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Don Alfredo de la Roza, siempre

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Martes 21 de febrero, 19:30 horas. Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo: XII Ciclo de Música Sacra «Alfredo de la Roza». Mesa redonda en torno a Don Alfredo.
Doce años largos que mi querido Alfredo nos dejaba pero que su Escolanía San Salvador sigue manteniendo vivo en el recuerdo, no ya con este ciclo que lleva su nombre sino en el día a día y esperando que octubre sea el mes donde Oviedo tenga en su callejero a Alfredo de la Roza Campo (Santa Marina de Cuclillos, Siero, 5 de diciembre de 1925 – Oviedo, 31 de octubre de 2004).

José Luis, Sandúa, Ovín y Chema

Como novedad de la duodécima edición del ciclo se han incorporado las conferencias, una más académica sobre la Schola Cantorum del Seminario ovetense y esta mesa redonda que congregó a cuatro amigos, alumnos y compañeros en charla amigable, aunque muchísismos de los que asistimos también recordamos muchas de las anécdotas que fueron surgiendo desde la mesa. Ahí estaban José Luis Alonso Tuñón, párroco de San Isidoro que acogió a la Escolanía cuando la «desterraron» de la Catedral donde Alfredo era «Maestro de Capilla» pero sin ella, alumno y con los años amigo, pues el Maestro cercano acaba siendo amigo una vez pasada la dualidad docente-discente; José María Hevia, Chema para todos, sacerdote además de cantor y compañero quien supo aprender a entender los Salmos desde la música no ya escrita sino sentida mucho antes de rezarlos, también dando el paso casi lógico tratándose siempre de Alfredo. José Manuel Ovín De La Vega, otro componente de aquella increíble Schola, docente que «liberaba el dolor» de Alfredo al encargarse de los que por aquí decimos «de oreya dura» en el Seminario, incluso obligándoles a desfilar para comprobar que por lo menos ritmo tenían, anécdota recordada por José Luis, seguidor de esa escuela de dirección coral que Don Alfredo fue regando, impulsor también de los años dorados de una FECORA donde los cuadernos corales eran manuscritos dignos de imprenta, y tantas aventuras codo a codo. Y mi paisano Joaquín Sandúa, de escolano en Covadonga al Seminario de Oviedo bajo la tutela de Don Alfredo, compañero de andanzas en el Ochote Principado, también con amistades comunes, primero en la Escolanía San Salvador (a la que «recomendó» la nueva y actual sede tras el «destierro catedralicio») y sobre todo durante aquellos brillantes años de la Capilla Polifónica «Ciudad de Oviedo» con Benito Lauret desempolvando el archivo catedralicio, llevándolo al disco y realizando giras con una formación vocal realmente excelente en aquellos años.

Habría para muchas más mesas con Alfredo en el recuerdo, Don Alfredo como le llamaban en el ochote (que tranquilizaba al director y no a la inversa), su humildad, él lo llamaba antidivismo militante, como una de las cualidades más mencionadas, alumno muchos años de aquellos cursos de dirección coral en Cervera (Lérida) porque ser autodidacta también necesitaba reciclar e incluso tener una titulación que ni siquiera recogió: los viajes en su Lambretta y sotana que no eran lo mejor para recorrer monumentos que iba «descubriendo» por aquella geografía de los años cincuenta, con su otra pasión por el Arte y la Historia contada desde sus vivencias, porque los datos ya estaban en los libros. También el tertuliano en los conciertos del Campoamor o el Auditorio (como recordaba Ovín y aún pude disfrutarlo en muchos descansos), el amor y respeto por todo tipo de música, su afición por la tecnología atesorando grabaciones de su idolatrada «Radio 2» (hoy Radio Clásica), su participación siempre de buen educador ambientando el Seminario con música y fútbol los domingos… fotógrafo, cinéfilo, y todo lo novedoso para un hombre de mente abierta en unos tiempos difícil que con él no parecían tanto. Ciertamente Don Alfredo fue único, y apenas se habló del compositor y transcriptor de tanta música, aunque mi admirado Ángel Medina lo hace como nadie en su blog. Surgió una anécdota sobre una «Salve a 8 voces» que ni siquiera recordaba haber escrito y compuesta tras una estancia en Montserrat que le inspiró para poder ofrecerla en Covadonga con la Escolanía y la Schola del Seminario en una proeza coral por entonces (inicio de los años 50), como nos recordó «Sandu».

También tengo mis anécdotas con Alfredo, algunas salieron a la luz pero quiero recordar la gracia que le hacían mis (malas) imitaciones de Chico Marx al piano durante los cursos de dirección coral de Covadonga allá por los inicios de los 80, o sus carcajadas con Les Luthiers, porque Alfredo siempre respetó «La Música», sin etiquetas, pidiendo «los finales piano» aunque tuviese que finalizar con Axuntábense más para regocijo canoro que directorial. Sandúa decía que seguía esperando encontrárselo de nuevo, y es que si «La muerte no es el final«, el recuerdo y la escuela de vida que Alfredo de la Roza nos dejó a tantas generaciones, siempre seguirá vivo.
El viernes «su» Escolanía cerrará esta duodécima edición aunque no estaré para contarlo, pero me consta que tengo su permiso porque la integración social con la música que supone el proyecto Mosaico de Sonidos redime cualquier pecado.

¡Gracias amigo!

Plataforma de Docentes, Concertistas, Compositores e Investigadores

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Transcribo literalmente, mostrando mi apoyo incondicional a esta plataforma que se presenta este miércoles 11 de junio a las 12:30 en la sala 5 del Auditorio de Oviedo.

Convocatoria de presentación a los medios y a la sociedad de la «Plataforma de Docentes, Concertistas, Compositores e Investigadores”
De un tiempo a esta parte se viene produciendo en Asturias una situación insólita: se ha restringido al máximo la actividad concertística de los profesores de conservatorios que dependen del Principado de Asturias. Esa medida se ha basado, según la Consejería de Educación, en la aplicación de la Ley 53/1984 de Incompatibilidades, a todas luces restrictiva, y que está provocando la interrupción -con peligro de abandono- de carreras artísticas de varios profesores o el abandono de la docencia de otros profesores implicados en proyectos artísticos.

Asturias se convierte así, y que sepamos, en la única región del mundo occidental en la que se restringe la actividad artística de los profesores de música.

Ante la situación, que se ha precipitado en los últimos meses, los profesores se han movilizado creando una plataforma que trata de solventar esta anómala situación fomentando el debate entre las partes y aportando sus propuestas, meditadas y proporcionadas, y comunicando a la opinión pública la problemática y sus posibles soluciones.

La Plataforma considera que estas restricciones, o prohibiciones, inciden claramente en dos aspectos de interés general:

  • Industrias culturales. Se está poniendo en muy serio peligro la permanencia de muchas industrias culturales asturianas, por tanto, la oferta cultural en Asturias disminuye drásticamente en cuanto a música se refiere; además, la actividad de estas industrias fuera de la comunidad, con la riqueza cultural y económica que generan, pueden desaparecer muy rápidamente. Por último, como esas restricciones no se dan en otras comunidades, las industrias culturales asturianas de la música sufren una situación de inferioridad enorme con respecto a otras del país, dándose la circunstancia de que profesores de otras comunidades pueden presentar aquí sus propuestas culturales y que los de Asturias no se pueden presentar ni aquí ni fuera.
  • Educación. Estas restricciones dificultan o impiden la actualización y el reciclaje permanente de los profesores que la actividad concertística comporta, con lo que, a medio y largo plazo la calidad de la enseñanza musical en Asturias se resentirá irremediablemente.

Las explicaciones pormenorizadas de esta situación se darán en el acto de presentación que tendrá lugar el próximo miércoles 11 de junio a las 12:30 en la sala de reuniones no. 5 del Auditorio de Oviedo. En la mesa estarán los cuatro miembros de la Plataforma elegidos por ella para su gestión:

Francisco Jaime y Pantín, profesor del conservatorio superior de Oviedo y concertista de piano

Manuel Paz, profesor del conservatorio profesional del Nalón, miembro de EntreQuatre y director de la Orquesta de Cámara de Siero

Alejandro Villar, profesor del conservatorio profesional de Gijón, director del ensemble Eloqventia

Aarón Zapico, ex-profesor de los conservatorios profesional y superior de Oviedo y director de Forma Antiqva

Dada la importancia cultural y educativa que la problemática tiene, se ruega su presencia y la máxima atención hacia este evento.

Más información en plataformaasturias@gmail.com