Inicio

Y sigue asombrando ¡muy grande LDO!

4 comentarios

Siempre es un orgullo comprobar que la llamada «Marca España«, para nosotros Made in Asturias, está mal utilizada porque también es cultura y música, coral de calidad y promoción real con más que sobrada dignidad y esfuerzo que tiene recompensa (menos veces de las que se merecen).

Y así lo ha vuelto a demostrar nuestro coro El León de Oro (LDO) dirigido por Marco A. García de Paz, que este fin de semana ha vuelto a hacer historia alzándose con el Primer Premio del I London International A Cappella Choir Competition, concurso que reunía cual «champions league coral» en su capital mundial a doce coros a cual más reputado.

Primera alegría saber que LDO había ganado la semifinal de este viernes 25 pasando a disputar la gran final del sábado 26 en St. John’s Smith Square, y todo por las redes sociales (Facebook, Twitter) que muchos usamos agradeciendo la rapidez con la que se comparten noticias, incluso buenas.

Ahí estaban los cuatro mejores coros del mundo, de Italia, Reino Unido, Estonia ¡y España!, esperando el sábado con tensión, emoción y para LDO plenamente felices porque estar ahí era todo un premio. Los enormes sacrificios para este «Road To London» tenían su recompensa.

 

Los gozoniegos están realmente acostumbrados a situaciones tensas, experiencia de años y perfecto equilibrio entre juventud y veteranía, con otros concursos muy exigentes aunque el londinense tenía ese plus de estar organizado por The Thallis Scholars y el querido Peter Phillips con quien LDO ha conseguido una química especial más que recíproca.

No hubo fallos, Tavener era el homenajeado y en las voces no rugientes sino convincentes, disfrutando como sólo ellos saben y contagian, pudo ser el tema desequilibrante para alzarse con un Primer Premio que sabe a mucho. Entre las obras cantadas vuelta al espacio con Iupiter de Ostrzyga estratosférico literalmente. Algo tiene especial este coro de leones que también cautivó al jurado y público británico, auténtica cátedra de la música coral universal.

Las fotos que ilustran esta entrada (vídeos en el otro blog que en este hay que pagar el pluggin) están sacadas de las ya citadas redes sociales subidas por componentes, amigos y familiares de «los leones«, incluyendo esta de Marco Antonio García de Paz recogiendo el diploma acreditativo del galardón casi como la Copa de Europa Coral en St. John’s porque Wembley es historia pasada:

Celebraciones más que ganadas a pulso, alegría desbordada, felicidad compartida, «orgullo leónigan» y lo mejor de todo, su continua búsqueda de la belleza y la perfección para la que el premio supone otro acicate ya que ellos nunca decaen… Rugidos hermosos que son la llamada a sus seguidores, en aumento.

Martes Santo con el Orfeón de Mieres

Deja un comentario

Martes 15 de abril, 20:00 horas. Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, Mieres. Concierto Sacro 2014: Orfeón de Mieres, director: Joaquín Sandúa. Obras del Padre Prieto, Kodaly, Alfredo de la Roza, Bárdos, Van Berchem, Tresch, Gabaráin y Juan A. García.

Me tomo casi como obligación escuchar música en mi pueblo, más si se unen en un concierto tantas razones emotivas y nuevamente un Martes Santo: cantaba «El Orfeón«, mi primera escuela coral; dirigía Sandúa, uno de los culpables de mi amor por el órgano, precisamente en esta Iglesia, y quien me presentó a Don Alfredo de la Roza en los tiempos de la Capilla Polifónica, de quien este martes escuchamos dos obras: una propia a raíz del funeral en 1964 del Arzobispo Francisco Javier Lauzurica, más la armonización de una canción cristiana que es de todo un clásico de las marchas procesionales, compuesto por otro sacerdote músico como Monseñor Gabaráin.
En lo estrictamente musical nos reencontramos con la formación coral decana de Asturias y una de las más veteranas de España en un programa exclusivamente sacro para este concierto en plena Semana Santa, presentando cada tema quien ha vuelto a ser elegido recientemente como presidente, mi colega de profesión ya jubilado Eustaquio Álvarez Hevia, palabras las suyas siempre medidas, doctas y sinceras, como en él es habitual. Obras todas sentidas, bien interpretadas bajo la dirección atenta de Sandúa (que sigue dando los tonos desde un teclado), con cuerdas bien compensadas a pesar del paso del tiempo, trabajando duramente la técnica y buscando la afinación correcta, imprescindible en toda formación, empaste ayudado por la elección de las obras y la acústica perfecta de estos recintos eclesiásticos, al menos en coros «a capella». Repaso siempre bueno de partituras ya estudiadas, algunas en tiempos de Vicente J. Sánchez pero que Sandúa ha mantenido con su «estilo» y grabado en el último CD, , y esta vez repitiendo el mismo programa del año pasado que el día anterior cantaron en la Iglesia de San Juan pero de la capital, volviendo a destacar entre todas la del húngaro Bárdos por su enorme dificultad, y la cercanía de Don Alfredo. Nuestro Orfeón sigue al pie del cañón y el pueblo de Mieres apoyándole, pudiendo presumir incluso de tener una calle.

Pongo aquí las obras interpretadas y sus autores, separadas en dos bloques sin descanso entre ellos, salvo los comentarios de Eustaquio:

«Del sacrificio de Jesús por nuestra salvación»

–In monte Oliveti (José Ignacio Prieto)

–Stabat Mater (Zoltan Kodaly)

–Memento mei Deus (Alfredo de la Roza)

–Eli! Eli! (György Deák Bárdos)

–O Jesu Christe (Jacob / Jacquet Van Berchem)

«De la esperanza del Señor»

–Ave Maria (J. B. Tresch)

–La muerte no es el final (Cesáreo Gabaráin / armonizada a 4 v.m. por A. de la Roza)

–Señor, me cansa la vida (Juan Alfonso García / A. Machado)

En plena semana santa no podía tener mejor cierre musical en casa con mis «querencias» corales y personales, y el Orfeón ha entrado la primavera casi como fin de curso, con muchos compromisos…

LDO: Destino LonDOn

1 comentario

Lunes 14 de abril, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Sala de Cámara. Coro «El León de Oro» (LDO), Marco Antonio García de Paz (director). Obras de Mouton, Palestrina, Tallis, Tavener, Victoria, Gibbons, Purcell, T. Tomkins, Rheinberger, Rautavaara y Ostrzyga. Entrada libre. Aforo completo (404 butacas).

Con la sala de cámara a rebosar volvía al auditorio carbayón el coro LDO con Marco A. García de Paz al frente en una auténtica maratón coral tras el «programa francés» con la OSPA y La Pasión según San Juan con Forma Antiqva, nada menos que presentándonos el repertorio que llevarán la próxima semana (días 23 al 26 de abril) al concurso que organiza y preside Peter Phillips en Londres, capital coral mundial, único representante español en una competición que podríamos calificar de auténtico Campeonato Mundial de Coros a capella. Titulado «Road To London» el mejor coro español del momento quiso dejarnos el mismo programa que llevará al templo de la plaza de St. John celebrando su 300 aniversario.

Conjugando obras de su repertorio con novedades, siempre desde la seña de identidad del coro gozoniego (la búsqueda de la belleza sonora), fueron desgranando en dos partes y distintas combinaciones -coro de cámara, medios y dobles coros, más el coro al completo- unas obras difíciles, arriesgadas y exigentes, todavía con tiempo de pulir y rematar pequeños detalles para una formación que, como los clubes de fútbol, mantienen un bloque fijo y homogéneo al que va llegando la cantera, con todo lo que supone de poner el engranaje vocal al máximo de cara a esta «final Champions» en dura competición mundial. Sólo para hacerse a la idea dejo aquí los coros participantes:
Byrd Ensemble (Seattle, EE. UU.), Constanzo Porta (Cremona, Italia), Dysonans Chamber Choir (Poznan, Polonia), Erebus Ensemble (Bristol, Reino Unido), Jinggaswara ITENAS Choir (Bandung, West Java, Indonesia), New Dublin Voices (Dublin, Irlanda), Renaissance (Durham, Reino Unido), Reverie (Londres, Reino Unido), Victoria Consort (Oxford, Reino Unido), Voces Musicales (Tallinn, Estonia) y Vox Lundensis (Lund, Suecia).

La primera parte estuvo ocupada por la llamemos «polifonía dura» (donde no faltó Tavener, como tampoco en la segunda, siendo el homenajeado del concurso londinense):

Nesciens mater (Mouton), perfecta para ir calentando motores, Tu es Petrus (Palestrina), buscando la rica paleta de color vocal y el mayor empaste para una obra muy trabajada por «los leones», las Lamentations I (Tallis), casi coro de cámara con 16 voces (3 sop, 6 altos -en dos voces y con dos contra tenores-, 3 ten y 4 bajos) que deberán asegurar aún más dado el conocimiento del jurado de estas obras, y para ir finalizando As one who has slept (Tavener), colocación y ubicación en «T» con dos coros para una partitura exigente y rica en matices pero «cargada por el diablo» más el Regina Coeli (Victoria) a doble coro, para trabajar la homogeneidad y empaste entre ambos siguiendo las enseñanzas que el propio P. Phillips dejó con este coro que logró captarle y enamorar como al resto de «leónigans».

La segunda parte presentó la muestra cronológica de un coro que parece estar más «cómodo» con las obras llamemos contemporáneas, aunque sean capaces de afrontar con rigor cualquier época:

Hosanna to the Son of David (Gibbons) puede que necesitase más presencia de bajos, supongo que economizando porque son capaces de mayor volumen sin perder equilibrio, Remember not, Lord, our offences (Purcell) con medio coro donde las exigencias son dobles, When David Heard (Tomkins) otro tanto y exigente con un texto oscuro contrapuesto al brillo melódico, The Lamb (Tavener), piedra angular y puede que decisiva en el concurso al que asistirá su viuda, coro al completo con las voces mezcladas pero logrando un empaste «marca de la casa» y rozando la perfección con las disonancias casi imposibles sonando a gloria celestial, así como el Kyrie de «Cantus missae en mi bemol» (Rheinberger), partitura muy dominada, hermosa donde las haya y que LDO ha hecho suya desde la primera vez que la interpretaron. Para finalizar la dificilísima Suite de Lorca (Rautavaara) llena de tensión, atención y emoción, atentos siempre a dinámicas y efectos que Marco trabaja como nadie para lograr implicación y «sonido león» de parlatos, glissandi – portamentos efectistas, entrega total del coro plenamente identificado con esta música tan cercana, como también su ya reconocido Iuppiter (Ostrzyga), celestial más que universal, «metidos en faena», sabedores del final a un trabajo muy duro e hipnotizando con su musicalidad vocal.

El público premió la labor realizada (Neira seguro que cronometró la duración de los aplausos) y LDO bisó Rautavaara, aún más internacional desde la perfecta articulación del español con toda la carga emotiva que la figura de Lorca tiene en la difícil música coral del finlandés. El éxito londinense está asegurado, los premios siempre se agradecen, pero El León de Oro siguen haciendo historia y llevando Asturias a las más altas cotas de calidad coral. Orgullo leónigan desde hace muchos años, y para seguir…

Fresco musical de sensaciones

3 comentarios

Viernes 21 de marzo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, «Diaghilev y los Ballets Rusos II», abono nº 9 OSPA, Coro «El León de Oro» (director: Marco A. García de Paz), Rossen Milanov (director). Obras de Debussy y Ravel.

Velada pictórica y danzante desde la conferencia previa de María Sanhuesa (también suyas las notas al programa enlazadas en el inicio) titulada «Los colores del sonido: Debussy, Ravel los Ballets Russes«, contando nuevamente con Milanov al frente, lo que se agradece por esa continuidad tan necesaria para alcanzar el mayor entendimiento.

La música de ballet parece ser especialidad de nuestra formación que incluso ha llevado al disco (el último ya con el director búlgaro) aunque tengamos que cerrar los ojos para imaginarnos la escena y cuerpo de baile, precisamente en una ciudad que también tiene su Festival de Danza en el Teatro Campoamor. También domina la orquesta asturiana la música francesa, supongo que más allá de la cercanía geográfica la anímica, pero sobre todo las partituras de los grandes orquestadores, y los de esta tarde de danza lo son, dando lo mejor de ellos, creciéndose en la inmensidad sinfónica.

Para ahondar en la grandeza de las dos obras programadas se contaba con la mejor formación coral del momento, y de casa, el LDO que también está preparando su concurso de Londres y antes la Pasión Según San Juan, estando el espíritu bachiano presente el día de su aniversario al sonar la «Badinerie» en un teléfono femenino (por lo que tardó en encontrarlo y apagarlo), que mejor ni comentaré aunque parase el concierto en el momento más «inoportuno» de Ravel…

Nocturnos (Debussy), tríptico sinfónico parece que inspirado en el pintor Whistler, en cierto modo para no seguir etiquetando como impresionista la música de Don Claudio aunque siempre existen paralelismos y referencias coloristas, sentido más decorativo que descriptivo pese a las luces especiales que parecen iluminar cada número. La plantilla ampliada para la obra, sobremanera en el viento madera, percusión, otro arpa, no lo fue en la cuerda aunque les exija aún más trabajo, pero el buscado ambiente etéreo se consiguió desde las primeras «Nubes«, casi de anuncio por lo bien perfiladas y contrastadas hasta el gris, sin necesidad de utilizar pinceles finos. Como confesión que comparto con la doctora Sanhuesa, «Fiestas» es mi número preferido, puede que por la explosión de color sinfónico, la alegría desbordante, el ritmo danzante, los fuegos artificiales, el cortejo o mi pasión noctámbula, estando de acuerdo con el cambio de título del propio Debussy que en principio llamó «Tres escenas en el crepúsculo», curiosamente tocadas dos por no incorporarse siempre el coro femenino de «Sirenas«. Si hace algo más de un año las voces blancas del LDO ya interpretaban esta obra con la OvFi, dejándome enamorado por las «vocalizaciones dificilísimas con polirritmias perfectas, mar dorado más que plateado para dejar flotando en el ambiente una espiritualidad preparatoria de la segunda parte», la madurez global se hizo notar todavía más, auténtico tratamiento instrumental de Debussy que «las chicas de oro» han vuelto a elevar a cotas muy altas (tres mezzos más que las sopranos en perfecto equilibrio de planos) con la complicidad de un Milanov dominador de este nocturno cual marino experto. Las «sirenas de Peñas» no nos hicieron naufragar y en vez de tapar los oídos los abrimos aún más para disfrutar de este hechizo sonoro con ese tema de la coda final que sonó celestial con Juan Pedro Romero «acallando las voces del mar» para fundirlo todo y alcanzar el silencio nocturno hoy con luna llena menguando.

Dafne y Cloe (Ravel) me daría para fabular con más enamoramientos de todos y entre todos, el coro al completo y la orquesta ampliada, el bosque sagrado del auditorio donde aparecen piratas tecnológicos casi fantasmales intentando raptar la pureza sonora y la ayuda siempre del dios Pan musical que alimenta nuestro espíritu y aplaca odios. Se nota la planificación previa para este ballet cuya música pudimos disfrutar completa (no en suite) como la concibió el propio Maurice, totalmente ajustada en efectivos e intenciones aunque reconozcamos la dificultad de ubicar semejante plantilla en un teatro y los bailarines en escena. El encanto de la danza sin que la música pierda ni desvíe la atención fue muy trabajado entre Ravel y Fokine para una partitura que es una «sinfonía coreográfica» en tres partes encargada por el omnipresente Diaghilev, un «gran fresco musical menos preocupado por el arcaismo que por la fidelidad a la Grecia de mis sueños», que también citó María Sanhuesa del Esbozo biográfico dictado por el compositor a Roland-Manuel.

La OSPA volvió a sonar perfecta en cada sección, una plantilla ampliada como ya apunté que es para deslumbrar (no faltó la máquina de viento o eolífono), siendo Milanov quien sacaba a la luz las distintas combinaciones coloristas de familias y solistas en perfecto entendimiento con el maestro. Y el coro como un bloque más imbricado en la ampliación suprema de la paleta orquestal, bien todos o sólo las voces graves, con ausencia de referencias textuales y dificultad añadida que «los leones» superan con el duro trabajo al que les somete Marco A. Gª de Paz, sin perder nunca la globalidad sonora de cada motivo desarrollado con la maestría de un Ravel aún investigador de texturas y rítmicas. El análisis de la obra en la «Guía de la música sinfónica» dirigida por Tranchefort desmenuza la hora de música que pasó volando para goce de intérpretes y público: el lirismo de la trompa y el célebre intervalo de quinta, el enriquecimiento colorista añadido por el coro con las irisaciones de la cuerda y las dos arpas, el violín con un nuevo motivo siempre con la danza presente, en especial la guerrera tras los piratas, «Animado y muy rudo» con una madera portentosa y segura… Destacable el conocido tercer cuadro, «amanecer» cual contraste con los nocturnos debussianos, cantos de pájaros y el coro auténtico sol inundando de luz emergiendo de la orquesta profunda en una técnica sumativa que de forma imperceptible alcanza la apoteosis mágica firmada por Ravel. Y la flauta de Myra Pearse persuasiva, cristalina, apoyando el encuentro de los amados «Dafnis y Cloe» premonitorio de la bacanal de ritmo desenfrenado y ricos colores que esta OSPA atesora.

La fiesta de música colorista, de colores musicales, pareció dar la bienvenida a la recién estrenada primavera y despedida a la «nit del foc» valenciana, una paleta de colores a la que se añadió el dorado coral que pareció pintar Klimt con música francesa. Mahler espera en menos de 24 horas…

Desigual Beethoven Monumental

3 comentarios

Sábado 15 de febrero, 20:00 horas. Teatro Monumental, XXIV Ciclo de Conciertos Universidad Politécnica de Madrid, concierto comienzo segundo trimestre. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, Coro de la Universidad Politécnica de Madrid (director: Javier Corcuera), Carmen Yepes (piano), Ana Puche (soprano), Ana Häsler (mezzo), Alain Damas (tenor), Isidro Anaya (bajo), Juan Pablo Simón (director). Obras de Beethoven. Entrada segundo entresuelo: 16€ (2,78€ de IVA ¡el 21%!).

Oportunidad única de escuchar estas dos obras sinfónico-corales de Beethoven en el mismo concierto donde el coro anfitrión, al igual que el resto de músicos, no brillaron con igual intensidad en ambas, con una entrada rozando el lleno y mucho público joven.

La Fantasía para piano, coros y orquesta en do menor, Op. 80 tuvo el total protagonismo de la asturiana Carmen Yepes (1979), afincada como docente en Madrid, protagonista literalmente desde el inicio y a lo largo de esta joya (que estrenase el propio Beethoven como pianista), con auténtica magia ambiental conseguida por el feliz entendimiento y complicidad con el maestro Simón y la OSRMurcia, ésta falta de un poco más sonoridad que sí hubo en el coro que bien conoce Juan Pablo, así como el cuarteto solista al que se sumaron Mónica Cendón (soprano) y Javier Roiz (tenor) del propio coro universitario. Presencia clara y decidida en cada intervención pianística, musicalidad a raudales, conjunción en los tutti siempre desde la característica limpieza sonora y los fraseos impecables de una Carmen Yepes que atesora honestidad y magisterio. Difícil alcanzar esta complicidad para una obra agradecida y perfecto complemento de la Sinfonía Coral que ocuparía toda la segunda parte.

Lástima que la Fantasía resultase la cara de moneda, espejismo porque la Sinfonía nº 9 «Coral» en re menor, Op. 125 fue la cruz, palabras mayores que se les empapizaron a los intérpretes dejándonos una versión insípida, descafeinada y hasta soporífera en el tercer movimiento, más lento que «cantabile». Frente a una orquesta sin cohesión ni sonido propio, desajustada por momentos y a la que la batuta invitada no fue revulsivo capaz de transmitir intenciones, con una gama dinámica algo pobre, la entrada del barítono me sonó incluso ofensiva por emisión, color y afinación mientras el tenor era engullido en la mayor parte de sus intervenciones… se me ponía la carne de gallina esperando la deseada oda de Schiller.

Al menos las damas mantuvieron el tipo, tanto Häsler como la completísima Ana Puche Rosado, única en alcanzar mi ubicación con perfecta proyección y emisión sin problemas junto a la orquesta y bien empastada con el cuarteto vocal pero siempre presente. El coro pudo pulir unos fuertes algo chillones -no gritados- aunque afinados, resultando más ajustado en los pianos, jugando en casa pero en un escalón inferior al de otras formaciones españolas que tienen «la novena» en su repertorio habitual, al menos por lo escuchado en este concierto.

La sensación de esta novena fue de impotencia y cierta desgana que pareció transmitirse a casi todos sobre el escenario, limitándose a una lectura sin implicación alguna para una obra monumental que pareció quedarse en ensayo de pago. No parecían los mismos intérpretes de la Fantasía.

Para corroborar o discrepar de mis opiniones, el concierto será retransmitido por La2 en su horario de «máxima audiencia adormecida» a las 8 de la mañana el próximo 15 de marzo, supongo que aprovechando los medios ubicados para los conciertos de la ORTVE que tiene en este viejo «Monumental Cinema» su sede. Al menos mantenemos coro, orquesta y puestos de trabajo.

ARSinNOVA pero con todos los premios

Deja un comentario

Gran Premio Nacional de Canto Coral, Gijón 2013. Teatro Jovellanos, sábado 30 de noviembre, 19:00 horas y domingo 1 de diciembre, 11:00 horas. Entrada: 5€.

El 75 aniversario del RGCC cerraba sus celebraciones nada menos que trayendo a la capital de la Costa Verde la decimoquinta edición el premio de premios corales, llenando en dos sesiones el coliseo gijonés. Y es que además de la conocida trayectoria coral local y regional, tener cuatro coros premiados en los respectivos concursos del «circuito» para disputar la gran final en polifonía y folklore era razón más que suficiente para acudir a las dos sesiones.

ARSinNova

El auténtico triunfador fue el Coro ARSinNOVA de Barcelona, coro de cámara dirigido por Pere Lluis Biosca Soler que se alzó con el Primer premio de Polifonía y Primer premio de Folclore, así como el Ganador del Gran Premio Nacional, siendo la segunda mayor puntuación y representante en el próximo Gran Premio Nacional del mes de abril del próximo 2014, el Coro de Cámara Alterum Cor de Valladolid que dirige Valentín Benavides García.

Los otros dos coros participantes fueron VokalArs de Madrid con Nuria Fernández Herranz en la dirección, y la Camerata Coral de la Universidad de Cantabria con Raúl Suárez García.

En el orden citado estos cuatro coros fueron los ganadores del Certamen Coral de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), Certamen de la Canción Marinera de San Vicente de la Barquera (Cantabria), Certamen Coral de La Antigua de Zumarraga (Gipuzkoa) y Gran Premio de Canto Coral «Santander 2012», por tanto y como bien remarcó Patxi Poncela, presentador del Gran Premio 2013, «concurso de concursos» que acogía a estos ganadores para optar al máximo galardón. Estuvimos ante cuatro coros que dieron lo mejor de sí en dos sesiones (polifonía y folklore) con programas que dejo enlazados y sin crónica detallada porque ocuparía espacio para los dos días, incluso para los invitados fuera de concurso, aunque no dejaré de incluir algún comentario puntual.

Alterum Cor

Mis favoritos estaban ahí, de acuerdo con el de polifonía para los catalanes y para folklore con dudas pero apostando por los vallisoletanos, siendo los otros dos en el orden en que aparecen citados aquí, con pequeños detalles que «restaron puntos» (frase hecha) a las otras dos formaciones. El jurado sí puntuó con baremo riguroso, como es de esperar viendo su composición y experiencia: Esteban Sanz Vélez (Santander), Jordi Casas Bayer (Barcelona), Jesús Eguiguren Etxebarría (Durango, Bozkaia), Eva Ugalde Álvarez (San Sebastián, Gipuzkoa) y Marco Antonio García de Paz (Luanco, Asturias).

De los ganadores bien dentro de polifonía, destacando Heaven Heaven (Britten) de voces blancas excelentes y graves de menos a más, y Agnus Dei (Penderecki), con partitura donde las dinámicas fueron muy agradecidas. En folklore, sin necesidad de escenificar y primando la música me quedo con una potente sardana Les Neus que es fonen (Morera) que además repitieron para cerrar el concurso, donde el único pero sería «limar» cierto sonido metálico en los fortissimi, que supongo la sesión matutina, nunca óptima para cantar, forzó más de lo deseado. Demostraron la calidad de un coro de cámara bien trabajado, desenvolviéndose bien con repertorios más cercanos en el tiempo, en su folklore (El Cant dels ocells en armonización de Bernat Vivancos fue casi instrumental por el excelente color vocal), con enorme musicalidad y una línea de canto solvente.

VokalArs

Alterum Cor trajeron un excelente programa de polifonía para una formación muy homogénea y bien empasatada, siendo excelente Le chant des oisseaux (Janequin) sin exagerar las onomatopeyas, los Deux Choeurs, Op. 68 (Saint-Saëns) delicados y el tema Cómo quieres que te dé de «Dos cantos castellanos» compuesto por su director, obra popular de difíciles armonías y escucha para el gran público. Simpáticas y sobrias sus dos escenificaciones finales.

Camerata Coral de la Universidad de Cantabria

Siguiendo con los coros de cámara, el VokalArs de voces blancas (con un contratenor) que dirige Nuria Fernández Herranz afrontó las dos jornadas sin partituras y pareció adolecer del siempre necesario contrapeso de graves, aunque la elección de las obras siempre busca paliar y compensar un color vocal al que no estamos acostumbrados. Destacaron en polifonía Ave Maria (Alice Tegnér) con «r» muy marcadas pero lo mejor, impactante el Ave Regina Coelorum (Ko Matshusita) y pleno Salve Regina (Miklos Kocsár). En folklore bajó un poco el nivel pese a los detalles coreográficos, el Geantraí (McGlynn) con una virtuosa del bodhran o cantar sin dirección y abanicos rojos para Las Amarillas (Stephan Hatfield).

Finalmente la Camerata Coral de la Universidad de Cantabria, numeroso frente a los anteriores de cámara pero un peldaño por debajo, puede que afectado por actuar en primer lugar. En polifonía las obras elegidas resultaron demasiado complejas para una formación que estuvo más cómoda en folklore, especialmente con el Libertango (Piazzolla) que estuvo acompañado por tres acordeones, pero pese a la «hinchada» o cariño del público por la cercanía geográfica, el nivel estaba inalcanzable.

El León de Oro

Como ganador en dos ocasiones del Gran Premio, y escapando del jurado, Marco A. García de Paz nos trajo su «coro espejo» que dice el Doctor Busto, El León de Oro con un miniconcierto en la línea de excelencia a la que nos tiene acostumbrados y tantos triunfos les ha dado, obras de ahora y de siempre como sus voces: Lay a Garland (Pearsall), Beati quorum via (Standford), Nunc dimittis (Holst) y Trébole (Domínguez) con coreografía incluida, manteniendo esa búsqueda de la perfección coral para disfrute de todos.

Buen fin de semana coral.

Pinturas corales doradas

Deja un comentario

Sábado 16 de noviembre, 20:30 horas. Basílica Santuario del Sagrado Corazón, Gijón: V Encuentro Coral de Música Sacra: Coro El León de Oro, Marco A. García de Paz (director). Obras de Mouton, Palestrina, Alonso Lobo, Victoria, Schütz, Pearsall, Grieg, Stanford, Holst, Pizzetti, Josep Vila y Ola Gjeilo.

Organizado por el RGCC y luchando contra la tijera cultural vuelve la música sacra a la capital de la Costa Verde en la incomparable «Iglesiona» que se llenó para disfrutar de nuestro coro mas internacional y laureado, un imprescindible para este Encuentro, legión de leónigans que acudimos a una auténtica lección histórica coral, perfectamente programada cronológicamente con un repertorio que sigue asombrando por su sabia elección para estas voces que marcan referencia. Las cualidades de El León de Oro siguen impolutas pese a la siempre necesaria renovación, porque el Proyecto LDO está muy bien asentado: cimientos sólidos desde su origen que mantienen segura la estructura vocal más las voces jóvenes que ascienden desde «Los Peques» o se suman ilusionados a la construcción del «coro grande» comulgando con esa búsqueda de la perfección. Empaste, afinación, equilibrio, dinámicas impresionantes, policoralidad exquisita, disciplina, mucho trabajo, entrega total y así hasta el infinito.

Cada partitura resultó un fresco que no admite corrección en su pintura, colores distintos para todas ellas a lo largo de esta historia de pintura coral que el maestro García de Paz va sacando con detalle a flote, perfilando, dibujando cada melodía como personajes pintados que descubrimos a medida que avanza la obra.

Nesciens mater (Jean Mouton) como un Leonardo en Francia, Nunc dimittis (Palestrina) auténtico Miguel Ángel y sentando cátedra del espíritu tridentino referido a la polifonía religiosa, Versa est in luctum (Alonso Lobo) cual Pedro Berruguete, y a continuación Regina coeli (Victoria) auténtico El Greco de la polifonía sacra hispana. Coro completo, medio o doble para jugar con la paleta vocal, siempre el color preciso y la temática contenida, ascetismo no exento de placer. El salto alemán, como si de Durero se tratase, vino con Heinrich Schütz con dos maravillas corales: Die mit Tränen säen, SWV 378 y Selig sind die Toten, SWV 391 que no pueden faltar en este recorrido histórico del Renacimiento al Barroco partiendo siempre del ideal romano y universal pero con el peculiar estilo de cada escuela, esta vez «dorada» por bien pintada a cargo del tándem LDO – Marco Antonio García de Paz que volvieron a sacar de cada partitura intensidades y líneas impensables. Para la primera parada rodear al público en su ubicación, compartir con nosotros esta nueva perspectiva sonora del Lay a garland (Robert Lucas de Pearsall) que abrazó con cuerpo este clásico coral.

Tomado el aire necesario y el cambio en la «base de imprimación» para continuar el fresco histórico coral, tras el «tactus» renacentista o el marcado silabeo barroco antes del equlibrio clásico, desde Noruega nos pintaron el Ave maris stella (Grieg) con la luz estival del norte antes del estallido siempre contenido para los sentidos del irlandés Sir Charles Villiers Standford y su motete Beati quorum via, el latín como idioma católico y la polifonía a su servicio en una forma musical que hace brillar como nadie a este coro que sigue alcanzando cotas increíbles en todas sus cuerdas, luminosidad que nunca ciega por la delicadeza de sus matices capaces de «forti» en su punto exacto al lado de «pianissimi» que quitan la respiración. Sigue asombrándome la versatilidad demostrada por el coro gozoniego, capaces de interpretar músicas de cualquier época con tanto rigor, aunque el gran público parece gozar más en la cercanía cronológica y ellos mismos «soltando tensiones» acumuladas antes de un nuevo derroche sonoro como sólo son capaces de alcanzar pletóricos. Y planetario resultó entrar en el siglo XX con el Nunc dimittis de Holst, nuevo ejemplo de la persistencia de Palestrina capaz de pintar un mismo tema con técnica y lenguaje distinto, mirando la bóveda ovoide de «la iglesiona» con esta música vocal en estado puro para «El León de Marco» seguido por el Agnus Dei (del «Requiem» de Ildebrando Pizzetti) que volvió a rodearnos a los asistentes en total simbiosis. Cada final de obra mimado permitiendo paladear el último suspiro antes del aplauso arrebatador con un público totalmente entregado al placer coral de la música sacra.

Josep Vila i Casañas (1967) y su Sanctus – Benedictus también es «equipaje» habitual del coro y más en estos conciertos sacros, mostrándonos obras actuales de nuestros compositores que triunfan en todo el mundo. Partitura maravillosa de este catalán que han hecho suya con una riqueza tímbrica sumada a las cualidades ya citadas, calidad coral en una interpretación emocionante, fresco hecho lienzo.

Como última experiencia cromática añadir el color del cello a este coro supone la rúbrica del paseo histórico de un concierto siempre emocionante. El noruego afincado en Estados Unidos Ola Gjeilo (1978) ha compuesto su Serenity (O magnum Mysterium) para coro y violoncello, esta vez del propio coro (Manuel Quintana) que dando el paso adelante pareció mudar su voz de bajo a las cuerdas del instrumento (dicen que más cercano a la voz), hacerlo cantar con un empaste más allá de la perfecta escritura de esta obra de nuestro tiempo interpretada con la misma calidad que el Mouton que abría velada cual cierre expositivo de esta auténtica lección de música coral cronológica y estilísticamente perfecta, siempre con «el lenguaje eterno del alma«.

Foto ©LDO / Víctor Gallego

Entregada una placa de agradecimiento al coro que inauguró en 2009 este ciclo y siempre que se les llama acuden a la cita, bisaron Holst en otro fresco coral todavía más lumínico en esta segunda «pasada del pintor Marco», y aunque finalizado hubo despistados (o hambrientos) que la hora debía parecerles avanzada, la exposición de pintura coral volvía a cerrarse como estaba prevista recreando «Serenity», serenidad aún más emotiva por parte de todos que volví a escuchar con los ojos cerrados. Tengo que seguir confesándome «leónigan» hasta la muerte. Gracias.

Pasión corsa por Don Alfredo

2 comentarios

Viernes 25 de octubre, 20:30 horas. Iglesia de San Isidoro, Oviedo: IX Ciclo de Música Sacra «Maestro de la Roza». Concierto inaugural: Gargulae Vocis, polifonía corsa.

El viernes final de octubre y los de noviembre son citas en la agenda musical carbayona desde hace nueve años con este ciclo que recuerda a Don Alfredo y trae a la capital asturiana músicas que también tienen su hueco y público en una ciudad tan melómana como Oviedo. Los organizadores trabajan y mucho para sacarlo adelante año tras año aunque la ceguera cultural de todos los políticos sea un lastre a la vista de más recortes que acaban necesitando y recabando el apoyo económico de una afición que también pasa por penurias aunque no pueda prescindir de este alimento espiritual que hace más llevadera esta angustia de la que no tiene culpa.

Apuntémonos con cualquier figura musical desde la semicorchea a la redonda en yosoydelciclo.com.

La Escolanía San Salvador continúa con la misma ilusión organizando un ciclo que mantiene calidad en los intérpretes, pues mengua sólo la cantidad, y este primer concierto del ciclo lo ofrecería un cuarteto hispano-francés (Juanma Rivero, Ángel David Martín Blas, Paul Leclerc y Jean-François Richon) apasionado por la polifonía corsa -declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 2009 como bien inmaterial, precisamente por esta característica polifónica, pues en muchos aspectos recuerda por momentos otras melodías del arco mediterráneo y si me apuran, hasta de nuestra Misa de Gaita– que mezcló cantos sacros y profanos de ahora y siempre, haciendo las delicias de un templo abarrotado que premió cada intervención y explicación del español Ángel David con merecidísimos aplausos.

La «Paghjella» es la tradición corsa cantada por hombres que combina tres registros vocales que siempre se producen en el mismo orden (Siconda, u Bassu y Terza) como bien explican las notas al siempre excelente programa editado para el ciclo, usando idiomas como el corso, sardo, latín y griego además de aunar la tradición oral secular y litúrgica, repertorio del que pudimos disfrutar en San Isidoro el Real a cargo del cuarteto Gargulae Vocis.

Llegaban cantando la tradicional L’Orme sanguine y caminando hacia la tarima que también se unió al concierto crujiendo y alternando con las campanadas que ayudaron a crear un clima único e irrepetible. Prosiguieron con dos tradicionales de la zona de Rusiu, Salve sancta parens, que me llevó al reciente concierto en León del Ensemble Organum que tanto ha influido en esta formación- y Kyrie, más el Ave Maris Stella en arreglo de Barbara Furtuna -otra formación corsa-, arte vocal tradicional, voces naturales con juegos melismáticos tan próximos a nuestra tonada, siempre con esa polifonía tan peculiar y difícil de empastar pero que este cuarteto domina a la perfección, rematando un expléndido y siempre emocionante Stabat Mater de la región Nebbiu, no tan lejana a nosotros.

La profano vino con dos melodías hermosas, Fiore y A Biasgina, llamándonos la atención la peculiar forma de unirse para el canto e incluso taparse un oído por parte de alguna voz para precisar la siempre difícil afinación, otra similitud con nuestros cantantes de tonada.

A mi lado, en el centro de la iglesia, se situaron para cantar el dúo Tota pulchra es Maria del manuscrito franciscano corso del siglo XVII, auténtica delicia de primera mano que me hizo sentir esta cercanía para unas obras que vinculan lo litúrgico y secular del pueblo como la citada Misa de gaita asturiana hizo aunque en menor medida. Prosiguieron con un impresionante Requiem y Tantum ergo sacramentum del mismo manuscrito corso, cerrando otro bloque polifónico de emociones y pasión vocal.

Dos canciones tradicionales profanas: Lettera a mamma, carta desde prisión de un soldado de la primera guerra mundial, tristemente actual en muchas partes de este mundo nuestro donde la música parece aminorar sufrimientos, seguida por un arreglo de J. E. Langianni de E Muntagne d’Orezza, prepararon la vuelta a lo sacro con el Offertoriu y el actual pero atemporal Lamentu à Ghjesù (M. Torchini / N. Acquaviva / T. Casalonga / R. Mambrini) donde Juan Manuel nos dejó una emocionada interpretación solista siempre con el «roncón» o bordón en boca cerrada de sus tres compañeros.

Para terminar la tradicional Moita Lode à San’Ghjiseppu antes de volver a situarse en el centro para cantar el himno corso Diu vi Salvi Regina, sentido con ellos, respirando y vibrando cada frase, cada sílaba, cada nota que reverberaba en San Isidoro. Todavía nos harían el Sanctus tradicional de la misa de Rusiu, un inicio que nos unía Córcega y Cerdeña con Oviedo para disfrute de Don Alfredo y todos los presentes, «La luz de la fe» como título e hilo conductor de este ciclo de 2013.

Notre Dame de León

Deja un comentario

Sábado 19 de octubre, 21:00 horas. Catedral de León: XXX Festival Internacional de Órgano Catedral de León, Peregrinatio: VIII Ciclo Músicas Históricas de León: Ensemble Organum, Marcel Pérès (director): Peregrinatio II. París – Limoges – Moissac – Compostela. Peregrinaje musical en la Europa del siglo XII.

Nada más, y nada menos, que un quinteto vocal incluyendo a su director, fue capaz de mantener en silencio hora y media a una catedral a rebosar que escuchó las liturgias latinas del Ars Antiqva como si de una misa se tratase (incluyendo alguna tos resistente y aplausos iniciales rápidamente acallados por el propio Pérès), música no litúrgica aunque sus fuentes sí, pero música sacra a fin de cuentas. Arte antiguo, Ars veterum pero también historia vocal por suponer el arranque de la Polifonía a cargo de unos especialistas que dominan este dificilísimo repertorio logrando sonoridades que resonaron por las bóvedas de la Pulchra leonina al ir cantando y colocándose en distintas ubicaciones, con un empaste digno de admiración, dinámicas increíbles de proyección total fuesen a solo, dúos o conjunto, alguna entrada titubeante pero siempre atentos a los gestos del maestro Pérès.

Salieron de la Sacristía entonando el Conductus Beata viscera Marie Virginis de Perotin El Grande, el de Notre Dame, «conductus» real por ser pieza cantada cuando el leccionario era conducido procesionalmente al sitio en el que se proclamaba la lectura, y así se dirigieron con cirios encendidos hasta el coro antes del Versus (esta vez un «conductus» monofónico) Vellus rore de San Martial de Limoges. Impresionante espectáculo, inédito seguramente para muchos y además en su entorno natural, esos organum melismáticos o floridos, técnica polivocal y adornos por debajo de canto principal.

Del Codex Calixtinus, primera guía del Camino de Santiago, escuchamos ese diálogo que es la Antífona Ad sepulchrum beati lacobi, música que engrandece el texto, que lo subraya y ayuda a comprender, aprender, aprehender y entender en su magnitud desde las voces francesas que proseguían su lección de música antigua difícil de digerir pero capaz de vaciarnos para meditar desde el silencio profundo que toda escucha necesita.

Volvíamos a Limoges con el grueso de esta peregrinación vocal, la Prosa Alma chorus domini seguida de Veri solis radius, otro conductus (cum cauda por los melismas utilizados) Noster cetus psallat letus y la oración Ora pro nobis Sancta Maria, advocación de la catedral leonesa donde el canto sonó aún más cercano. Juegos virtuosos de interválicas casi imposibles siempre resueltas desde el magisterio de este «ensemble«, reconstrucciones de la manera como se cantaba antiguamente, con especial atención a la ornamentación, los intervalos y los microtonos que tanto me recordó al canto corso de Cortona.

De Moissac, donde la formación tiene su sede, disfrutamos del canto del diácono Venite populi, para dejarnos una muestra de Canto Mozárabe de Toledo, el Alleluia: Ortus conclusus más marcado que los anteriores volvió a enamorar en sonoridades, el cantus firmus en un potente bajo como base románica sobre la que se sustenta el gótico vocal, tenor y alto, con auténticas melopeas.

Del otro maestro parisino, Leonin el Benedicamus Domino a dos voces volvió a convertir la Catedral de Santa María en Notre Dame Leonesa, nueva lección de empaste y fiato en una voz grave que retumbaba abrazando las otras cuatro, antes de volver en peregrinaje al punto de partida procesionando con el Congaudeant Catholici de Albert de Paris, más que un concierto toda una liturgia vocal de formas inverosímiles con un magisterio francés tan cercano a esta peregrinación interior hasta Santiago de Compostela donde León y su Catedral es siempre parada obligada, esta vez musical.

León como Notre Dame

Deja un comentario

Sábado 19 de octubre, 21:00 horas. XXX FIOCLE y CNDM, Ensemble Organum, Marcel Pérès (director): Peregrinatio II. París – Limoges – Moissac – Compostela.

Penúltimo concierto del festival con otro lleno histórico para vivir en directo el espectáculo de este quinteto vocal que nos deleitó con el Ars Antiqva de los grandes Perotin y Leonin convirtiendo la Pulcha Leonina en Notre Dame, impecables como sus blancos hábitos, procesionando por todo el templo, de la sacristía a la entrada, crucero y sobre todo en el coro, repasando liturgias de S. Martial de Limoges, el Codex Calixtinus, Moissac, Alberto de Paris e incluso el Aleluya: Ortus conclusus como máximo exponente de nuestros cantos mozárabes de Toledo.

Los inicios de la polifonía tan difíciles de entonar, conductus que la formación francesa mima con el maestro Pérès de auténtico oficiante, esas segundas voces que se abren y cierran (puntum contra punctum) como una sola en empaste sobrehumano, el ritmo que impone el latín, la liturgia del canto hecho filigrana «resonare fibris» del público convertido en peregrino. Los muros y bóvedas catedralicias reverberaron con los tenor y alto, con el bajo impresionante y verdadero sustento en la construcción polifónica, el tactus con mimo, el paso latino, cada palabra bien ubicada y la sutileza de cinco voces emitiendo desde los cuatro puntos cardinales que rompieron malos hábitos y lograron el necesario silencio meditativo cerrado por Congaudeant Catholici.
Me pregunto si todos comulgamos con esta polifonía inicial tan difícil de ejecutar y escuchar en un marco como el leonés, si realmente sabían con lo que se iban a encontrar, pero el milagro vocal del Ensemble Organum alcanzó por momentos la reflexión y deleite interior.

20131020-111344.jpg

Older Entries Newer Entries