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Siempre tengo a Bach

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Miércoles 18 de abril, 19:45 horas. Iglesia de San Pedro, Gijón. J. S. Bach: Corales de Pasión y Pascua, Orgelbüchlein (Parte III). Escolanía de Covadonga (director: Jorge Laria), Grupo Coral «Melisma» (director: Fernando Menéndez Viejo), Adolfo Gutiérrez Viejo (órgano).

Mi querido Fernando M. Viejo comparte conmigo muchas cosas, sus proyectos nunca olvidan la parte pedagógica porque la jubilación en el trabajo no significa de la vida y mucho menos de la música, y evidentemente Bach reúne todo y más. Muchos años de docencia en el instituto y aún más en este mundo musical donde siempre es una referencia para los que venimos detrás así como todo un placer compartir amistad y recibir sus sabios consejos e inmerecidos halagos.

La colaboración de «Melisma» con el organista leonés, afincado en Asturias, Adolfo Gutiérrez Viejo viene de lejos, y recuerdo el primer acercamiento en mayo de 2010 más un Bach navideño del mismo año en esta misma Iglesia donde se sienten realmente como en casa, apuntando nuevas colaboraciones en este mismo terreno.

Los Corales de Pasión y Pascua abrían la posibilidad de contactar con otros coros asturianos para lograr las cuatro voces mixtas necesarias, repitiendo las versiones organísticas que van más allá de la propia reflexión del gran Bach sobre los corales luteranos (qué grande es el «Pequeño libro de órgano») que ya intentaron solamente con voces graves. El guante lo recogió precisamente la Escolanía del Santuario de Covadonga, que es una casa más con las puertas abiertas para Fernando, y pese a calendarios y otras obligaciones de todos los participantes impidiesen ensayos conjuntos, reunir las voces blancas de los escolanos con las voces graves gijonesas resultó un triunfo -con distintas calidades que esta vez no voy a analizar- porque el esfuerzo ya merece todos mis elogios.

Alternando en la dirección el propio Fernando M. Viejo y Jorge Laria, los coristas fueron desgranando los seis corales de Pasión y cinco de Pascua perfectamente traducidos en el programa de mano, así como el complemento del órgano que además abrió con la Fuga en Do m. BWV 562 y cerró con ese complejo Preludio y Fuga en SOL M. BWV 541, pues Adolfo Gutiérrez Viejo es para muchos asturianos y leoneses el organista de Bach, otro maestro del instrumento con alumnos aventajados en nuestra tierra. El próximo sábado a partir de las 16:30 horas repetirán el concierto en Covadonga.

Dejo abajo el programa (con los links a los corales organísticos en la traducción al español con el número de catálogo BWV), y mi más sincera enhorabuena por conseguir conjugar en primera persona del plural el verbo «educar», a cantantes y público precisamente con uno de los mejores pedagogos musicales.

CORALES DE PASIÓN:

Nº 20 O Lamm Gottes, unschuldig («Oh Cordero de Dios inocente», BWV 618).
Nº 21 Christe du Lamm Gottes («Cristo, Cordero de Dios», BWV 619).
Nº 22 Christus, der uns selig macht («Cristo en medio de los ultrajes», BWV 620).
Nº 23 Da Jesu an der Kreuze stund («Cuando Cristo pendía en la Cruz», BWV 621).
Nº 24 O Mensch, bewein’ dein, Sünde groß («Oh hombre, llora tu gran pecado», BWV 622).
Nº 25 Wir danken dir, Herr Jesu Christ («Te agradecemos, Señor Jesús», BWV 623).

CORALES DE PASCUA:

Nº 26 Hilf ‘ Gott, dass mir’s gelinge («Ayúdame, oh Dios, que yo consiga», BWV 624).
Nº 27 Christ lag in Todesbanden («Cuando Cristo estaba en tinieblas», BWV 625).
Nº 28 Jesus Christus, unser Heiland («Jesucristo, Salvador nuestro», BWV 626).
Nº 30 Erstanden ist der heil’ge Christ, Halleluia («Cristo ha resucitado, Aleluya», BWV 628).
Nº 32 Heut’ triumphiret Gottes Sohn («Hoy triunfa el Hijo de Dios», BWV 630).

P. D.: Crítica de Cuca Alonso en LNE.

Viernes de Dolor musical

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Viernes 30 de marzo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo. Concierto extraordinario de Semana Santa. OSPA, Coro de la Fundación Príncipe de Asturias (maestro de coro: José Esteban García Miranda), Nuria Rial (soprano), Marifé Nogales (mezzo), Albert Casals (tenor), David Menéndez (barítono). Director: Howard Griffiths. Obras de Händel y Mozart.

Puede que el 29-M me haya dejado tocado musicalmente, que el listón esté tan alto o bien la costumbre ancestral de escuchar La Pasión Según San Mateo de mi dios Bach en estas fechas, pero este concierto se me hizo realmente como reza la entrada (o nada más salir comentado en el teléfono): «Demasiadas coronas» y no precisamente danesas.

Con la orquesta recortada por y para el programa que ya hicieron el día de la huelga en Gijón, realmente fue el coro que dirige mi querido Pepu el verdadero protagonista, metiéndose como se dice en Asturias una «xatada» de muy señor mío, con desiguales resultados a pesar del enorme trabajo previo tanto con él como con el maestro Griffiths que tan buen sabor de boca me dejó en su anterior visita al podio de la OSPA (el comentario del 6 de noviembre de 2009 es uno de los censurados y enviados a la papelera que espero recuperar). De ella logró un buen «sonido barroco» incluso en la disposición, con un órgano perfecto en manos de Olga Semouchina, aunque acabe soñando con los timbales de Mr. Prentice, y el trío de trompetas (hoy reforzado por Iván Rodríguez) que estuvo perfecto a pesar de una dirección algo cansina para mi gusto.

Las Antífonas de la coronación («Coronation Anthem»), HWV 258-261 de Händel resultaron demasiado «largas» y más navideñas que cuaresmales, una sucesión de obras con el oficio del ya nacionalizado Haendel para la corte británica que parecen variaciones o ejercicios sinfónico-corales sobre el «Aleluya». Las cuatro antífonas o himnos no están pensados para ejecutarse todos juntos, perdiendo parte del sentido a pesar del orden establecido por el director inglés:

Buen arranque sin espectacularidades con Zadok the Priest, HWV 258, coro seguro en las entradas, voces que «corrían» perfectas en los largos melismas, afinados, fugas perfectas pero nuevamente descompensadas en la cuerda de los graves. Tal vez medio coro (ya no pido The Sixteen) hubiese sido suficiente. Continuó un estupendo Let thy hand be Strengthened, HWV 261, orquesta y coro bien llevados por el maestro Griffiths atento al fraseo, y en tercer lugar The King shall rejoice, HWV 259 que a la vista de los aplausos del respetable quería haber finalizado tras tanto «aleluya» anterior, aunque todavía faltaba el My heart is Inditing HWV 260 que hubiese resultado una perla cultivada de no tener todo el collar.

Menos mal que Mozart siempre alegra el oído aunque la Misa en DO M., K. 317 «Coronación» no sea una de las obras cumbres globalmente aunque a los genios les perdonamos todo. Nuestro coro la tiene hace tiempo en el repertorio, lo que se nota por la seguridad en su ejecución, y el cuarteto vocal estuvo aseado, destacando mi querido David Menéndez más allá de localismos que hace tiempo superamos, y sobre todo los catalanes Nuria Rial que nos brindó la joya del Agnus Dei, y Albert Casals siempre seguro, de color vocal perfectamente adecuado al papel, siendo la «pata coja» una Marifé Nogales que apenas pudimos escucharla al faltar más proyección y registro grave corto de volumen, aunque me conste que en escena mejora. Una pena porque al menos hubiese quedado todo más equilibrado, con la media orquesta sin las violas en un concierto donde el programa no ayudó a disfrutar más. Supongo que la crisis obliga a conciertos como el de este Viernes de dDlor…

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El León de Oro refulgente

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Domingo 18 de marzo, 20:00 horas. Catedral de Oviedo: Coro «El León de Oro», Peter Phillips (director). Actos conmemorativos del 1170 aniversario de la muerte del Rey Alfonso II El Casto. Polifonía Sacra Renacentista, obras de Mouton, Byrd, Gesualdo, Palestrina, A. Gabrieli, Lasso y Victoria.

Tener en Asturias a Peter Phillips ya era noticia. Que le trajese nuestro coro más laureado todo un lujo del que disfrutaron no sólo ellos sino todos los «leónigans» que comenzamos a ser legión con ver una Catedral llena como nunca para un concierto donde todo brilló como nunca.

Si el ensayo abierto al público resultó toda una lección magistral gracias al duro trabajo de meses a cargo de Marco A. García de Paz y su coro, la llegada del maestro inglés supuso un nuevo hito para la formación asturiana. Contar con el mayor especialista en polifonía renacentista para dirigirles es otro escalón de calidad para este coro joven y ya veterano que embelesa nada más escucharlo, cuya aspiración «no es otra que la búsqueda de la belleza sonora, experimentar la pureza de la polifoía y la comunidad que surge del canto conjunto». Phillips ha conseguido sacar aún más brillo del Oro que baña a todos los asturianos.

Del amplio repertorio con el que cuentan, había que pergeñar lo sacro y renacentista para esta ocasión única a la que se sumaba la celebración histórica unida a la grabación en DVD cuyo mecenazgo también resultó noticia: programa duro, difícil y sobre todo interiorizado imbuido del espíritu inglés que hizo sonar al coro plenamente británico, recreándose en cada palabra, en cada consonante, en cada acorde… Phillips hizo un trabajo de orfebre, conocedor como nadie de la música al servicio del texto, el latín de nuestras raíces, la importancia de las notas en la sílaba correcta, el rezo coral precisamente desde las resonancias y reverberaciones catedralicias que esta tarde de domingo sonaron a gloria bendita.

Imposible destacar cada una de las joyas y su brillo, quiero comenzar destacando la excelente labor de Elena Rosso dando los tonos en todas las obras. Desde el inicial Nesciens mater (Jean Mouton) que también ofrecieron de bis, siguiendo con los dos motetes de Byrd demostraron que la polifonía, sea con medio coro, con otro medio o al completo, no pierde nunca unidad ni calidad, exhuberancia y meditación, cinco o cuatro voces mixtas, siguen resultando compactas, conmovedoras, ricas en matices y sobre todo con una musicalidad que me hizo comprender diáfanamente el tactus renacentista viendo al maestro Phillips dirigirles.

Gesualdo daría el toque virtuosístico con ese O vos omnes capaz de jugar con ese «masoquismo vocal» que suena lujurioso en las voces del LDO magistralmente llevadas con el gesto justo tras un trabajo titánico previo del maestro británico.

Palestrina como modelo tridentino para la máxima del rezo donde la música nunca lo oculta sino que lo realza llegó con el motete Laudate Pueri a 8 voces capaz de un contrapunto que en ningún momento ocultó cada línea melódica del salmo, humildad de la letra y de la interpretación capaz de hacer realidad las palabras sin firmar (de Millán González) en el programa aunque sacadas de contexto por mí pero que vienen perfectas: un coro que «se ha dignado a mirar al hombre con misericordia y a obrar maravillas».

Andrea Gabrieli y el motete Deus, qui beatum Marcum trajo luz y color pero para mí también un juego de palabras entre «león», «Marco», Gozón y el Véneto volviendo a retomar y rehacer las notas escritas: «Phillips es grande. ¡Gloria al León Dorado de Marco!».

El director inglés también quiso aportar al repertorio Media vita (Orlando di Lasso), un motete a seis voces realmente complejo por un texto angustioso -«En plena vida estamos muertos»- realzado por la música, pero que transmitió esperanza desde un interrogante siempre lumínico vocalmente.

Y si hasta ahora Victoria, nuestro mejor compositor, sucesor de Palestrina al que superó con creces, parecía tener el monopolio interpretativo de los coros ingleses, el tandem Phillips-LDO logró borrar fronteras y «añadir» Luanco a la Gran Bretaña musical, pues tanto Vidi speciosam (a 6 voces) como la Salve regina a doble coro, sonaron «dulcis», explendorosas, refulgentes, y no me ciega la pasión porque el DVD lo dejará para el perpetuo recuerdo y goce.

Haber participado como testigo de primera fila en este acontecimiento me tuvo cual místico en éxtasis, siguiendo como rezo los textos y levitando con unas músicas celestiales que el LDO transmite como nadie. En Donosti y Hondarribia podrán corroborarlo en breve. Si el Oro en tiempos de crisis sigue subiendo, este León cotiza al alza y con muchos quilates.

P. D.: ¿Minireseña? en LNE y por fin la crítica de Diana Díaz el martes 20.

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