del éxito depende seguir teniendo estos órganos funcionando y mantener festivales como el de CajAstur, pues Chema seguirá trabajando en ello, y desde aquí seguiré aportando mi granito de arena.