Carta a SS.MM.
05/01/2022
Asturias, ópera, Bandas de música, clásica, conciertos, coros, lírica, música, música antigua, Música contemporánea, sinfónica, zarzuela Ana Nebot, Antonio Cánovas, Asturias, Banda Sinfónica del Ateneo Musical de Mieres, Beatriz Díaz, conciertos, Coro FPA, David Menéndez, El León de Oro, Forma Antiqva, Gabriel Ordás, Jorge Muñiz, Lola Casariego, Luis Vázquez del Fresno, Mahler, música, Pablo González 4 comentarios
La Castalia 2.020 bis
18/05/2021
Asturias, conferencias, lírica, música, zarzuela Asturias, Begoña García-Tamargo, conferencias, Emilio Casares, Gabriel Ordás, La Castalia, María Sanhuesa, Mª Encina Cortizo, Mª Luz González Peña, música, Ramón Sobrino, zarzuela 3 comentarios
Si el año bisiesto 2020 ya es parte de nuestra historia con todo lo que nos ha quitado y cambiado la vida, La Castalia ha reorganizado este Mayo 2020 bis para poder disfrutar de su III Ciclo de Conferencias «Patrimonio lírico hispano, ayer y hoy» tan vigente y necesario en este tiempo, tres conferencias a cargo de tres generaciones con las que tengo los vínculos que dan mis años, y en el RIDEA que apuesta por la música con la doctora María Sanhuesa como miembro correspondiente del propio Real Instituto, musicóloga y autoridad en la materia, más Begoña García-Tamargo, directora artística de La Castalia que la ha recuperado con su fuerza, tesón y lucha titánica, con cursos, conciertos y estas conferencias enriquecedoras que espero se mantengan en el tiempo si nada lo impide.
Tres martes de mayo, climatológicamente poco primaverales pero con la luz y el calor de la lírica desde tres ópticas distintas: nuestra zarzuela y su necesario archivo, la ópera española del XIX nunca suficientemente conocida ni reconocida, y la composición actual desde la juventud, divino tesoro, que mantiene viva la escena, tres conferencias con gran respuesta de público pese a las restricciones y medidas de seguridad obligadas por el Covid, charlas amenas, cercanas, gratificantes y un regalo para tantos melómanos, músicos y profesionales que siguen apoyando La Castalia del siglo XXI.
MARTES 4 DE MAYO: “10.000 zarzuelas… y algunas cosas más: El Archivo de la SGAE”. Impartida por María Luz González Peña, directora del CEDOA (Centro de Documentación y Archivo de la SGAE), licenciada en Hª del Arte y Musicología por la Universidad de Oviedo, verdadero corazón y defensora de nuestro género lírico, infatigable trabajadora, amiga y compañera de fatigas universitarias que ha dedicado media vida al archivo de la SGAE, organizando y poniendo a disposición de todos su amabilidad y buen hacer desde el Palacio de Longoria madrileño.
Mi compañera avilesina pasó revista no ya a los números apabullantes del archivo, también a los orígenes de la sociedad con fotos y anécdotas de sus fundadores, Sinesio Delgado y Ruperto Chapí, a los que saluda cada mañana como parte de su familia, el papel que la SGAE ha venido desarrollando no ya como custodia de las obras sino también de difusión de tantas obras que parecen haber recuperado el tiempo perdido y aún siguen acogiendo creaciones nuevas como el Maharajá (2017) de Guillermo Martínez que disfrutamos en el Campoamor.
Anécdotas y curiosidades como el alquiler de las partituras que estarán en los atriles de las próximas zarzuelas en los dos únicos festivales que mantienen temporada estable, Madrid y Oviedo a donde suele escaparse si su trabajo se lo permite, momentos de reencuentros familiares y amistosos donde «contarnos batallitas» o rememorar tantos momentos musicales vividos, el recorrido de la SGAE por distintos edificios y palacios hasta el actual del Longoria banquero melómano y ligado también a nuestra tierra.
Y por supuesto no podían faltar las referencias a la patria querida, a compositores asturianos pero a también los temas reflejados en muchísimas zarzuelas, libretistas y compositores, la investigación en ese magno archivo y el conocimiento de un repertorio por lo menos curioso, muchas obras conocidas, otras inéditas que han pasado por sus manos y no pierde detalle ni momento para darlas a conocer a intérpretes y estudiosos que tiene siempre la puerta abierta de mi querida Mari Luz. Fotos y recuerdos de Vital Aza, partituras que son verdaderas joyas, y por supuesto la reivindicación de personajes tan nuestros como el dramaturgo Miguel de Palacios del que no se pudo celebrar su centenario el pasado «annus horribilis«, asturiano de pura cepa nacido en Gijón y fallecido en Covadonga, autor del libreto de La Corte de Faraón entre otras muchas zarzuelas. Historia bien conservada que comienza desde 1993 a ser conocida y reconocida gracias al CEDOA bajo la entrega y dirección de Mª Luz González Peña.
MARTES 11 DE MAYO: La búsqueda de una ópera hispana: 200 años de lucha, impartida por nuestro maestro Emilio Casares Rodicio, alma mater de la Musicología española desde Asturias, docente entregado formando la mejor generación de investigadores que han tomado su relevo, fundador del Festival Internacional de Música de Asturias con el siempre recordado Luis G. Iberni, que trajeron las mayores y mejores figuras del momento en aquellos felices 80, escritor, divulgador e investigador incansable por el que no pasan los años porque mantiene el mismo espíritu y fuerza arrolladora que en mis tiempos de estudiante, rejuveneciendo ese día 40 años por las sensaciones transmitidas. Mudado a la capital de España, aunque sin perder nunca contacto con nuestro Oviedo, catedrático emérito de Musicología de su Universidad Complutense, fundaría nada más llegar el ICCMU que sigue publicando, recuperando y resucitando nuestra música española con el trabajo impagable de muchos alumnos suyos como los doctores Ramón Sobrino o Mª Encina Cortizo, fieles y dignos sucesores del «jefe«, e imposible reflejar aquí una trayectoria tan impresionante como la de nuestro profesor Casares.
La conferencia quedaría reducida por cuestiones de tiempo a 100 años de lucha, imposible contar tres volúmenes (dos ya publicados) de su «Historia de la Ópera en España» en 90 minutos, ciñéndose al siglo XIX sin olvidarse de Martín y Soler que triunfó más que Mozart, una clase magistral trufada como en él es habitual de «chismes», datos, curiosidades, vivencias en primera persona y breves audiciones para sorprendernos con este patrimonio de nuestra historia que nunca hemos sabido defender, en parte por la incultura de una clase política que nunca se interesó por la música (ni la cultura, y de la educación mejor ni hablamos) a excepción de las dos repúblicas que comentaría en su contexto de impulso para la creación de una ópera española.
El Emilio Casares de siempre, vital y crítico con el estado operístico español, hablándonos de Manuel García, embajador de la ópera, cantante y compositor con una vida apasionante y una obra siguiendo el camino italiano de su querido Rossini, también de Ramón Carnicer tomando el francés, o del valenciano José Melchor Gomis que triunfará exiliado en París. Un verdadero análisis de la evolución operística y sus modas, con Mercadante con quien estudio el catalán Marià Obiols, que en el Romanticismo cambiará el papel con estos españoles que triunfan fuera o son desconocidos hoy en día por una desidia o comodidad en no por programarlas. Números apabullantes como 55 óperas a mediados del XIX, la eclosión en España de la ópera en más ciudades que las habituales, sin olvidarse de Mahón, compositores desconocidos y borrados de nuestra historia, recordando cómo están perdidas tres óperas de Hilarión Eslava. Males endémicos de nuestra querida patria donde el Marqués de Salamanca fue el primer y único mecenas de la ópera (por entonces en el Teatro Circo), repaso a los nuevos teatros nuevos dieron paso a una cantera vocal propia, al canto en nuestro idioma y de nuestra historia, la aparición en los años 40 del gran Emilio Arrieta (del que Mª Encina Cortizo es la máxima autoridad en la obra del navarro), su paso por Milán, conocedor de Verdi y cuya ópera La conquista de Granada se representó en Alemania (gracias al tándem Sobrino-Cortizo) ante el asombro germano de su nulo eco en la piel de toro. Y anécdota como el malagueño Capa, hijo de vinateros que se irá a Nápoles a estudiar, de Serrano y Juana la loca, primera ópera española estrenada en el Liceo catalán. No faltaría tampoco la crítica al Teatro Real madrileño donde hubo que esperar 25 años sin nada español hasta la llegada de Arrieta, más por amoríos reales que defensa de lo nuestro (todo lo contrario del Garnier francés pensado solo para su ópera) y que en 2021 parece continuar como en el XIX.
Fechas, datos e historia: 1851, Barbieri y Jugar con fuego, la aparición de la zarzuela que superó a la ópera: 1096 funciones de ésta frente a las 3839. La revolución del 1868 con el nuevo cambio a favor de la ópera, las citas sobre las dos reformas musicales de calado y únicos momentos de defensa de la música en las repúblicas. Casares defendiendo la recuperación de Don Fernando el emplazado (V. Zubiaurre), fruto de un concurso por entonces y hoy nada publicitado ante la autopompa del premio al Real, la perdida ópera Moctezuma y la siempre recordada Marina de Arrieta, la amalgama o fusión ítalo española. La Restauración 1874-75 y la nueva clase social que fomenta la ópera con Sagasta gran aficionado, los compositores que van a Roma becados y viajan por Europa conociendo la actualidad del momento, calidad y cantidad de obras bien fundamentadas en el Verismo o Wagner, la escuela europea y no española, el valenciano Salvador Giner, otro desconocido al que no programa ni el Palau de Les Arts (con un coste real por butaca de 900€), nuestros Bretón y Chapí tampoco faltan en este recorrido por la ópera con historias españolas, grandes coros y arias verdianas, conocedores por supuesto de Wagner. 1885 y la gran crisis, pidiendo el primero una ópera española o magnificar la zarzuela el segundo, abriéndose las dos líneas y escuchando un fragmento de Los amantes de Teruel totalmente wagneriana y en español del Bretón maravilloso, estrenada en 1889 y recuperada en versión concierto sin ensayo previo pese a la enorme calidad que atesora.
Y la vía de Granados, Albéniz o Pedrell, el Nacionalismo español, los 90 que trajeron sus óperas,
La Dolores de Bretón contrapuesta al Henry Clifford de Albéniz o el Pedrell olvidado de Els Pirineus, donde está presente Francia, el barroco, Wagner y el folclore, recuperada por Don Emilio para el Liceu con edición prologada por Jordi Pujol con un argumento tan actual para los catalanes que ni supieron dar la importancia debida. Imposible hablar de todo o resumirlo como mal alumno tomando apuntes, pero pidiendo que se programe más ópera nuestra y menos traviatas, el Casares que no pierde momento de la certera crítica actual, de sus “chismes” con ironía o una clase política española de todo color, que nunca se interesó por la ópera pero tampoco de la literatura y poco de pintura salvo El Prado. La música es cara y recordaba la Marianela de Galdós con música de Pahísa, tras 90 años de olvido, con ganas de escucharla en el Campoamor. Triste que el dilema esté entre «toros y fútbol» aunque al menos Oviedo siga siendo una isla musical en este triste panorama patrio.
MARTES 18 DE MAYO: Un recorrido por mi obra lírica, impartida por Gabriel Ordás (Oviedo, 1999), compositor, violinista y pianista, la última generación que bebe de las anteriores, como se dice coloquialmente «mamó la música en casa», sus estrenos me siguen asombrando y su primera ópera fue subida a escena precisamente por La Castalia.
Qué interesante escuchar de primera mano a mi querido y admirado Gabriel explicar sus vivencias, su experiencia sincera desde una juventud madura, con las cosas claras y sin miedo a confesar los temores ante su acercamiento como compositor a la música vocal, con mas de 50 obras registradas pero también en el cajón, como todos los autores, caso de una ópera sobre Bodas de sangre, su admiración y gratitud al maestro Fernando Agüeria, al mundo del lied que tardó en afrontar allá por el mes de noviembre de 2016 (así fue de prematuro) en el homenaje que La Castalia hizo al siempre recordado Antón García Abril.
No faltó el repaso a sus obras sinfónicas, los estrenos de la Oviedo Filarmonía con Yaron Traub o la OSPA con Milanov. Un compositor de talento que tiene claro que hay dos mundos en su interior: el técnico y el que gusta al público, si se quiere la lucha entre lo raro y lo sencillo que el mismo resume así, intentar congeniar ambos que aún continúa. Pudimos escuchar fragmentos de esas composiciones sinfónicas cual choques de estilos incluso en la misma obra, encontrando como solución unir los dos mundos que le comentase en Covadonga Jorge Muñiz, otro gran compositor asturiano.
Afrontar la música vocal sería un reto para él, Cervantes un escalón de inspiración y responsabilidad, un reto que le hizo retomar obras «frustradas» prefiriendo partir de cero, escribir en blanco, a capella y después añadirle el piano, que domina casi tanto como el violín, su instrumento. La inspiración siempre desde la melodía añadiéndole giros armónicos, el término medio de ambos universos. Encontrar un texto de Rubén Darío dedicado a Cervantes y tras la «resaca emocional» escribir un cuarteto vocal por encargo de La Castalia. Nos contaría su intuición, el paso del Stabat Mater y Onírico que ya estaba cocinando a fuego lento para ahondar directamente en las emociones (que personalmente también me vuelven al escuchar un fragmento del primero), y así surgiría Dafne en esa misma línea melódica pero sin la carga religiosa, buscando un texto para ello (el soneto 13 de Garcilaso), los equilibrios vocales con el piano como un extra dramático sin olvidar el apoyo a los estudiantes de canto que la estrenarían, pero también como motor rítmico. Cuánto talento en Gabriel y qué gusto escucharle hablar con naturalidad de sus obras y el proceso compositivo.
Desde su humildad innata reconocería que el mundo vocal es otro, hay que interiorizar el drama, trabajar con las voces desde el piano cual repertorista, y finalmente sentir que llegó con fuerza al público porque también lo nota. Confesiones agradecidas por todos antes de continuar compartiendo su forma de trabajar, que en mi caso complementa la primera escucha de ellas, también lo enriquecedor que puede ser trabajar codo con codo junto a los intérpretes, aunque como comentaría al final María Sanhuesa, es más fácil con los muertos, pero siempre sencillo con Ordás.
Sobre su acercamiento a las óperas de cámara el proceso será distinto a todo lo anterior pero ya conocedor de la voz, mostrando sus dudas sobre el argumento y cómo encajarlo con la música. Partir de un entremés y llegar a Doña Esquina que le encantó nada más leerla; después «armarlo» e instrumentarlo a trío con piano dando no ya color instrumental sino el necesario ropaje a las voces. Nos hablaría de sus problemas con el discurso musical, pues le va más lo trágico que lo cómico, pero investigando también en el cine y sus bandas sonoras, en parte lo son, buscando cómo transmitir las emociones, el recurso al «Micky Mousing» utilizado desde su tono desenfadado sumando ritmos de danzas de toda la historia musical, su exuberante y total libertad para los recursos que él mismo describiría como «ironía discreta», supongo que heredada por vía paterna, los inesperados giros del drama a la comedia en unos compases, el humor que nunca le falta y las prisas lógicas del encargo para estrenarla, la «ópera exprés» que yo diría «sin estrés». La formación humanística de Gabriel es increíble para su edad y admirable el intento por adaptar el lenguaje del siglo XVIII a nuestros días, saber eliminar algún personaje para agilizar los treinta minutos de duración de esa joya de cámara. Fiel al verso del que toma la rítmica que siempre ayuda y hasta el uso de unos Leit motiv que no son tales sino motivos repetitivos en situaciones concretas, a fin de cuentas «pasarlo bien» contando la anécdota del chelista que en un momento deja el instrumento para tomar un «shaker» y sumarse a ese ambiente de baile. Así de fácil convierte lo difícil y lo transmite en cada composición.
Todavía nos desgranaría el proceso de su Terceto del desamor que supuso dar un paso atrás para avanzar dos, menos voces e instrumentos, dos con piano, profundizar y complementar lo anterior a partir del libreto encargado a María Abella buscando un entremés del siglo XXI, elementos usados casi de forma naif, «insignificantes pero con hipocresía», contrastes sentimentales… Toda una lección compartida de su proceso creativo centrándose en la lírica que mantiene ya un sello propio y siempre con el apoyo de La Castalia.
Una conferencia con fragmentos comentados de sus obras, sin abordar tecnicismos y con ganas de entrar a componer tragedia que es lo que realmente le va. Las dos caras del drama, la puesta en escena con una música propia que tras escucharle aún es más reconocible y hasta entendible.
Perfecto trío de conferencias estos martes de mayo con pandemia, tres generaciones y tres enfoques de la voz en la música, más la despedida a cargo del alma mater, Begoña García-Tamargo siempre luchando por La Castalia del siglo XXI, apostando por el talento de nuestra tierra y denunciando la ceguera de los políticos, la falta total de apoyo y el agradecimiento al RIDEA que es ya «la casa» de esta asociación cultural a punto de cumplir 20 años, con fuerzas para seguir programando no ya cursos con los mejores especialistas sino ofreciendo la posibilidad a muchos músicos de poder pensar en un futuro profesional, anunciando para el día 19 de junio la actuación de la pianista avilesina Henar F. Clavel en la Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo. El apoyo de La Castalia no faltará a esta generación de jóvenes talentos ni tampoco de todos los seguidores de esta familia en la que nos ha convertido a todos.
Aquí dejo el link con el VÍDEO (gentileza del RIDEA) de la conferencia del 4 de mayo:
https://www.youtube.com/watch?v=FSNyOr8xwZI
Don Alfredo de la Roza, siempre
22/02/2017
Asturias, conferencias, coros, educación, música Alfredo de la Roza, Asturias, Auditorio de Oviedo, conferencias, coros, docencia, Escolanía de San Salvador, música Deja un comentario
Martes 21 de febrero, 19:30 horas. Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo: XII Ciclo de Música Sacra «Alfredo de la Roza». Mesa redonda en torno a Don Alfredo.
Doce años largos que mi querido Alfredo nos dejaba pero que su Escolanía San Salvador sigue manteniendo vivo en el recuerdo, no ya con este ciclo que lleva su nombre sino en el día a día y esperando que octubre sea el mes donde Oviedo tenga en su callejero a Alfredo de la Roza Campo (Santa Marina de Cuclillos, Siero, 5 de diciembre de 1925 – Oviedo, 31 de octubre de 2004).
Como novedad de la duodécima edición del ciclo se han incorporado las conferencias, una más académica sobre la Schola Cantorum del Seminario ovetense y esta mesa redonda que congregó a cuatro amigos, alumnos y compañeros en charla amigable, aunque muchísismos de los que asistimos también recordamos muchas de las anécdotas que fueron surgiendo desde la mesa. Ahí estaban José Luis Alonso Tuñón, párroco de San Isidoro que acogió a la Escolanía cuando la «desterraron» de la Catedral donde Alfredo era «Maestro de Capilla» pero sin ella, alumno y con los años amigo, pues el Maestro cercano acaba siendo amigo una vez pasada la dualidad docente-discente; José María Hevia, Chema para todos, sacerdote además de cantor y compañero quien supo aprender a entender los Salmos desde la música no ya escrita sino sentida mucho antes de rezarlos, también dando el paso casi lógico tratándose siempre de Alfredo. José Manuel Ovín De La Vega, otro componente de aquella increíble Schola, docente que «liberaba el dolor» de Alfredo al encargarse de los que por aquí decimos «de oreya dura» en el Seminario, incluso obligándoles a desfilar para comprobar que por lo menos ritmo tenían, anécdota recordada por José Luis, seguidor de esa escuela de dirección coral que Don Alfredo fue regando, impulsor también de los años dorados de una FECORA donde los cuadernos corales eran manuscritos dignos de imprenta, y tantas aventuras codo a codo. Y mi paisano Joaquín Sandúa, de escolano en Covadonga al Seminario de Oviedo bajo la tutela de Don Alfredo, compañero de andanzas en el Ochote Principado, también con amistades comunes, primero en la Escolanía San Salvador (a la que «recomendó» la nueva y actual sede tras el «destierro catedralicio») y sobre todo durante aquellos brillantes años de la Capilla Polifónica «Ciudad de Oviedo» con Benito Lauret desempolvando el archivo catedralicio, llevándolo al disco y realizando giras con una formación vocal realmente excelente en aquellos años.
Habría para muchas más mesas con Alfredo en el recuerdo, Don Alfredo como le llamaban en el ochote (que tranquilizaba al director y no a la inversa), su humildad, él lo llamaba antidivismo militante, como una de las cualidades más mencionadas, alumno muchos años de aquellos cursos de dirección coral en Cervera (Lérida) porque ser autodidacta también necesitaba reciclar e incluso tener una titulación que ni siquiera recogió: los viajes en su Lambretta y sotana que no eran lo mejor para recorrer monumentos que iba «descubriendo» por aquella geografía de los años cincuenta, con su otra pasión por el Arte y la Historia contada desde sus vivencias, porque los datos ya estaban en los libros. También el tertuliano en los conciertos del Campoamor o el Auditorio (como recordaba Ovín y aún pude disfrutarlo en muchos descansos), el amor y respeto por todo tipo de música, su afición por la tecnología atesorando grabaciones de su idolatrada «Radio 2» (hoy Radio Clásica), su participación siempre de buen educador ambientando el Seminario con música y fútbol los domingos… fotógrafo, cinéfilo, y todo lo novedoso para un hombre de mente abierta en unos tiempos difícil que con él no parecían tanto. Ciertamente Don Alfredo fue único, y apenas se habló del compositor y transcriptor de tanta música, aunque mi admirado Ángel Medina lo hace como nadie en su blog. Surgió una anécdota sobre una «Salve a 8 voces» que ni siquiera recordaba haber escrito y compuesta tras una estancia en Montserrat que le inspiró para poder ofrecerla en Covadonga con la Escolanía y la Schola del Seminario en una proeza coral por entonces (inicio de los años 50), como nos recordó «Sandu».
También tengo mis anécdotas con Alfredo, algunas salieron a la luz pero quiero recordar la gracia que le hacían mis (malas) imitaciones de Chico Marx al piano durante los cursos de dirección coral de Covadonga allá por los inicios de los 80, o sus carcajadas con Les Luthiers, porque Alfredo siempre respetó «La Música», sin etiquetas, pidiendo «los finales piano» aunque tuviese que finalizar con Axuntábense más para regocijo canoro que directorial. Sandúa decía que seguía esperando encontrárselo de nuevo, y es que si «La muerte no es el final«, el recuerdo y la escuela de vida que Alfredo de la Roza nos dejó a tantas generaciones, siempre seguirá vivo.
El viernes «su» Escolanía cerrará esta duodécima edición aunque no estaré para contarlo, pero me consta que tengo su permiso porque la integración social con la música que supone el proyecto Mosaico de Sonidos redime cualquier pecado.
Navidad universitaria
20/12/2016
Asturias, clásica, conciertos, coros, música, sinfónica 33003 Oviedo, A. Corelli, Ana Peinado, Asturias, conciertos, Coro Universitario de Oviedo, coros, España, Joaquín Valdeón, Laura Rodríguez Armas, Maite de la Cal, música, Orquesta Universitaria de Oviedo, Plaza Feijóo, Vivaldi 2 comentarios
Lunes 19 de diciembre, 20:00 horas. Iglesia de Santa María La Real de La Corte, Oviedo. «Concierto de Navidad»: Coro de la Universidad de Oviedo y Orquesta, Ana Mª Peinado (soprano), Maite de la Cal (soprano), Laura Rodríguez Armas (mezzo – contralto), Joaquín Valdeón (director). Obras de Corelli y Vivaldi.
La música siempre ha estado presente en mi Universidad de Oviedo, hace años con una orquesta capitaneada por Alfonso Ordieres Rivero que vuelve a resurgir con su hijo Pedro en apenas mes y medio, y un coro verdadera leyenda y embajador, siempre con los altibajos «obligados» por los cambios generacionales, aunque cual Ave Fénix siempre resurgiendo, mezclando veteranía y savia nueva, con la Navidad como buena disculpa en buen momento, llenando la iglesia de la Plaza de Feijóo con Joaquín Valdeón ejerciendo de factotum tras haber sido también alumno de «Don Alfonso» (el apellido Ordieres es sinónimo de violinista y Maestro).
Abriendo boca Corelli, poniendo a prueba a una cuerda algo destemplada pero que tiene mucho futuro, con unos primeros atriles que ya apuntan maneras para el Concerto grosso en Sol menor, Op. 6 nº 8, Concierto para la Navidad, tiempos al límite con una reverberación que no ayuda pero apostando por el riesgo. Pasados los primeros nervios todo fue calentando y la batuta clara de Valdeón pareció ponerlo todo en el sitio deseado.
El Coro Universitario tiene el «Gloria de Vivaldi» en su historia, guardando como oro en paño la grabación en Nueva York con Max Bragado que se digitalizó dentro de un doble CD para mantener esos archivos en nuestra memoria. Luis Gutiérrez Arias marcó a una generación coral que incluso le siguió cual «coro de peregrinos», pero el poso permanece y no debe faltar el repertorio a capella junto al sinfónico, esta vez con orquesta «hermana» pero algo desequilibrado tanto en plantilla (el doble de mujeres que hombres) como en edad, lo que siempre merma el conjunto.
Del trío solista apunta maneras Laura Rodríguez, una mezzo que terminará en contralto, pues los años irán haciéndola ganar en volumen y registro pues materia prima la hay. Buen empaste de las sopranos, con Ana Peinado ya conocida por su solvencia y profesionalidad junto a su compañera Maite de la Cal a la que tengo que seguir más de cerca, un trío femenino que lleva muchas óperas en su coro con todo lo que ello supone de «aprendizaje en la sombra» y que Joaquín Valdeón conoce de primera mano.
De nuevo el maestro Valdeón, siempre mimando las voces en cuanto a dinámicas con la orquesta, apostó por tiempos extremos, para mi gusto demasiado ligeros porque hacen perder claridad en las agilidades, tanto vocales como instrumentales (las trompetas sufrieron un poco), así como una acústica que no ayuda a una afinación correcta, si bien a lo largo de este Gloria en Re mayor, RV 589 de Vivaldi todo fue encajando según avanzaba. Los tiempos lentos permitieron disfrutar de solos de oboe y cello dignos de resaltar, con resultado global prometedor aunque la música siempre exija tiempo y muchos ensayos, difícil para los estudiantes y casi milagroso en los veteranos, pero somos conscientes de ello, por lo que sigue siendo un placer recuperar esta navidad universitaria.
Relatos casi cinematográficos
26/11/2016
Asturias, clásica, conciertos, música, piano, sinfónica 33007 Oviedo, Asturias, España, Plaza Gesta 1 comentario
Viernes 25 de noviembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, abono 2 OSPA, Haochen Zhang (piano), Rossen Milanov (director). Obras de Marcos Fernández, Rachmaninov y R. Strauss.
En apenas veinticuatro horas de nuevo un concierto de piano con otra joven promesa y una delicatessen en la vuelta de nuestra OSPA con su titular tras el paso operístico mozartiano del Campoamor en un programa titulado «Relatos I» junto a un estreno absoluto, y cuyas notas al programa de Daniel Moro Vallina dejo enlazadas arriba en los autores.
El barcelonés Marcos Fernández Barrero (1984) es compositor residente de la empresa cultural Cre.Art Project, y varias de sus obras ya han sonado en el auditorio de la capital asturiana, algunas todavía en nuestro recuerdo como sus Resonancias que ganaron el premio de composición de la OSPA hace tres años o Reflejos (2014). Esta vez su composición Eclipse (2016) la escribió precisamente en Oviedo y después la orquestaría, siendo el estreno absoluto este último viernes de noviembre. Obra breve e intensa, llena de un ritmo vital muy marcado es un crescendo dinámico que explora todas las secciones orquestales (incluyendo el piano), especialmente los metales, con un lenguaje muy norteamericano que me recordó a Copland en cuanto a unas melodías muy cinematográficas dominando el siempre difícil oficio de componer y con un Milanov que sigue apostando por música de nuestro tiempo. Una obertura fácil de escuchar y de hechura muy académica que resultó del agrado de todos, ideal para esta primera entrega de «relatos». El compositor, presente en la sala, fue muy ovacionado.
De las nuevas generaciones de pianistas hay muchos y buenos solistas que sin tener el poder mediático de otros, demuestran su buen trabajo en una globalización que alcanza también las escuelas, aunque finalmente lo que diferencia a unos de otros resultará su personalidad. Si el ayer era el primero de Brahms con un británico, esta vez el poco escuchado cuarto de Rachmaninov con un chino, dos obras muy distintas y dos formas de afrontarlas. Haochen Zhang apostó por un equilibrio sonoro con la orquesta, casi fundiéndose con ella para emerger en los lugares marcados en la partitura, sin necesidad de una concertación muy rigurosa ni la búsqueda de balances por parte de Milanov. Y es que el Concierto para piano nº 4 en sol menor, op. 40 (1926, revisión de 1941) no pudo alcanzar la fama del segundo ni el virtuosismo del tercero. Desde el inicio atípico parece retomar elementos ya utilizados en los anteriores aunque siga siendo de una orquestación increíble e irrepetible. Así el Allegro vivace parece arrancar por sorpresa y la intervención del solista apenas flota por encima de la masa sonora de Sergei. Por lo menos el Largo, inspirado en la canción popular inglesa «Three blind mice» da protagonismo a un piano sugerente de armonización bellísima al igual que en la orquesta, antes del Allegro vivace final que supone un paso adelante en el lenguaje del compositor de Oneg fallecido en Beverly Hills en 1943, más cercano a sus contemporáneos, especialmente Prokofiev, pero también bebiendo del ambiente «made in USA» que la revisión de este cuarto refleja, piano y orquesta en diálogo claro bien entendido por todos, con más pasión del conjunto que del solista en un final que busca una apoteosis sonora no del todo alcanzada pero muy buscada por todos. La referencia cinematográfica de la partitura nada menos que el «biopic» del pianista David Helfgott en Shine (1996).
La propina parecía flotar en el ambiente desde el jueves, de nuevo Brahms y la segunda (en la mayor) de las Klavierstucke op. 118, el piano contenido de Zhang con una técnica limpia de sonoridades interiorizadas y un discurso reposado cual una puesta de sol otoñal, muy interesante, aún más que en el no siempre agradecido «cuarto del ruso».
Richard Strauss parece ser uno de los compositores preferidos de Milanov, pues ya ha dirigido con la OSPA varias de sus grandes obras sinfónicas, pero la Suite orquestal de El burgués gentilhombre, op. 60 (1918) es una verdadera delicadeza poco transitada en las salas de conciertos, con una plantilla de treinta y seis músicos que eleven la partitura a sus cotas máximas. Y los elegidos cumplieron con creces sus intervenciones en los nueve números de esta joya con reminiscencias de Lully en un ambiente berlinés trasladado a Oviedo con el búlgaro Milanov dejando fluir un acento francés casi camerístico. Protagonismos variados de piano (este viernes Omar Navarro) nada más comenzar, la siempre omnipresente arpa (Miriam del Río), una amplia percusión además de los timbales, variados solos de los primeros atriles (hoy el inspirado Vasilliev en el quinto número con Marta Menghini de ayudante de concertino), se me hace difícil destacar alguno por la calidad de todos ellos. Citar al menos la madera donde brillaron las flautas del Minueto y especialmente El maestro de esgrima con la trompeta de Maarten Van Weverwijck y el trombón bajo de Sylvain Orsettig, sintiendo la Francia de su compatriota Molière, bien contestado por un piano brillante, que fueron tejiendo las escenas como una banda sonora para Monsieur Jordain, el Strauss alemán dominador de la escena, del teatro musical desde la Grecia clásica hasta el Berlín moderno. Esta suite alcanzó con la orquesta asturiana un punto álgido que espero volver a escuchar cuando Radio Nacional de España a través de Radio Clásica lo emita (hay que estar atento porque no hay cronología para ello), digna interpretación de una obra enorme con unos mimbres ideales. Excelente sabor de boca cerrando con ese juguete que es el Vorspiel y La cena final con la orquesta festejando en todo su esplendor dinámico y agógico además de humorístico este Richard Strauss que por fin sonó convincente con Milanov al frente. Creo que nunca salió cuatro veces a saludar desde su llegada a Oviedo, y el público entendió además de disfrutar esta «delicatessen» bien cocinada y mejor servida.
Pascua juvenil
29/04/2015
Asturias, clásica, conciertos, música, sinfónica Asturias, Beethoven, conciertos, Gaspar Muñiz, Haydn, música, música clásica, Sinfonietta Concertante Deja un comentario
Martes 28 de abril, 20:00 horas. Iglesia Mayor de San Pedro Apóstol, Gijón: Concierto de Pascua. Sinfonietta Concertante, Gaspar Muñiz Álvarez (director). Obras de Haydn y Beethoven.
Mis seguidores, que aumentan y agradezco sus visitas, conocen mi faceta de docente y el apoyo incondicional a la música que se hace en y desde Asturias, por lo que este martes no podía faltar a esta cita en la capital de la Costa Verde donde mi admirado párroco de Colunga se ponía al frente de la Sinfonietta Concertante ovetense que también se da a conocer fuera de su sede. Formación con músicos de orquesta que viven su pasión y afición, también forjando un destino que nunca saben dónde aguarda pero que cubre el espacio entre la finalización de los estudios y un trabajo en el horizonte, trabajando con compañerismo, disciplina de ensayo semanal, siempre con el estudio personal, con un ideario claro que enseñan en su web y se traduce en «la colaboración sistemática y habitual de profesionales de nivel nacional, de cantantes, profesores, directores y gestores, que procuran dotar a los miembros de esta orquesta de una formación complementaria a la recibida en los ciclos institucionales reglados.
Nuestra apuesta radica en ofrecer algo distinto y complementario que no está reñido con las demás facetas educativas ni con las demás instituciones musicales del Principado, sino que -más bien- se preocupa de fomentar aquellas características que todo músico que desee formar parte de la vida orquestal pueda necesitar».
Así lo entienden y trabajar dos partituras tan emparentadas aunque distintas era su carta de presentación en el templo gijonés que se llenó con público variopinto que aplaudió cada movimiento como si de obras individuales se tratase, algo que pese a la advertencia previa del párroco Don Javier Gómez Cuesta no tuvieron en cuenta. Tampoco debemos dar importancia a un detalle que no está escrito, era costumbre antiguamente y siempre tiene la razón quien decide premiar lo que le gusta.
Haydn como padre de la sinfonía clásica y Beethoven como digno alumno y heredero, a pesar de los roces e insatisfacciones, forman un tándem similar al de orquesta y director, maestro y pupilos en continua formación, avanzando, creciendo juntos con el bien común de la música sinfónica.
La Sinfonía nº 104 «London», Hb I/104 de «papá Haydn» fue la última compuesta por el creador de una forma que será la dominante desde entonces. Cuatro movimientos como receta a seguir, con el Adagio-Allegro inicial para ir centrando obra e intérpretes, asentando y arrancando aunque algo costreñidos, apagados, un Andante para degustar de una plantilla percfectamente adaptada a la obra, un Menuetto: Allegro que dibuja ritmos y aires en lucimiento compartido por todos los atriles, y el Finale: Spirituoso al que faltó un poco más de empuje. La batuta del maestro Muñiz no logró conectar perfectamente con los alumnos, aunque se ciñeron todos al papel, echando de menos la chispa e imaginación que esta partitura tiene. Como si la posterior evolución del alumno descubriese al profesor, al bisar este último movimiento donde el propio Don Gaspar hizo el paralelismo «pescadores de Gijón y Londón» así como ese aroma de gaita hermana con roncón que Haydn conoció en la capital británica, resultó más cercana y vivida que en la primera ejecución. Sabemos de la necesidad de mano izquierda en el amplio sentido de la palabra y algo más de batuta hiriente donde la pulsación o tempo no siempre deben mandar, pero todos se aplicaron en cumplir los objetivos, Don Gaspar Muñiz también alumno del recordado Don Alfredo de la Roza.
El alumno aventajado empezaba su singladura orquestal nada menos que con la Sinfonía nº 1, op. 21, el Beethoven capaz de dar el paso adelante en la forma clásica apuntando maneras como ya reconociese el propio profesor (no le perdáis de vista dijo Haydn), y el director maestro soltó la batuta para una mejor comunicación con los alumnos, aprendiendo todos en el mismo camino andado. El Adagio molto – Allegro con brio pareció un coral cantado, no en vano la referencia escolana siempre estará presente, esforzándose todos por unos fraseos claros y con una agógica no muy forzada que pudiese mantener la legibilidad de un texto sin palabras, el Andante cantabile con moto mantuvo el tipo, disfrutando sobremanera de las maderas, el Menuetto: Allegro molto e vivace de nuevo contuvo velocidades en pos de la claridad melódica, aunque la gestualidad no parecía corresponderse con la escucha, y el Finale: Adagio – Allegro molto e vivace sacó a flote el potencial de una joven orquesta que en estos repertorios encontrará no ya el abecé sinfónico sino la tierra sembrada para absorver todo lo que se plante porque el abono es bueno. En este aprendizaje mutuo llegará la confianza que traerá dominio y placer por encima de las preocupaciones por sonar, algo que ya han alcanzado. Afianzarse, seguir ensayando por secciones, exigirse en los detalles, afinaciones y escucha global, contar con una mano amiga que no sólo guíe sino enseñe desde el conocimiento de la obra a ejecutar, y sobre todo transmitir una seguridad necesaria para despojarse del agarrotamiento que solo con tiempo y estudio se alcanza.
Seguiremos de cerca a esta generación que deberá luchar para mantener la música como una necesidad y un bien común al que no queremos ni debemos renunciar. Ganas, capacidad e ilusión en la búsqueda de la inalcanzable perfección no les falta, siendo estos conciertos la mejor prueba de fuego y un escalón hacia un destino desconocido que hace grande el propio camino. Concierto como vía y expresión de Pascua juvenil.
Desconozco el filósofo autor de esta frase, pero quiero dejarla como perfecto cierre a este comentario: «no es el discípulo más que el maestro ni al contrario; una vez instruido todo discípulo puede llegar a ser un nuevo maestro, solamente necesitará hacer su camino«.
Otro impagable de Pixán
09/09/2013
Asturias, discos, folklore, música Asturias, Ángel Medina, discos, Joaquín Pixán, José Ángel Hevia, Lolo de Cornellana, música 1 comentario
Este domingo 8 de septiembre, «Día de Asturias», el día de nuestra patrona la Virgen de Covadonga, el mejor regalo musical resultó la salida de una grabación esperada desde hace tiempo, con el ejemplar dominical de LNE y ¡sólo 4,95€! llegaba la «Misa de gaita» por Joaquín Pixán y José Ángel Hevia, dos auténticos embajadores asturianos que mantienen pujante nuestra música allá donde van.
Como continuación necesaria al aquí comentado libro (publicado por la Fundación Valdés Salas) del catedrático Ángel Medina lógico asesor musical y litúrgico del disco, necesitábamos un documento sonoro actualizado, una grabación realizada esta vez por el estudio de Fernando Arias «AudioRec Sound Design», que poco a poco resultará sinónimo de historia sonora asturiana, en distintos enclaves donde no podía faltar Cornellana, nuevo homenaje a Lolo, querido y siempre recordado amigo común, valedor de esta «Misa de Gaita» que tantas veces disfrutamos en San Marcelo el primer domingo de agosto con Don Ceferino de oficiante, pues con tanto cántico había que dejarle hacer su trabajo como humorísticamente comentamos muchas veces ya finalizada la procesión.
Presentado en el Club de Prensa LNE el pasado jueves 5, con un lleno hasta la bandera, un compacto calentito todavía tras finalizar su grabación (iniciada en marzo) los últimos días de julio, no tiene desperdicio ninguno de los 16 cortes, misa al completo y seis tonadas de archivo que siguen siendo referencia en la voz de Pixán. Trabajo con notas escritas por el propio tenor en junio, con referencias personales (también a Lolo y Manolo Quirós) y citas también al libro de Medina. Presentación sencilla con portada de José Legazpi que ilustra el principio de esta entrada, y los agradecimientos por el logro, otro más en la labor divulgadora de Joaquín Pérez Fuertes, a quien nunca le faltan proyectos. Del penúltimo debo aún otro comentario.
La Misa, al completo, sigue siendo como ya se ha escrito «un tesoro etnográfico», hermosa y de alta dificultad que esperamos sea declarada de interés cultural. Poderoso el Kyrie, inmenso el Credo y sobre todo ese Agnus que me sigue respigando al escucharlo. El papel de la gaita, siempre comprometido, lo soluciona Hevia con su maestría y me consta que usando la «gaita midi» en algún pasaje casi diabólico, apoyo vocal pero también protagonista, en especial los intermedios y «La Procesión», sin olvidar el tambor de su hermana María José, familia de artistas que se suman a las alumnas de la Escuela Municipal de Música de Cangas de Narcea (dirigidas por la profesora Maribel López Parrondo) en el «Credo corrido» que cierra el disco y realmente nos sitúa en el ambiente litúrgico, como la Marcha Real de la Consagración, sustituida por nuestro himno, donde sólo faltaban los voladores, que se suma a las interpretaciones tradicionales para atesorar.
De las tonadas elegidas quiero destacar porque me gustan mucho Carromatero, Hay una línea trazada y Cuatro Polas con el magisterio del cangués capaz de pasar de Falla o Tosti a nuestra raíz más pura sin perder un ápice calidad o entrega. Y es que hasta cantando copla marca estilo. A fin de cuentas siempre se vuelve a los orígenes… con el poso de la experiencia.
Ya decía la pareja protagonista que «No hay nada con lo que se pueda comparar la misa de gaita». Buen regalo y además musical para nuestra fiesta autonómica. ¡Enhorabuena!
Músicos asturianos por el mundo
19/01/2013
Asturias, música Asturias, discos, Fernando Agüeria, Forma Antiqva, Jorge Muñiz, María Espada, música, Miguel Prida, Pablo González, Roberto Álvarez 2 comentarios
El director de orquesta carbayón Pablo González Bernardo, titular de la OBC «cruzaba el charco» y dirigía el fin de semana pasado a la Dallas Symphony Orchestra añadiendo nuevos hitos a un currículum que no para de crecer, siempre uniendo calidad y éxito, con un programa donde estaban la Obertura Carnaval Op. 92 de Dvorak, Tchaikovsky y su concierto de violín con Nicola Benedetti de solista más «La Primera» de Brahms (que le escuché en Barcelona hace un año) y la crítica no pudo ser mejor. Tendremos el placer de reencontrarnos con la OSPA en el mes de abril con otros dos autores que domina a la perfección: Beethoven y Schumann. Siempre vuelve a casa y con una agenda como la suya es de agradecer.
Y si hace nada comentaba que los langreanos Forma Antiqva actuarán el sábado 8 de junio en el Festival Händel de Halle con un programa que avanzarán en el VII Ciclo Febrero Lírico del Teatro Real Coliseo Carlos III (El Escorial) donde estará María Espada, me llegaba la noticia de la retransmisión este domingo 20 de enero a las 12 del mediodía por el canal de música antigua de la BBC (The Early Music Show, BBC3) de dos piezas del «Concerto Zapico» grabadas en vivo durante el concierto que ofrecieron el pasado mes de julio en el Festival de Música Antigua de Praga: las Folias gallegas de Santiago de Murcia y el Fandango de Domenico Scarlatti (también en el disco «Concerto Zapico» de 2010 para el sello alemán winter&winter del que son artistas exclusivos) que también escuché este martes en Gijón, autor el italiano que sonará junto al alemán en su casa natal. El programa de la BBC3 es el más importante de música antigua de la radiodifusión inglesa y se emite todos los sábados y domingos al mediodía. Se turnan en la presentación Lucie Skeaping y Catherine Bott, soprano especializada en interpretación histórica, que es quien ha escogido los fragmentos del trío asturiano para su programa del domingo. Para quien no pueda seguirlo en vivo, lo tienen una semana en el archivo de la propia web británica.
Del avilesino y ex-alumno Roberto Álvarez flauta y piccolo en la Singapore Symphony Orchestra, aún le debo un comentario al CD «La noche» con la arpista Katryna Tan con música de nuestro siglo donde no sólo hace patria sino que ha grabado obras de compositores asturianos de ahora como Fernando Agüeria, Jorge Muñiz o Miguel Prida por citar sólo tres, y que fue portada de la revista RITMO. Delicia sonora de interpretación, ambientes y escritura para un dúo poco habitual que rompe etiquetas.
Que me sigan llamando grandón pero poder exportar músicos asturianos al mundo me llena de orgullo y son los mejores embajadores de mi tierra con un producto que los gobernantes parecen olvidar: CULTURA. ¿Cuándo se enterarán estos desWERTgonzados?
DEFIENDE LA ESCUELA PÚBLICA
11/12/2012
Asturias, música Asturias, educación musical, música, política 2 comentarios
Apoyando la música de órgano
09/12/2012
Asturias, órgano, conciertos, música Acitores, Asturias, órgano, conciertos, Dienel, Dubois, Franck, Grabert, Lemmens, música, Merkel, Rheinberger, Rinck, Rubén Díez, Urteaga 1 comentario
Viernes 7 de diciembre, 19:00 horas. Iglesia Parroquial de Soto del Barco, Concierto de órgano: Rubén Díez García. Obras de Lemmens, Rinck, Dienel, Merkel, Rheinberger, Grabert, Urteaga, Franck y Dubois.
Con la tijera podando por doquier siempre es de agradecer el esfuerzo de ayuntamientos con alcaldes como el de Soto del Barco que sigan apostando por la música de órgano, y buscando colaboraciones donde se sabe que de momento responden a este derecho universal que es la cultura, como es la entidad catalana de «La Caixa».
De forma altruista volvía al renacido órgano de Sabugo en Soto el sacerdote y gran organista praviano Rubén Díez García para ofrecernos un concierto romántico estructurado en dos bloques:
Uno primero con el coral como eje y protagonista en distintos seguidores bachianos, buscando registros siempre apropiados para la melodía, el acompañamiento y el pedalero, sencillez unida a sobriedad como exigen estas obras que no faltan en tantas iglesias nórdicas o germanas: el belga Jacques-Nicolas Lemmens (1823-1881) y el Himno de Adviento «Creator alme siderum» (Creador y sustento de los astros), con flautados íntimos, el alemán Johann Ch. H. Rinck (1770-1846) con «Werde munter, mein Gemüte» (Se despierta mi alma) algo más «poderoso en pulgadas» melódicas y pedal discreto pero presente, avanzando con el berlinés Otto Dienel (1839-1905) «Komm, o komm, du Geist des Lebens» (Ven, oh Espíritu de la Vida) con reminiscencias directas al Kantor por registración, Gustav Adolf Merkel (1827-1885) «Kommt her zum ir, spricht Gottes Sohn» (Ven a mí, habla del Hijo de Dios) de romanticismo germano por tímbrica desde el lenguaje medieval del coral tamizado por Lutero y rematando con el digno heredero de Bach Josef Gabriel Rheinberger (1839-1901) donde el Trío über den Choral «Wenn ich einmal soll scheiden» (Cuando yo haya de partir ¡no te apartes de mí!) recreó todo un mundo polifónico a los teclados que resonaron siempre claros en la parroquia de San Pedro.
Para el segundo bloque tendríamos una muestra del romanticismo pleno por los cambios de registro exigidos al instrumento, siempre perfectos como conocedor que es Rubén de este órgano al que ha dedicado mucho tiempo en buscar sonoridades nuevas, disfrutando de su magisterio desde la pantalla, y con alguna obra menos conocida pero igualmente adaptada a las características globales del programa elegido.
La «Fantasie» de Martin Grabert(1868-1951) sirvió para comenzar a deleitarnos de las capacidades del pedal de expresión unidas a unos contrastes dinámicos desde los propios registros realmente exigentes, con unos oboes muy del gusto del compositor. La «Misa para órgano para la festividad de Cristo Rey» de Luis José Urteaga Iturrioz (1882-1960) resultó una agradable sorpresa en sus seis números, de estética cercana a la escuela francesa y digna de compartir concierto con el resto de compositores y organistas, intérprete y compositor de amplia producción donde también tuvo su hueco el harmonio cual hermano menor del grandioso de tubos. Triunfante Entrada (Exibunt aquae vivae de Jerusalem), lirismo contenido en el Ofertorio (Vexilla Christus inclyta), tintes impresionistas de recogimiento para la Elevación (Ecce vir Oriens), desarrollo tímbrico y melódico en la Comunión (Dominus judex noster) con momentos virtuosos lógicos para la escucha en esta parte de la Misa, y apoteosis final para la Salida (In caelo et in terra), desplegando todos los recursos posibles en una lección organística de Rubén Díez.
No podía faltar el belga afincado en París César Franck (1822-1890) con su «Preludio, fuga y variación, Op. 18» en un programa romántico, obra difícil bien resuelta por el praviano con momentos quasi pianísticos técnicamente (pues además de organística hay opción para dos pianos o piano y harmonio) en los pasajes rápidos pero bien armonizados buscando la potencia sonora y polifónica del instrumento rey, y cerrar con la conocida Toccata en SOL M. del organista y compositor francés Théodore Dubois (1837-1924), penúltimo despliegue de registros en un órgano que se ha hecho al enclave, con acento propio en esta ubicación y nueva aportación del taller de Federico Acitores a la cada vez mayor lista de instrumentos rehabilitados que necesitan seguir vivos con conciertos como el de Rubén Díez cerca de su casa, obra de lucimiento para un intérprete que crece en cada concierto con un trabajo previo que muchos desconocemos pero que da siempre sus frutos en una profesión donde no hay vacaciones, todos los días son «de guardar».
Una fuga del Kantor tenía que ser la propina agradecida por todos como rúbrica que corroboraba un concierto con el órgano siempre protagonista.
Mis aplausos a todos los que lo han hecho posible.





























































