Sábado 7 de marzo, 19:00 horas. Auditorio de Oviedo, Jornadas de Piano “Luis G. Iberni”. Jan Lisiecki (piano): «World (of) Dance». Obras de Martinů, Falla, Szymanowski, Schubert, Bartók, Ginastera, Chopin, Brahms, Piazzolla y Albéniz.
(Crítica para LNE de lunes 9, con el añadido de fotos propias más tipografía y enlaces, siempre enriquecedores, que la prensa no suele incluir)
En Praga está la famosa “Casa Danzante” del arquitecto Frank Gehry (en realidad son dos edificios, también conocidos como “Fred y Ginger”, la famosa pareja de bailarines de Hollywood) en colaboración con el checo Vlado Milunić, un polémico proyecto para el que ambos arquitectos gozaron de total libertad artística. La misma libertad del pianista canadiense Jan Lisiecki para organizar un programa ecléctico y nada habitual titulado “Mundo de danza”, toda una guía musical de viajes por Europa con dos pequeños saltos hasta Argentina, una mezcla de valses, mazurkas, polonesas y tangos, música popular que también se traslada al ballet aunque en el piano todo adquiera una dimensión menos bailable pero más universal, usando distintos elementos que conformaron un edificio sonoro de lo más agradecido para el numeroso y variado público que acudió hasta el auditorio ovetense, tras su concierto en el Palau catalán el pasado jueves, únicas paradas españolas en esta nueva gira.
De las dos partes en las que el canadiense organizó este concierto, la primera parecía una suma de lo que ahora se llaman “encores” -yo sigo diciendo propinas-, seis conjuntos de piezas breves de seis autores bajo el título de danzas, mezclando romanticismo y nacionalismo con aires normalmente ligeros donde disfrutar del virtuosismo del aún joven Lisiecki (Calgary, 23 de marzo de 1995) que lleva desde su más tierna infancia delante de las 88 teclas, de técnica asombrosa pero aún con el ímpetu que le hace transitar por tempos algo precipitados junto a los más aposentados y emotivos lentos imposibles de danzar.
Abría el recital con las “Tres danzas checas” de B. Martinů, temperamentales y de complejas armonías y ritmos que el canadiense llenó de colorido, especialmente en la Polka tercera. Sin pausa ni aplausos (igual en las dos partes) llegaría el homenaje a Falla (150 años de su nacimiento y 80 de su muerte) con las dos primeras “Danzas españolas” de “La vida breve”, la segunda sugerente por sus contrastes sonoros y dinámicas ricas, más una primera algo atolondrada pero igual de luminosa. Lisiecki es de origen polaco y se nota por cómo entendió las “Cuatro danzas polacas” de Szymanowski, exhuberantes y jugando con los tempi y sus acotaciones de aire, desde ese aire chopiniano (que llenaría la segunda parte). Las poco escuchadas “Dieciséis danzas alemanas D 783” de Schubert fueron más vienesas que germanas, de melodías bien fraseadas ejecutadas con la elegancia típica del pianista.
Retornaba la arquitectura nacionalista con Bartók y sus coloridas “Danzas populares rumanas Sz 56″, una suite de seis páginas mezclando vértigo y calma de la tercera (“En el lugar”) donde poder paladear el pianismo delicado despojado de ornamentos, el más interesante de Lisiecki. Algo similar con las famosas “Danzas argentinas op. 2” de Ginastera, tres aires evocadores y coloristas donde la intermedia, “Danza de la moza donosa”, fue delicada sutileza entre las otras dos tan explosivas y virtuosas, en un auténtico arrebato rítmico que cerraba casi una hora de lo más intensa.
Para la segunda parte sería la música de Chopin la que nos llegó al alma, mostrando más poso desde una técnica al servicio de cada partitura. El “Gran Vals Brillante”, los dos valses Opus 34, con un “Lento” enlazado con el Opus 39 nº 15 de Brahms de suma delicadeza (primero sonaría su Opus 39 nº 3), con amplias dinámicas y sonoridad de un Steinway© que parecía otro, llenando toda la sala desde los pianissimi a las fff. El Chopin de Lisiecki es poético, personal, sentido, posado, antes de la sexta “Polonesa Heróica”con la que finalizaría el concierto, todo un derroche técnico de tempi prodigiosos, temperamental y con una ejecución potente (aunque “pise” alguna tecla como ya sucediese en el Campoamor a la “leyenda Rubinstein“ un inolvidable 7 de junio de 1975).
En este viaje no faltarían un personal “Libertango” de Piazzolla, el otro salto argentino más virtuoso que evocador desde el mismo París bien enlazado con el “Tango” de la “España” de Albéniz, y una impetuosa “Danza ritual del fuego” que adoleció de precisión pero regaló sonoridad antes de la chopiniana heroicidad final.
Lisiecki pudo presumir de sus orígenes polacos sin perder los aires de danza del resto del programa, y así la primera propina fue de su “compatriota” Ignacy Jan Paderewski (1860-1941), el “Minueto en sol mayor, Op. 14 nº 1”, para repetir con el Chopin “marca de la casa” y su famosísimo Vals del minuto (“Vals en re bemol mayor, op. 64 nº 1”) que duró lo habitual: minuto y cuarenta segundos, otra muestra de virtuosismo e ímpetu juvenil. Su agenda no para, pero tendrá que hacer alguna pausa para (re)posar y asentar un repertorio propio aún sin definir.
PROGRAMA:
PRIMERA PARTE
Bohuslav Martinů (1890-1959):
Tres danzas checas, H. 154
Obkročák
Dupák
Polka
Manuel de Falla (1876-1946):
Danza española nº 2, de «La vida breve»
Danza española nº 1, de «La vida breve»
Karol Szymanowski (1882-1937):
Cuatro danzas polacas, M. 60
Mazurka: Tempo di Mazurka, animato
Polonaise: Moderato, festivo, pomposo
Krakowiak: Allegretto grazioso
Oberek: Vivace e agitato
Franz Schubert (1797 – 1828):
16 Danzas alemanas, D. 783
Béla Bartók (1881-1945):
Danzas populares rumanas, Sz. 56
Danza con el bastón. Allegro moderato
Danza del cinturón. Allegro
En el lugar. Andante
Danza de Bucium. Molto moderato
Polka rumana. Allegro
Danza rápida. Allegro
Alberto Ginastera (1916-1983):
Danzas argentinas, op. 2
Danza del viejo boyero – Allegro
Danza de la moza donosa – Moderato
Danza del gaucho matrero – Allegro marcato
SEGUNDA PARTE
Frédéric Chopin (1810-1849):
Grande Valse Brillante en mi bemol mayor, op. 18
Johannes Brahms (1833-1897):
Vals en sol sostenido menor, op. 39, nº 3
Frédéric Chopin:
Vals, op. 34
Vivace (la bemol mayor)
Lento (la menor)
Johannes Brahms:
Vals en la bemol mayor, op. 39, nº 15
Astor Piazzolla (1921-1992):
Libertango
Isaac Albéniz (1860-1909):
España, op. 165:
Tango. Andantino
Manuel de Falla:
Danza ritual del fuego, de «El amor brujo»
Frédéric Chopin:
Polonesa en la bemol mayor, op. 53
PROPINAS (Encores):
Ignacy Jan Paderewski (1860-1941):
Minuet en sol mayor, Op. 14 nº 1
Frédéric Chopin:
Vals en re bemol mayor, op. 64 nº 1 (Vals del minuto)







