Inicio

Mucho Oro para El León

5 comentarios

Domingo 27 de mayo, 19:00 horas. XVI Festival de Masas Corales «José Mª Díaz Bardales»: Los Peques del León de Oro, Coro Masculino «El León de Oro», Coro Femenino «Aurum», Coro «El León de Oro» (LDO); directores: Elena Rosso Valiña y Marco Antonio García de Paz.

Cinco conciertos en cuatro días pueden parecer muchos para cualquiera aunque mis lectores saben de mi caso ¡no me pierdo uno! (salvo causas mayores). Si a la mañana el órgano era el protagonista, la tarde no podía tener mejor disculpa para este servidor que la música coral, y nada menos que mi coro favorito del que me declaré hace tiempo «leónigan». Pero no solo era el mejor coro de España y Europa sino que «El León» no sólo continúa rugiendo y la cantera está asegurada; preocupados por el espacio que quedaba entre Los Peques y los adultos, presentaban «Aurum», oro en femenino con edades entre 12 y 20 años dirigido por Elena y manteniendo vivo un proyecto que resulta envidiable y espero que contagioso a todos los amantes del mundo coral.

La Iglesia de Nuestra Señora de Fátima estaba rebosante y con un calor que hacía difícil mantener la concentración, pero estos cantantes pueden con todo. «Los Peques del León de Oro» con Elena Rosso siguen siendo una gozada de coro infantil, afinados, disciplinados, trabajadores, con matices tan amplios que sobrecogen, y capaces de afrontar temas realmente difíciles. Nos cantaron Pater noster (Julio Domínguez), Sanctus (Dante Andreo), Zai itxoiten (Javier Busto) incluyendo el lenguaje guestual, Ascendis Deus (Jackson Berkey) para finalizar con esa perla de la música coral desde la óptica juvenil que es Vox Tronica (Tobin Stokes), llevando toda la carga emocional de la electrónica y el baile a un nivel de excelencia que no me extraña asombre a quien la escucha por vez primera, con coreografía incorporada que enriquece todavía más una obra sin texto pero llena de «electricidad vocal». A estas alturas del curso, «Los Peques» lo son de edad pero realmente adultos musicalmente y el orgullo de saber que el futuro ya está aquí.

El Coro Masculino «El León de Oro» que dirige Marco no se quedó atrás al comprobar el nivel de los alevines, afrontando cuatro temas realmente sobrios de hechura aunque personalmente algo más «relajados» que de costumbre, lo que no debe tomárseles en cuenta porque la excelencia es imposible mantenerla siempre y la tensión no es igual que en temporada de competiciones. Salve Nos (Jean Mouton), Miserere (Eva Ugalde), Beati mortui (Mendelssohn) y la dificilísima Incantatio maris aestuosi (Veljo Tormis) fueron desgranándose por las voces graves del LDO, incorporando repertorio de nuestro tiempo con la misma facilidad que el «clásico», destacando la última del estonio y fruto de los concursos donde acuden pues además de triunfar sirven para descubrir (nos) obras corales que son auténticos regalos para melómanos incondicionales y «leónigans» de todo el mundo.

La presentación del Coro Femenino «Aurum» fue un acontecimiento al que pudimos asistir en primera persona. Elena sigue el camino emprendido hace años con «Los Peques» y el nivel alcanzado le permite afrontar unas obras contemporáneas que llevarán próximos concursos internacionales: el motete O quam suavis est (Pierre Villette), la complicada y difícil Virita criosa (Thomas Jennefelt) cantada no ya con gusto sino con delicadeza a la que nunca es ajena su directora, Ave Maris Stella (Eva Ugalde) y Lafa-lafa (Javi Busto), nueva demostración de la calidad de estas chicas que lograron interpretar esta maravilla coral del «doctor», uno de los enamorados del proyecto que en esta obra utiliza recursos como los hoquetus, polirritmias, disonancias endiabladas y unos reguladores extremos que aumentan la dificultad que precisamente resulta el motor y objetivo de la excelencia coral.

Del «Coro LDO» con Marco al frente creo que me faltan adjetivos cada vez que los escucho, su repertorio sigue siendo amplio, variado, muy trabajado y premiado allá donde van, pudiendo hacer el mismo comentario que para las voces graves pero sin perder un ápice su estratosférica calidad en las obras que eligieron, tanto el coro completo como en sus distintas combinaciones y colocaciones, siendo de reseñar las últimas donde podemos encontrar las voces mezcladas que dan nueva sonoridad coral más cercana a la escena que al tradicional, y no debemos olvidar que para aunar tradición y modernidad son los mejores con creces: Nesciens Mater (J. Mouton), Laudibus in sanctis (William Byrd), Media vita (Orlando di Lasso), Warum ist das Licht gegeben (J. Brahms) y las dos «últimas» incorporaciones que volvieron a resonar en La Calzada, Neskatx’ ederra (Xabier Sarasola) que yo casi me atrevo a calificar de música celestial, y el Segalariak (Josu Elberdin) redondo, impactante y alegre. Tras dos horas todavía nos regalaron el Trébole (Julio Domínguez) para algarabía y regocijo de todos, sin faroles pero luz vocal por todas partes.

Como apuntaba nada más salir del concierto, con Marco y Elena la familia crece… ¡gracias pareja!, ¡gracias a todos!, y sobre todo ánimo para continuar con este Proyecto LDO que es una feliz realidad con el esfuerzo de tantas personas que hay detrás de estos Leones con Oro de muchos kilates.

Francia en el órgano

Deja un comentario

Domingo 27 de mayo, 13:00 horas. XXIII Festival de órgano CajAstur. Soto del Barco, Iglesia de San Pedro: Loïc Malliè. Obras de Grigny, Franck, Messiaen e improvisaciones de Malliè.

La escapada matutina de este domingo pese al agotador sábado no podía perdérmela de ninguna manera, pues escuchar a este maestro francés es un lujo, y realmente el antiguo órgano de Santo Tomás restaurado para Soto, brilló como nuevo en las manos de Malliè. El retraso de casi media hora por causas propias, religiosas (misa con bautizo posterior puede que nos impidiese haber escuchado más programa (¡me faltó Bach!) y alguna propina, pero la hora ejecutada nos hizo quedarnos con ganas de más, aunque siempre suele ser buena señal, lo contrario no lo deseo nunca…

El arranque del Ave maris stella (4 versets) de Grigny fue un abrir boca sin forzar volúmenes ni grandes virtuosismos pero el Coral nº 1 en MI M. (C. Franck) resultó impactante desde el primer acorde. Si bien al intérprete francés parecían gustarles registros en tutti y plenos, los flautados y celestes recobraban unos pianísimos dulces, recogidos, casi íntimos, disfrutando de las combinaciones del renacido órgano de Soto del Barco. El despliegue sonoro sacó el polvo a la tubería, la digitación siempre limpia y la combinación elegida en esta obra de uno de los grandes compositores galos abrió luces para recordarnos esta escuela francesa de órgano en las manos de uno de los alumnos más aventajados.

Pero todavía quedaba escucharle improvisar y donde Malliè es un auténtico genio como así fue con su «Homenaje a Debussy» primoroso de colores quasi orquestales redescubriendo el impresionismo en el órgano explotando todas las posibilidades tímbricas y expresivas no sólo de registración sino con una utilización del pedal dinámico (de volumen) adaptado a las obras en las que se inspiró para esta improvisación: partiendo del flautado del «Preludio a la siesta de un fauno» pudimos deleitarnos con momentos variados de «La mar», «Nubes», melodías de los «Preludes» de piano y siempre desde un magisterio no ya técnico sino armónico por respeto al original y lo que más me asombró, las combinaciones que mejoraron incluso la orquestación original.

Y aún quedaba escuchar Dieu parmi nos de su maestro Messiaen, poderío sonoro, contrastes increíbles sin olvidar la rítmica intrínseca con una claridad para una obra tan compleja que en la interpretación de Malliè brilló sencilla y repleta de emoción. Y la improvisación siguiente no sólo mantuvo el espíritu sino que lo agrandó en toda su ejecución, insuperable en el instrumento heredado que nunca había alcanzado (y creo que tardará) estos niveles de exigencia por parte de un intérprete maestro en todo. El currículo juvenil de Loïc Malliè le dió el cimiento para alcanzar cotas estratosféricas en plena madurez, disfrutando y compartiendo cada momento del concierto, irrepetibles por la propia frugalidad de la vida, atesorándola en la música de órgano francés. Hemos podido escuchar a muchos alumnos suyos realmente buenos, pero el Maestro sigue siendo él.

.