Miércoles 21 de junio, 22:00 horas. 72 Festival de Granada. Palacio de Carlos V, Universo vocal (Ópera I): El retablo de maese Pedro: “Un tríptico sobre Don Quijote”. Orquesta Ciudad de Granada (OCG), Alicia Amo (soprano), David Alegret (tenor), José Antonio López (barítono), Juan Carlos Garvayo (clave), Aarón Zapico (dirección musical); Compañía Etcétera, Enrique Lanz (dirección de escena, títeres, escenografía y proyecciones). Obras de Telemann, Boismortier y Falla.
Títeres atemporales
23/06/2023
ópera, clásica, conciertos, música, música antigua, Música contemporánea, viajes Aarón Zapico, Alicia Amo, ópera, Boismortier, conciertos, David Alegret, Falla, José Antonio López, Juan Carlos Garvayo, música, música antigua, Orquesta Ciudad de Granada, prensa, Telemann, viajes 5 comentarios
De princesas y emperadores
22/06/2023
ópera, clásica, conciertos, lírica, música, música antigua, Música contemporánea, prensa, viajes Aarón Zapico, Alicia Amo, ópera, Boismortier, conciertos, David Alegret, Falla, José Antonio López, Juan Carlos Garvayo, música, música antigua, Orquesta Ciudad de Granada, prensa, Telemann, viajes 7 comentarios
Miércoles 21 de junio, 22:00 horas. Inauguración del 72 Festival de Granada. Palacio de Carlos V, Universo vocal (Ópera I): El retablo de maese Pedro: “Un tríptico sobre Don Quijote”. Orquesta Ciudad de Granada (OCG), Alicia Amo (soprano), David Alegret (tenor), José Antonio López (barítono), Juan Carlos Garvayo (clave), Aarón Zapico (dirección musical); Compañía Etcétera, Enrique Lanz (dirección de escena, títeres, escenografía y proyecciones). Obras de Telemann, Boismortier y Falla.
El trío solista ubicado a la izquierda pero la acción de la maravillosa Compañía Etcétera de Enrique Lanz, volviéndonos niños nos hizo creer realmente que los títeres cantan, mantienen la acción en total compenetración con la música, y la amplificación que no siempre ayudó a las voces aunque la producción posterior seguramente encuentre el equilibrio justo. Con el cambio al clave “histórico” de Juan Carlos Garvayo, algo limitado en volumen pero con momentos de presencia impecable, una OCG sin limitarse en plantilla a la ideada por Falla, pues el palacio imperial necesitaba más músicos que el salón de “La Polignac” y una sincronización perfecta entre música y escena, Maese Pedro interpretado por el tenor David Alegret daría la pauta de este teatrillo al que cien años no son nada ante su actualidad en todos los aspectos, de amplificación compleja que no ayudó a disfrutar de su color ni textos. Del Trujamán interpretado por la soprano Alicia Amo comentar que tuvo la complejidad vocal de las transiciones entre un timbre de niño con los cambios dramáticos y la no siempre clara dicción, creo que debida a mi cercanía (fila 8) que mezclaba el sonido directo con el amplificado, aunque compensada por esos “cambios de registro” que ayudaron a la conjunción escénica necesaria. En cambio Don Quijote del barítono José Antonio López, siempre seguro de calidad y emisión, no tuvo las diferencias entre «natural y artificial» de su proyección y sensación de poderío, tanto corporal como de proyección, ventajas de esas voces que ni siquiera cambian el color ni la presencia tan necesarias para este Quijote de Falla.
Dichosos Pirineos
04/05/2015
Asturias, conciertos, música, música antigua Auditorio de Oviedo, Boismortier, Campra, Delalande, Delia Agúndez, Esteve, José de Nebra, Literes, Lully, música, música antigua, Moulinié, Yago Mahúgo, Zavala Deja un comentario
Lunes 4 de mayo, 20:00 horas. Sala de cámara, Auditorio de Oviedo: Primavera barroca. Folies d’Espagne: Ímpetus Conjunto Barroco de Madrid, Delia Agúndez (soprano), Yago Mahúgo (clave y dirección). Obras de: Joseph Bodin de Boismortier, Antonio de Literes, André Campra, Pablo Esteve, José de Nebra, Michel-Richard Delalande, Jean-Baptiste Lully, Miguel Pérez de Zavala y Étienne Moulinié.
Mayo mes de las flores, primavera barroca que con el CNDM y el Ayuntamiento de Oviedo continúa en la capital asturiana (también en León), esta vez con músicos españoles interpretando música «De acá y de allá» como indican las notas al programa, siempre con los Pirineos en el medio, más unión que barrera en unos tiempos donde el intercambio cultural era habitual a pesar de faltarnos una visión europeísta, españolizar y no «afrancesarnos», pero bien venidas sean las ideas y venidas a ambos lados de la frontera.
Obras y autores distintos en calidad, alguna recuperación histórica que siempre se agradece para una música abierta en interpretaciones que es el punto fuerte de un repertorio resucitado que disfruta de su momento dulce, esperando no llegue a empalagar. Sin chovinismos lo español sigue siendo más fresco en textos y músicas, cercanos al oyente normal aunque se agradezcan los franceses, manteniendo esta alternancia y gusto que caracterizó un mediterraneismo más allá de gustos regios, incluso conservando una admiración por nuestro universal Quijote, Quichotte chez la Duchesse con total veneración cervantina, si bien las calificaciones que los galos hacen de sus distintas óperas nos hagan difícil encajar nuestras formas autóctonas. Nuestras tonadillas y zarzuelas barrocas siempre serán digeribles sin tanta etiqueta ni encasillamiento, puede que por un aislamiento geográfico del que las propias partituras nos sacaron cuando los gobernantes tuvieron altura de miras para reconocer lo patrio al mismo nivel, si no más, que lo extraño, y Les Folies de Cardenio (Delalande) son una pequeña muestra.
Esperaba un poco más del conjunto del clavecinista madrileño Yago Mahúgo, ocho músicos con mucho peso en el registro grave (contrabajo, chelo y viola de gamba), cuerda pulsada alternando guitarra (brillante su solo y acompañamiento en Moulinié) y archilaúd, más el toque siempre colorista de una percusión que pese a lo discreta brilló con luz propia.
Bien el concertino Pablo Gutiérrez y la segundo Marta Mayoral, que se marcaron una «giga» mano a mano realmente lucida, notándose el trabajo conjunto en otras formaciones, echando de menos más ornamentaciones al clave de Mahúgo, más pendiente de la dirección y la armonía que del color, incluso unas líneas melódicas más marcadas por parte de todos, limitándose a la técnica casi medieval de sumar y restar efectivos en vez de aprovechar las dinámicas, como mucho algunas contestaciones, olvidando que no hay dos repeticiones iguales en expresión, intención, ornamentación, volúmenes y demás recursos barrocos, si bien se agradeció ese papel «discreto» para acompañar a la soprano cacereña Delia Agúndez, clasificada como lírico ligera aunque sigo prefiriendo y pensando más en el color, variado en todo lo escuchado durante este programa, de gran expresividad escénica (me gustó su «quento del Prado…«) que convence y dramatiza, voz natural y de buena emisión aunque algo corta en volumen, especialmente en el grave, y como mayor pero la no muy bien trabajada vocalización de los textos que tan importantes son, marcando la propia música.
Difícil se me hacía distinguir el castellano del francés (mejor el italiano de Esteve) olvidando la importancia de las consonantes para toda línea de canto, supongo que todavía en desarrollo y estudio. Con todo este repertorio, algo desigual en calidad, dejó momentos interesantes como ese Confiado jilguerillo («Si de rama en rama») de Literes, que bisó, o los extractos de Le bourgeois gentilhombre (Lully) con escenificación incluida, así como el acompañamiento instrumental en su punto.
Agradables también los Airs de cour (Moulinié) recuperados junto al Pasacaille dite Marizápalos (Zavala), esa música cercana al folklore, nuestra seña de identidad que tan bien aprovecharon al otro lado de la cordillera. Delia Agúndez está en el buen camino en cuanto a este repertorio barroco que tan buenas voces está dando en España, y los detalles se pulen con un trabajo que nunca se acaba.
La labor de Mahúgo como investigador también sigue una ruta abierta por otros intérpretes que compaginan escena y biblioteca para desempolvar y recuperar un patrimonio del que tendríamos para estrenar todas las semanas, si bien compartir programas con los grandes no permiten valorar una calidad latente en ellas. Por supuesto que nuestros Literes y Nebra están en primera línea y no empalidecen junto a Lully (italiano de nacimiento) o Campra, realmente músicos de la llamada «Europa galante«, aunque al interpretarlos las tintas sean distintas y no podamos usar una misma paleta sonora. Al menos podemos presumir de música e intérpretes que pasando los Pirineos llevan nuestra cultura a cimas impensables hace pocos años. Esta primavera barroca es un claro ejemplo y todavía quedan tres conciertos donde las fronteras desaparecen ante la universalidad de compositores e intérpretes. Desde aquí seguiremos contándolo.























