Hay figuras mediáticas capaces de llenar salas con el mero anuncio de su presencia aunque hora y media de música sólo con viola de gamba no sea precisamente la mejor publicidad y el programa esté más que
escuchado tanto en vivo como
grabado. Un otoñal
Jordi Savall volvía en solitario
a Oviedo con «su» instrumento, la española viola de pierna o gamba (seguramente nacida en España por el siglo XV en la zona levantina, fusión de fídula con técnicas del rabel morisco) que le mantiene desde hace décadas como figura
mediática, primero en
Francia y poco a poco también en
España, aunque los años no perdonan en la ejecución pero sí sumen magisterio, dominio escénico y don de gentes,
popularidad mundial. Tomemos pues esta visita como otro
merecido homenaje a su trayectoria.

El
repertorio ya no sorprende pero tenerlo en la distancia corta como en el salón de casa, tropezando con el arco en la mesita o la pantalla de la lámpara, con el ambiente que se logró en la sala de cámara carbayona, de acústica perfecta, y explicando incluso la afinación según los bloques confeccionados, hace a
Savall único, humano, cercano a fin de cuentas, resultando más una autobiografía sonora que un concierto al uso, por otra parte nada extraordinario.
Seis bloques independientes y titulados sirvieron para repasar musicalmente su vida, incluso con cierto humor:
«cuarenta años tocando pero un tercio afinando» o comentar que
«Marais siempre tocó Marais o Bach solo Bach», pudiendo añadir que «Savall siempre toca Savall», pues los
Sainte-Colombe, el citado
Marin Marais del que toma el título para el recital, o incluso las
referencias celtas, son como sus
cuarenta principales.

Incluso la
primera propina mantuvo la permuta de las cuerdas 4ª y 5ª para la misma referencia al bordón gaitero que remueve nuestras raíces astures, otro manuscrito del XIX que recoge
músicas anteriores aunque faltase la transmisión maestro alumnos que sirvió para ahondar en la investigación donde
El Jordi ha hecho historia. La segunda y definitiva propina fueron unas variaciones sobre una canción de cuna francesa que despertaron más que adormecer a un público entregado a la figura aunque supongo que menos al intérprete o su música.