Inicio

Atalaya sevillana en Oviedo

Deja un comentario

 

Jueves 14 de abril, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Sala de Cámara: III Primavera Barroca: «En torno a Pedro Rabassa. Trauermusik en el s. XVIII«. Orquesta Barroca de Sevilla (OBS), Enrico Onofri (concertino y director), Julia Doyle (soprano). Obras de Basset, Rabassa, Ripa, Arquimbau y Haydn. En colaboración con el CNDM (Circuitos). Abono combinado: 58,50 €.
La catedral sevillana como tantas otras, atesora partituras que están saliendo a la luz con el apoyo de organismos públicos y el enorme trabajo de músicos que están recuperando el patrimonio musical, y en ello se encuentra la OBS con Onofri al frente además de la Junta de Andalucía, sus universidades y el CNDM, que hace honor a su nombre de difusor musical de lo nuestro.

Pudimos disfutar este jueves primaveral de las obras de varios maestros de la seo hispalense, además cronológicamente: el poco conocido Vicente Basset (ca. 1748-1762) que fuera primer violinista de la Orquesta del Real Coliseo del Buen Retiro en Madrid según los estudios y recuperación del musicólogo Raúl Angulo Díaz (publicados por la Fundación Gustavo Bueno) y que abría cada una de las partes (cambiando el orden programado que he retocado para dejarlo aquí tal como fue) con dos «aperturas», el barcelonés Pere Rabassa (1683-1767), el aragonés Antonio Ripa (1718-1795) y el gerundense Domingo Arquimbau (1760-1829), con músicas litúrgicas, paralitúrgicas e instrumentales.

La OBS (cuyo director artístico es el violinista vizcaíno Pedro Gandía Martín) en formación ideal para este repertorio, respetando los criterios llamados historicistas, con un Enrico Onofri que toca además de dirigir, estuvo bien balanceada en volumen, adecuado a la acústica de la sala de cámara del auditorio, con plantilla equilibrada en cada sección y un clave (órgano en la tercera obra) a cargo de Alejandro Casal que mantuvo la presencia con elegancia y acierto en los ornamentos para completar una tímbrica rica en matices y tiempos. La incorporación de las parejas de oboes y trompas naturales para la sinfonía de Haydn con las anotaciones de Arquimbau, corroboró el buen momento de esta formación española afrontando repertorios bien elegidos. Lástima los problemas de afinación causados por el cambio brusco de Madrid a Oviedo que afecta a los instrumentos de cuerda, como bien explicó el Maestro Onofri, obligado en cada obra a recuperar el diapasón, pero que no empañó la calidad global de la orquesta sevillana.

Capítulo aparte la soprano inglesa Julia Doyle, especialista en repertorio renacentista y barroco, que me agradó por color vocal, limpieza en las agilidades, emisión idónea y registros homogéneos, de gran matización y expresividad unida a una correcta articulación y pronunciación tanto del castellano como del latín, naturalidad y espontaneidad para adecuarse al estilo de Rabassa y Ripa cercanos al clasicismo pero aún con el regusto barroco religioso a la moda española del momento.

Buenos inicios los de Basset, la Obertura para cuerdas y continuo, Bas-4 en tres movimientos con un impetuoso Allegro assai inicial, intermedio Andante casi lento y el Minuet plenamente danzable, más la Apertura a più stromenti de violin y violongelo obligatto, Bas-8 igualmente tripartita y barroca en escritura, ambas adquiridas por la Biblioteca Nacional de España, obras compuestas en 1740 que nos amplían horizontes para aparcar un poco el llamado «repertorio» apostando por educar y mostrar al amplio público aficionado al barroco otras obras que en nada desmerecen a las más programados y grabadas, pues queda mucho por descubrir y degustar. Música agradecida de escuchar que recupera terreno frente a la sinfónica probablemente por la inmediatez y frescura, más ejecutándola con criterios serios y de calidad como el de la OBS.

Las obras vocales de Pedro Rabassa conjugan igualmente el lenguaje del XVIII, la transición entre épocas y estilos con los instrumentos capaces de olvidar los textos para funcionar independientes, pero magistralmente tratados cuando la voz es protagonista, el instrumento que canta contestado cantando por los que no tienen voz, desde el villancico Corred, corred, pastores que Doyle repitió como regalo final, hasta el Laudate Dominum o la Lamentación 3ª Iod. Manum suam, melodías cantables desde la religiosidad con la orquesta tejiendo un acompañamiento que por momentos completaba la intencionalidad del latín como si de un órgano de cuerda se tratase. Y todavía más en la inédita Vau, Lamentación 2ª de Ripa, formas en voga desde tiempos inmemoriales que el maestro de Tarazona eleva a la máxima expresión, con una Julia Doyle perfecta solista engrandeciendo esta partitura recuperada.

La Sinfonía nº 44 en mi menor ‘Trauer’ (Fúnebre), Hob. I/44 (Haydn), copia de la catedral de Sevilla (1772) con indicaciones del maestro Arquimbau fue el complemento ideal a un programa bien planificado estilística y cronológicamente, demostrando que en España conocíamos de primera mano las novedades vienesas aunque todavía siguiésemos «debiendo barroco» pese a los avances de estos maestros de capilla cuyas obligaciones laborales no les permitían componer como ellos hubiesen querido. Bien traído el título del programa como «Trauermusik» a raíz de esta sinfonía, música fúnebre pero nada trágica, grande por el espíritu religioso subyacente (incluso en el villancico) y enorme escuchando a la OBS con esta sinfonía en cuatro movimientos del padre de la forma orquestal por excelencia desde entonces, papá Haydn cuya herencia seguirían las figuras del sinfonismo a partir del «Sturm und Drang» del vienés. Un placer y gozo de concierto que tuvo una excelente entrada y un público entregado a estos programas que nos descubren joyas de casa, en casa y con músicos de casa, como el siguiente del ciclo con Forma Antiqva (domingo 24 a las 19:00 horas). La primavera es barroca en Oviedo aunque «Sevilla tiene un color especial» y en plena Feria de Abril.

Recuperando patrimonio musical

1 comentario

Jueves 8 de octubre, 21:00 horas. Catedral de León, XII Ciclo Música históricas: «La sonata en el siglo XVIII español«. Solistas de la Orquesta Barroca de Sevilla: Alexis Aguado (violín), Guillermo Peñalver (flauta), Mercedes Ruiz (chelo), Alejandro Casal (clave), Ventura Rico (contrabajo). Obras de los Hermanos Pla (Joan Baptista Pla y José Pla), Francisco Manalt, L. Boccherini y Manuel Cavazza. Coproducción FIOCLE y CNDMEntrada gratuita.

Dentro del Festival Internacional de Órgano Catedral de León (FIOCLE) llegaba este concierto recuperando música de cámara que sonaba en aquellos años de transición de estilos, barroco, galante, preclasicismo, con un quinteto de solistas de la Orquesta Barroca de Sevilla, muchos de ellos conocidos y habituales en otras formaciones, que jugaron en número según las obras, trío, cuarteto y quinteto colocados en el crucero de la Pulchra Leonina cuya reverberación ayudó a una sonoridad íntima, jugando con el color y la tímbrica de unas composiciones recuperadas sonando actuales desde una interpretación clara, precisa, conjuntada y escrupulosa.

Los hermanos Plá, Joan Baptista (ca. 1720-1773) y José (1728-1762), una saga de excelentes instrumentistas de viento afincados en Vic y/o Balaguer, y compositores muy apreciados la Europa de mediados del XVIII, abrieron y cerraron programa con dos Triosonata, la segunda y la sexta de las «6 Sonatas para dos flautas alemanas, violines u oboes bajo para clavicordio o cello» (Londres, 1754), de receta puramente barroca en cuanto a tres movimientos bien contrastados disfrutando de la formación completa de este quinteto, música muy trabajada con peso en el violín y la flauta (Rampal amaba estas música y Peñalver con el traverso superó el nivel del virtuoso francés) en perfecto diálogo y protagonismo bien apoyados por el continuo de chelo a menudo doblado por contrabajo y un clave discreto pero necesario enriqueciendo la paleta tímbrica. El Allegro de la segunda fue bisado al finalizar el concierto y el Largetto de la cuarta ejecutado sin el contrabajo buscando más intimismo y calidez sin el refuerzo grave de los demás movimientos. Sonatas desde el entendimiento de este quinteto que las lleva consigo casi como seña de identidad.

Francisco Manalt (ca. 1710-1759), violinista y compositor de la corte de Fernando VI desde 1735, nos ha dejado su Obra armónica en seis sonatas de cámara de violín y bajo solo (Madrid, 1757) de la que pudimos disfrutar la Sonata en re menor para violín y continuo, un cuarteto prescindiendo de la flauta para lucimiento de todos, Largo andante en trío sin contrabajo que se une en los dos siguientes movimientos, Allegro vivo realmente reluciente además de virtuoso y el Andante Affetuoso de redondez sonora, ensamblados y perfecto entendimiento entre la cuerda frotada y un clave siempre en su sitio, impecable de presencia.

Boccherini centró el concierto con su Sonata en do mayor para violonchelo y continuo, G. 6 (1768) para lucimiento muy especial de Mercedes Ruiz más Alejandro Casal y Ventura Rico (cofundador de la OBS que comentó tras la primera obra la labor de recuperación de esta música sin la cual nuestra historia dejaría páginas en blanco), ese cello que el italiano afincado en Madrid tanto amó y para el que escribió obras clásicas en el repertorio de los grandes instrumentistas, tres movimientos de estructura barroca pero sonido clásico con la firma inimitable de un compositor que siempre ha estado presente en nuestras programaciones gracias en parte a intérpretes como los hermanos Moreno (José Miguel y Emilio Moreno) o Josetxu Obregón por citar dos referentes que siguen trabajando en el repertorio de Boccherini. La cellista cordobesa logró momentos mágicos especialmente en el Largo central y demostró el virtuosismo exigido en los Allegro extremos siempre al servicio de la música, con sus dos excelentes compañeros en un trío maravilloso.

El menos conocido Manuel Cavazza (?-1790), más famoso como oboísta que flautista, aunque debían tocar ambos en la Capilla Real con Felipe V, de ingenio compositivo y conocedor de los instrumentos de viento, también sirvió de lucimiento de Guillermo Peñalver cual «violín de viento» acompañado Mercedes y Alejandro en la Sonata de flauta travesera sola y baxo para la oposición del año 1777, tres movimientos exigentes y contrapuestos donde las propias indicaciones de los tiempos sirven para entender el planteamiento, Allegro con gusto y comodidad de agilidades y registros variados, el Largo cantado con el acompañamiento delicado y un tercer movimiento jugando con los recursos interpretativos: Allegro Regular. Allegro a media voz y gusto. Allegro como antes. Allegro como antes y a media voz. Allegro como antes. Dificultades y exigencias desde una musicalidad demostrada siempre que escucho al flautista sevillano, derrochando talento y facultades, esta vez como solista y protagonista.

Buen concierto en programa y estructura que nos permitió corroborar el nivel de nuestros músicos, exportando una música barroca, frecuentemente sacada a la luz por ellos mismos, que actualmente compite en igualdad de condiciones con formaciones de Pirineos arriba. Y además gente joven que atrae a público de su generación (también de la mía y posteriores) allá donde van. León lo tengo cerca y sigue el festival catedralicio como todos los meses de octubre.