Inicio

Dobles parejas

Deja un comentario

Domingo 18 de febrero, 12:30 horas. Sala de cámara del Auditorio de Oviedo. Ciclo «Vermut de Cámara»: OctetoOspa. Obras de Mozart, Prokofiev Gershwin. Entrada: 12 €.

Continúa este ciclo mensual, matutino y dominical de la OSPA dando protagonismo a sus solistas en distintas agrupaciones camerísticas y acercando obras propias o arreglos para estas formaciones que mantienen el buen estado de los primeros atriles, esta vez un octeto con las maderas (salvo las flautas) y trompas, dobles parejas de solistas que brindaron una excelente sesión de «vermut de cámara».

Tras la bienvenida de la gerente de la OSPA Ana Mateo, recordándonos los próximos compromisos solidarios y el quinto de abono con encuentro previo, así como este ciclo camerístico, sería Jose Luis Morató (Madrid, 1971) el encargado de presentar las dos primeras obras, empezando con la Serenata para vientos en do menor, K 388 (1782) del genio de Salzburgo, una «Nachtmusik» hoy matutina aunque las serenatas parecerían «poco serias» para apreciar el dominio que Mozart tenía para escribir páginas para los instrumentos de viento con su estilo inimitable, único (en 1787 lo transcribiría a su Quinteto de cuerda nº 2, KV 406/516b), en este octeto para la Harmonie (banda de viento del emperador), jugando con las dobles parejas en todas las combinaciones cual partida de poker o de mus, investigando la tímbrica propia y las asociaciones de los mismos tejiendo el lenguaje personal que transita toda su amplia producción. En los cuatro movimientos (I. Allegro – II. Andante – III. Minuetto in canone  – IV. Allegro), Mozart introduce detalles como la tonalidad menor en el primer movimiento y procedimientos más complejos como el contrapunto del tercer movimiento. Protagonismo inicial de los oboes presentando la melodía con respuesta de los fagotes -como buen conocedor de Handel y Bach que era el joven Wolfi– perfectamente compenetrados tras tantos años conviviendo en la orquesta y trabajando cada detalle: los clarinetes que siempre iluminan con sus melodías la escritura del genio y las trompas empastadas con buen equilibrio dentro del octeto. Curioso también los «rituales» personales de mantener húmedas las cañas o la limpieza del instrumento, y quién marca las entradas. Un trío canónico en la escritura, con la respuesta a la melodía tocada al revés llena de matices, fraseos y un balance perfecto en cuanto a dinámicas con los metales en el mismo plano de las maderas. El conjunto de variaciones final con un episodio central en mi bemol mayor y la coda que acaba en el do mayor final fueron un muestrario mozartiano para disfrutar esta obra original con los principales y co-principales de la OSPA, hoy sin categorías profesionales en igualdad de esfuerzo y calidad.

Y del original a los arreglos para el octeto comenzando con una selección de cinco números de la suite de Prokofiev para el ballet Romeo y Julieta, un arreglo del alemán Andreas N. Tarkmann (Hannover, 1956) muy agradecido para los intérpretes, con pasajes originales de los respectivos solos bien arropados por los otros siete, importante la labor del arreglista que debe conservar el esqueleto del original y dotarlo de nuevas tímbricas para el viento, en este caso cinco números donde brillaría el corno inglés en los dos primeros y el último con la famosa Danza de los caballeros. Si en Mozart la escritura original brilla por sí sola, está claro que la visión de Tarkmann es más libre pero dándoles protagonismo a los ocho componentes, de nuevo bien empastados, jugando con los solos y conjuntos en un juego amplio de dinámicas y fraseos bien entendidos.

El norteamericano Gershwin sigue siempre acercándonos la mezcla del jazz a la llamada música académica. Su ópera Porgy & Bess tuve la suerte de escucharla allá por 1982 en el Teatro Campoamor aprovechando un mundial de fútbol que también atrajo cultura y esa ocasión única. Muchos de sus números se han hecho famosos en todo tipo de versiones, y esta vez John Falcone (New York, 1962) nos presentaría estas Scenes from ‘Porgy & Bess’ en arreglo del trompista Andrew Skirrow cargadas tanto del humor del astur-neoyorquino en su pronunciación y traducción como de los números elegidos para esta «adaptación» con nueva aparición del corno inglés pero también del clarinete bajo, tímbricas propias de Gershwin bien entendidas por el  arreglista británico, dándole el papel de «contrabajo» al fagot de su paisano en el registro grave, «cantar» el conocido Summertime entre oboe y trompa, cambiar la tímbrica de las trompas y moviendo al octeto con el swing necesario de esta joya del siglo pasado que sigue sonando actual en el nuestro. Excelente interpretación delo OctetOSPA.

No se hicieron de rogar para mantener el aire de «los felices 20» con el ragtime Easy Winners de Scott Joplin en arreglo de lo más cinematográfico y sonoro sin necesidad de percusión, piano o flautas, sin prisas pero con el mismo clima de big-band que ya quisiera Woody Allen en su formación New Orleans. Una hora de buena música con los primeros atriles de la OSPA tras el disfrute de «Los Pearse» en el último concierto de la OSPA que vuelve la próxima semana con un programa ruso y su titular portugués donde el octeto dominical en dobles parejas se sumará al resto para comentarlo desde esta página si nada lo impide.

OctetoOSPA:

Juan Ferriol (oboe) – Juan Pedro Romero (oboe / corno inglés) – Andreas Weisgerber (clarinete) – Daniel Sánchez
(clarinete / clarinete bajo) – Jose Luis Morató (trompa) – David Rosado (trompa) – Vicente Mascarell (fagot ) – John Falcone (fagot).

PROGRAMA

W. A. Mozart (1756-1791): Serenata para vientos en do menor, K 388.

S. Prokofiev (1891-1953): Romeo y Julieta -selección de la suite-. (Arr. Andreas N. Tarkmann).

G. Gershwin (1898-1937): Scenes from ‘Porgy & Bess’ (Arr. A. Skirrow).

La emoción como plena inclusión

1 comentario

Viernes 24 de febrero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, «Mosaico de Sonidos«. OSPA, Oviedo Filarmonía, Óliver Díaz (director). Obras de E. Aragón, J. Falcone, B. Lauret y M. Mussorgski. Entrada libre previa invitación (agotadas desde semanas antes).

Escribir del proyecto «Mosaico de sonidos» ya lo han hecho mejor que yo, por lo que transcribo y completo lo ya escrito por otros:

La obra que interpretaron la OSPA y la OFIL, dirigidas por Óliver Díaz, y que abrió el concierto, fue La flor más grande del mundo (2007), una partitura compuesta por Emilio Aragón sobre texto de José Saramago, sobre la que los participantes estuvieron meses trabajando con los propios músicos de la orquesta y con sus preparadores y monitores. Patrocinada por la AEOS (Asociación Española de Orquestas Españolas) que preside la gerente de la OSPA, Ana Mateo, y la Fundación BBVA.
La intención de los responsables del proyecto es que no sea un concierto extraordinario, sino que se incluya dentro de la temporada de abono de las orquestas, para que cobre fuerza la iniciativa de integración de personas con discapacidad en la sociedad actual. «No hemos querido que se trate de un concierto extraordinario. La integración social y la visibilidad de estas personas y sus capacidades se logran mejor en un concierto ordinario», apuntó Mikel Cañada, coordinador del proyecto y que lo presenta en el número de febrero de la revista Scherzo.

Meses de duro trabajo que arrancaron en 2015 a lo largo de toda la geografía española con los profesores de las orquestas, con discapacitados plenamente capaces de integrarse e interrelacionarse con la música no ya como terapia sino como verdadero cauce de sentimientos que transmitieron a un auditorio lleno hasta la bandera don familias, amigos, docentes, músicos, melómanos y no iniciados en el mundo sinfónico disfrutando todos juntos de un concierto especial, inclusivo e irrepetible como todos los espectáculos en directo que alcanzan el premio de la esperada cima tras el esfuerzo de tantas y tantas jornadas, esperando repetir y volver a explorar unas sendas ya conocidas.

«Plena inclusión» como proyecto en el que se ha implicado la AEOS para devolvernos a la sociedad lo que tanto les damos en palabras de Ana Mateo, y realmente con creces a la vista del éxito y sobre todo la emoción. Unir en el escenario a las dos orquestas de nuestro Principado, la autonómica y la capitalina, bajo la dirección de Óliver Díaz es ya un acontecimiento (creo que para finales de junio repetirán con la Resurrección de Mahler, esperando ver algún día una de Los Mil asturianos). Implicarse en este mosaico de emociones es un premio no ya solidario o educativo sino un hito que debe repetirse como el cuento para niños de todas las edades de Saramago hecho realidad. El concierto comenzó con la proyección de un corto de Ángeles Muñiz donde se mostraba parte del trabajo previo.

El relato por parte de los actores, músicos y voluntarios fue desgranando una historia con un final de apoteosis emotiva, «La flor más grande del mundo» donde en vez de deshojarla crecía, protegía y abría deseos de los participantes, totalmente suscritos por todos los presentes, presentándose y pidiendo sonrisas, lágrimas, vida a fin de cuentas, con la música de Emilio Aragón (artista integral) nacida para el corto del mismo título pero donde las imágenes fueron otras aunque igualmente emotivas, y la banda sonora esta vez asturiana de alma y corazón. Ambientes sonoros creados por la gran orquesta para la ocasión y los chicos, coreografías, cotidiáfonos, pinceladas de música de nuestra tierra como ese A coger el trébole (2017) de John Falcone (uno de los asturianos implicados en el proyecto junto a otros que figuran en el programa que he dejado escaneado), fragmentos de las Escenas asturianas (1976) del siempre recordado Benito Lauret, pasando por un gaitero para abrir espectáculo y cerrar como en las grandes ocasiones con nuestro himno que fuimos incapaces de cantar juntos ante el cúmulo de sentimientos que te cortan la respiración, poniendo la carne de gallina por el esfuerzo y valentía de enfrentarse a este concierto, pero sobre todo cuando el maestro Óliver Díaz cedió batuta y frac a Iván Vázquez para finalizar esta «flor» desde el podio mientras Díaz se unía al relato verbal (dicción tan buena como la dirección) como uno más, todos juntos para la verdadera y PLENA INCLUSIÓN unida a la emoción. Si la música es imprescindible en esta vida, este cuento con final feliz no tiene palabras porque son irrepetibles como los sentimientos.

La parte sinfónica tras tantas emociones, la ocuparon los Cuadros de una exposición (1874) de Mussorgski interpretados por miembros de las dos orquestas cambiando algunas posiciones y concertino (Vasiliev en la primera y Miljnic en la segunda) para una plantilla ideal donde lo que más agradecimos fue la cuerda (calcular desde los ocho contrabajos el total) para alcanzar el equilibrio deseado en partituras como esta orquestada por Ravel desde el original pianístico del ruso, una maravilla ver y escuchar cada número con una gama dinámica espectacular y un entendimiento nuevamente de «plena inclusión» de unos músicos que sumaron calidades para responder perfectamente a la dirección de Óliver Díaz a quien ambas formaciones sinfónicas conocen bien, uniendo los atriles principales para regalarnos unas estampas igual de emocionantes que la primera parte.

Especialmente brillantes los ambientes sonoros alcanzados con variedad de dinámicas y tiempos, sonoridades íntimas y explosivas con intervenciones solistas de gran calidad. Me quedo con el clima de El viejo castillo, la claridad del «ballet de los polluelos» en una cuerda que parecía llevar junta muchos años, el crecimiento emotivo de las Catacumbas y la salida triunfal por La gran puerta de Kiev que puedo decir resultó como otro gran castillo de fuegos artificiales para una fiesta de inclusión en unos tiempos donde la exclusión quiere imponerse, volviendo a demostrar que la música como único lenguaje universal, consigue lo impensable desde lo más profundo del ser humano: la sensibilidad que debemos regarla como «la flor más grande del mundo».

Esencia Lockington

1 comentario

Jueves 15 de mayo, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Gijón. Concierto Extraordinario OSPA «Avanti», David Lockington (director). L. van Beethoven: Sinfonía nº 5 en do menor, opus 67. Entrada sin numerar: 10€.

Probablemente la obra más conocida mundialmente del sordo genial llegaba en versión didáctica para todas las edades de la mano de nuestra OSPA, con la dirección del principal invitado David Lockington.

Durante media hora los músicos de la orquesta John Falcone y Marta Menghini cambiaron sus instrumentos por el micrófono, perfectos narradores que fueron desgranando historias musicales y tarareando distintos fragmentos de «La Quinta del sordo«, con las ilustraciones sonoras de una orquesta colocada a la vienesa como mandaba la ocasión. Enhorabuena por este proyecto «Avanti» que permitió conocer más y mejor, esta vez el segundo programa con la sinfonía nº 5. Desde el conocimiento que el de Bonn tenía de la Sinfonía 89 de Haydn o el propio Concierto para piano nº 4 (con el inicio solo a cargo de Olga Semoushina) sin olvidar su contemporánea Pastoral. El obsesivo Ludwig para intentar explicar motivos melódicos y rítmicos como generadores de la sinfonía, interviniendo también Juan Ferriol hablando y tocando el solo de oboe del primer movimiento, la segunda melodía que algo tiene en germen para «La Novena«.

El siguiente movimiento presentado con la danza amable del primer tema y paralelamente el segundo comentando el intervalo de tercera y el mismo ritmo con otro tiempo, escuchando el fagot de Mascarell cuyo final recuerda el aria del Fígaro mozartiano que Beethoven seguramente conoció mientras componía su Fidelio. No podía faltar la referencia a las burlas aristocráticas como las del propio Mozart y su Sinfonía 40, inspiradora pero transformada en melodía turbia y misteriosa ejecutada por José Luis Morató.

Curioso hablar de «start-stop» como técnica muy utilizada en esta magna obra para seguir contando el inicio de tercer movimiento, siempre jugando con 3 cortas y 1 larga, hablando Cadenas del Beethoven comprometido con la gente, con el pueblo y admirador en principio de Napoleón, para incidir en el Trío con cello y contrabajo, así como el desarrollo retrasando del Scherzo con los «pizzacati» y la tensión en aumento con ayuda de los timbales de Prentice que nos llevarán al último movimiento. Aquí Christian Brandhofer nos habló de que los trombones aún no habñian tocado nada, tampoco el contrafagot, y es que en este último movimiento será la primera vez que se usen los trombones en la música profana, habiendo estado hasta entonces unidos a la voz en las iglesias y catedrales. La grandeza y el paso de do menor a do mayor, la energía imparable y las relaciones amorosas impetuosas de Beethoven, sus continuas mudanzas (37 pisos contaban como anécdota) así como las enfermedades conocidas, el intento de suicidio componiendo «La Segunda«… Cuánto aprendimos con estos comentarios, recordando las enciclopedias por fascículos que nos empapaban cada semana puntualmente de detalles e historias de la música, gotas de esencia suficientes para preparar la escucha antes de ahondar en las profundidades. Perfecta guía de audición para concluir con la explosión de ideas, el motivo lento, luego muy rápido, para seguir la repetición obsesiva, creando un estado de ánimo para un mundo nuevo de misterios, luces y sombras, natural y sobrenatural, la filosofía moral leyendo a E.T.A. Hoffmann lo escrito tras escuchar «La Quinta«, ese final explorando emociones, explosiones y silencios suspendidos, ¡esto es música! que corearon a unísono John y Marta.

La obra completa, sin pausas, llegó a continuación. La elegancia del maestro Lockington, su claridad expositiva, los contrastes dinámicos, los tempi metronómicos aunque Beethoven los azotase a la mínima, el rigor en la dirección, no tuvieron del todo la respuesta esperada por parte de los músicos en un programa que buscaba la esencia como el perfume francés también nº 5. A menudo las obras conocidas relajan la atención y puede dar lugar a desajustes como los percibidos en la ejecución.

El Allegro con brio inicial mostró dudas pese a la claridad del gesto del maestro británico, mejor la dinámica que los ataques aunque la cuerda fue calentando unos motores que el viento ya tenía en su punto. El Andante con moto resultó lírico y muy contrastante, jugando con toda la riqueza de matices y texturas, ingredientes que iban logrando los primeros aromas. Por fin el Scherzo Allegro sacó al alquimista que es Lockington para con las proporciones exactas de cada ingrediente instrumental conseguir la esencia, un tercer movimiento realmente exquisito, especialmente el duo de trompas empastado a la perfección, antes de verter las gotas para la explosión del Allegro. Presto, exigente en todas las familias, con la pizca algo opaca del flautín, tal vez el miedo a exceder la cantidad sonora pero dejando mezclar con cada piel para conseguir del mismo perfume distinta presencia, con velocidad suficiente sin exagerar, nuevamente buscando alcanzar detalles que los excesos dejarían imprecisos.

Sobresaliente el trabajo del director afincado en Estados Unidos para conseguir un notable perfume de los que tardan en perder aroma. Varios músicos charlaron en el hall del teatro una vez acabado el concierto con quien a ellos se acercó, sumándome a la tertulia final.

En Oviedo disfrutarán del mismo frasco porque una vez abierto todavía perdura la esencia.

Y mucha incomprensión

1 comentario

Jueves 31 de octubre, 20:00 horas. Concierto Social, Historia de un soldado (Stravinsky). Siete instrumentistas de la OSPA, internas del Módulo 10 del Centro Penitenciario de Villabona, Gustavo Moral (dirección de escena), Óliver Díaz (dirección musical). Entrada gratuita con invitación.

La OSPA se está abriendo a la sociedad asturiana y con el ciclo «Música y guerra. Una historia de superación» la realidad se trasladó a la cárcel asturiana el miércoles para devolver a las reclusas del módulo 10 un poco de libertad haciéndolas partícipes y coprotagonistas con un septeto de la OSPA formado por Héctor Corpus (violín), Joshua Kuhl (contrabajo), Christian Brandhofer (trombón), John Falcone (fagot), Andreas Weisgerber (clarinete), Maarten van Weverwijk (corneta) y Rafael Casanova (percusión) con la dirección del maestro Díaz, de una historia atemporal, todo un espectáculo ideado por el musicólogo, profesor y animador Gustavo Moral con textos actualizados al castellano del original en francés del suizo Charles F. Ramuz encargado y utilizado por Stravinsky para esta historia, así como la puesta en escena sencilla que pudimos ver proyectada en la pantalla gigante al día siguiente, dado que sólo pudieron acudir las tres narradoras por cuestiones obvias.

Agradecer el esfuerzo por editar el vídeo de los ensayos y la actuación del día antes en el salón de la propia cárcel para comprender en su totalidad esta genial idea de llevar la música a todas partes sintiéndola en primera persona y compartirla en el auditorio ovetense. Me gustaría abrir la mente, o al menos hacer pensar, a parte de un público indignado (y creo algo ignorante) por esta Histoire du Soldat, un espectáculo donde la calidad musical increíble del septeto es cierto que no fue pareja a la narración, olvidando que se trataba de un concierto social, labor que seguramente desconocen y pensaban estar ante una interpretación como la de 1962 que atesoro en CD con el gran Peter Ustinov o Jean Cocteau como diablo y lector junto al soldado y la princesa, dirigidos por Igor Markevitch al frente de unos músicos que puedo decir con seguridad, mejoraron los «siete magníficos de la OSPA», uniendo la calidez y calidad humana que no tienen comparativa alguna.

El esfuerzo de las tres narradoras fue enorme, nervios lógicos ante un auditorio lleno que siempre impone, y la experiencia indescriptible para todos. Actualizar el texto a un español cercano comenzando con el guiño asturiano «Desde Mieres a Avilés, un soldado va a su hogar…» supone la premisa de la propia historia como bien escribe Gustavo en las notas al programa: «(…) nace desde el ahorro y con la intención de ser asequible a cualquier espectador, sin olvidarse de los habitantes de los pueblos más humildes (…) pieza para ser «leída, tocada y bailada» (…) con un narrador que es la pieza angular de toda la obra (…) como un poema sinfónico pero como poema explícito y sin orquesta sinfónica».

Historia en dos partes y nueve números musicales, tres escenas con soldado, diablo y lector femeninas dando lo mejor de ellas y  la música maestra de Stravinsky con todo tipo de influencias para una formación pensada hasta en su disposición, con momentos realmente mágicos bien llevados por Óliver Díaz para una pieza atemporal y tristemente vigente porque mientras hay guerra también tendremos soldados con sus historias, alternancia de momentos de alegría y tristeza como la vida misma hechos música y palabra, en la cárcel y en el auditorio, pactos con el diablo y final moralizante: «No se puede tener lo de hoy y lo de ayer, no se puede a la vez ser quien se ha sido y quien se es. Hay que escoger. La felicidad ha de ser una. No puedes tener el sol… y la luna a la vez».

Cada vez que sonaba la Marche du soldat era una delicia, y sobre todo momentos álgidos como el pequeño, después gran coral que resultaron de un lirismo y delicadeza a cargo de los músicos de nuestra orquesta capaces de emocionar y acallar a un público más respetuoso que en otros conciertos. La Marche triomphale du diable supuso el colofón perfecto para un final real como los tiempos que corren, victoria del mal sobre el bien obligados a pactar por una vida donde la riqueza no es nada.

Al menos me queda lo espiritual, lo inmaterial, el placer de seguir disfrutando de la música, y mi felicidad fue la de un último día de octubre escogiendo un concierto que me deja la alegría artística con el regusto argumental, real para otra historia de superación, con pena por seguir comprobando que todavía existe mucha incomprensión… incluso para la obra de Stravinsky noventa y cinco años después de su estreno.

Pablo Canalís: un mundo sonoro

Deja un comentario

Este jueves 28 que cerraba un «febrero loco» me acerqué hasta la Casa de Cultura de Noreña para conocer en persona a Pablo Canalís que presentaba una mínima parte de su colección de instrumentos del mundo en directo y de paso promocionar esa joya de Libro-CD «Folclores imaginarios» editado por Norte-Sur Records que capitanea Beznar Arias, mi promotor preferido…

El primer ejemplar me lo regaló nada más salir al mercado mi admirado John Falcone, Músico con mayúsculas y colaborador, con otros amigos comunes, en el disco grabado, donde el bajista de «Senogul» y multinstrumentista que es mi tocayo Pablo Canalís fusiona desde su particular visión todos los sonidos que atesora en esta peculiar colección con los actuales que también domina. El libro publicado en 2012 es un arduo trabajo de muchos años, que además del valor didáctico al incluir una descripción de los instrumentos utilizados, rezuma lirismo desde unas ilustraciones hermosísimas hasta toda una confesión compartida de cómo surge cada uno de los veinte temas, poesía incluso en cada uno de los títulos de los temas.

No puedo elegir ninguno porque son mundos independientemente intercomunicados que respiran vida en su única globalidad -¡vaya frasecita que me ha salido!-. Lo llevo escuchando una temporada y leyendo en internet los merecidos elogios a este trabajo de Canalís, compartiendo con John el mismo hechizo y muchas de las críticas que aquí dejo enlazadas, mucho mejor escritas que esta primera mía «a vuela pluma» nocturna.

Imposible en una hora hacer sonar y explicar cada uno de los instrumentos -una mínima parte de todos los que atesora- con detalle, mimo y un toque de humor que nunca puede faltar. Personalmente intentaré llevarlo a mi instituto para darle el tiempo que necesite pues la clase puede resultar no ya amena y entrenida, que lo será con plena seguridad, sino enriquecedora para un alumnado que necesita conocer y escuchar esta joya de «Folclores imaginarios».

Dejo incrustado a continuación un vídeo como pequeña aproximación a lo que se puedemos degustar y disfrutar, olvidándonos de etiquetas, clasificaciones o estilos. Simplemente música de hoy y de siempre con Pablo Canalís:

Y aquí una colección de enlaces varios referidos a las críticas y entrevistas a Pablo Canalís y su Libro Disco:

http://www.hipersonica.com/criticas/pablo-canalis-folclores-imaginarios-una-caja-de-pandora-llena-de-misterios-y-sorpresas

http://fusionasturias.com/otras-secciones/musica/alquimista-de-la-musica-pablo-canalis-musico.htm

http://sinfomusic.net/portal/index.php?option=com_k2&view=item&id=1284:pablo-canalis-folclores-imaginarios-norte-sur-records-2012&Itemid=69

http://musica.elcomercio.es/pablo-canalis-un-pintor-de-sonidos

http://www.lne.es/oviedo/2012/11/06/el-sonido-del-planeta/1322324.html

http://musicforambients.blogspot.com.es/2012/09/pablo-canalis-folclores-imaginarios-2012.html

http://loskillingzoe.blogspot.com.es/2012/05/tres-miembros-originales-de-killing-zoe.html

http://renacerelectrico.blogspot.com.es/2012/10/pablo-canalis-folclores-imaginarios.html

http://soulwormfans.blogspot.com.es/2011/03/mensaje-pablo-canalis.html

http://musica.elcomercio.es/el-musico-pablo-canalis-editara-el-libro-cede-experimental-folclores-imaginarios

http://www.musicopolis.es/pablo-canalis-–-folclores-imaginarios-norte-sur-records-2012/500642012/

Cuentos musicales

Deja un comentario

Domingo 29 de abril, 19:00 horas. Centro Cultural CajAstur, Mieres. La Tortuga y la Liebre y otros cuentos musicales. Peter Pearse (flauta), Juan Ferriol (oboe), Iván Cuervo (clarinete), David Rosado (trompa), John Falcone (fagot). Letra: John Falcone y Katerina Falcone Bessedova, Música: John Falcone.

Qué bueno hacer buena música actual y además divertir, formar al público de mañana desde una agrupación de cámara como el quinteto de viento que transmiten alegría en cada una de las notas escritas por los Falcone (padre e hija). Quisiera haber escrito más tipo «Musícame un cuento» o «Musiquéame» para no perder el hilo, tampoco el halo. Pequeferia, niños de todas las edades, padres sin hijos, hijos con madres, ambiente familiar en una fría y lluviosa tarde de abril. Diversión y didáctica en estado puro para narradores de acentos varios (¡todo un descubrimiento Iván!) y melodías corroborando las historietas de Hamelin no sólo flautista, serpientes, arañas, gatos resfriados, los relatos de una escoba pariente de Dukas, ríos cantarines, las ya famosas Fiufas (geniales cucarachas costaricenses que acabarán engordando con tanta fumigación) y cómo no la liebre Peter y la tortuga John, delicias musicales per se y más iluminadas por los cuentos, músicas contadas y cuento musicados.

Lástima que no acudió ningún alumno de los míos… a los que terminaré llevando directamente al Auditorio para disfrutar con la OSPA, pero esta vez era el aperitivo perfecto.

Musiquéame

Deja un comentario

image

Cocktail a cinco para niños hasta 100 y más disfrutando lluvia otoñal hecha cuento… Música de viento, tormenta sonora para zoológicos ilógicos. En casa otro cuento.
John Falcone en Mieres…