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Cuando menos es más

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Domingo 17 de junio, 19:00 horas. Santa María La Real de La Corte, Oviedo: Ensemble vocal In Paradisum, Elena Mitrevska (directora). Obras de: Rheinberger, Nielsen, Grieg, Alfvén, Casals, Villa-Lobos, Poulenc, Béla Bartók, Mendelssohn y Diéguez.

Si hace nada me quejaba de la elevada media de edad en los coros salvo honrosas excepciones, nada mejor que acudir a escuchar al Ensemble vocal In Paradisum, cantera coral de la Escolanía de Covadonga que debutó en marzo de 2017 sumándose voces graves hasta las nueve que pudimos disfrutar este domingo veraniego de amplia oferta en la capital, porque este coro de cámara aúna lo mejor que se puede pedir: juventud, gusto por el canto, calidad y repertorio poco escuchado, con la suerte de «fichar» a la macedonia Elena Mitrevska, directora de enorme experiencia que llegó a nuestra tierra como una bendición para ser elegida titular del Coro de la Ópera y sumarla a este proyecto reciente presentado en el programa por otro antiguo escolano como Guillermo Alonso Ares, con buena presencia de familias y amigos del mundo coral hecho desde un nivel envidiable y encomiable.

El empaste que dan los coros de voces iguales es único, en el caso de los hombres su tesitura alcanza el cimiento de los registros profundos, aunque solamente hubiese dos bajos, y la luz de los tenores, cinco divididos en tres y dos aunque plenamente intercambiables como si de violines se tratase. La argamasa entre extremos la ponen otros dos barítonos y el resultado es un color homogéneo ideal.

Los años de trabajo desde la infancia en escolanías y otros coros ya adultos consiguen una técnica y educación necesarias desde una formación vocal completa para unirse todos ellos y afrontar cualquier tipo de repertorio, de lo religioso a lo profano en todas las épocas hasta nuestros tiempos. No me extraña que Mitrevska se encuentre literalmente «en el Paraíso» Natural que es Asturias y en el coral de estos nueve hombres que pueden cantar lo que les traiga y más, en todos los idiomas y combinaciones porque la grandeza musical así lo permite, disfrutando de un concierto extraordinario en el amplio sentido del término.

La propia directora en un español perfecto pese al poco tiempo entre nosotros, nos presentó tras el Herz Jesu Hymne del alemán Joseph Gabriel Rheinberger el viaje musical a realizar, incidiendo en el itinerario global con unos temas donde textos originales y traducciones se nos entregaron con el programa demostrando la importancia de gozar con todo, música y palabra, también leída por distintos componentes del ensemble, siendo de agradecer el esfuerzo del detalle, programas de calidad pareja a la interpretativa sin escatimar nunca trabajo porque el pago va implícito desde al amor por la música.

Un verdadero placer escuchar y contemplar el entendimiento de voces y directora, claridad de gesto, intención, dicción, gamas dinámicas llenas de sutilezas, la música realzando la palabra o el texto elevado por la melodía, juegos onomatopéyicos y reminiscencias gregorianos en una polifonía nórdica que sigue siendo referente coral, sin olvidarse compositores para quienes la voz «a capella» ha sido el mejor instrumento posible. Así fuimos escuchando el Ave Maria de Rheinberger en latín, Aftenstemning del danés Carl Nielsen, Min Dejligste Tanke del noruego Edvard Grieg, la canción folclórica Uti Vàr Hage arreglada por el sueco Hugo Alfvén, Na Bahia Tem del brasileño Heitor Villa LobosO Vos Omnes de nuestro Pau Casals universal que siempre tuvo la voz presente en su obra, Quatre Petites Prières de Saint François d’Assise del francés Francis Poulenc, siempre «a capella» sin echar de menos el piano de las Five Slovak Folksongs del húngaro Béla Bartók, y finalizando pletóricos con Zwei Geistliche Choere del alemán Felix Mendelssohn, sin olvidar la propina asturiana de La filandera de Leoncio Diéguez, un leonés en Asturias con Covadonga y la música en su periplo vital desde la docencia hasta la composición pasando por la dirección.

Pequeñas estampas vocales y enormes obras musicales, lo bueno si breve y cuando menos es más, paisajes evocadores de unas tierras que adoro tanto como su cultura donde la música se integra en la formación personal sin discusiones políticas, desde los ateos a los creyentes, porque cantar a coro es compartir y escucharse. trabajo en común por el bien intelectual y espiritual de todos. Nadie mejor para explicar lo sentido como Guillermo, el escolano leonés con Covadonga como su familia, quien escribe en las notas «(…) sensibilidad y cariño consiguiendo transportarnos a toda una variedad de espacios soñados. Sumiéndonos en calma, mostrándonos un sonido hermoso, embaucador y placentero» ordenándonos disfrutarlo pues no cabe otra cosa, como si hubiese estado físicamente presente en este gozo para los sentidos.

Final y principio en Covadonga

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Miércoles 29 de agosto, 19:00 horas. Real Colegiata de San Fernando, IV Ciclo de conciertos «Órganos de Covadonga»: Rubén Díez García (órgano), Escolanía de Covadonga (director: Jorge de la Vega Laria). Obras de J. P. Sweelinck, P. Bruna, Julio Domínguez, D. Zipoli, J. Rinck, J. Lidón, J. Mª Beovide, y J. Adam Reincken.

Volvía a Covadonga un día antes de la Novena y como final de un agosto organístico dando comienzo a un curso por parte de la Escolanía que se prepara ya con nuevas voces blancas ilusionadas en esta etapa donde compartirán tanto con los ya veteranos, alternando este cierre de ciclo nada menos que en esa joya del siglo XVIII que es el realejo de la Colegiata y en las manos de mi admirado Rubén Díez con un programa lleno de esquisiteces, que dejo a continuación.

La parte coral bien llevada por el maestro De la Vega (antiguo escolano y alumno de Leoncio Diéguez) estuvo perfectamente elegida para un día y lugar donde la Virgen siempre es protagonista. Tras la apertura organística de la Fantasía chromatica (Sweelinck), clara y pulcra como nos tiene acostumbrados el padre Rubén, el «incipi» del Salve Regina de las voces graves alternado con el Tiento de 1º tono de mano derecha y al medio a dos tiples (Pablo Bruna) del órgano portátil, duro en su mecánica pero realmente sobrecogedor en sonoridades y registros divididos, para seguir la Escolanía completando el gregoriano y rematando el tiento, para al completo desgranar ese bellísimo Ave María de Julio Domínguez, sabedores que la nueva hornada tendrá que acoplarse al duro trabajo diario con los veteranos pero compartiendo desde el primer concierto buena música, siempre un placer ver chiquillos de seis años que apenas pueden con las partituras pero «concelebrando» esta liturgia musical de órgano y coro.

La Suite II en Sol m. de Domenico Zipoli tuvo su «interludio coral» a la mitad de sus cuatro movimientos (Preludio, Corrente, Zarabanda y Giga) con el Pange Lingua de Rinck y el posterior gregoriano de las voces graves, buena elección y momento de esa cesura conjugando el perfecto maridaje de las voces a capella y el subrayado instrumental plenamente espiritual como resultó igualmente el Cantábile para órgano al alzar en la misa y allegro (José Lidón), glosa incluída del Pange Lingua, delicia para paladares auditivos, esquisiteces en los registros y subrayado pleno antes de ese nuevo rezo cantado de la Cantiga a la Virgen (Beovide) entonado por las voces graves, veteranas y sustento necesario en el quehacer diario.

El cierre una auténtica maravilla en este recuperado realejo de la Colegiata que ya le había escuchado en Valdediós: la Fuga en Sol de Johann Adam Reincken, organista sin concesiones delineando unas voces cristalinas para esta obra virtuosa en ejecución maestra.

Volví a disfrutar con todo el programa, parte conocido pero siempre nuevo al escucharlo en este órgano cuya mecánica antigua convive con la tubería nueva respetuosa con su ubicación y reverberación, maestría intrepretativa desde la elección de los registros que lograron pasar de momentos íntimos a sonoridades plenas sin olvidar la perfecta ornamentación en Bruna o Zipoli y la íntima mística de Lidón hasta alcanzar la plenitud con Reincken, un Rubén Díez trabajador, estudioso y artista en el amplio sentido de la palabra al que espero escuchar más a menudo.

Y la propina estuvo fuera cuando la Escolanía subió hasta la Sagrada Cueva a entonar el «Himno de Covadonga» a capella y prefacio musical a la Novena de la Santina. Final de ciclo, principio de un curso escolar que en Covadonga arranca a lo grande como no podía ser menos.

Siempre tengo a Bach

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Miércoles 18 de abril, 19:45 horas. Iglesia de San Pedro, Gijón. J. S. Bach: Corales de Pasión y Pascua, Orgelbüchlein (Parte III). Escolanía de Covadonga (director: Jorge Laria), Grupo Coral «Melisma» (director: Fernando Menéndez Viejo), Adolfo Gutiérrez Viejo (órgano).

Mi querido Fernando M. Viejo comparte conmigo muchas cosas, sus proyectos nunca olvidan la parte pedagógica porque la jubilación en el trabajo no significa de la vida y mucho menos de la música, y evidentemente Bach reúne todo y más. Muchos años de docencia en el instituto y aún más en este mundo musical donde siempre es una referencia para los que venimos detrás así como todo un placer compartir amistad y recibir sus sabios consejos e inmerecidos halagos.

La colaboración de «Melisma» con el organista leonés, afincado en Asturias, Adolfo Gutiérrez Viejo viene de lejos, y recuerdo el primer acercamiento en mayo de 2010 más un Bach navideño del mismo año en esta misma Iglesia donde se sienten realmente como en casa, apuntando nuevas colaboraciones en este mismo terreno.

Los Corales de Pasión y Pascua abrían la posibilidad de contactar con otros coros asturianos para lograr las cuatro voces mixtas necesarias, repitiendo las versiones organísticas que van más allá de la propia reflexión del gran Bach sobre los corales luteranos (qué grande es el «Pequeño libro de órgano») que ya intentaron solamente con voces graves. El guante lo recogió precisamente la Escolanía del Santuario de Covadonga, que es una casa más con las puertas abiertas para Fernando, y pese a calendarios y otras obligaciones de todos los participantes impidiesen ensayos conjuntos, reunir las voces blancas de los escolanos con las voces graves gijonesas resultó un triunfo -con distintas calidades que esta vez no voy a analizar- porque el esfuerzo ya merece todos mis elogios.

Alternando en la dirección el propio Fernando M. Viejo y Jorge Laria, los coristas fueron desgranando los seis corales de Pasión y cinco de Pascua perfectamente traducidos en el programa de mano, así como el complemento del órgano que además abrió con la Fuga en Do m. BWV 562 y cerró con ese complejo Preludio y Fuga en SOL M. BWV 541, pues Adolfo Gutiérrez Viejo es para muchos asturianos y leoneses el organista de Bach, otro maestro del instrumento con alumnos aventajados en nuestra tierra. El próximo sábado a partir de las 16:30 horas repetirán el concierto en Covadonga.

Dejo abajo el programa (con los links a los corales organísticos en la traducción al español con el número de catálogo BWV), y mi más sincera enhorabuena por conseguir conjugar en primera persona del plural el verbo «educar», a cantantes y público precisamente con uno de los mejores pedagogos musicales.

CORALES DE PASIÓN:

Nº 20 O Lamm Gottes, unschuldig («Oh Cordero de Dios inocente», BWV 618).
Nº 21 Christe du Lamm Gottes («Cristo, Cordero de Dios», BWV 619).
Nº 22 Christus, der uns selig macht («Cristo en medio de los ultrajes», BWV 620).
Nº 23 Da Jesu an der Kreuze stund («Cuando Cristo pendía en la Cruz», BWV 621).
Nº 24 O Mensch, bewein’ dein, Sünde groß («Oh hombre, llora tu gran pecado», BWV 622).
Nº 25 Wir danken dir, Herr Jesu Christ («Te agradecemos, Señor Jesús», BWV 623).

CORALES DE PASCUA:

Nº 26 Hilf ‘ Gott, dass mir’s gelinge («Ayúdame, oh Dios, que yo consiga», BWV 624).
Nº 27 Christ lag in Todesbanden («Cuando Cristo estaba en tinieblas», BWV 625).
Nº 28 Jesus Christus, unser Heiland («Jesucristo, Salvador nuestro», BWV 626).
Nº 30 Erstanden ist der heil’ge Christ, Halleluia («Cristo ha resucitado, Aleluya», BWV 628).
Nº 32 Heut’ triumphiret Gottes Sohn («Hoy triunfa el Hijo de Dios», BWV 630).

P. D.: Crítica de Cuca Alonso en LNE.